BEBIDAS La auténtica estrella de las bebidas en el continente americano son los deliciosos jugos (zumos) de frutas, que unas veces van solos y otros acompañados de leche. Los hay de casi todas las frutas, así que siempre se encontrará alguno al gusto. A mi me encantan el de toronja (pomelo) y maracuyá. La cerveza es de buena calidad en casi todo los países, siendo realmente excelente en Nicaragua y México. El problema es su elevado precio (casi siempre más cara que en España), con la excepción de Argentina, donde se puede comprar un litro por unos tres pesos (poco más de medio euro). Algunas marcas son Brama (en casi todo el continente), Escudo, Cristal (chile), Quimes, Skeinbek (Argentina), Huari, Paceña, Potosina (Bolivia), Cusqueña (Perú), Balboa (Panamá), Toña (la mejor, en Nicaragua), Victoria (en el mismo país), Gallo, Pilsen, Ice Dorada (Guatemala), Sol, Corona, Tecate e Indio.En cuanto a las bebidas de mayor graduación, en Chile es típico el pisco, en Bolivia el singani y en México, como de todos es sabido, el Tequila. En general, el ron es la bebida más extendida en el continente, habiendo excelentes marcas en los países de todos conocidos, pero también en Perú, Colombia, Panamá o Nicaragua. Managua (Nicaragua)Salvo en Colombia, donde todas las bebidas alcohólicas son caras, en el resto el buen ron (a veces de cinco o diez años) tiene un precio muy barato, que ronda los 2-3€ por botella. En los supermercados de Panamá se carga sobre el precio fijado, un 10% a todas las bebidas alcohólicas. Evidentemente, las bebidas importadas o las marcas internacionales, tipo Bacardi, son más caras. El café es muy rico en Colombia, Brasil y Costa Rica y en general, en todo el continente y el mate es la estrella en Argentina, Uruguay y parte de Paraguay, aunque también se consume en otros países. LA HIGIENE DE LA COMIDA Y DE LA BEBIDA Guardando unas precauciones elementales, Sudamérica y Centroamérica nos parecen zonas bastante seguras para consumir comida y bebidas. De hecho, en cuatro meses y medio, solo tuve una diarrea más o menos importante en Cartagena de Indias y es muy probable, que fuera por comer en un puesto de la calle, con una plancha roñosa. Por lo demás, solo pequeños desarreglos durante las dos primeras semanas, que supongo fueron fruto de la adaptación al continente. En general, todos los restaurantes (incluidos los que sirven los almuerzos más económicos) son seguros. Puede que las cocinas sean viejas (como ocurre con la mayoría de los baños, incluso de restaurantes de cierto nivel), pero las que vimos siempre estaban bien limpias. También es seguro comer en los comedores populares. Igualmente ofrecen garantías los puestos de fruta cortada y envasada que hay en las calles y aquellos ambulantes de comida rápida controlados y autorizados por las autoridades (suelen tener una chapa o documento que lo acredita). De los restantes es mejor abstenerse, sobre todo si cocinan alimentos crudos (si serían seguros los de perritos calientes, por ejemplo, que trabajan con alimentos ya elaborados. Los jugos que sirven en los establecimientos que se dedican a ellos son también fiables en todas partes. No merece, por tanto la pena, arriesgarse a consumir los de los puestos ambulantes, dado que la diferencia de precio entre unos y otros apenas es perceptible. Tampoco presentan problemas –pese a las sospechas que pudieran levantar- las bebidas que se incluyen en los almuerzos de países como Ecuador, Perú o Colombia (tipo chicha morada y similares). Mejor prescindir del hielo, salvo que se tengan garantías de que ha sido hecho con agua purificada (muchos establecimientos en México lo garantizan por escrito en su exterior) y el agua, fuera de Argentina y de Chile (incluso en el norte de este país), mejor siempre embotellada (mineral o purificada). Salvo en México, no es demasiado barata. Salar de Uyuni (Bolivia)GUÏAS Y OFICINAS DE TURISMO Este ha sido (quizás porque confiábamos en ir a países del mismo idioma, quizás porque es imposible preparar un viaje de cuatro meses y medio) el viaje que menos hemos preparado de los que hemos hecho (esto está escrito antes de ir al Sudeste asaático). Solo nos centramos en hacer un itinerario que abarcaba hasta Colombia, así que Centroamérica y México han sido pura improvisación (y Panamá, incluso sin guía akguna). Si solicitamos información (concretada en folletos y mapas) a las oficinas de turismo de Brasil, Argentina y Chile, que nos respondieron en todos los casos con prontitud. Antes de partir compramos una única guía, la del Trotamundos de Argentina y Patagonia Chilena, lo que nos supuso tirar 21€ a la basura, dado que es bastante mala. Encargamos por teléfono a la librería Altair de Madrid la Footprint South American Handbook 2.008 (solo disponible en inglés), www.footprintbooks.com , que recogimos el mismo día de nuestra partida. Nos costó 33€ y fueron los mejores empleados de todo el viaje, porque la guía es excelente, muy detallada y certera, con buenas direcciones y recomendaciones y muy actualizada en precios. Quizás ha sido la mejor guía que haya utilizado jamás y es una pena que no la editen en español. Eso si, al incluir tantos países, apenas dedica espacio a detalles que no sean información práctica. Lógicamente, esta guía solo nos sirvió para Sudamérica, así que comenzamos nuestra visita de Centroamérica sin guía alguna, hasta que por fin en San José encontramos a un precio de 17€ la Lonely Planet Central America on a Shoestring (también en inglés y en su edición de 2.006), que incluye todo Centroamérica, Chapas y Yucatán en México, así que toda la parte al noroeste de Chiapas hasta el México DF lo hicimos sin guía alguna y sin mayores problemas, gracias a las oficinas de turismo, que funcionan de maravilla en el país azteca.Sin llegar a la altura de la anterior, esta guía también es bastante buena, con informaciones y recomendaciones precisas, aunque algo desactualizada en precios (lo cual no sería raro, sino fuera porque hay en casos que las cosas cuestan menos de lo que allí pone y no más). Cayo Chichimé, en pleno Mar Caribe (Panamá)Ya en los destinos, visitamos casi todas las oficinas de turismo que encontramos y acabamos bastante contentos con la mayoría (con excepción de la de Lima). Lo que más solicitamos fueron folletos, información sobre conexiones de transportes y sobre las posibles zonas inseguras. En Bolivia vimos muchas oficinas cerradas (la de Uyuni y la de Potosí no conseguimos verlas abiertas en dos días). En esta ocasión no usamos ni webs ni foros de internet para preparar el viaje, así que no referenciaré páginas como he hecho en otros relatos.
LA SEGURIDAD Negar que en Sudamérica y Centroamérica exista inseguridad, sería poco realista. Las omnipresentes verjas, puertas blindadas, cámaras de circuito cerrado o exteriores, vigilantes de seguridad y los titulares diarios de la prensa tipo “asaltan con celulares que emiten descargas eléctricas” o “matan a su enamorado y la violan”, dejan bien al descubierto que en la mayoría de países se cometen muchos más delitos de los que a todos nos gustarían. Siendo esto cierto, también lo es que el turista raramente se va a ver afectado por delitos violentos y a los mayores problemas de inseguridad que se va a enfrentar, son los relacionados con robos por descuido, en albergues (mucho más inseguros que los hoteles) y tirones. Es decir, como en cualquier otra parte del mundo. Recuerdo brevemente las recomendaciones que daba al principio de este relato, cuyo cumplimiento debe ser estricto: -Informarse en la Oficina de Turismo sobre los lugares donde puede haber problemas e indagar especialmente sobre si la subida al cerro de turno es segura (en casi todas las ciudades hay uno al menos). -No meterse donde a uno no le llaman (favelas en Río, Villa Miseria en Buenos Aires…). -No hacer ostentación de cámaras, joyería u objetos de valor. Si la cámara es valiosa, en las grandes ciudades es mejor portarla en una bolsa de plástico, como si se tratara de un objeto de escaso valor. La mayoría de los objetos de uso cotidiano caben en los bolsillos, por lo que evitando llevar bolsos se evitan los tirones. -Elegir bien el cajero automático de donde se quiere sacar dinero y la hora del día (los centros comerciales suelen ser muy adecuados). Hay que tapar siempre el teclado con la otra mano cuando se ingresa la clave secreta. Al contrario que en Europa, en algunos cajeros hay que retirar la tarjeta para poder seguir el proceso de obtención de dinero. Antigua (Guatemala)En general y en los puntos que visitamos los turistas, no suele haber ningún problema durante las horas del día. Por la noche, basta con tomar un taxi en las grandes ciudades. Hagamos una breve descripción de los problemas y lugares de inseguridad en los distintos países. Brasil: Río de Janeiro y Sao Paolo son ciudades con fama de inseguras. Realmente en ellas se cometen delitos, pero no es frecuente que estos afecten a los turistas. El centro de Río es seguro de día, aunque conviene no pisar por allí desde las seis de la tarde y los fines de semana. De día también se puede visitar el barrio de Santa Teresa, con ciertas precauciones. En ambos lugares se pueden hacer fotos sin problemas, aunque conviene no exponer demasiado la cámara y guardarla entre instantánea e instantánea, preferiblemente en una bolsa de plástico (como si fuera un objeto de escaso valor). Cuando se va a la playa a tomar un baño, no se deben llevar objetos de valor. Las playas (Ipanema, Copacabana y Leblón) también son zonas seguras, incluso en las primeras horas de la noche. Aunque en Copa hay áreas de prostitución, nosotros hemos paseado por allí a las 9 o 10 de la noche sin mayores problemas, ni percepción de peligro. A partir de esas horas, mejor tomar un taxi para cualquier desplazamiento. Tampoco hay problemas ni en el Corcovado ni en el Pao de Azúcar, a los que se puede llegar en autobús urbano. En algunas guías se advierte de asaltos en este medio de transporte, pero al menos por el día no parece que sean frecuentes. También recomiendan no ir por este medio a la Rodoviaria. Nosotros lo hicimos con toda normalidad. El centro de Sao Paolo es seguro de día. Por la noche es conveniente tener cuidado en la zona de Santa Ifigenia. Los metros de Río y Sao Paolo también son seguros.En las grandes ciudades hay que redoblar la atención en los cajeros automáticos y tener en cuenta que al menos en Río, limitan a una cantidad muy baja el efectivo del que se puede disponer por la noche. A esas horas los desplazamientos desde el aeropuerto conviene hacerlos en taxi, no habiendo problemas en utilizar el bus durante el día. Por supuesto, las favelas deben ser zonas vedadas para los turistas, salvo que la visita se haga de forma organizada. Machu Pichu (Perú)Argentina: Buenos Aires nos pareció una ciudad segura, tanto de día como de noche. Nosotros anduvimos a las doce y a la una de la madrigada por las calles del centro o de San Telmo y no percibimos la más mínima sensación de peligro. En las guías recomiendan no ir a Villa Miseria, pero ¿a quien se le ocurriría ir allí?. El resto de las zonas turísticas son completamente fiables (incluso anduvimos paseando por El Calafate a las tres de la mañana, a la espera de un colectivo que salía a las 4 y todo estaba bastante tranquilo). Uruguay: Sin ningún problema en Colonia de Sacramento y Montevideo. Anduvimos por la capital de noche e incluso nos tocó dormir en su aeropuerto y sin mayores contratiempos. Chile: En otros tiempos, Santiago tuvo fama de insegura, pero hoy en día, la ciudad que está a los pies de los Andes, es segura tanto de día como de noche. Nos advirtieron de asaltos nocturnos en la Costanera de Puerto Montt y dado que la información nos la dieron en el alojamiento, me parece bastante de fiar. No hay problemas en el resto de zonas turísticas. Zipaquirá (Colombia)Bolivia:
Las guías advierten de los falsos policías que circulan por La Paz, que piden el pasaporte y que muestres el dinero y luego te meten en su coche para robarte. Nosotros tuvimos la suerte de no encontrarlos, pero si deben existir, dado que en los hoteles también te advierten de este desagradable problema. Igualmente alertan sobre el timo de la mancha (te tirar algo encima y luego te ayudan a limpiarte, para en un descuido sacarte la cartera) y sus diferentes variantes, como la que ahora cuento. Ocurrió en Potosí, una ciudad de aspecto y sensaciones tranquilas, donde a una turista argentina con la que coincidimos en la excursión a la mina de Santa Rita, nos contó que el día anterior la escupieron a la cara y luego la ayudaron a limpiarse, momento en el que le quitaron la cartera. |





