PECADO ORIGINAL Alvaro de Campos Ah, quién escribirá la historia De lo que podría haber sido. Será ésa, si alguien la escribe, La verdadera historia de la humanidad. Lo que hay es sólo el mundo verdadero, No es nosotros, es sólo el mundo. Lo que no hay somos nosotros, he ahí la verdad. Soy quien fallé de ser. Somos todos quienes nos supusimos. Nuestra realidad es la que no conseguimos nunca. ¿Qué fue de aquella verdad nuestra: El sueño en la ventana de la infancia? ¿Qué fue de aquella certidumbre nuestra: El propósito – no ya en la ventana—a la mesa de después? Medito, la cabeza curvada, las manos puestas Contra el alféizar de la ventana, Sentado de lado en una silla después de comer. ¿Qué es de mi realidad, que sólo tengo en vida? ¿Qué es de mí, que soy sólo quien existe? ¡Cuántos Césares fui! En el alma, y con alguna verdad. En la imaginación, y con alguna justicia. En la inteligencia, y con alguna razón. Dios mío, Dios mío, Dios mío. ¡Cuántos Césares fui! |