EL INFIERNO ES UNA PUERTA CERRADA
hasta cuando me moría de hambre las notas de rechazo difícilmente me molestaban: sólo creía que los editores eran verdaderamente estúpidos y sólo fui y escribí más y más. hasta consideraba los rechazos como acción; lo peor era el buzón vacío. si una debilidad o un sueño tuve fue sólo querer ver a uno de aquellos editores que me rechazaron, ver la cara de él o de ella, la forma en que vestían, la forma en que cruzaban una habitación, el sonido de su voz, la mirada de sus ojos... sólo una mirada a uno de ellos- ves, cuando miras esto un pedazo de papel impreso diciéndote que no eres muy bueno entonces hay una tendencia a pensar que los editores son más parecidos a dioses que lo que son. el infierno es una puerta cerrada cuando te estás muriendo de hambre por tu maldito arte pero algunas veces sientes al menos que echas una mirada a través del ojo de la cerradura. joven o viejo, bueno o malo, no creo que nada muera tan lenta y duramente como un escritor.
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