ALMA DE ANIMALES MUERTOS
Después del rastro Doblando la esquina, estaba una cantina donde me sentaba y veía caer el sol a través de la ventana, una ventana que daba a un lote lleno de hierbas altas y secas.
nunca me dí un regaderazo con los muchachos en la fábrica después de trabajar así que olía a sudor y sangre el olor a sudor disminuía después de un rato pero el olor-sangre empezaba a fulminar y ganar fuerza.
fumé cigarrillos y tomé cerveza hasta que me sentí lo suficientemente bien como para subirme al camión con las almas de todos esos animales muertos que viajaban conmigo las cabezas volteaban discretamente las mujeres se levantaron y se alejaron de mí.
cuando me baje del camión sólo tenía que bajar una cuadra y subir una escalera para llegar, a mi cuarto donde prendería el radio y encendería un cigarro y que nadie se molestara conmigo.
Charles Bukowski
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