HORROR SIMPATICO De este cielo extravagante y lívido, Atormentado como tu destino, ¿Qué pensamientos en tu alma vacía Descienden? Responde, libertino. —Insaciablemente, ávido De lo oscuro y lo incierto, Yo no gemiré como Ovidio Arrojado del paraíso latino. Cielos desgarrados como arenales En vosotros se contempla mi orgullo; Vuestras amplias nubes enlutadas Son los carros fúnebres de mis sueños, Y vuestros fulgores son el reflejo Del Infierno donde mi corazón se complace. |