REALEZA
 
 
Cierta hermosa mañana, en un lugar habitado por
gente amabilísima, un hombre y una mujer
extraordinarios gritaban en la plaza:
"Amigos, quiero que sea Reina. Quiero ser Reina"
Ella reía temblorosa, El hablaba a los amigos
de revelación, de prueba concluida.
Y ambos desfallecieron de dicha, uno la lado del otro.
Y, en efecto, fueron reyes durante una mañana.
En que volvieron a lucirse carmesíes en las casas.
Y durante toda una tarde en que se aventuraron.
A ir por las cercanías de los jardines de palmeras.
 
 
 
                                                                Arthur Rimbaud
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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