REALEZA
Cierta hermosa mañana, en un lugar habitado por
gente amabilísima, un hombre y una mujer extraordinarios gritaban en la plaza: "Amigos, quiero que sea Reina. Quiero ser Reina" Ella reía temblorosa, El hablaba a los amigos de revelación, de prueba concluida. Y ambos desfallecieron de dicha, uno la lado del otro. Y, en efecto, fueron reyes durante una mañana. En que volvieron a lucirse carmesíes en las casas. Y durante toda una tarde en que se aventuraron. A ir por las cercanías de los jardines de palmeras. |