Iniciamos
este comentario teniendo presente que según el pensamiento de Roland Barthes la
intención de un autor al escribir una obra, no es el único anclaje de sentido
válido a partir del cual se puede interpretar un texto. Barthes, considera que se
pueden encontrar otras fuentes de significado y relevancia en la literatura,
debido a que el significado no lo entrega el autor sino que es creado en forma
activa por el lector a través de un proceso de análisis textual. Es decir, un
texto puede tener diversos significados dependiendo siempre de la reacción que
tenga el lector ante la obra literaria. Considerando la pluralidad de
significados que ofrecen las historias, entregaré a continuación un breve
análisis de la obra “Más silenciosa quemi sombra” de Ingrid Odgers.
La
autora plantea una visión de la escritura y de la cotidianeidad que es femenina,
lo que implica, censura y abandono de lo patriarcal, una negación de los
arquetiposexistentes. Denuncia las
formas de cultura y de pensamiento que sobreelevan lo masculino como visión de
mundo.
Técnicamente,
el estilo de la autora es indirecto, narrador (a) protagonista. Verónica es el personaje central, quien nos relata su propia historia, lo que le ocurre,
lo que hace y lo que siente. Su vocabulario es coloquial y culto.
Describe con exactitud personajes y hechos. La atmósfera que predomina a través
del libro es de extrema soledad interior. El tono contribuye a la atmósfera por
la forma en que la autora nos narra la historia.
En
cuanto al contenido, el tema principal : la vida de una mujer, sus relaciones
de pareja, sus sueños, esperanzas y decepciones está fuertemente enlazado a una
espera conciente o no, de la plenitud del amor, se advierte un anhelo íntimo,
desgarrador que nace de la intensa soledad que tan bien retrata la atmósfera en
la que se desenvuelve la historia.
Ingrid
Odgers, es una autora cuya actitud ante su obra es nostálgica, íntima,
despliega una literatura que emociona al lector (a). Presenta con destreza un
trabajo reflexivo, creativo. Destaco, como en toda obra de Odgers, el tono que
mantiene durante el transcurso de toda la historia.
En la
estructura narrativa de esta obra literaria existe una extraordinaria fluidez,
todas las acciones ostentan una naturalidad que permite ese goce que el
lector(a) desea encontrar: lo mantiene atento (a) y puede reconocer el
procedimiento literario a que se someten los hechos, se rinde ante la trama, de
la cual llega a sentirse partícipe. El lector (a) asimilará perfecta y
fácilmente el universo interior de la protagonista, y se impregnará del vacío, la desolación y la
entereza.
Una
novela para leer y reflexionar. Un nuevo y valioso aporte de Ingrid Odgers a la
literatura nacional.
MARÍA CRISTINA OGALDE CÁRCAMO
escritora,
narradora y crítica literaria
Directora-editora
Ediciones La Silla
del BíoBío
Talcahuano,
Enero 2006
ARTICULO DIARIO "EL SUR" de Concepción Concepción, Chile, jueves 15 de junio de 2006 DIARIO EL SUR
Ingrid Odgers
Poesía descarnada con aroma de mujer
Poesía directa, fuerte y con una potente impronta feminista es lo que consigue la escritora Ingrid Odgers Toloza en su más reciente libro titulado “En las frías rodillas del mundo”, publicación que será lanzada hoy, a las 19 horas, en el Café Literario de la Alianza Francesa (Colo-Colo 1) La a ctividad contará con la presencia del poeta Nicolás Miquea Cañas, Premio Municipal de Literatura 2005, quien elogió la osadía de la obra de Odgers señalando que “no tolera máscaras ni medias tintas. Estos poemas no son moneditas de oro para agradar a todo el mundo, ni epigramas livianitos de sangre para intercambiar formalidades.” Se trata del duodécimo texto escrito por Odgers y editado en forma independiente por la editorial La Silla. Entre sus logros anteriores está el Premio Consejo del libro 2002, el primer lugar en el Tercer Concurso Nacional de Poesía y Cuento Magoeditores 2005, una invitación al Encuentro Mundial de Poetas Mujeres en Oaxaca, México y la dirección del Sindicato Regional de Escritores del Biobío. Además en sólo una década de trayectoria ha sido invitada a distintas Ferias del Libro y citada en antologías y estudios literarios. Respecto al texto que incluye 30 poemas extensos, Odgers comentó que su temática es “la cosmovisión femenina, la mujer enfrentada al sistema establecido con la voz de su cotidianeidad. Se trata de una escritura bastante agresiva que intenta romper con el silencio milenario al que ha estado sometida”. “Este trabajo nació de la experiencia del dejar fluir de la conciencia, lo que se conoce como escritura automática. No está pensado en la forma literaria”, dijo la poeta, quien manifestó su preferencia por autores masculinos como Enrique Lihn, Arthur Rimbaud y Gonzalo Rojas. 2006 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.
BREVE APROXIMACIÓN A UNA VOZ PARTICULAR NACIDA EN CONCEPCIÓN
DE CHILE
Situada
en los bordes, en la ya característica marginalidad de los escritores y
escritoras de región, Ingrid Odgers, poeta, narradora pertenece a una
generación de ignorados escritores(as) de Chile que irrumpe a mediados de los
noventa tras un largo silencio sólo explicable por el tráfago cotidiano del
sustento y la prisa o la búsqueda íntima de la fuerza para salir al exterior y
expresar su intenso mundo interior.
Desde
Ángel dormido, Bajopiel y Copa de invierno, hasta Memoria de un juego, y su
último poemario, existe en esta escritora una evolución literaria, una profundización
interior, originada en el perseverante estudio, lectura y reflexión del
acontecer cotidiano y propio sin demarcaciones, sin prejuicios, sin desechar la
sangre de los versos y recolectando del fuego la sutil belleza de las cenizas
para transformar su obra en un sólido aporte a las letras regionales. Hay sin
duda en Ingrid una valentía, un ardor que le permite un renacer escritural día
a día, una práctica plagada de múltiples voces que muestran y demuestran la
multiplicidad de la poesía, que se hace imprescindible destacar. Es una voz de
mujer que ha publicado numerosos libros, en distintos géneros. De sus libros de
poemas: En Bajopiel, y Copa de invierno, da cuenta de una sensualidad y
sensibilidad que traslada a La extraña barca del olvido, al Retorno del ángel y
a La llave de la otra historia, sin dejar de reconocerse en el otro, en la
otra, se reparte en el paisaje. El dolor del ser humano lo transmuta en el goce
derivado del encuentro de los cuerpos. La poesía de un alto erotismo la estampa
en El retorno del ángel donde cincela un energético comienzo de la vida junto a
un deambular por laberintos de duda y dolor coronados por un sino
incomprendido. Ella afirma “la poesía emerge como bálsamo sanador en la
experiencia catártica de la escritura….”
En su
poesía “Naúfragos en la ciudad” evidencia su compromiso social y denuncia la
discriminación existente en el sistema de vida actual, lo manifiesta en sus
versos, exenta de pudor, en un espacio geográfico carente de cotas tal como
hicieran grandes precursores de la poesía social. Al decir del poeta Jaime
Valdivieso “…sale limpiamente de esta prueba…”
El
destacado poeta Nicolás Miquea en el prólogo del libro “En las frías rodillas
del mundo”, un verdadero torrente de poesía, indica: ”…estos poemas no son
moneditas de oro para agradar a todo el mundo ni epigramas livianitos de sangre
para intercambiar formalidades. …..”, “……….Este es un poemario que no tolera
máscaras ni medias tintas”. Se puede agregar que es un objeto artístico
producto de la práctica de la escritura automática (escritura libre de todo
control de la razón y de preocupaciones estéticas o morales), que influyó en la
formulación de la teoría surrealista de André Breton (autor del Manifiesto
surrealista).
De
Memoria de un juego, uno de los grandes poetas chilenos, Juan Cameron dice: La
palabra es un acto de amor, no cabe duda. Y el deseo por ella, nos lo dice
Ingrid Odgers, se convierte en el oficio y el objetivo de la existencia.
Preocupación constante en nuestros creadores -véase por ejemplo a Óscar Hahn en
su Arte poética o al hiperbólico Gonzalo Rojas - en Ingrid deja una mancha
transversal frente a la cual los objetos resultan una mera sucesión de nombres,
nada más. Enumeración caótica, si se quiere, las cosas del mundo constituyen
apenas el registro vivencial, las huellas sobre la arena que a través del
tiempo permanecen, como simples sombras o cenizas, para dar cuenta nuestro
paso: “árbol y hoja/ pandero y flauta/ todo sucumbe al tono y al ritmo”. Tal
vez para medir el alcance de la palabra, en este mundo actual vaciada ya de
significado, sea necesario volver a la filosofía, volver a pensar a través de
ella. “En el claroscuro de su gabinete comprende que tal enumeración no es
caótica por pertenecer, los sustantivos expuestos, a un orden distinto; sino
por constituir el reflejo de este sin sentido. En definitiva, parece que la
poesía perdió frente a la filosofía el rol de policía ético de la sociedad.
Para ella, lo dice, no es más que una marca invisible que a nada la vincula,
“una práctica que parte de una sombra/ un destino no elegido”. Y es en este
destino no elegido que Ingrid Odgers vive hoy inmersa. Trabaja, estudia,
experimenta con la palabra y permanece en un invisible juego de ajedrez donde
la imaginación batalla por hacer un jaque mate a la poesía conservadora, que se
caracteriza por una tradición lírica romántica, rasgando los moldes en que se
ha enclaustrado la escritura femenina, para trasladarse en el vagón infinito e
imprevisible de la poesía a la poesía de vanguardia sin apellidos. De este
fragor da cuenta su nuevo proceso creativo donde la ironía y la locura se
abrazan para dar forma a una poética singular. Siempre será el lector el que
completará el acto de la escritura. Todos están invitados.
María Cristina Ogalde
escritora
Directora-Editora
Ediciones La Silla del BíoBío
Talcahuano,
14 de agosto 2008
Comentarios anteriores
REFERENCIAS CRÍTICAS
Incluye extractos
2006
1.POR
EL POETAJUAN CAMERON
La espera y el deseo
El libro de Poemas “Memoria de un juego” de la
escritora Ingrid Odgers Toloza
En el poemario
la poeta Ingrid Odgers apuesta a una obra de género y propone la narración del
deseo y de la espera, el furor del encuentro y el retorno a la ausencia natural
del individuo. Sólo que, en este caso, la imagen esperada parece ser la de la
palabra o la del motivo creador del texto artístico, escondida bajo una
metáfora que considera tanto los aspectos del conocimiento, como la explícita
cuestión del género. La palabra es un acto de amor, no cabe duda. Y el deseo
por ella, nos lo dice Ingrid Odgers, se convierte en el oficio y el objetivo de
la existencia. Preocupación constante en nuestros creadores -véase por ejemplo
a Óscar Hahn en su Arte poética o al hiperbólico Gonzalo Rojas - en Ingrid deja
una mancha transversal frente a la cual los objetos resultan una mera sucesión
de nombres, nada más. Enumeración caótica, si se quiere, las cosas del mundo
constituyen apenas el registro vivencial, las huellas sobre la arena que a
través del tiempo permanecen, como simples sombras o cenizas, para dar cuenta
nuestro paso: “árbol y hoja/ pandero y flauta/ todo sucumbe al tono y al
ritmo”. Tal vez para medir el alcance de la palabra, en este mundo actual
vaciada ya de significado, sea necesario volver a la filosofía, volver a pensar
a través de ella. ¿Y cómo hacerlo si su lámpara fue extinguida y esa luz
secreta apenas alcanza para algunos pocos elegidos? Para Ingrid el secreto no
le es ajeno: “enamorada de los enigmas y del juego/ escudriño los rincones/ el
guión parece real/ pero no tiene ninguna semejanza/ con la atmósfera que
respiro”… En el claroscuro de su gabinete comprende que tal enumeración no es
caótica por pertenecer, los sustantivos expuestos, a un orden distinto; sino
por constituir el reflejo de este sin sentido. En definitiva, parece que la
poesía perdió frente a la filosofía el rol de policía ético de la sociedad.
Para ella, lo dice, no es más que una marca invisible que a nada la vincula,
“una práctica que parte de una sombra/ un destino no elegido”. El hermoso
Walter Benjamín, poco antes de su injusta partida y de habernos relatado la
belleza de París a pesar de la ocupación, aclaraba: “el lenguaje de esta
lámpara, por ejemplo, no comunica esta lámpara (pues la esencia espiritual de
esta lámpara, en cuanto comunicable, no es en absoluto la lámpara misma), sino
la lámpara-del-lenguaje, la lámpara-en-la-comunicación, la
lámpara-en-la-expresión”. Nunca será en vano el esfuerzo de la poesía por
rescatar la ubicación que tuvo, desde el canto y el pandero, en la casa de la Historia. Y nunca será
en vano, tampoco, este magnífico intento de Ingrid Odgers por rescatar el
oficio de la palabra desde la niebla y el abismo. El deseo, sabemos, germina
desde la ausencia; y de aquella nace una vez más el deseo. La búsqueda de la
palabra será su propio oficio y su utopía pues, sino, “este poema no tiene
columna vertebral/ lo devoraron los trenes/ el ulular del viento (…) los álamos
del hastío”. Vendrá, qué duda cabe, y se irá tal como se han ido los nombres de
las cosas, el significado del sentido, con cuyas letras, ínfimos signos de esta
palabra, se escribe también el término destino. Esta es la clave encerrada en la Memoria de un Juego. Será
tarea del lector descubrirla una vez más.
2.De
EN LAS FRÍAS RODILLAS DEL MUNDO
POR NICOLÁS MIQUEA CAñAS-SANTIAGO 2005
INGRID ODGERS EN LAS FRÍAS
RODILLAS DEL MUNDO
¿Desde dónde escribe una mujer cuando
escribe? Desde dónde habla y desde dónde, voluntaria o involuntariamente, debe
callar. Y algo más importante aún: desde qué lugar es leída y desde dónde es
escuchada. Si un libro, como éste de Ingrid Odgers, se plantea desde la
cotidianeidad de la mujer, y su apreciación de género confrontado con los
valores establecidos, resulta indudable que el problema más importante con el
que se tocará es con el de territorialidad. El patriarcado no concede a la
mujer más espacios que no sean los ya preestablecidos. Y uno de los espacios
que jamás le ha concedido es el de la palabra. La mujer, entonces, no estaría
ni antes ni después de la palabra. Ella sólo estaría inmersa en la realidad del
lenguaje, una entidad que, dadas estas circunstancias,definitivamente no sería de su propiedad. Por
eso es que respecto de la literatura, según palabras de la investigadora
Adriana Valdés, “el papel ‘femenino’ por excelencia es el del silencio” (1). Su
poesía devendría, entonces, como resultado de un discurso, naturalmente,
instauradodesde mucho antes por quienes
detentan el poder. Como un producto más de la repetición de los “viejos
argumentos de estereotipos de género” (2).De allí la sumisión que se presupone, de partida, en los textos de la
poesía escrita por mujeresy la ya
insidiosa y reiterada pregunta: ¿se puede decir que exista una escritura
femenina? Interrogante que no alude a lo sustancial de su obra: un “contenido
experiencial de ciertas situaciones de vida que retratan la ‘autencidad’ de la
condición-mujer”, sino a poner en dudasu capacidad creadora de objetos artísticos, a través del lenguaje, como
bien lo define Nelly Richard (3). Esta es, entonces, la carga adicional con la
que parte la mujer que escriba un libro de poesía. No sólo debe luchar por
encontrar un estilo adecuado a su proyecto de escritura, sino también debe
luchar contra los ancestrales condicionamientos sociales que, bajo elplano de una dependencia y pasividad
sociocultural, la relegan al silencio o a la mera repetición de los discursos
ya hechos por los hombres.
Cuando
nos aproximamos al torrente de poesía que fluye por las páginas del libro En
las Frías Rodillas del Mundo, no podemos sino remitirnos, preliminarmente, a
estos condicionamientos ancestrales. Ello es una cosa de honestidad ante un
poemario que no tolera máscaras ni medias tintas. Estos poemas no son moneditas
de oro para agradar a todo el mundo ni epigramas livianitos de sangre para
intercambiar formalidades. Así como la poeta desnuda su ser a cada paso ante
nosotros, sus lectores, lo menos que le debemos, quienes accedemos a abrir los
ojos en su viaje por los tres momentos del libro, es ir hacia sus textos desprovistos
de prejuicios y sinplantilla retórica
alguna que encasille de antemano sus versos.
A
partir de estas arbitrariedades, los territorios que reclama la hablante de En
las Frías Rodillas del Mundo, o cualquier otro libro escrito por una mujer, en
consecuencia, ya tendrían autor. Porque el amor ya lo tiene y suele ser
sinónimo de El Cantar de los Cantares, de Bécquer, de Neruda, Eluard, Rojas, y
siempre envuelto en una mirada masculina consu palabra y su sentimiento del mundo y su definición de la mujer. Ya que según nos acota
nuevamenteAdriana Valdés, la mujer,
desde una mirada masculina, no hace poesía, sino que ella es
poesía (4). Nos puede bastar para ello recordar la conocida rima de Bécquer que
concluye con el verso: poesía eres tú. Existe un Verbo que desde el
principio de los tiempos ya tiene nombre masculino. De allí que desde la
primera vanguardia, gestada a partir de los años veinte(Neruda, Huidobro, De Rokha), hasta nuestros
días, la historia de la poesía chilena se considere oficio hombres. ¿Y dónde
ubicamos a Gabriela Mistral? ¿Se puede, en su caso,hablar de una escritura femenina? ¿O fue una
travesti que escribía como los hombres, pero los superó en su propio terreno?
Si su poesía no tiene algo propio, sólo inherente a su género, si no es
considerada la fundadora de ismo alguno, ¿cómo se explica, entonces, que no se
halla quedado anclada en el modernismo rubendariano, como por lo demás lo
hicieron la mayoría de sus compañeros de generación? Es que, indudablemente,
hubo en ella algo más. Un algo más que encarna lo otro dentro de la poesía
chilena, pero no en referencia a la escritura y manifiestos vanguardistas de
los Neruda o los Huidobro de turno; sino en relación a sí misma, porque en el
decir de Simone de Beauvoir, refiriéndose al tema de la mujer, “por un
privilegio único, ella es una conciencia” (5), un ser creador pleno capaz de
crear sus propios caminos. Pero, en realidad, no sólo hubo un algo más en
Gabriela Mistral, sino que también como ella hubo muchas más. Y entre ellas la
poeta Winnét de Rokha y Teresa Wilms y María Luisa Bombal. Por eso, en el caso
del libro que hoy nos convoca, En las Frías Rodillas del Mundo, la poeta Ingrid
Odgers es una voz que reclama sus propios temas: no el amor ya cantado, sino lo
materialmente femenino y sus opciones sociales y sexuales. No la palabra (ya
dicha), sino el lenguaje en su totalidadcomo objeto que le entrega la posibilidad de un habla particular y a su
medida. No los sentimientos (ya definidos por la palabra de un Adán vertical y
totalizante), sino la conciencia de sí misma y una mirada crítica sobre la de
los demás. O dicho de otro modo, se trata de subvertir, perturbar el modelo
establecido por la poesía masculina yde
desafiar a una sociedad evidentemente patriarcal oponiéndole una cosmovisión
femenina. Así es como la poesía de En las Frías Rodillas del Mundo abre y
explora sus propios territorios, sin sujeción ni delimitaciónalguna de las habituales y amables zonas de
rebeldía socialmente permitidas a la poesía escrita por mujeres.
El aquí
y el allá de esta escriturase mueve a
través de un marco que se extiende y entrecruza lo público con lo privado.
Entre aquello que habitualmente no se dice y se guarda dentro del cálido
entorno familiar y la denuncia de lo que, a menudo, dócilmente se acepta como
el ordenamiento de una moralidad hecha a la medida de quienes la rigen . Por
eso es que aquí la poeta Ingrid Odgers no busca ni mantiene complicidades con
la preservación de estructura cultural alguna. Sólo es fiel a sí misma y en palabras dela misma hablante de sus poemas ella viene a
ser el resultado de “la furiosa marea
que me toca vivir”. Lo puramente privado, sobre todo el mundo de la
infancia de quien conduce el hilo poético en el libro, se evidencia,
fundamentalmente, en El Dolor, que es la primera sección del libro No obstante
pese a que alguna vez dice haber tomado“la sopa delicia de mi madre” (poema Tazas Vacías) ya está latente,
desde entonces, el germen delas
múltiples trizaduras de esta viajera inclaudicable por los más recónditos
pliegues de su conciencia. Pero la ruptura y el dolor serán aún mayor que lo
previsible, porque hay momentos en que se reúnen en un solo poema tiempos y
espacios, cronológicamente distantes (pero síquicamente mezclados en la angustia),
porque la poeta no nos está hablando ya sólo de la fractura de su infancia,
sino que del quiebre de las relaciones al interior de la familia que ella, ya
en su adultez, había logrado establecer. Así el momento poético conlleva un
doble sufrimiento y de este modo lo evidencia cuando escribe: “El huerto se
derrumbó/ el silabario del amor filial/ los hijos crecieron/ la magia
desapareció en el motor del tiempo” (poema Trizadura).
En la
primera parte del libro, El Dolor, formalmente se privilegia lo enunciativo, un
decir que más que nada rememora, que vuelve a pasar por el corazón muchos de
los episodios que, posteriormente, desencadenaran en El Temporal (segunda parte
del libro), el choque emocional que hará predominar lo apostrófico por sobre lo
descriptivo. Es una sección del libro de índole esencialmente contestataria,
ante la hipocresía y dobles estándares de nuestra sociedad, donde la hablante
asume, contra viento y marea, ardientemente sus opciones de vida. Primero, como
mujer, y, luego, como poeta. Siemprede
la mano de unos cuantos de sus íconos literarios más cercanos (Rimbaud,
Cernuda, Mistral, Lihn, Rojas, Lemebel), Así lo dice en el texto Divorcio donde
da cuenta de una verdadera poética, en que se entremezclan vida y poesía, a
través de los siguientes versos: “... la libertad adquirida/a punta de lanza y
palabra”.
Los
momentos más relevantes, a nuestro entender, de la segunda parte de este
trabajo están marcados por los poemas, El Temporal y Capítulo Cerrado. Pese a
que no son poemas correlativos ni es éste el orden en que aparecen en el libro,
creemos que el primero marca el clímax de la devastación interior y la voluntad
de la poeta de asumir su situación de proscripción cuando nos revela: “Alguien
robó mi corazón/y estoy proscrita/devorada por los tábanos/han venido a lapidar
mi vereda”. Y luego desde el poema Capítulo Cerrado, texto (a nuestro entender)
eje del libro, se irradian los efectos y definiciones de las objetividades
representadas, a través del canto, tanto hacia la primera sección de En las
Frías Rodillas del Mundo, como hacia la parte final, La Resurrección, donde
dice:“La belleza se ensancha en mil lágrimas/ Se abre la caja de
Pandora/ es posible reencontrar la
paz musitamos”.Asentando con esto que
es enla poesía donde la poeta Ingrid
Odgers posee sus mayores fortalezas y las dimensiones más consecuentes y
productivas de su ser. Ese ser que afronta la responsabilidad de abrir la caja
de Pandora, no para guardar o callar las consecuencias de sus actos o los
misterios que de ella emerjan, sino para compartirlos(en sus dichas y desdichas), aunque sea en
susurros, con otros tantos más que, al igual que las múltiples voces de Ingrid
Odgers, viven en la eterna lucha por preservar el derecho a la esperanza.
Cuando
en la parte final del libro, La
Resurrección, la hablante dice: “La poesíase ha apropiado de mí./Y nace y muere
y renace”. Perfectamente, podríamos nosotros, sus lectores, invertir estos
versos de su libro y decir que es Ingrid Odgers quien se ha apropiado de
lapoesía. Y ya la tiene en territorio
propio. Podemos decir, y con regocijo, que es Ingrid Odgers quien nace, muere y
renace. Porque en estos tiempos ya no se podría hablar de poesía por la poesía
nidel su sacrificio de ésta en aras de
la pura realidad. El equilibrio, podemos advertir, se da entre lostérminos de que todo autor tiene su ficción,
pero, a su vez, todaficción tiene su
biografía. Lo cual viene a ser el estilo y la verdad que convivenen un libro. Es la proporción que lo hace un
objeto artístico único, pero sin dejar de ser la cifra que representa toda una
vida: la de aquella poeta que lo escribió y que, a menudo, resultó ser una
extraña en el devenir de su propia historia, una viajera del desamor y la
poesía, como lo dice en el texto Paralelo, en que podemos leer estos hermosos
versos: “Forastera del tiempo/peregrina del canto/descifro los signos”. Es la
poeta Ingrid Odgers, a contracorriente,desarticulando y reconstruyendo las diversas manerasen que imaginamos nuestro acontecer y nos
soñamos a nosotros mismos.
Nicolás
Humberto Miquea-Cañas
PREMIO
MUNICIPAL DE LITERATURA
SANTIAGO
2005
(1)Valdés,
Adriana: Composición de Lugar (escritos sobre cultura), Editorial Universitaria,
primera edición, Stgo., 1996.
(3)Richard, Nelly: Masculino/Femenino,
Francisco Zegers editor,
Stgo., 1993
(4)Valdés, Adriana: misma obra
citada.
(5)De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo,
Editorial Sudamericana,
Bs. Aires, 1999.
3.Domingo,
agosto 20, 2006
ARTICULO DIARIO "EL
SUR" de Concepción
Concepción, Chile, jueves 15 de junio de
2006
DIARIO EL SUR
Ingrid Odgers
Poesía descarnada
con aroma de mujer
Poesía directa, fuerte y con una potente impronta feminista es lo que consigue
la escritora Ingrid Odgers Toloza en su más reciente libro titulado “En las
frías rodillas del mundo”, publicación que será lanzada hoy, a las 19 horas, en
el Café Literario de la
Alianza Francesa (Colo-Colo 1) La a actividad contará con la
presencia del poeta Nicolás Miquea Cañas, Premio Municipal de Literatura 2005,
quien elogió la osadía de la obra de Odgers señalando que “no tolera máscaras
ni medias tintas. Estos poemas no son moneditas de oro para agradar a todo el
mundo, ni epigramas livianitos de sangre para intercambiar formalidades.” Se
trata del duodécimo texto escrito por Odgers y editado por la editorial La Silla. Entre sus
logros anteriores está el Premio Consejo del libro 2002 por el proyecto
Cyberliteratura desde el BíoBío, el primer lugar en el Tercer Concurso Nacional
de Poesía y Cuento Magoeditores 2005, una invitación al Encuentro Mundial de
Poetas Mujeres en Oaxaca, México y la dirección del Sindicato Regional de
Escritores del Biobío.
Además ha sido invitada a distintas Ferias del Libro y citada en antologías y
estudios literarios. Respecto al texto que incluye 30 poemas extensos, Odgers
comentó que su temática es “la cosmovisión femenina, la mujer enfrentada al
sistema establecido con la voz de su cotidianeidad. Se trata de una escritura
bastante agresiva que intenta romper con el silencio milenario al que ha estado
sometida”.
“Este trabajo nació de la experiencia del dejar fluir de la conciencia, lo que
se conoce como escritura automática.”, dijo la poeta, quien manifestó su
preferencia por autores masculinos como Enrique Lihn, Arthur Rimbaud, por
Gabriela Mistral yAlejandra Pizarnik.
2006 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A.
4.ARTÍCULO REVISTA
ARTEMISA-SEPTIEMBRE 2006
En una conferencia
un poetamanifestó que “la poesía
colabora con el conocimiento humano, de lo que somos en nuestra esencia
íntima”, algo relevante si tomamos en cuenta que la ciencia tiene serios
límites para este cometido. Si efectivamente el poeta realiza una y otra vez el
intento de zambullirse dentro de sí mismo, rescatando de su existencia los
dolores y vicisitudes que lleva a cuestas y como un alquimista de las palabras
elabora y fragua ayudado por su intuición, en ese cofre que es la memoria, su
trabajo poético y en lugar de dejarlo guardado, lo ofrece a la comunidad, como
un aporte que marca nuevos atisbos humanos y de género, es indispensable
presentar a la prolífica escritora y poeta Ingrid Odgers.
Aída Esther
Mora-Directora Revista Artemisa-Arte y Literatura del Bío-Bío.
Acerca del
libro NÁUFRAGOS EN LA
CIUDAD
La poeta Ingrid Odgers Toloza asume los riesgos que
una poesía con grandes precursores involucra. Afronta y sale limpiamente de la
prueba, su poesía es dramática, desolada, agresiva, expresión de un mundo y una
ciudad que se devora a sí misma. Jaime Valdivieso
6.Acerca
de COPA DE INVIERNO:
“...Revelador conjunto de poemas en el que la palabra
va extendiendo su significante así como su intensidad. Su copa se va llenando
de un néctar altamente sensual, sin carecer por ello de un dejo solitario
evocativo. En este desdoblamiento surge “ser mujer”, la valentía de llevar un
dolor en solitario, una sensación de extranjera en su propio territorio.....”
Alejandra Ziebrecht -Poeta
7.Sobre
LA EXTRAÑA BARCA
DEL OLVIDO:
La poeta Ingrid Odgers contempla la airosa convicción
del escribiente como una modulación que se escapa a las tinieblas. Desentrañar
del recuerdo el raro hilo de la infinitud y de la cordura, fue como darle al
entendimiento, la puerta para el artificio de las formas, la terapia de lo
inconcluso, de lo jamás infundado. Ahí se ha de quedar en “La extraña barca del
olvido” como un bizarro lamento nocturno en las fauces de la enajenación. Alan
Muñoz –Ediciones Antros
8.De
ÁNGEL DORMIDO:
“Los poemas de Ingrid Odgers Toloza, caen lentamente
tocando todos los rincones con una suavidad que incita a internarse en un viaje
por la geografía de sus versos, dejando la invitación abierta a un ambiente
íntimo y delicado. Desde su vuelo angelical se detiene en cada una de las
partes del cuerpo que reaccionan ante el amor. La visión lúcida de este juego,
nos lleva a sentir las emociones expresadas...” Ediciones Etcétera-Vicente
García
9.De BAJOPIEL Se llega a la poesía de Ingrid Odgers
no como a su materia de objeto, sino como a algo sublimal, tan intangible,
dolorosamente, pero a la vez, palpando, rozando el deleite en un encuentro
imaginado o quizás real, no lo sabemos; pero ahí está, delicadamente dicho en
un juego sutilmente expresado que nos hace internarnos bajopiel , en silencio,
sin darnos cuenta en su “marea del amor/entre las voces de la noche...”
Celebramos éste su segundo trabajo literario en frecuencias de piel, donde nos
entrega parte de su llama interna. Gladys Salamanca Valeria -Sech
10.De LA LLAVE DE LA OTRA HISTORIA “...La llave de la otra historia, en su
lúcido canto aparece como una inscripción definitiva, testimonio que quiere
escriturar la existencia de paraísos diluidos en canto, relámpagos que expanden
su eco de ola sideral, golpe a golpe, cuerpo a cuerpo, renacimiento.” Esmeralda
Mora Luviano-Poeta-México-2004
Acerca del libro Náufragos en la ciudad
de Ingrid Elizabeth Odgers.
Octavio Paz en un
breve y consistente artículo se refiere a la ciudadcontemporánea como símbolo de la modernidad.
Ciudad, espacio, conjunto de vidas que puede ser maléfico y opresivo como lo
vio Baudelaire, o estímulo de fuerzas vitales y utopía de la democracia como la
condideró Walt Whitman. En todo caso la ciudad moderna ha sido objeto de
interés de los mejores poetas del siglo veinte como es el caso de T.S Elliot,
en Inglaterra yVilliam Carlos Williams
en Estados Unidos.
La poeta Ingrid Elizabeth Odgers
parece recoger esta herencia en forma consciente o si quererlo, pero asumiendo
los riesgos que una poesía con grandes precursores involucra. Sin embargo ella
lo afronta y sale limpiamente de la prueba, su poesía es dramática, desolada,
agresiva, expresión de un mundo y una ciudad que se devora a sí misma. Poesía y
a la vez documento desgarrado de una época, momentáneamente sin alternativas,
callejón si salida del hombre contemporáneo que busca en el alcohol, en el sexo
y el consumo el posible paliativo de una vida sin sentido.
Jaime Valdivieso B.
Comentario
Novela "De tu sangre cautiva"
De tu sangre cautiva cumple con su
obsesión, su desangramiento nos mantiene cautivos hasta el final, porque
sumerge al lector en ciertos procesos humanos complejos, difíciles de
acompañar: la escritura donde la amistad se vincula al amor y a la crisis
valórica del mundo actual. Isabel decide escribir una novela sobre la amistad
que ella ha mantenido con Pedro toda la vida. Estos amigos han dejado de verse
hace 30 años, y se reencuentran en un congreso de escritores. Sin embargo,
Isabel es asaltada por una voz íntima que se pregunta, insistentemente, sobre
el proceso escritural....Ingrid Odgers narra con poesía e inteligencia una
historia antigua y apasionante: la intensa amistad de dos seres encadenados por
las letras, asumiendo que sólo se tiene que ver lo suficiente para saber que se
ha perdido y que eso es una enorme ganancia. La exquisita sensibilidad de esta
excelente narradora latinoamericana se vuelve un bálsamo en los duros tiempos
actuales, donde por lo menos nos queda llorar con lápiz y tinta.
Karina García Albadiz
Magíster Interdisciplinario en Estudios Humanísticos Universidad ARCIS, Chile; sede Valparaíso ayutun@gmail.com grupocasaazul@gmail.com
Karina García Albadiz
Magíster Interdisciplinario en
Estudios Humanísticos
Universidad ARCIS, Chile; sede Valparaíso
ayutun@gmail.com
Valparaíso, 17 deOctubre de 2008
Karina García Albadiz
Magíster Interdisciplinario en
Estudios Humanísticos
Universidad ARCIS, Chile; sede Valparaíso
ayutun@gmail.com