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Poemas

de Color carne (© Editorial Pre-Textos, 2009)

 
 
 

GENEALOGÍA

 

El día que me atropellaron

mi madre, en la consulta,

sintió que le crujía

de pronto la cadera,

mi hermana la clavícula,

mi sobrina la tibia,

mi pobre prima la muñeca.

Les siguieron mis cuatro tías

y mis firmes abuelas,

con sus costillas y sus muelas,

con sus sorpresas respectivas.

 

Entre todas, aquel extraño día,

se repartieron

hueso por hueso

el esqueleto

que yo no me rompía.

 

Les quedo para siempre agradecida.

 

 
MUJER CON PUÑAL

 

Cuando logró escapar

de aquella marioneta,

hizo suyo el puñal

que sostenía un compañero

y se cortó las cuerdas,

dejando su orfandad

para los padres de este cielo

que nos hicimos en la tierra

tan ruin, tan puñetero.

 

 
ALBADA VERTICAL

 

Escalador de mi fachada,

artesano del aire,

el hombre que contemplo

ensaya técnicas de altura,

conoce con sus manos la ciudad.

 

Cada mañana posa sus zapatillas de ave

sobre mi alféizar:

desciende sistemático, puntual

como las pesas de un reloj de cuco

y remueve con su cabeza

la paz de mis cortinas.

 

A veces imagino que su arnés,

celoso de mis besos, le retira el abrazo.

Mi amante vertical me mira entonces,

suspendido un instante entre las nubes,

y se esfuma

dejándome un rumor de cuerdas.

 

 
AMERIZAJE

 

Piscina turbia,

pantano,

paréntesis de bosque.

 

Lo que una vez me sucedió

se posa sobre el agua plana

como un avión pequeño sin motores.

 

Viviremos una hora justa,

poema, flotador, memoria.

 

 


 

 

Fotografía de Jake Dobkin (Licencia Creative Commons)

 

 

 

LA MUÑECA

 

Repta sobre su piel,

sigilosa, la herida de la infancia:

gotea sin descanso el vientre abierto.

 

A veces creo que me observa,

acurrucada dentro de su estuche de sombra,

pero cuando me vuelvo ella aparta los ojos.

 

Esconde el corazón mordido

como quien ha robado una manzana.

Desnuda, tan desnuda que se quiebra.

No soy yo, no soy yo.

 

 

DESOLVIDO

 

Las palabras que no he dicho

respiran el aire que me falta.

 

Sin espacio, la búsqueda.

¿Recuerdo lo que he sido?

 

Las ventanas se abren hacia dentro.

 

 

REFERENTES

 

Huyo: un perro en celo

me sigue el rastro, muerde

el último candor de mis talones.

Las calles se contraen, se despliegan

como el fuelle de un respirador.

 

Clavada en una esquina,

real, arbitraria,

una señal de tráfico.

Me concentro en su ojo,

su honestidad de pecera.

 

¿Hacia dónde señalan estas líneas?

 

Parpadeo y, de pronto, la pintura

se difumina sobre el disco

confundiendo todos los referentes.

 

 

HUMUS

 

Árbol sin sed de cielo.

 

Las ramas se descuelgan,

renuncian a la cima

como un escalador desfallecido.

 

Más abajo se mezclan hongos,

bacterias, hombres triturados.

 

Harina de huesos,

la historia fermenta.

 

No existe la tierra firme.