El jueves 7 de agosto con motivo del ciclo de conferencias “Encuentros de la Izquierda” se llevó a cabo el tercer foro de la jornada: “¿Qué hacer con la reforma energética?”. En este participaron tres senadores de la República por el PRD; Yeidckol Polevnsky, Juan Guerra y René Arce y el vicepresidente del Partido Socialdemócrata, Luciano Pascoe. Las participaciones se enfocaron en criticar la propuesta de Reforma Energética presentada por el Ejecutivo Federal y en proponer puntos alternativos para la composición de una Reforma integral y de izquierda. La senadora Yeidckol Polevnsky fue la primera en tomar el micrófono y presentó una exposición general del sector energético y de PEMEX; esto para informar al auditorio de cómo se encuentra el sector y reflejar el discurso del gobierno federal cuando habla acerca de que PEMEX no se privatiza bajo la premisa de que los activos de la empresa no se venden, además de evidenciar la campaña multimillonaria con mentiras de la que se cuelga el gobierno federal para convencer y privatizar. Explicó que PEMEX es un buen negocio; una empresa altamente rentable y productiva que contribuye con el 40% de los ingresos federales y 7% del total del presupuesto. Puso énfasis en hacer notar como el gobierno siempre ha seguido la misma estrategia para privatizar las empresas estatales que consta del desmantelamiento financiero, jubilación anticipada, descalificación a través de los medios, vender barata la empresa y en generar a los ricos más ricos del mundo, esto acompañado de un bombardeo mediático con distorsión informática.

      Para la senadora, privatizar una empresa consiste en vender una empresa pública al sector privado, transferir actividades públicas a empresas privadas y/o ceder el mercado a la iniciativa privada. Externó los términos que utiliza el gobierno federal para ocultar la privatización de la paraestatal: adelgazamiento, desincorporación, modernización, permiso limitado, conversión e hizo un recuento histórico de la estrategia perversa que inició con el presidente De la Madrid para ir desestatizando PEMEX y así privatizarlo poco a poco. Llamó a la protección y a no alterar las áreas estratégicas definidas en los artículos 25 y 28 constitucionales. Su proposición giró en torno de la extracción del petróleo en aguas someras en lugar de aguas profundas y ultra profundas como lo plantea el gobierno federal para lo que se requiere de la tecnología de trasnacionales y de la inversión privada. Explicó que resulta costosa y muy riesgosa la extracción del petróleo de estas aguas profundas ya que las reservas no están probadas y que resulta más rentable tratar de extraerlo de aguas someras aunque las reservas probadas sean insuficientes para la sustentabilidad del sector. Terminó su ponencia con una crítica hacia el Presidente Calderón Hinojosa a quien no le importa los barriles de petróleo sino solo las comisiones que hay de por medio al abrir contratos con la inversión privada que van en contra de la economía mexicana y a favor de intereses creados planteados en la iniciativa repugnante y de desamor a México.

      El senador Juan Guerra abrió su ponencia haciendo alusión a la toma de tribuna por el FAP que obligó a la creación del debate en el Senado de la República en torno a la Reforma energética y que ha logrado que caigan cabezas comenzando por la del senador Creel. Hizo notar que la Reforma presentada por el PRI, a pesar de ser igual a la del PAN, expresa que no hubo consenso en torno a esta última. Su propuesta se centró en la transparencia y la rendición de cuentas a la que debiera estar sujeta PEMEX y por esto comenzó señalando los contratos de corrupción presentes en la paraestatal que han vuelto ricos a los del PRI y en especial a los Hank Rhon. Llamó a transparentar los contratos especialmente en el área del transporte de los exportables de dónde se han alimentado campañas políticas, y para que PEMEX se ponga al servicio de los mexicanos la Reforma debe golpear la corrupción, transparentar el funcionamiento de la empresa y parar las retenciones de la SHCP a PEMEX; además de hacer de recursos a la paraestatal con los excedentes petroleros y sujetarla al Congreso de la Unión. Explicó que la presencia de las empresas trasnacionales es innecesaria ya que la tecnología se vende y se compra en todos lados y México podría estarla comprando directamente de los países productores de esta como Noruega y Brasil en lugar de comprarla indirectamente a través de las trasnacionales. Finalizó su participación proponiendo una iniciativa que no privatice nada, que transparente, que combata la corrupción, con una administración confiable y que promueva fuentes alternativas de energía. Dijo que esta “hay que presentarla y pelearla”.

      René Arce, senador por el PRD, expuso su posición, desde la izquierda, frente a la Reforma energética la cual debe tener el objetivo de beneficiar al pueblo, y toda decisión debe tomarse en base a este principio; principio que no contempla la Reforma propuesta por el Ejecutivo Federal. Tomó la posición de una izquierda moderna tolerante al debate y que no puede rechazar la Reforma y decir que es mala solo por el hecho de ser privatizadora. Una izquierda que debe discutir el contenido de la Reforma para hacer de PEMEX la palanca del desarrollo del país y observar el entorno internacional del sector energético en el que el consumo mundial se ha incrementado en 24.6%, principalmente por el aumento en el consumo de China e India. Dentro de la coyuntura internacional situó a México como un gran productor a nivel mundial actualmente pero que no tiene reservas probadas para la producción futura y que además no está industrializado para la producción de petroquímicos. Explicó que el 74% de lo que genera PEMEX se va a Hacienda además de un 10% dirigido a crear un fondo.

      Debido a que México gasta 10 mil millones de pesos en importación anual de gasolina y 18,100 millones de dólares en petroquímica, el senador Arce propuso que los excedentes petroleros y el superávit que genera la venta del crudo se destinen a la inversión de requerimientos de la industria; esta inversión representaría 737 mil millones de pesos de la cual los excedentes son de 280 mil millones de pesos y el superávit de 457 mil millones de pesos. Propuso exigir rendición de cuentas y transparencia en el sector para alcanzar mayor eficiencia y productividad ya que PEMEX ha favorecido a particulares, a Hacienda y al sindicato. Llamó a una iniciativa de consenso entre los tres grandes partidos e hizo clara su postura de izquierda moderna que ha dejado a un lado las ideas marxistas; dijo que así como no se opone a la privatización tampoco a la toma de decisiones centralizada por el Estado y que si ya vivimos un Estado corrupto de burocracias; hoy hay que ver a la Reforma desde una izquierda moderna.

      Luciano Pascoe invitó a los congregados a ver a la Reforma desde una perspectiva crítica y a despojarse de visiones dogmáticas, el malestar de PEMEX que está en crisis debe ser la premisa para abordar el tema. Explicó que la paraestatal es rehén de los abusos de funcionarios públicos pero que también se encuentra anquilosada en visiones viejas de país y que los contratos con empresas privadas, los cuales tienen un andamiaje legal real, son necesarios para desahogar la falta de infraestructura. Optó por una reforma integral que empuje a la transformación del sector energético sin entregar el petróleo a privados ya que de la generación de recursos de PEMEX se debe adoptar una política de combate a la pobreza y de construcción de infraestructura y dejar a un lado la visión de PEMEX como un gigante con actitudes rentistas.

      Llamó a la izquierda mexicana a ser un agente activo de la transformación de PEMEX y a escuchar las necesidades del país y del futuro del mismo; ya que para el vicepresidente del Partido Socialdemócrata no hay peor posición que la de no tomar parte en el debate. Marginarse de la discusión y compartir un bipartidismo ficticio sería una decisión más allá del fondo a la derecha. Su propuesta de Reforma consistió en el dominio nacional de los hidrocarburos y de la renta petrolera, en generar mecanismos transparentes para aprovechar la inversión privada, que controlen los monopolios y favorezcan el crecimiento económico; siempre en contra del abuso y el amiguismo, en etiquetar el 10% del excedente petrolero para investigación y generación de tecnología para fuentes alternativas de energía, en reducir un 50% el consumo de combustibles fósiles, en la necesidad de un componente verde en la Reforma que termine con la contaminación, las fugas y explosiones, en generar mecanismos de control para transparentar el funcionamiento de la empresa, en un cambio de régimen fiscal que etiquete claramente el dinero que se destina a los estados para el desarrollo social y la construcción de infraestructura, en la transformación del sindicato; el cual ha sido el lastre del cambio en PEMEX, el sindicato debiera ser protector de los derechos de los trabajadores e impulsor al mismo tiempo de la modernización del sector, en generar estímulos fiscales que resultan urgentes a quienes adopten tecnologías limpias, en reemplazar sistemáticamente el uso de gas LP y en generar un diálogo y debate de izquierda para la promoción de un PEMEX verde y de izquierda.

      El foro terminó con una ronda de preguntas y respuestas en la que la audiencia externó sus dudas, comentarios, y sentir en torno a la Reforma energética.