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Visitas del cantor a Toulouse - Pruebas que no son pruebas Sobre los viajes de Carlos Gardel a Toulouse, se han tejido fantasías que vale la pena analizar.
A menudo los defensores de la "historia oficial" los presentan afirmando que son una "prueba" del origen francés del cantor.
Con el mismo criterio se podría afirmar que los viajes de Gardel a Montevideo, que fueron mucho mucho más frecuentes, son una "prueba" de su origen uruguayo. Podemos ver en el libro "CARLOS GARDEL Y SU ÉPOCA" de Francisco García Jimenez según relatos de José Razzano, pag 206, el siguiente texto: TOULOUSE: LA TIERRA NATAL
Alborea el año 1924 y Gardel- Razzano han intervenido en cuarenta funciones, cumpliendo su compromiso en España con la compañía De Rosas.
El dúo resuelve descansar y pasear. Ambos artistas tienen puestos sus ilusionados ojos en Francia. Los bolsillos les respaldan un viaje a lo grande. Han gastado dinero en España, pero ganaron mucho más. Y sus ganancias por derechos fonográficos han sido cuantiosas. Cuando salen en la combinación internacional de trenes, rumbo a la tierra francesa, agitando los pañuelos desde las ventanillas, dejan en el andén español una legión de amigos... y se llevan un millón de francos. Pasados los Pirineos, hay una parada obligatoria para los pasajeros a Francia. Pero nunca tan obligada para alguien, como para este pasajero que se llama Carlos Gardel. La parada obligada es Toulouse, ciudad donde él nació y de la que partió a los cuatro años de edad para Buenos Aires, sin volverla a ver. No tiene, por consiguiente, ningún recuerdo de su ciudad natal. Sólo las referencias que siempre le han llegado de ella por boca de la madre, que todos los años se hace una escapada de tres o cuatro meses para ver a su viejita y a su hermano Jean. (Iba y volvía exclusivamente en el buque Massilia, cuya oficialidad guardaba deferentes consideraciones para la suave señora francesa, madre de un célebre cantor argentino, tan modesta a la vez, que jamás quiso viajar en primera clase...). La llegada de Gardel y Razzano a Toulouse coincide con una de las estadas de doña Berta en la ciudad provenzal del añejo prestigio romántico, que ampara el macizo pétreo de los Pirineos y arrullan las aguas parleras del río Garona. Y después abraza al tranquilo y afable señor que la acompaña. Por el pueblo entero ha pasado, de vecino en vecino, una mágica frase: -¿Savez vous? ¡ Aujourd’hui arrive Charles, le fils de madame Gardés!... Gardel y Razzano responden con gestos y ademanes conmovidos a tan afables gentes. Cruzan las calles de la pacífica ciudad, sobre losas antiguas y a la vera de muros de leyenda. -¿Cómo está la abuelita?- pregunta Carlos a la madre feliz, apoyada en su brazo. – Esperándote impaciente. Para tocar tu cara con sus manos, para oír tu voz, ya que el destino le ha negado el consuelo de verte ya hombre..... Al llegar a la casa, corre Carlos al sillón de aquella abuela de ochenta y ocho años, ya ciega. La abraza y la besa, de rodillas, desahogando un afán cariñoso que ha llenado su corazón ausente... La anciana enternecida rocía los oídos de Carlos con los pueriles mimos languedocianos. Su hija Berta, la que se engrandeció en la desdicha, solloza ahora de alegría. Su otro hijo, Jean, cambia una empañada mirada con Razzano. Toma a éste del brazo y le lleva a recorrer la añosa y pulcra casita. Se les une pronto Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. Doña Berta abre la puerta de una habitación. Hace entrar en ella a Razzano. -En este cuarto nació Carlos- le dice. El tío Jean abre los gruesos postigos . Razzano se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y soñoliento. Por su mente cruzan visiones de luminarias y rumores de aplausos en tantos lugares del mundo. Y un girar infinito de ruedas de cera magnética, que llevan la voz triunfal a todas las lejanías... ¡Dios sea bendito! Cuando Él pone alas, se puede llegar a las alturas desde el más pequeño y apartado nido. El gran patio de baldosas rojas, llena su ámbito con la voz de Gardel que canta ahora: “Soy joven, pero en mi frente// llevo la luz del destino”.
a) Los dos puntos de pasaje en tren que existen o han existido a través de los Pirineos, sólo fueron inaugurados en 1928 y 1929 y nunca sirvieron para desplazamientos rápidos de pasajeros.(*)
b) Se menciona que Gardel tenía 4 años de edad al partir de Toulouse. ¿Cómo es posible entonces que haya llegado a Buenos Aires con 2 años y tres meses?
c) El pueblo entero de Toulouse es el que se ha juntado en la estación, al pie de los estribos del expreso Midi.(Inaugurado 4 años después) (*)
d) Cuando se conoció que Charles Romuald Gardes no nació en un cuarto de la casa del 4 Rue du Canon d'Arcole, sino en el Hospital de La Grave, la falsedad fue suprimida en la edición publicada con posterioridad a la muerte de Razzano, y el texto cambiado.
¿Acaso fue García Jiménez quien viajó a Toulouse cion Gardel?
El francesismo de Gardel sólo fue aceptado por Razzano después de haber obtenido los derechos de autor del cantor.
No hay una sola prueba de que haya dicho a Gardel francés antes de ese hecho. ¿Sugestivo, verdad? Tampoco aceptó nunca que hubiera nacido en 1890. ¿Cómo se explica que "todo el pueblo" aclamara a un desertor? Entonces, ¿en qué ocasiones fue mendaz Razzano? ¿Cuando salió de testigo de la orientalidad de su amigo o cuando si lo decía oriental corría el riesgo de perder sus derechos de autor? Desmentir el francesismo de Gardel hubiera significado además confesar públicamente que Berta Gardes había sido cómplice del fraude. Su cariño por ella y la certeza de la manipulación de la que había sido víctima pudieron también pesar mucho en su decisión de callar. No hay prueba alguna de que Gardel haya sido el niño que llegó de Francia con su madre en 1893. ---------------------------------------------------------
Nos dice al respecto Ricardo Ostuni: Esta es, sin dudas, una buena página literaria, como todo lo que, en general, ha escrito don Paco García Jimenez. Presumo que nadie puede tomar a pie juntillas el párrafo que dice: El pueblo entero de Toulouse es el que se ha juntado en la estación, al pie de los estribos del expreso Midi, cuando resopla la locomotora contenida y rechinan los frenos del convoy. Por el pueblo entero ha pasado, de vecino en vecino, una mágica frase: -¿Savez vous? ¡ Aujourd’hui arrive Charles, le fils de madame Gardés!... Cita de honor. Todos han ido a recibir a Carlos, el hijo de la señora Gardés, nacido allí y triunfador en América y España. García Jimenez fue un escritor con mucho estilo e imaginación pero nunca pretendió exhibir rigor histórico. Así lo dice en el Prológo a la edición de 1946 pag 7 y sgtes: "No se busque en estas páginas un formal estudio biográfico....Estan escritas en el ligero estilo de las gacetillas -y muchas veces con retazos de las gacetillas mismas...Si entre el anecdotario se ha deslizado un episodio que algún lector considere trivial quiera excusar buenamente al recopilador de recuerdos por esmerar tanto la tarea, en mérito a que lo ha hecho con el pensamiento puesto en el cariño del pueblo por su artista preferido." ----------------------------------------------------------- (*) Al respecto nos escribe el Sr. Pedro Cerdeña: "Quiero hacer un comentario sobre lo que dice Francisco García Jiménez con respecto a la ida de Gardel a Toulouse. ------------------------------------------------
El Sr. Mario Azzarini Scoseria ha enviado el siguiente comentario:
"En relación con los testimonios personales de Razzano, compañero de canto y aventuras de Gardel desde sus años mozos, contados a García Jimenez en una obra publicada en 1946, debo decir que no pueden ser tenidos en cuenta debido a la complicidad de Razzano en lo que fue la sucesión de los derechos autorales de Gardel que pasaron sucesivamente de Berta al albacea testamentario (y factotum del fraude) Armando Defino y de este a Razzano, haciendo “renunciamiento por monedas a favor de quien se había cobijado bajo el amparo y calor de Carlos y que lamentaba no tener otros medios de vida y una familia que mantener.” El libro de García Jiménez, que leí varias veces en mi juventud contiene una serie de apreciaciones que sólo la poética y romántica imaginación del autor de Palomita Blanca puede emplear. Entre otras el encuentro de Gardel con su abuelita ciega en 1924 en Toulouse , en lo que es tal vez el episodio mas cursi de la obra: “Al llegar a la casa, corre Carlos al sillón de aquella abuela de ochenta y ocho años, ya ciega. La abraza y la besa, cien veces, de rodillas, desahogando un afán cariñoso que ha llenado su corazón ausente. Y al cuarteado rostro de la viejecita tolosana se asoma toda la luz que ha huído de sus ojos. Y las exangües manos atraen al nieto hacia sí...............La anciana enternecida rocía los oídos de Carlos con los pueriles mimos languedocianos. Su hija Berta, la que se engrandeció en la desdicha, solloza ahora de alegría. Su otro hijo, Jean cambia una empañada mirada con Razzano. Toma a éste del brazo y le lleva a recorrer la añosa y pulcra casita. Se les une pronto doña Berta....................abre la puerta de una habitación. Hace entrar en ella a Razzano. –En este cuarto nació Carlos - le dice.” --------------------------------------------------- Toda excusa es buena para los francesistas a la hora de "cambiar la historia".
En la página: http://www.gardelweb.com/Razzano_recuerda_a_Gardel.htm, bajo el título "Razzano: Sus recuerdos de Gardel", puede leerse la siguiente "nota aclaratoria":
"Del libro CARLOS GARDEL Y SU ÉPOCA, de Francisco García Jiménez (1976)
La 1º edición data de 1946. Luego, en años inmediatos, se conocieron sucesivas reediciones, hasta que el rótulo de agotado prolongó un silencio inexplicable e inmerecidamente pertinaz con aquella primera biografía formal de Carlos Gardel (1) . Ahora, reelaborada y ampliada por su autor (2) , la biografía del zorzal criollo tiene, por fin, un destino justo: la edición definitiva, decantada por el tiempo, y además escrita por un amigo íntimo de Gardel y de su compañero artístico José Razzano, un poeta como García Jiménez, que tuvo el privilegio de ser interpretado en 18 composiciones por el mitológico y legendario Carlos Gardel. La vigencia de este libro está dada por sus propios protagonistas , y esa dura y dulce nostalgia a la que, dificílmente, podrán escapar aquellos que vivirán bajo el hechizo de una voz imposible de borrar desde cualquier distancia u olvido... Ediciones Corregidor, 1976.
(1)El silencio es perfectamente explicable: Razzano había comenzado a cobrar los derechos de autor de Carlos Gardel después de forzar a Defino a vendérselos por “un plato de lentejas”. Ya no le convenía insistir en demostrar que el cantor era varios años mayor que el hijo francés de Berta Gardes. Es posible que también haya preferido no enturbiar la imagen de Berta revelándola cómplice del fraude, del que fue más víctima que beneficiaria, urdido por Armando Defino. (2) El autor, Francisco García Jiménez , no es el dueño de los recuerdos, sino su modificador interesado.
Carlos Dedico relata como conoció a Gardel en 1904, (no en 1907, como se "acomoda" en las últimas ediciones) cuando Charles Romuald Gardes estaba pupilo en el Colegio San Estanislao. No menciona que llevara pantalones cortos. (recordemos que en esa época Charles Romuald Gardes tenía 13 años.) Resumiendo:
Es natural que Gardel visitara a la familia de su madre adoptiva y llamara tíos a sus tíos adoptivos y abuelos a sus abuelos adoptivos. También llamaba a Berta "mi viejita", además de llamar mis "queridos viejitos" a Anaïs Beaux y a Fortunato Muñiz. De hecho Louis Carichou no era su abuelo biológico sino también un "abuelo adoptivo". Gardel nunca se alojó en la casa de ninguno de sus cariñosos parientes ni se tomó una fotografía en su supuesta "casa natal".
Lo natural es que quien viaja a Europa desde Argentina, sin demasiados medios económicos que aseguren su subsistencia, sin importar la época, se preocupe por contactar a gente que podría ayudarlo en caso de necesidad.
A Gardel además le era útil tener una dirección a donde mandar su correspondencia a Europa mientras estaba de gira.
En la página 130 del libro "Carlos Gardel, la verdad de una vida", Armando Defino reproduce un fragmento de carta de Berta Gardes donde dice:
"Toulouse, 20 de setiembre de 1934..., ...ha sido una gran alegría recibir toda la correspondencia que le mandara su querido amigo Defino, se puso a leerla enseguida que llegó a casa de Juan, a la mañana del 14 de setiembre porque fuimos a buscarlo con mi hermano ese día y almorzó con nosotros..." Al respecto es muy interesante lo declarado por Antonio Sumaje, alguien que también estuvo con Gardel en Toulouse, a la revista "Aquí está" , en 1944, porque Gardel repite su rutina de ir a ver a los "parientes", recién al otro día de su llegada.
Revista Aquí está 1944
..."llegamos de noche a Tolosa, donde vivían los tíos de Gardel. Pero paramos en el Plaza Hotel, y él recién hizo su visita a los parientes al otro día. Tenía interés en verlos sobre todo por tratarse de hermanos de su madre. Él mismo había nacido en Tolosa, en una de sus tantas casitas, tal vez la misma donde vivían sus tíos ¿Pero Ud. cree que se preocupó de averiguarlo? No. Ni se acordó de que aquella era su ciudad natal. Cuando pensaba en su patria, siempre se acordaba instantáneamente de Buenos Aires, de la Argentina. Por eso no importa el detalle meramente ocasional del lugar donde naciera. Nacionalizado en nuestro país, habiendo residido en él desde muy pequeño, se sentía hondamente argentino, o, como dicen los uruguayos - que también lo disputan -, rioplatense...
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