* LA MUERTE DE GARDEL - Por Ricardo Ostuni

Medellín, aquella tarde de junio
 


Sesenta y siete años de la tragedia todavía suele polemizarse sobre sus causas, porque Medellín selló la historia de Gardel con una cuota final de misterio.

Avion de la Tragedia de Carlos Gardel
El F31 de la tragedia.

El informe oficial sostiene que: "el accidente se debió única y exclusivamente a dos causas íntimamente ligadas entre sí, pero de distinta naturaleza, ajenas al control de las personas que llevaban el comando de los trimotores F-31 y Manizales. La primera es de carácter permanente y se debe a las deficiencias topográficas y aerológicas, propias del aeródromo "Olaya Herrera" de la ciudad de Medellín. La segunda es de carácter ocasional y se debe a un fenómeno aerológico propio del mencionado aeródromo y que consiste en la aparición súbita de una corriente que se ha registrado, generalmente durante las horas de la tarde y que dura apenas unos pocos minutos... El 24 de junio ese fenómeno se presentó unos diez segundos antes de ocurrir el choque con una intensidad 6-7 Beaufort de una dirección suroeste..."

Sin embargo, aún hoy persisten diversas versiones que descalifican lo afirmado en dicho informe. Unas hablan de la supuesta rivalidad entre las dos empresas protagonistas del siniestro: la SACO (Sociedad Aérea Colombiana) y la SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos) o más precisamente entre los pilotos Ernesto Samper Mendoza y Hans Ulrich Thom. Otras se refieren a una eventual disputa entre Gardel y Le Pera (o Gardel y Samper Mendoza), que habría culminado con un balazo fatal en la nuca del piloto.

José María Aguilar uno de los tres sobrevivientes de las llamas, siempre fue vacilante en sus declaraciones sobre el tema. El 6 de junio de 1936 dijo a la revista Novela -Nº 962- que la tragedia sobrevino por una vieja disputa entre los dos pilotos, confirmando así la sospecha más generalizada. Empero Isabel del Valle (en el libro "Ser Gardel", Ediciones PXP diciembre de 1990, pag. 22) dijo haber recibido de Aguilar otra temeraria versión: "Yo repito lo que me contó Aguilar... decía que Le Pera -que era el productor- lo hizo cantar a Carlos en un estadio al aire libre y, claro, sin sonido, el público que no escuchaba bien hizo sentir sus protestas... Eso a Carlos lo dejó muy mal de ánimo y decidió separarse de Le Pera... Ambos discutieron en el avión y Alfredo sacó un arma y le disparó un balazo que, en vez de pegarle a Carlos, le dió en la nuca a un tal Samper y así el avión quedó sin gobierno..."
Carlos Gardel
Aerodromo "Olaya Herrera" de Medellín. 14:58 horas... la tragedia. El F31 de la SACO, donde viajaba Gardel, colisiona con el "Manizales" de la SCADTA.

En otro reportaje publicado con motivo del cuarto aniversario del suceso, Aguilar modificó radicalmente sus dichos. Declaró que el avión estaba excedido en carga y que, por esa causa, al aterrizar en Medellín había perdido estabilidad, casi como anticipando la tragedia; que en este aeropuerto se incrementó aún más el peso de la nave con doce tambores de películas que fueron colocados debajo de los asientos, agregando: "Al chocar nadie se movió. Se ha dicho que Carlitos gritó y golpeó en el vidrio. La verdad es que un ala del trimotor con que habíamos chocado se introdujo en el F-31 y descabezó a alguno de sus ocupantes. Pudo establecerse mas tarde que a Carlitos Gardel le había cortado ambas piernas y que había recibido otras heridas mortales, de manera que su sufrimiento no debió ser prolongado..."

En el "Acta de Levantamiento de los Cadáveres del Siniestro" firmada por los doctores Antonio J. Ospina, Luciano Restrepo Isaza, Julio Ortiz Velásquez y Luis Carlos Montoya, se consigna que el numeral 11 corresponde al cadáver de Gardel "hallado boca abajo y pisado por las válvulas de uno de los motores. Tiene una cadena de oro sin reloj, como especie de pulsera en una muñeca. Colgada de la ropa una cadena con unas llaves y una chapita que tiene una leyenda así.- Carlos Gardel, Juan Jaures 735 Buenos Aires... Junto al cantante y quemadas en los bordes se encontraron las partituras originales de "Cuesta Abajo"".

Este mismo relato se repite en el Cuaderno Tres del sumario instruido en el Juzgado Segundo Superior de Medellín donde se asentaron los resultados de la autopsia practicada a los despojos de Gardel.

Todas las investigaciones realizadas en años posteriores, insisten en remarcar, como causa fundamental de la tragedia, la rivalidad entre ambos pilotos.

Terencio Spaini -experto colombiano en prevención de accidentes aéreos- publicó en la década del cuarenta sus propias conclusiones al respecto, después de analizar la documentación reunida en torno del accidente y las declaraciones de todos los testigos del caso: "Es imposible comprender lo ocurrido sin tener en claro que los aviones que protagonizaron el drama, pertenecían a dos compañías cuyo grado de competencia era feroz". No se trataba de una disputa ocasional sino que había intereses nacionales de por medio, jugándose "conceptos de patriotismo, de soberanía, de emancipación y, para decirlo en términos de nuestros días, de liberación".

La SCADTA era una empresa aerocomercial alemana -la primera establecida en las Américas y la segunda en el mundo- y respondía a los planes expansivos del nazismo. Ernesto Samper Mendoza por su parte, "no era un hombre cualquiera" sino un pionero y un abanderado del orgullo patrio. "Su sed de independencia lo empujó nada menos que a crear la empresa SACO de su bolsillo".

A causa de estos enfrentamientos el comandante Hans Ulrich Thom de la SCADTA, el 20 de junio anterior a la tragedia, habría realizado en el aeródromo de Techo "una bajada rasante, demostrativa de gran pericia sobre el avión F-31 de Samper Mendoza... Estas especies de fricciones crearon un clima muy especial que hizo que el 24 de junio de 1935 el amor propio y patrio de Samper lo empujara a devolver el susto a su colega alemán lanzándole el avión encima, en una arriesgada maniobra que fue perfecta. Pero intervinieron otros factores y se produjo la catástrofe."

La misma opinión fue recogida por Federico Silva en su Informe Sobre Gardel (Editorial Alfa, Montevideo 1971) de labios del Dr. Gilberto López: "Durante el tiempo que permanecí al servicio de la SCADTA pude observar que había una marcada predisposición de parte de todos los empleados de esa empresa contra el aviador Ernesto Samper. También recuerdo que los empleados Jesús Celis y Jesús Padilla, me manifestaron su temor de que le ocurriera un accidente en Palanquero a Samper y yo presentía que algo le iba a ocurrir, pero parece que el accidente estaba premeditado para que ocurriera en Palanquero y no en Medellín."

Spaini contradijo los dichos de Aguilar demostrando que los aviones no estaban excedidos en carga, pero al igual que aquel habló acerca de un balazo: "La autopsia del aviador colombiano -realizada por el Dr. Tamayo Lemos- mostró un balazo en la cabeza ... El disparo vino desde abajo (el balazo estaba incrustado en la cabeza luego de haberle atravesado el maxilar. Aquí se destruye la teoría de que lo dispararon desde atrás o sea desde el interior del propio avión".

Las noticias periodísticas del día siguiente a la tragedia mencionaban que el copiloto del Manizales, Wilhan Furts había sido "encontrado muerto con una pistola en su mano y un cartucho quemado muy cerca" suponiéndose que se habría suicidado ante la inminencia del desastre.

Así lo sostiene el escritor colombiano Mario Sarmiento Vargas (La verdad sobre la muerte de Carlos Gardel, editado en 1945): "los identificadores encontraron el cuerpo del citado piloto completamente carbonizado, con los brazos en alto y en la mano derecha empuñando una pistola de la que había sido disparado un proyectil. El cráneo aunque completamente quemado dejaba ver el orificio donde había penetrado la bala; es decir que ante el inminente e inevitable peligro de morir achicharrado, prefirió suicidarse."

La conjetura de Spaini fue otra. Entendió que "el copiloto (del Manizales) le disparó al F-31 en un gesto de pánico, desesperación o ira, al ver que se le venía encima." sugiriendo que el proyectil habría impactado en el avión atravesando fuselaje, yéndose a incrustar en la cabeza de Samper Mendoza por el maxilar inferior. Por esta razón el F-31 habría caído bruscamente en plena maniobra del ascenso.

En 1991 apareció en Bogotá -Colombia- una nueva edición del libro "Carlos Gardel, su vida y sus canciones" de Jaime Rico Salazar quien trabajó revisando "los archivos que dejó escritos la Comisión que investigó el accidente. Que de todas maneras son muy deficientes ya que se circunscriben a analizar lo que sucedió aquel día en el aeropuerto y no se salen de allí para investigar lo que pasó anteriormente fuera del sitio de la tragedia". Básicamente repite los mismos hechos narrados por Spaini concluyendo que Samper "no tenía derecho por ningún motivo personal, para efectuar la arriesgada maniobra que costó tantas vidas."
Carlos Gardel
La última foto de Carlos Gardel Bogotá, 24 de junio de 1935.

A tantos años de distancia no es posible dilucidar con certeza la verdad de lo ocurrido pero, por la forma en que se produjo la tragedia resulta verosímil la tesis sobre la rivalidad entre las dos compañías y sus pilotos. La pericia técnica firmada por los doctores Francisco Rodríguez Moya, Neftalí Sierra y Epifanio Montoya designados por el Jefe de Seguridad de Medellín, Dr. J. Antonio Rico demostró que la ruta seguida por el F-31 fue de una "continuidad sorprendente" sobre todo por el rastro de la rueda izquierda del aterrizaje que, puede decirse, "es un trazado geométrico perfecto". La máquina describió una sostenida parábola de 30º en dirección del Manizales que estaba detenido frente a los hangares de la SCADTA. No se encontraron marcas de zizagueos que mostrasen un intento por corregir el rumbo, ni huellas de frenadas. "Por el contrario 180 metros antes del lugar del choque, desaparece la huella de la rueda derecha para volver a aparecer a 120 metros del lugar de la colisión. Vuelve a perderse pero más adelante aparece la huella central de la rueda de cola, como si en el instante de tomar altura hubiera aplicado ésta fuertemente contra el suelo."

En 1984 Horacio Ferrer reporteó en Medellín a Antonio Henao Gaviria el único periodista presente en la caseta de la SACO la tarde del 24 dejunio de 1935. Gaviria tenía en la época del reportaje 81 años y una prodigiosa lucidez. Recordó que el F-31 a unos 200 metros de iniciar su carreteo giró directamente hacia el Manizales sin levantar vuelo.

El choque de los aviones, dijo, fue como una bomba atómica que oscureció todo el aeropuerto. Con un extinguidor del batallón de Bomberos roció el cuerpo en llamas de José Plaja salvándole la vida. Esto signó una amistad para siempre. En una de las cartas que periódicamente le enviaba, Plaja desmintió totalmente la existencia de una disputa a bordo.

Al conjeturar sobre las causas del accidente, Gaviria dijo: "Alguna vez Samper, en el batallón Girardó, en una madrugada de parranda, me contó que el piloto alemán Ulrich Thom le había sobrevolado con una avioneta monoclub que tenía, como una provocación y que esperaba tomarse revancha algún día... Yo creo que él (Samper) trató de salirse de la pista y pasarle por encima y como no era muy técnico en trimotores ya que siempre había pilotado avionetas, falló..."

Similares declaraciones de don Antonio Henao Gaviria incluye Rodolfo Omar Zatti en su libro "Gardel 544 días finales" (Corregidor 1992, pág. 145): "Hacía pocos días, Thom había llevado en su avión al arzobispo de Ibagué, capital de Tolima y al pasar por sobre el avión de Samper le hizo un gesto como diciendo "mira lo que llevo yo; a ver lo que cargas tu"... Yo interpreto que Samper quiso devolverle la broma de días anteriores y en pleno carreteo de su máquina la hizo doblar hacia donde se encontraba su rival para mostrarle la carga humana que llevaba a bordo, pero ante la proximidad de la otra máquina y su poca pericia con este tipo de avión con carga, no pudo levantar y se produjo la horrenda colisión a las 14,56 horas del 24 de junio de 1935."

Testimonios y pericias parecen coincidentes: Samper desvió la marcha del F-31 fuera de la pista, en dirección del Manizales. Todo hace pensar en una temeraria imprudencia antes que en la obra de la fatalidad.

José Plaja secretario de Carlos Gardel durante la gira y uno de los tres sobrevivientes del siniestro, agregó otro hecho prácticamente ignorado en cuanto trabajo se ha escrito sobre Medellín. El miércoles 25 de junio de 1969 -después de 24 años de silencio- accedió a un reportaje del periodista Jaime Sureda Prat de Europa Press publicado en el diario "La Verdad" de Murcia, España.

Plaja vivía entonces en un pueblito del Ampurdán de Gerona, tenía 69 años y los dedos de ambas manos amputados por causa del fuego. "Me encargaron contratar un avión para que nos trasladara de Bogotá a Calí y me puse al habla con el capitán Morrison (NdA: Plaja menciona a un tal Morrison como el piloto que condujera el F-31 en la escala Bogotá-Medellín. Sin embargo el trimotor estuvo al comando de] piloto norteamericano Stanley Harvey. Plaja concedió en 1981 otro reportaje a Esteban Peicovich para la revista "Interviu" en el que, básicamente, narra los mismos hechos), un gran piloto que había formado una empresa con un tal Samper, un hombre muy rico y que puso el dinero para comprar dos aviones... La noche de la partida Morrison me dijo que si salíamos de madrugada podríamos hacer el vuelo directo de Calí pues cruzaríamos los Andes sin niebla y no tendríamos que remontarnos a gran altura, lo que nos permitiría llenar a todo los depósitos de gasolina. Pero salimos a las diez de la mañana y con los depósitos a medio llenar, lo que nos obligó a hacer escala en Medellín para repostar... La noche anterior hubo una partida de póquer que se demoró mucho... Salimos tarde por eso del póquer y el piloto tuvo que cambiar su plan, poner menos gasolina porque ya habría niebla espesa y por lo tanto, descender en Medellín..."

La muerte suele clausurar las pasiones, pero no en el caso de Gardel. La tragedia de junio originó arduas polémicas que perduran a sesenta y cinco años de ocurrida, como si se tratase de negar toda explicación que justifique lo inaceptable.

Las autoridades de Colombia siguen sosteniendo que la fatalidad copó aquella tarde de Medellín, pero muy pocos se resignan a creer en ello. Gardel aún muerto, sigue cultivando misterios.

La historia del mundo está llena de acontecimientos que fueron obra de locos, alucinados, visionarios, imprudentes y neuróticos. "Si Milcíades hubiera huido en Maratón y Carlos Martel en Poitiers, la civilización occidental habría sido diferente. Todo habría resultado distinto si Cristo hubiese renegado de su doctrina delante de Pilatos" (NdA: Sigmand Freud -"El Presidente Thomas W. Wilson. Retrato Psicológico"). Tal vez la historia del arte popular hubiera sido diferente de no ocurrir esa partida de póquer y la genial imprudencia de Samper Mendoza.

Originalmente publicado en la revista Club de Tango, Nº 14, Buenos Aires, mayo-junio 1995.
 
 

"La persona que cambia puede equivocarse, pero la que no cambia nunca, vive equivocada"

SEPA MUCHO MÁS SOBRE LA BIOGRAFÍA OCULTA DE CARLOS GARDEL

La verdadera vida de Carlos Gardel presenta enigmas que han dado lugar a innumerables investigaciones no siempre exentas de errores, pese a la elogiable capacidad y voluntad puestas en juego por adictos a una y otra tesis. Son muchas las afirmaciones carentes de veracidad, los indicios falsos, engañosos, los conceptos sin contenido que dificultan llegar a la verdad. La vida de Carlos Gardel representa un desafío por los muchos enigmas asociados, sobre todo, en la época anterior a su exitosa carrera artística. Pienso que, al analizar su vida, no se puede separar al artista de la persona, porque ambos son la consecuencia de sus circunstancias. Como expresara el investigador Luciano Londoño López: “La personalidad de Gardel importa, y para conocer su personalidad no puede soslayarse su biografía” Creo también necesario tener en cuenta todo tipo de testimonios, incluídos los orales de difícil verificación, señalando el carácter de versión de lo que no se ha logrado documentar, porque pueden ofrecer pautas valiosas al curso de la investigación.
Investigadores de una u otra opinión repiten las mismas versiones de algunos hechos, muy a menudo sin sostén documental, acomodándolas a períodos diferentes de la vida de Gardel sin aportar elementos que hagan plausible su elección.
Se han realizado ya extensos análisis sobre la vida artística y privada del cantor, me limitaré entonces a tratar de aclarar algunos hechos puntuales correspondientes al período “oscuro” de su existencia: 1882 – 1911, sobre los que se ha fantaseado mucho, aportando datos que ubican con bastante exactitud el momento de su posible ocurrencia.
Hago mías las palabras del investigador Gerardo Bra: “Denominar uruguayista (u orientalista) y francesista a las dos tesis en pugna sobre el lugar de nacimiento del gran cantor no infiere de modo alguno un enfrentamiento, sino respectivas posiciones avaladas por los argumentos que se esgrimen, en ambos casos con honradez intelectual”. ... “Y si incurro en errores - que suelen darse en trabajos de investigación – los rectificaré a su debido tiempo, si así corresponde.”
 
Martina Iñiguez

Martina Iñiguez

- Currículum -

Nacida en Corrientes, provincia litoraleña de la República Argentina el 24 de Noviembre de 1939. A los cincuenta años de edad comienza a escribir poesía lunfardesca , lírica y letras para canciones. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales en las diferentes categorías Publicó tres libros de poesía lunfarda y poemas en diversas revistas y antologías del país y del exterior. Como letrista comparte la autoría de canciones con Raúl Garello, Oscar Valles, Mateo Villalba, Carmen Guzmán, María Graña, Silvana Gregori, Juan Morteo y otros. Han grabado sus temas Reynaldo Martín, Silvana Gregori, Viviana Vigil, Oscar Larroca, Los Tucu- Tucu, María Ofelia; Mateo Villalba, Maura Sebastián, Terucha Solá, Cacho Espíndola y otros. Actuaciones en Olavarría, Mar del Plata y Santa Clara del Mar. Presentaciones en Montevideo, Tacuarembó, Punta del Este y Durazno de la República Oriental del Uruguay. Miembro patrocinante de la Academia Porteña del Lunfardo y del Círculo de Poetas Lunfardos Distinguida entre los mejores 20 poetas lunfardos del país Medalla de Plata al Poeta Lunfardo Jurado en diversos certámenes literarios.

Su investigación sobre la escolaridad de Carlos Gardel, en colaboración con el Museo Pedagógico de Montevideo, permitió comprobar de manera indubitable que la foto escolar conocida del cantor fue tomada en una escuela de Montevideo antes de la llegada de Berta Gardes y su hijo a Buenos Aires en 1893, lo que prueba la existencia de dos niños, uno nacido en Toulouse e hijo de Berta Gardes, quien hizo su escolaridad en Buenos Aires, y otro uruguayo, posteriormente llamado Carlos Gardel, quien comenzó su escolaridad en el barrio Sur de Montevideo.

Encontró también la fecha de ingreso al país de Esteban Capot, amigo de la infancia de Gardel, probando que no había sido posible que conociera al cantor en Toulouse, (según declaraciones hechas a Revista Platea) ya que llegó a Buenos Aires un año y medio antes del nacimiento de Charles Romuald Gardes en Francia.

Halló que Anaïs Beaux, la amiga de Berta que supuestamente la acogió junto con su esposo Fortunato Muñiz a su llegada a Buenos Aires en 1893, aparece como soltera y con una hija natural llamada Amanda Beaux en el censo de 1895. En la lista no aparece Fortunato Muñiz.

Anaïs Beaux vivía ya en Corrientes 1557 en 1908, lo que convierte en falaz la versión dada por Berta Gardes a "La Canción Moderna" en el sentido de que Carlos no podía buscarla después de su desaparición de 6 años, por desconocer su domicilio.
 

Participó en el 10º CONGRESO DE HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA EN LA ARGENTINA (1839-1939, realizado en Chascomús en septiembre de 2009.

 

Fue citada por la comisión de Cultura del Parlamento Uruguayo, junto con las autoridades del Museo Pedagógico de esa ciudad, para exponer sus investigaciones en Junio de 2008.

 

Se la distinguió con el Gardel de Oro en la cuarta entrega de premios realizada el 5 de diciembre de 2009 en Tacuatrembó, cuna de Carlos Gardel.

 

De Ricardo Ostuni

"Nada más cambiante que la historia, la que, a la luz de nuevos descubrimientos y  nuevas interpretaciones, varía en los distintos campos bajo su análisis sin que nadie se escandalice.
Nada está tan sujeto a ser modificado como la historia, porque no es una ciencia exacta y sólo se revela a través de documentos, indicios y suposiciones.
Reparemos que aún la llamada “historia patria” tiene controvertidos juicios: no pocos héroes son vistos como villanos por algún sector de la historiografía y no pocos villanos, en algunas obras, son elevados a la categoría de héroes. Y sin embargo, todos los historiadores hurgan en los mismos documentos (archivos, memorias, autobiografías, constancias oficiales, etc.) sólo que los interpretan y los valoran de distinta manera.
La libertad de pensamiento es la base fundamental para tratar de recuperar el pasado y traerlo con alguna certeza al presente. Negarle al investigador esta premisa, es cercenarle el mismo campo de su materia."

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