Hace unos años realicé un
pequeño dibujo de una forma casi automática; sobre la mesa dormía un
escrito decimonónico titulado algo así como "La mujer riojana", dibujé
una moza con un ambiguo traje regional e instintívanente la emparejé
con un cowboy, me gusta ese tipo de contrastes, busqué un nexo y surgió
un pequeño cráneo de vaca, como un corazón, me gustó, pasó directamente
al montón, y del montón al cajón.
Aquel primer esbozo tomó vida propia y se estiró como un sueño, el pequeño cráneo-corazón ha crecido y quien lo soño se llama Bill. Tito Inchaurralde, 2000. |
