— ¡Manin! ¡Wyrda! ¡Hugin!
Escúchame con atención y te diré dos cosas: cuando llegue el momento y necesites un arma, busca debajo de las raíces del árbol Menoa; y cuando todo parezca perdido y tu poder sea insuficiente, ve a la roca de Kuthian y pronuncia tu nombre para abrir la Cripta de las Almas.
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