Alguna vez, los capitanes de los barcos comenzaron la práctica de dejar constancia cronológica del desarrollo de sus viajes en cuadernos escritos a mano. Esos cuadernos debían estar a buen resguardo, donde nadie ni nada pudiera alterarlos o destruirlos, ni siquiera las tempestades o cambios climáticos. Ese guardián de las palabras era un armario llamado bitácora. Mas tarde en el tiempo el cuaderno de bitácora, absorbió el nombre de su guarida y se conoció simplemente como bitácora. Este cuaderno de bitácora no es
como aquellos, no está escrito a mano, tampoco guarda orden cronológico de
sucesos, no guarda los trazos a mano del desarrollo de un viaje por mar, pero
si guarda comentarios, historias, cuentos y todo aquello que deseo compartir
con otros. Eso si, sin lugar a dudas es el recuento de un viaje, el mío, el de
otros en este mundo y otros mundos. Espero que lo disfruten. -Mel
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