Recopilación de diversos cuentos, poesías y pensamientos escritos en disitintos tiempos y lugares, con la misma mente y el mismo corazón.
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publicado a la(s) 14/02/2010 07:20 por Gabriel Pescio
A las flores envidiosas les tuve que decir que aunque sos más bella que ellas pueden seguir en mi jardín.
A las estrellas envidiosas les tuve que explicar que aunque sos más bella que ellas las vas a dejar brillar.
Una estrella bajó del cielo. Le dijo a mi corazón que debía seguir su vuelo, pero que, a cambio, te dejaba a vos.
Si al cielo sumara una estrella cada vez que pienso en vos, no cabría en él la luna y en él verías mi corazón.
Para pasar por tu calle no necesito farol porque tus dos ojos negros me alumbran más que un sol.
El otro día en la calle me detuvieron por ladrón, al ver que yo llevaba un diamante en mi corazón.
El otro día en la calle me detuvieron por traficante, porque te escondí en mi corazón y te confundieron con un diamante.
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publicado a la(s) 10/12/2009 18:51 por Gabriel Pescio
La piel, el calor, la cerveza y el fantasma del movimiento que junta la sal de los cuerpos, ¿y quieres que no lo rime con princesa?
De placeres colmada una mesa cuando tu ataque me arquea la lengua de amargo, de dulce y salado, ¿y quieres que no lo rime con princesa?
Si tu caoba se unta en mi fuego, si tus luces encienden mi noche, si la brisa en tí se detiene,
si gigante el agua levanta las persianas del nuestro deseo, ¿cómo debo llamarte yo entonces?
Será que en la cima tu nombre es como debo llamarme a mí mismo. Será que, insondable, el abismo enmudece de tanta belleza.
Será y no será, ¡qué riqueza de tenerte y ser yo poseído! Tal vez sea príncipe y bandido, tal vez seas ladrona y princesa.
Si tu oscuro y mi claro se juntan, si mi brillo es hoy tu escondido, si los dos somos de ninguno,
si correr es quedarme en tu vientre, si me voy y no llego a tus piernas, ¿cómo debo llamarte en mi río?
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publicado a la(s) 05/09/2009 07:10 por Gabriel Pescio
Regresaste de la montaña y tus pies hacen menos ruido al pisar el pasto. Regresaste, y tus cabellos huelen a pino, como salidos de la raíz del campo. Ahora miras, y tus ojos llevan el cielo prendido del brillante ocaso. Llevas el viento enredado y la hierba baila y susurra si te das en un abrazo. No puedes... tiemblan tus manos por respetar el misterio del campo arado, la semilla sembrada, el brote fresco. Tus dedos son ahora nuevo árbol que elevan el agua, la vida, de nuevo al cielo. Y tu pecho es ahora de piedra do la brisa dibuja entramado secreto. Ya eres uno con el aire. Sol y sombra eres. Agua cristalina y remanso. Y es que, aunque haya sido mucho el silencio, regreste y llevas el monte en tu cuerpo.
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publicado a la(s) 26/07/2009 11:32 por Gabriel Pescio
Agradezco al tiempo del corazón porque podemos estar unidos sin hacer nada, y sin razón, y querés hacer todo conmigo.
Agradezco a la primavera que hizo florecer tu piel antes ahogada en abrigo y me hizo gustar su miel, y me regaló su latido.
Agradezco a la soledad, y a la intemperie, y al frío, porque nos dieron la libertad y nos hicieron soñar un nido donde se encuentren la sinceridad, la pasión, el duro camino, la fantasía, la realidad y la alegría y paz de los hijos. |
publicado a la(s) 23/07/2009 11:38 por Gabriel Pescio
Si te alzo y sonreís, toco el cielo y puedo morir con paz y consuelo. ¿Soñará también Dios éste, mi sueño? ¿Tendrá mi corazón tan alto vuelo?
¿Cómo será de mi Padre el desvelo? ¿Tan grande de mí será su deseo? ¿Podré yo también soñar ese sueño de darme sin fin, por vos, todo entero?
¿Qué haré para que estos pobres dedos te digan que Dios Padre es amor sincero? ¿Que con él ya no habrá sombras ni miedos? ¿Sabrás por mí que somos el Cielo?
Siento que es poco, y no puedo, y te espero. Te sueño creciendo, sol mañanero. ¡Que sean mis brazos tu firmamento! ¡Que sea tu vida libre como el viento!
¿Cuándo sabré lo que guardás dentro y aprenderé de tu voz y de tu silencio? Para mi mundo vos sos sol y sos viento: lo llenás todo en todo momento.
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publicado a la(s) 23/07/2009 11:17 por Gabriel Pescio
Repasó la tarjeta con la mirada una vez más. Hacía un año que se la habían obsequiado, y desde entonces la había usado como señalador. Sin embargo, fue ese día, luego de haberla leído un centenar de veces, que se dio cuenta. Decía la dedicatoria: "Deseo que dejes actuar la a gracia". Siempre había leído "a la gracia". Pero no era eso lo que estaba escrito... Recordó todo el año pasado, que se desplegaba como una extensa historia escrita en la interminable página de la mente. Volvió a leer el error del que sus ojos lo acababan de desengañar, y sintió miedo. |
publicado a la(s) 21/07/2009 18:55 por Gabriel Pescio
Habrá una hora que será muda y un silencio que lo dirá todo. Cuando yo sea la semilla y sea yo del fruto el gozo. Labrador, tierra, trigo, e incluso el pan a su modo.
No me asustan tiempo y camino, ni la confusión será un pozo. Sólo temo cuidar mi vida perdiendo tu vivir dichoso. Porque a mí has atado tu hija y por ella morir yo imploro. Para resucitar contigo, juntos, nueva familia, todos. Tu muerte y tu nueva vida sabes que en mí serán de todos.
Dame aprender en Nazaret a entregar aunque temeroso, a compartir todo mi ser, resucitando en los otros.
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publicado a la(s) 21/07/2009 18:51 por Gabriel Pescio
Él la esperaba todas las noches. Se acercaba a la puerta y prendía y apagaba la luz de la entrada en un secreto llamado. Una vez él le había preguntado si desde su casa se veía esa luz, y ella le había dicho que no. Sin embargo, todas las tardes en que veía ponerse el sol desde su ventana, miraba el camino vacío y sentía la necesidad de llamar. Una vez lo había hecho, y había venido. Así que ése era el modo. Aquella tarde notó que la perilla de la luz había quedado baja. Ya estaba oscuro, y no veía el resplandor de la lamparita. Entonces abrió la puerta, y probó: nada. Se había quemado. Anotó mentalmente que debía comprar una nueva mañana. Sintió que el largo camino frío de otoño le ahuecaba el pecho, cerró, y llamó de nuevo.
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publicado a la(s) 26/05/2009 21:20 por Gabriel Pescio
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actualizado el 26/05/2009 21:37
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Esta aplicación de Facebook (quiz o test) es, en realidad, un juego
interactivo: al estilo de "Elige tu propia aventura", escoge las
opciones correctas para sortear los obstáculos que presenta la casa,
acceder al primer piso y develar el misterio que encierra. Tú forjarás
tu propia suerte. ¡Imperdible! (Accede haciendo clic en la imagen)
A continuación, en exclusiva, se relatará el prólogo que contextualiza la historia, y los enlaces a las diferentes continuaciones que puede tener.
Prólogo: Una vieja historiaComo todas las noches, pides a tus abuelos que te cuenten un cuento antes de dormir. Hace ya varios años que tus padres fallecieron, y estás bajo su cuidado ahora.
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publicado a la(s) 05/05/2009 13:37 por Gabriel Pescio
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actualizado el 07/12/2010 18:50
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