La crónica, por Javi:
La quedada de este año se celebró en Aguilar de Campoo, Palencia. La elección fue buena, ya que Aguilar está muy bien comunicada por autovía desde todas partes, el alojamiento fue bueno y barato y el pueblo tiene su atractivo.
El jueves 18 por la tarde se adelanta Migel8 a todo el pelotón, y toma posesión del hotel Villa de Aguilar. Media hora mas tarde aparece Bob y Jose Antonio y señora, que llevan todo el día de ruta ya que vienen de Catalunya, seiscientos y pico kilómetros que habían metido a su recién estrenada SW600.
Nos juntamos en la taberna del hotel y a la segunda cerveza hace su aparición la tropa Bravú. Pretenden meter las amotos en el garaje y que quepan todas, y nos da la risa mientras pedimos la tercera birra. Pero el milagro se obra y las motos se “zipean” en el garaje gracias a la habilidad de sus pilotos, y a que no había mas narices.
Los últimos en aparecer, Delli y Carol, siete birras después. Por cierto, las birras siempre con tapa y patatas fritas cortesía de Susana, la camarera.
Abrazos y besos y alegría por el reencuentro, y pasamos a cenar, que hace hambre. El apartado cenas ha sido de lo mas reseñable en la quedada, ya que eran muy variadas y abundantes. Buena nota al hotel.
Tras las cenas, paseo a la busca de garito para el after-hour, y encontramos el 37, en los pórticos de la preciosa plaza de Aguilar. Otro acierto, es un sitio tranquilo, atienden rápido y bien y son muy atentos con nosotros. Repetiremos cada noche, y los rezagados de la última noche somos invitados cortesía de la casa. Buen detalle.
El viernes amanece horrible. Nubladísimo y lloviznando. Al desayuno aparece Raúl que viene de Santander y llega en un pis-pas. Trae un estupendo bizcocho casero del que daremos cuenta el desayuno siguiente, para que lo caten los del MC León.
Salimos a las 10.45 en dirección al Parador de Cervera, nuestra primera parada. Mucha lluvia y viento racheado hacen que la caravana se estire. En las rectas vamos con la moto inclinada para mantener la trazada, pero sufrimos. Además, la carretera es estrecha, el firme malo y hay barrillo y caca de vaca que hacen de cada curva una ruleta rusa. Llegamos al Parador, nos metemos en el tejadillo del parking y nos cagamos en la mala suerte que tenemos. Dallegas ha sufrido especialmente, ya que las gomas de fabrica de su nueva Vstrom dan por el saco y no agarran nada, y ha venido dando bandazos. Como no se atreve a hacer así la ruta por San Glorio, decide atajar por Piedrasluengas para ir directamente a Potes. Le secundan algunos mas incluyendo la GW de Manu y la RT de Quin, que para sufrir ya tendrán el purgatorio.
Así pues, el grupo principal sale hacia Velilla para reunirnos con Victor y los demás del MC León, y el resto esperarán en Potes. El resto de la ruta hasta Velilla transcurre igual, con el grupo muy estirado y cada uno pilotando como puede. Llegamos a Velilla, paradójicamente al Bar Sol, hay que jorobarse, donde los del MC llevaban alguna birra de ventaja. Besos y abrazos, inundamos el bar (íbamos chorreando) y tomamos un cafelito para calentar el ánimo.
Seguimos pues por San Glorio, coronamos, y al bajar cambia el panorama. Deja de llover y sube la temperatura. Fotos en el Mirador del Corzo y tiramos a Potes, donde llegamos con unos fantásticos 20º y vemos el sol, el de verdad. Hemos pasado de 6º a 20º en pocos kms., caprichos del tiempo.
La GW de Rafa viene escasa de batería, y gracias a unos cables que se acabaría llevando de regalo la vamos arrancando cuando hace falta. Delli, el “probador oficial”, irá mucho en la RT de Fertajes, y Migeltxo y Quini cambiarían trails el día siguiente. Y la GP839 de Mosmia….espectacular, el chimpin mas chulo do mondo. Rios también ha tenido ocasión de estrenar la K1300 en condiciones adversas, y cuando se sincera añora la comodidad del chimpín…
Potes, como siempre, petao de gente, y nos cuesta aparcar. Nos juntamos con el grupo de Dallegas y Vamos al restaurante La cruz a comer. Cocido lebaniego sí o sí, y encima a precio VIP, y nos quieren cobrar 33 personas siendo 30. La primera en la frente, no era eso lo acordado, pero salvamos algo de los muebles negociando con la doña una rebaja. Para no volver.
Casi no hay tiempo para pasear, salimos enseguida hacia Palencia por Piedrasluengas. Paramos en el mirador de La Pernía, precioso, y parece que vamos a Mordor, se vuelve a nublar y vuelve la lluvia, dejando el sol en Cantabria. Mas adelante, visita a la colegiata románica de San Salvador de Cantamuda, que nos abre y enseña un aborigen del pueblo, muy amable. Preciosa en su sencillez. Seguimos ruta hacia Aguilar, donde llegamos con las ultimas luces del día. Allí nos encontramos a Calcandi que había venido de Reus, y mas compañer@s del MCLeón que por el mal tiempo no habían acudido a la mañana.
Incomprensiblemente, añadiendo las del MCLeón, vuelven a entran en el garaje TODAS las motos salvo dos, que se van a otro garaje que nos dejan. Espectacular, hacemos fotos y todo. Birras, cena y copas en el 37, y “espuela” en la propia taberna del Hotel, donde Delli teje su red y atrapa a algunos incautos que ya dormirían otro día.
El sábado salimos esta vez muchos más, ya que están los del MCLeón. Sale mejor día y no llueve. Salimos siguiendo al GPS de Manu, que se hace la picha un lío en el primer pueblo. Entonces tiene que tirar Bob con su 250, que para eso había pensado la ruta. Pasamos por varios pueblos del valle de Valderredible, y poco antes de entrar en el cañón del Ebro la carretera se convierte en un campo de minas, que nos hace botar de lo lindo. El paisaje, espectacular, y llegamos a Orbaneja del Castillo, pueblo singular donde los haya, con su río que nace en la Cueva del Agua en el mismo pueblo, lo cruza y baja en una espectacular cascada a juntarse con el Ebro. Parada larga a disfrutar de los sentidos y tomar fotos a tutiplén.
Luego salimos rumbo al Balneario de Corconte, cogiendo ahora la nacional. Sigue tirando Bob y le sigue Santi en la ZZR, y al rato ven que están solos. “Juer como va la 250” dice Santi. “Es que es de Bilbao, aibalaostia” dice Bob. Todo aclarado. Se va reuniendo el grupo en el cruce a Corconte, y entramos en el Balneario, clásico edificio decimonónico, a orillas del Pantano del Ebro. Parada, birra y visita breve al interior y alrededores. Gerardo se acerca a la X9 a ver si tiene un turbo escondido o así, pero le explico que es de serie todo, pero “Bilbao edition”. Raúl comenta si no hemos pasado unas curvas peligrosísimas, y Santi y yo nos miramos diciendo “¿Qué curvas?”
Sigue la caravana esta vez dando mango las motos XXL, rodeando el pantano del Ebro, y llegamos a Reinosa a comer. Como estaba “todo pactado” algunos no consiguen averiguar el menú, ya que esa era la respuesta del camarero. La merluza del Ebro no satisface a todos, eso sí, nos hinchamos a quesada gracias a que se lo había peleado Quin.
Nos despedimos de los del MCLeón, ya que luego vamos a visitar el museo minero y ellos tienen el culo pelado de ver minas. Antes paramos en Fontibre a ver el nacimiento del Ebro, vaya si nacía, y además vuelve a ponerse a llover. El GPS de Rafa promete llevarnos por donde nos habían dicho los del MC que no fuéramos (“no vayáis por Brañosera ni de palo”), y también se hace la picha un lío y nos lleva justo por Brañosera. Al pulsar con el guante el botón RSMC (Ruta Sin Malos Caminos), pulsa el de al lado, RDPS (Ruta Da Por Saco). En total, lluvia y viento otra vez, y además le pilla a Dallegás sin gafas, que es como pillarte cagando y sin papel, y tiene que ir a casi a pedales para no estamparse en cada curva. Pero bueno, el firme no era tan malo como lo pintaban.
Llegamos un poco tarde a la mina de Barruelo, donde teníamos visita concertada, y el guía se mosquea un pelín. Nos deja acoj... con las explicaciones de lo que era y es trabajar en una mina bajo tierra. Despues vamos al museo y lo vemos antes de que cierren, espectacular todo ello
Por fin volvemos al hotel, otra vez con lluvia y ya con poca luz, pero hemos disfrutado, ha estado muy completita la jornada. Cena, copas y “after hours” esta vez con la Soco, cherif del hotel, en la barra, y Delli y sus victimas de nuevo atrapadas sin remedio.
Amanece casi todo el mundo el domingo, con mas ojeras y pena de la despedida. Carol con una tremenda lumbalgia en la espalda, que le había dado el día anterior. Los catalanes salen pronto, y los demás vamos al convento de las Clarisas a por pastitas y dulces. Otros ya habían pasado el día anterior por el despacho de Galletas Gullón, “las que entran duras y hermosas y salen blandas y churretosas”. En el mencionado convento nos despedimos, mientras Delli en el hotel trata de reanimar a Migeltxo, que seguía en el cielo…
En fin, que a pesar del tiempo lo hemos pasado genial, y ya estamos pensando en la próxima.
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