EL ULTIMO QUEJIDO Mi alma se deshace como un puñado de estrellas que agoniza en un cielo olvidado. Se desmigaja en la ausencia de sus caricias y confinada en esta celda la soledad se va quedando más sola. Bulle la carne entre estos barrotes, su silencio se hace estruendo en mío amontonando jadeos cercan el ansia contenida. La locura se alza furibunda y ataca y de los deseos revientan las llamas que me arrojan a sus brazos sin remedio. Abriendo el atardecer acudo, acudo ambiciosa a su boca, a su afán, a su gana a calmar el desespero de su ayuno. La furia estalla y unta los instintos que delatan y mojan de prisa y resbalando por la sombra embisten. Indefensa la voluntad se rinde sometiéndose al rojo vivo donde usted fragua mis deseos hasta arrancarme el último quejido. Libertad Manque (tutti i diritti riservati.) Chile |



