Vislumbro
tu presencia silenciosa en líquida pantalla hecha de ensueños; tal vez estés mirando con risueños y pensativos ojos esta cosa que navegando va, en rima amorosa: surcan el mar por ti mis viejos leños, apurando sus extremos empeños, hacia tu quieta orilla y misteriosa. Ahora te retiene en algún verso un poco más sombrío la pregunta si justamente a ti yo estoy hablando: ‘seré’ o ‘no seré’ tú vas dudando, y, mientras, susurrando voy en la punta de la lengua tu nombre multiverso. |



