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Aventuras de una bogotana buscando la semilla en la mitad de la manzana
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Nueva York, 27 de Mayo 2011
TENTACIONES DEL CONSUMIDOR Y PROBLEMAS ECOLOGICOS
Es difícil no dejarse tentar por los nuevos productos que ofrece el mercado. A veces me veo pensando en cambiar electrodomésticos que están en perfectas condiciones solo por el hecho que los nuevos modelos parecen evolucionar y ofrecer nuevas y atractivas alternativas. Hoy por ejemplo mismo vi mi plancha eléctrica (dos años de uso) y de pronto pensé que debería comprar el nuevo modelo porque su diseño es más atractivo, pero después me di cuenta que la que tengo está en perfectas condiciones y que no necesito desperdiciar dinero y mucho menos aumentar la basura que generamos los consumidores de todo el mundo. En Colombia, donde nací estas cosas no pasaban. Mi mamá usa la misma aspiradora que compró en los anos 70s y que le sigue funcionando. La lavadora también y así muchos otros productos como el sofá el cual ha mandado a re tapizar un par de veces y asunto solucionado, como nuevo!. Las sociedades de consumo funcionan así, creando necesidades artificiales, llenando nuestros vacíos con productos y enfatizando quien eres de acuerdo a lo que usas o posees De esta manera todos estamos atentado contra nuestra supervivencia como especie; abusando de los recursos naturales para producir una cantidad de productos que botaremos a los pocos meses, produciendo una cantidad inmanejable de desechos y ayudando con nuestros hábitos a contaminar nuestro planeta. Bueno, dicen los economistas y el público en general, pero sino no producimos y consumimos de esta manera, entonces nuestras economías entraran en crisis y nos arruinaremos y nuestras sociedades se llenarán de pobreza y decadencia. Sí, pero si toda esa riqueza que genera la sociedad de consumo se estuviera distribuyendo para el bienestar de la sociedad no tendríamos que enfrentar los problemas sociales y las guerras y la decadencia en la que muchos sectores y países se encuentran. Cuando consumimos estamos también participando en las guerras, las desigualdades y la pobreza de otros. Este no es mas que un llamado a la sensatez. A la hora de comprar algo pregúntese si es absolutamente necesario. Compre poco y de productores locales, empiece a hacer la conexión entre sus valores y la forma en que quiere vivir y sobretodo favorezca productos que no hagan daño al medio ambiente. Nosotros también podemos impulsar un cambio! Nueva York, 16 de Mayo 2011
LA NOCHE DE GAVILANES Esta fue la primera imagen que conocí de Edward Hopper. Antes de conocer a su autor, esta pintura hizo parte de mi vida. La obra empezó a vivir y crecer en mí sin que su autor se hiciera presente; finalmente fue este cuadro el que me llevo a él. Esta fue mi entrada al mundo artístico de Edward Hopper. No recuerdo las circunstancias exactas en las cuales vi el cuadro por primera vez, pero si fui consciente desde un principio que aquel cuadro despertaba memorias que no podía claramente establecer. La simplicidad de los elementos en el tratamiento del espacio exterior e interior del café contribuían en gran medida a ese despertar impreciso y difuso. Esa calle vacía que envuelve a los personajes del café me hablaba de ellos y al mismo tiempo hablaba de mí. Fue así como fui encontrando un reflejo de mi propia vida, un espejo de mi interior. Esa es la magia de Hopper. Nos pinta un reflejo de nuestra existencia interior en el mundo urbano contemporáneo. Nos invita a ser testigos de lo que allí está pasando y a la vez nos hace también sus protagonistas. Pero que pasa allí? La calle esta desierta, la luz se filtra por las ventanas de los almacenes cerrados e ilumina la calle, parece reinar el silencio y la ausencia. Digo ausencia porque allí ha habido alguien y uno presiente esa vida. Las calles vacías de cualquier noche o madrugada en la ciudad de Nueva York. Nadie parece estar allí solo el pintor que se sitúa en nuestra acera, desde donde nosotros también observamos la escena que él ha pintado. Vemos el interior de la cafetería con los elementos que Hopper ha pintado, él ha decidido que vemos y que no vemos. Ahora estamos viendo a través de los ojos de Hopper. Hopper con su cuadro nos invita a mirar a través de los ellos. Pero que vemos a través de sus ojos? Vemos una escena con cuatro personajes, tres hombres y una mujer. Tres de ellos son clientes y están sentados en la barra una cafetería neoyorquina, uno de ellos esta de espaldas a nosotros, los otros dos son una pareja. El último personaje es el dependiente que los atiende a todos y que está concentrado en sus tareas. Las calles están vacías y vemos el anuncio de los cigarrillos Phillies El cuadro fue terminado de pintar por Hopper a finales de Enero del año 1942. Hacía dos años se habían instalado las primeras luces fluorescentes en la ciudad y por esto el interior parece tener ese intenso brillo que contrasta con el oscuro exterior. Hopper vendió el cuadro al Art Institute of Chicago donde todavía se encuentra. Lo vendió por $3000 dólares, es decir alrededor de $41,796 dólares hoy. El artista declaró que su cuadro había sido inspirado “por un restaurante del West Village en Nueva York donde se cruzan dos avenidas”. Aparentemente el café fue demolido y el lote vacío se conoce con el nombre de Mulry Square en la intersección entre la séptima avenida y Greenwich Avenue y West 11 Street donde actualmente se encuentra una cerca llena de pequeñas cuadrados de cerámica en honor a los muertos en las Torres Gemelas en NYC en Septiembre 2002.
Sin embargo muchas de los cuadros pintados por Hopper fueron inspirados por una variedad de lugares y no por uno específicamente. La expresión nigthhawks hace referencia a las personas que están despiertas hasta altas horas de la noche. Hopper realizo 16 borradores en preparación de la pintura donde trabajo en la distribución de los personajes y en los detalles de las cafeteras. Es importante resaltar que Hopper pinta exclusivamente los elementos que le parecen esenciales en la composición por esta razón sus espacios pueden resultar desiertos o relativamente vacíos. Aunque las posibilidades narrativas son muchas, estás entran a formar parte de nuestra relación personal con el cuadro. Hopper no intenta darnos su propia narrativa,” Si puedo expresarlo en palabras no tendría que pintarlo” dijo. También en una entrevista en la cual le preguntaba si el intentaba mostrar la alienación del hombre en la sociedad moderna él contestó que “si, algo de ello está en ellas, pero mis pinturas tratan de cualquier cosa que el observador ve en ellas”. Es cierto que en las pinturas de Hopper inspiran un sentimiento de soledad, de anonimidad, de silencios contenidos, de introspección pero también en ellas hay una observación de la escena que va más allá de la técnica plástica y apela a nuestras propias vivencias en el mundo urbano. El gesto apenas sugerido en el hombre que nos da la espalda, la luminosidad del interior del café que contrasta con la oscuridad del exterior y hace concentrar la mirada en lo que sucede al interior del café. Es fascinante las posibilidades narrativas de esta puesta en escena; los cruces de caminos, las vueltas del destino que nos acerca o nos alejan de los personajes, de esos que han sido, han dejado de ser y serán en otras personas. Son atmosferas y situaciones cotidianas que envuelven las posibilidades de narración y que muy bien parecieron aprovechar directores de cine que se inspiraron en su obra y que podemos También me propicia un reencuentro con puestas en escena del cine negro de los años cuarenta y cincuenta.
Muchos otros artistas entre ellos Gottfried Helnwein han tomado como referencia la famosa pintura de Hopper.
Aquí vemos a Marilim Monroe, James Dean, Elvis Presley and Bogard iconos de la cultura popular de los estados Unidos.
Nueva York, 3 de Mayo 2011
Viaje al reino de los corales
Hace una semana regresamos de Cartagena de Indias. Por años habíamos querido organizar un viaje que incluyera una excursión para hacer esnórquel en los corales de las islas del Rosario, pero la ocasión no se había presentado. En parte, no habíamos insistido en la idea debido a la edad de Sebastián y a su experiencia acuática. Pero este año no solo Sebastián se acercaba a los 9 años sino que sus habilidades en el agua superaban a las de sus padres. Así que nos registramos en una excursión de pasadía a la Isla del Pirata. Tomamos una lancha rápida en el muelle de los Pegazos frente a la ciudad vieja y una hora más tarde estábamos llegando a pequeña isla del Pirata. Al principio hicimos un poco de canotaje alrededor de la isla y después nos pusimos las caretas y no la pasamos mirando los pequeños bancos de peces de colores que suelen refugiarse en los corales que forman la isla. Estábamos en estas lides cuando un nativo se nos acercó y nos propuso ir a ver unos hermosos corales a unos diez minutos en lancha de la isla. Nos aseguró que eran preciosos así que sin pensarlo mucho decidimos aceptar la oferta, montarnos en su lancha y partir hacia lo desconocido. La naturaleza del trópico eleva el espíritu. Disfrutábamos del paseo en lancha mientras el guía nombraba las islas que dejábamos atrás, señalaba los manglares y los lugares por donde pasábamos. Llevaríamos unos diez minutos de recorrido cuando nuestro guía-conductor de la lancha y buzo recordó haber dejado en la isla su cámara fotográfica. Pensé por un momento que regresaríamos a la isla y empezaríamos de nuevo, pero él, aunque preocupado, no parecía tener intención de regresar. Paro su lancha en un pedazo de mar ubicado entre dos islas. Nos indicó que bajáramos lentamente al agua para no lastimarnos con los corales cercanos a la superficie, nos ayudó a acomodar los esnórqueles y eso fue basicamente nuestra primera instrucción. Acto seguido puso de nuevo el motor en marcha y asi sin gran explicacion y sin mucho tiempo para reaccionar lanzo al agua un flotador roto y partió prometiendo regresar “en un ratico”. Mientras la lancha se alejaba Sebastián, Georg y yo nos miramos emocionados en anticipación de lo que encontraríamos en los corales, a la vez que temerosos de estar allí abandonados en la mitad de la nada entre dos islas que no conocíamos, expuestos a quien sabe que peligros marinos. Tengo que decir que tuve que combatir en mi cabeza todas las imágenes heredadas de aquellas películas de tiburones, no dejarlas pasar, evitar a toda costa el pánico. Mientras yo me debatía entre el goce y el miedo, Sebastián confiadamente miraba al interior del mar y empezaba a explorar por su cuenta los corales. Georg siguió su ejemplo y finalmente yo resignada a nuestra nueva situación los seguí al interior del Coral. Al principio no nos alejamos mucho del lugar en el que nuestro guía nos había dejado, pero poco a poco ese mundo se iba abriendo a nuestros ojos y sentimos esa profunda alegría de un descubrimiento personal. Tanta belleza misteriosa, tanta variedad de formas y colores, de texturas, de vida. Íbamos y veníamos al mismo lugar o al menos eso nos parecía a nosotros. Cuando el coral se hacía más profundo regresábamos a los lugares menos profundos. Parecía allí haber un túnel de entrada a un mundo maravilloso, estábamos a sus puertas sin atrevernos a entrar. El guía regreso finalmente, salto de su lancha y agarro la cuerda del flotador que Sebastián sujetaba. Cuando empezó a nadar fue arrastrando a Sebastián al interior del coral, a sus partes más profundas. Fue así como todos empezamos a seguirlo. Primero a través de ese túnel que ofrecia misterios y después por avenidas de corales. Vimos bancos de peces que iban y venían. El guía nos señalaba con su mano hacia los peces amarillos y hacia aquellos que son azules y hacia los corales que parecen flores y hacia los que parecen piedras y hacia ese pez que rápidamente se esconde al vernos y hacia aquel que parece arena para que no lo veamos. Ese juego de escondite y de mimetización en el que a veces quisiéramos ser tan buenos como otros animales. El agua era fresca y nos arrullaba con sus ires y venires. Todos juntos con nuestro guía visitando un paraíso. El hombre guía que creció en ese mar salado, adapto su cuerpo ligero y musculoso a las características del mar. Ese hombre que saco de sus pulmones todo el aire para lograr tocar el suelo marino por un instante y regresar lentamente y sin esfuerzo a la superficie. Así lo vimos los tres; ligero, escavando un túnel en el agua llego a la profundidad del suelo marino del coral, conquisto su territorio y después lo dejo todo atrás. Su cuerpo dulce se fue elevando lentamente, como levitando. Su rostro feliz dejose guiar por el simple impulso de un nuevo aire. Victorioso de su conquista, dueño de su mundo saco su cabeza del agua y a todos nos regaló una sonrisa. Fue primero Sebastián quien quiso emularlo y tras infructuosos intentos para sumergirse acepto la derrota, después lo intente yo y por ultimo Georg con iguales resultados. Nuestro guía nos dijo que a él le llevo muchos años lograrlo. Fue un privilegio estar allí y en tan buena compañía. Esos son los tesoros de nuestro trópico, hombres conocedores de sus artes y sus magias. Lentamente y por nuevos caminos regresamos a nuestra lancha. Ahora parece un instante en un mar de experiencias. Quisiera volver al mar, explorar de nuevo ese mundo, sentir ese contacto, esa cercanía, esa confianza, esa libertad, esa belleza. Ya de regreso en la isla hablamos con nuestra guía. Brevemente nos contó de sus hijos, de cómo su trabajo de guía les permitía estudiar para ser alguien. Ese “don nadie” (considerado para si mismo y para su propia sociedad) nos dejó impresa una huella para toda nuestra vida, nos abrió una puerta. De vez en cuando él lleva a sus hijos a visitar el coral, no todos los días, para que no se aficionen y estudien y asi ellos puedan vivir sin las penurias y dificultades de su propia vida. Es realmente una pena que personas de tanto valor, con tanta sabiduría no sean un tesoro para sus semejantes.
Nueva York, 29 de Abril 2011 Algunos textos en el ciberespacio tienen muerte instantánea. Los pones, los dejas allí un rato para que respiren el aire ciberespacial y después los dejas morir en el olvido de esta red gigantesca. Posiblemente de vez en cuando un lector desprevenido los encuentre y los lea. Posiblemente este mismo lector siga en su navegar de texto en texto. Entonces tu texto volverá a la sombra navegante de esos otros textos que testimonian la experiencia humana que navega en el internet. Nueva York, 19 de diciembre 2007 REENCUENTRO CON EL CIBERESPACIO. Estoy siendo atrapada por la computadora. Mi vida ahora depende del ciberespacio. La computadora ha estirado sus infinitos tentáculos y me ha atrapado de una vez por todas en su pantalla. Ahora yo dependo de ella para estar en contacto con el mundo no sólo internacional (por lo que uno se ahorra), sino también mi mundo local, mi vecindario. El síntoma mas reciente de esta invación es que para entrar en contacto con los padres y las madres de los compañeros de la escuela de Sebas y poder así discutir cualquier asunto, trivial o importante, la nueva etiqueta manda hacerlo a través del email. Ya esa incomoda conversión entre dos extraños que deben por fuerza compartir información o ponerse de acuerdo para que los niños se vean y jueguen después de la escuela, el famoso "playdate", no se hace personalmente ni por teléfono, no, no, no se hace por email. Es cómodo pero lo que antes se resolvía en una conversación de tres minutos ahora toma días. He recibido por lo menos diez emails, de dos madres, sobre el regalo de navidad para la profesora. En el décimo email y sin todavía ponernos de acuerdo, llamé a una de ellas y en cuestión de un par de incómodos segundos, tan!, todo resuelto. Yo que amo la palabra escrita me revelo a discutir o a buscar el consenso entre más de dos personas, en sus más ínfimos detalles, a través del ciberespacio, aunque existan los geniales emoticonos. Mi resistencia a la computadora comenzó hace algunos años cuando alguna gente que conocía empezó a darme las direcciones de los almacenes de zapatos, no en calles y avenidas sino, en www. Ya por esa época (2003) podías llenar la canastilla del supermercado con un click del ratón en cada ingrediente que necesitas para la sopa de esa noche. Todo fresco para hoy o para la semana entrante en que planeas cocinar www.freshdirect.com . Aquí como bogotana orgullosa de la tradicional excursión a la plaza de mercado de la perseverancia y de los Abastos de Bogota, la cuales incluían esas maravillosas sopas de tubérculos que yo misma no puedo identificar, los jugos de frutas, los huevos pericos frescos, el arroz con leche cubierto de queso y otras delicias de la altiplanicie, me resistí con toda las fuerzas a esa red que trataba de distanciarme del contacto con el tendero o con el producto de mi interés. Me resistía también a no medirse los zapatos y de pronto lanzarse a probar las existencias del almacén sin comprar nada o a aventurarme a comprar algo que no conocía ni para que servía, ni a que sabia. Esa fui yo en los años 2003, 2004, 2005 y 2006: totalmente en la resistencia. Evite a toda costa meterme de lleno en la pantalla y convertirme en una anónima consumidora de la red infinita del ciberespacio. En esos años Sebastian estaba pequeño y aunque iba a la escuela por unas horas yo me la pasaba ocupada pintando de colores nuestro apartamento y mi punto de contacto con el ciberespacio se reducía al email y a pedir libros por la red electrónica "Leo" de la Biblioteca Publica de Nueva York; razón suficiente para vivir en esta ciudad. Pero tengo que admitir que en este año 2007 me he dado por vencida y que la lista de cosas que hago a través del ciberespacio se hace más y más larga. No sólo compre todos los regalos de navidad para Sebastian, hice compras para todos en ebay y amazon, empecé a escribir en esta pagina web, conversé y chateé a diario desde skype con la familia y los amigos (de aquí y de allá), reencontre personas que he querido mucho en la vida y que pensé perdidas a traves del facebook, investigamos, aprendimos y jugamos en distintas partes de la web con Sebastian, escuchamos música y vídeos de todas partes del mundo en you tube , consultamos el estado del tiempo para vestirnos o desvestirnos, el I ching para comportarnos, buscamos las actividades familiares en la ciudad... En fin parece que la lista no terminará ahí. Hace algunos días salí de casa sin rumbo fijo, quería caminar por la ciudad y aprovechar la ocasión para buscar algunos regalos que me hacia falta comprar. Camine muchisimas horas, visite algunas tiendas en sólo una pequeña parte de la ciudad y aunque disfrute mucho llegue con las manos vacias. Me sentí un poco perdida y vacía. Deje a Sebas visitando a un amigo regrese a casa y me conecte a la red. Tenia dos mensajes de dos amigos en el facebook y una llamada de mi mamá. Abrí esta página y empecé a escribir. Hoy se ha quedado Sebas en la casa para descansar de un resfriado y para pasar un rato relajado con su mamá. Ha sido bello estar juntos, escribiendo, jugando, cocinando y chateando o emaliando con los amigos. Asi que tengo que admitir que hoy por hoy el ciberespacio es y será siempre bienvenido en esta casa.
Nueva York18 de Diciembre 2007 Hoy empecé por fin a escribir en este espacio de la web. Soy Cristina, bogotana y por supuesto estoy en una de las puntas de la gran manzana. Meibell, una amiga mía venezolana comenzó hace unos años su página web www.meibell.com y me parece interesante, y necesario tener un espacio propio que haga las veces de espejo, o de mapa o de hilo que lo conecte a uno a esta ciudad y también a los amigos que aunque ausentes transitan en el corazón. Conocí a Meibell, porque caminabamos por la misma acera; ella con su hija Maya en esa época probablemente de año y medio, y yo con mi hijo Sebastian de dos años y medio. Pero no es suficiente con caminar diariamente por la misma acera o tener hijos de la misma edad para traspasar la barrera de la indiferencia y conocerse, volverse amigas. Nosotras con nuestros ires y venires nos empezamos a acercar y aunque ya hemos cambiado de acera muchas y muchas veces, nos mantenemos cerca. Así que lo primero que quiero hacer es darle las gracias a Meibell: Su página, como ella, hermosa y muy inspiradora.
Sebastian aprendiendo a leer y a escribir libros Sebastian es mi hijo, tiene cinco años y esta aprendiendo a leer y a escribir libros en inglés en el kindergarden. La forma como les enseñan me parece muy interesante. Cuando los niños tienen afianzado su conocimiento de las letras y sus sonidos, empiezan literalmente a "alargar" (streching) las palabras. Empiezan a escribir como les suenan las palabras, no como se escriben (ya que en inglés no se escribe como se habla) sino como les indican los sonidos. Así que ahora Sebas se la pasa escribiendo y haciendo sus propios libros. Coge varias hojas de papel y alargando los sonidos escribe algún poema que ha aprendido en escuela (Jill an Jack), alguna palabra que le interesa o algún objeto que le gusta o una pequeña historia que se inventa (the siccors in the museum, las tijeras en el museo). Después las pega con colbón y en la página final coloca dend (the end). Todo lo escribe. Estoy sorprendida la cantidad de detalles que incluye en sus libros: El titulo en la carátula, el número de página en una esquina de la página, y "fin" al finalizar el cuento. Afortunadamente a los padres en la escuela nos dieron una orientación de cómo apoyarlos.: No corregir la forma en que deletrean, señalarles las palabras en que han estado trabajando cuando uno les lee un libro, pegar en la pared las palabras que han estado estudiando en la escuela. Ya que para mi es un reto apoyar a Sebas, teniendo en cuenta que el inglés no es mi primera lengua y que además sigo usando los sonidos de mi nativo español, he estado investigando en la web y he encontrado este lugar que espero sirva también para otros familias que estén interesadas en enseñar a sus hijos inglés: http://www.starfall.com/ A Sebas le encanta esta página por su imaginación y pedagogía.
Sebas dice: Escribe una de las rimas de Jack and Jill, asi que aqui va:
Jack and Jill (para la version completa de este verso visite Wikipedia.com)
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