La evaluación solicitad por la CDI comienza con mesas sobre identidad, para definir a nuestro sujeto, presentarlo y más adelante, en mesas futuras detectar problemas de inequidad tanto hacia indígenas como por género. La inequidad general dentro de las comunidades mismas, así como la valoraciones o rechazo a los estudiantes dificultan su desempeño escolar, favorecen la interrupción de estudios. Queremos determinar si su nueva condición de profesionistas los distinguen de la comunidad originaria y dificultan su reinserción en la misma o le permite un mercado de trabajo donde sus estudios serían útiles a las comunidades.
Al comparar sus relaciones con la comunidad con la de trabajadores migrantes, podremos constatar el cambio dentro de las comunidades, la identidad y la manera de valorar la profesionalización de sus jóvenes, comprándola con la solvencia económica relativa o real de sus emigrados, lo cual sería una razón más para el fortalecimiento de los lazos entre los estudiantes y sus comunidades o de separación y obstáculo para el retorno. En la anterior reunión vimos que los jóvenes, en su mayoría, deseaban trabajar para sus comunidades, más que en ellas. Asimismo, debe reforzarse la posibildade de empleo en instituciones con programas específicamente indígenas. En algunas ocasiones es francamente difícil retornar a las comunidades o el servicio directo en ellas.
En esta reunión, veremos las ventajas o desventajas reales de tener dos cultura y lenguas diferentes, las dificultades de las mujeres para hacer compatible una vida profesional, sus propios deseos y las expectativas de que formen una familia y atiendan ambas obligaciones no sólo de manera responsable sino también culturalmente adecuada, la incompatibilidad entre estudiar y cumplir con los cargos y obligaciones que someten a todos los varones —como problemas de género. La reunión versará esencialmente sobre las estrategias para enfrentar las problemáticas planteadas. |
