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Bajo este epígrafe se recoge dos reflexiones; una, suscitada en torno a mi afirmación de que ni mi madre ni mi padre me dieron jamás una orden ni me obligaron a hacer cosa alguna; la otra es una respuesta a un comentario crítico recibido a mi escrito "Poner límites o informar de los límites - el amor después de la etapa primal", que está también colgado en este site.
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