Recortes de nuestra Revista "HUELLAS"

Biblioteca Popular

Prof.Dionisio Chaca 
 

EnlacesInicio -  Feria del Libro - Exposiciones de Fotos - Sala de Exposiciones  -Notas históricas   Recortes Huellas  Concursos Literarios  Quién es Dionisio Chaca?  Cuentos de D. Chaca  

        Otras Actividades Culturales     

 

¿Quién fue Don Eugenio Bustos?

Publicado en Huellas Nº 11, octubre de 2009
Autor:Estela Estrella de Seno Díaz
 

Eugenio Bustos y el Ferrocarril

El distrito Eugenio Bustos del Departamento de San Carlos no fue creado a partir de un acto fundacional formal. Surgió espontáneamente por el impulso de la Estación de Ferrocarril inaugurada en 1923 y por la fuerte energía  del trabajo agrícola ganadero que hacía más de 50 años venía pujando en la zona para desarrollarse plenamente.

 Hubo otro elemento fundamental que facilitó y vigorizó el nacimiento de nuestro pueblo. Fue la ejemplar “responsabilidad social empresaria” que pusieron en práctica doña Celia Bustos de Quiroga y don Bernardo Quiroga. Esta expresión RSE tan de moda para los discursos en el ámbito empresarial actual, aunque sin ningún efecto positivo para la población, no existía en aquella época. Sin embargo, los terrenos para la escuela Bernardo Quiroga, para el Colegio Don Bosco, para el Hospital, para la Estación y el tendido de redes del ferrocarril, y mucho más, fueron donados por la hija de Eugenio Bustos, doña Celia, para acompañar y fortalecer con todos los servicios necesarios al pueblo que estaba naciendo.  

 Cuando se amplió el ramal ferroviario que llegaba a Tunuyán, se erigió la estación terminal  del Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico BAP “Km 111”. El primer tren llegó a nuestro pueblo el 10 de octubre de 1923, aunque la inauguración oficial se hizo el 15 de diciembre de 1923 con la presencia del Gobernador de Mendoza, Carlos W. Lencinas[1]

Esta estación recibió posteriormente el nombre de Eugenio Bustos en homenaje al hombre que había previsto la cesión de las tierras para el ferrocarril, 50 años antes de que este existiera y que concretó su hija Celia Bustos de Quiroga. El pueblo que creció a partir de allí también llevó, el nombre de Eugenio Bustos

 Se dice que fue un visionario. En realidad Eugenio Bustos fue un hombre pragmático, estudioso de los problemas concretos y sobre todo emprendedor, ejecutor. Por ello consideramos como muy altas las probabilidades de que haya conocido y compartido con el Coronel Manuel J. Olascoaga el “Proyecto de Ferrocarril Estratégico[2] que uniría Mendoza con el Sur de Neuquén a lo largo de la Cordillera, que comenzó a  pergeñar en 1868.  Este ferrocarril de casi 800 Km de extensión salía de Mendoza y pasaba por Tunuyán, La Consulta, la actual Eugenio Bustos, Chilecito, Yaucha y llegaba hasta Uorquin al Sur de Neuquén. Dicho proyecto intentaba además de unir y propiciar la creación de nuevos asentamientos hacia el sur; frenar los malones de “orden comercial”,  integrados de forajidos, contrabandistas y algunos indios, que asolaban la pampa hasta el Sur de Buenos Aires. Los vacunos arrebatados cruzaban la cordillera y se transformaban en charqui para vender a mercados del Pacífico. Los fuertes intereses que diagramaron la red de ferrocarriles argentinos, dejaron sin efecto este sueño, quedando la estación del Km 111, como la última de una red que debía ser muy importante.

 Eugenio Bustos llega a San Carlos

Nuestro pueblo no sólo no figuraba en el mapa, sino que ni siquiera existía cuando don Eugenio Bustos, llegó a estos parajes en 1840.

Nació en Renca, un bellísimo lugar al noreste de San Luis, donde aun existe la parroquia dedicada al “Cristo de Renca” fundada en 1732. Esta región, en las márgenes del Río Conlara, era la más rica y poblada de todo San Luis en la primera mitad de siglo XIX. Y tienen el orgullo de que la mayoría de los granaderos que combatieron bajo las órdenes de San Martín en el Combate de San Lorenzo (febrero de 1813) eran oriundos de Renca. Las calles de Renca llevan el nombre de los granaderos que murieron en dicho enfrentamiento. Entre 1832 y 1842 numerosos malones de indios ranqueles la arrasaron. Quizá esa fue una de las razones que trajo a  don Eugenio Bustos a Mendoza.

Eugenio Bustos hizo sus estudios en el “Colegio de la Inmaculada” dirigido por los Dominicos, en Santa Fe. Allí conoció a Fray Justo Santa María de Oro y Albarracín, quien lo orientó con sus consejos y lo motivó a venir a Mendoza. En 1834 se había creado el obispado de Cuyo, la primera diócesis de la Argentina independiente, y su primer diocesano fue Fr. Justo Santa María de Oro quien, desde años atrás, ejercía el cargo de Vicario Apostólico.[3]

 En 1840 Eugenio Bustos fue invitado a pasar una temporada en la estancia “El Melocotón” de Tabanera (hoy Campo de los Andes). Allí había un paso sobre el Río Tunuyán para ingresar a San Carlos, en la zona que los indios llamaban “La Consulta” desde antes de 1700.[4] Nuestro pionero recorrió esas tierras sancarlinas, apreció la inmensa llanura cultivable y la disposición de agua suficiente que podía tomar del río construyendo un  canal. En 1842 tomó posesión de la extensa tierra que acababa de comprar.

 Primeros Esfuerzos

La nueva propiedad no tenía viviendas, salvo las chozas de algunos indios mansos que vivían en las márgenes del Rio Tunuyán. Las primeras casas para la familia Bustos y los colaboradores se construyeron de adobes y más tarde se les adicionó un altillo: habitación pequeña, construida en alto con ventanas hacia los cuatro rumbos, como mirador para ver los indios cuando se acercaban en malón.

 Para evitar ataques con pérdidas de vidas Eugenio Bustos había instrumentado una práctica que le dio buenos resultados. Salía al encuentro de los indios con una bandera blanca y los invitaba a retirar ganado, cereales y otros artículos que necesitaran. Generalmente estos malones buscaban alimentos para paliar el hambre y la miseria de sus tribus.[5]

 Para llegar a la Estancia desde la Ciudad de Mendoza, se debía viajar 110 Km por un camino arenoso y desierto abierto por los indios. Los ríos Mendoza y Tunuyán debían ser vadeados, no había puentes. El caudal de los ríos era muy superior a la media actual, porque sus aguas aun no eran desviadas para riego. Eugenio Bustos tenía un caballo nadador apropiado para esa tarea. La familia se trasladaba en carro o en carreta, cubierta con toldos. Durante el cruce de los ríos cuatro hombres a caballo marchaban a los costados del rodado dando gritos para animar a los animales y siempre alerta para ayuda a mujeres y niños en caso de accidente.

 Después de los trabajos de desmonte, el campo se inauguró con una siembra de trigo con semillas traídas desde Santa Fe. El traslado de la cosecha era lento (90 días), muy costoso y riesgoso, por lo que más adelante dispondrá la construcción de un molino harinero movido por agua que hacía llegar a través de un acueducto especialmente construido al efecto.

Eugenio Bustos debía emprender largos viajes para comprar herramientas, útiles y artículos que necesitaba y para vender la producción de su establecimiento. Muchas veces cruzó la Cordillera a lomo de mula para hacer negocios en Chile y comprar útiles de otras latitudes que llegaban por barco a Valparaíso. Otras muchas viajó a Santa Fe y Buenos Aires para comprar caballos, toros, semillas y al mismo tiempo vender la producción de la temporada. Para mayor rapidez e independencia en sus traslados, Bustos no utilizaba las diligencias. Hacía los viajes a caballo. Eran muchos los preparativos previos a cada partida, desde la elección de los mejores caballos, hasta los víveres y las carpas para protegerse de las inclemencias del tiempo. El dinero lo llevaba en un ancho cinturón de cuero. A este se adosaba una tela donde se cosían una por una las libras esterlinas a las cuales se había reducido el dinero corriente para llevar en menor espacio mayor valor.[6]

En  1855 la Estancia de “La Consulta” ya  estaba en producción. En el Censo de Propietarios de San Carlos, Cuartel Nº 3 del primer Departamento (Cápis y Consulta), realizado de ese año,  figura Eugenio Bustos, que posee 220 cuadras, 2 casas, un valor de 200, 250 vacas y 70 terneros [7]. 

En 1859, dentro de la Estructura del Mercado mendocino de trigo, se destaca don Eugenio Bustos como uno de los  20 productores que ya producen entre 400 y 1000 fanegas[8] de trigo [9].

En septiembre de 1862, a un año del terremoto, en un listado de 20 hacendados de San Carlos firmado por el Subdelegado, Donato Álvarez, figura don Eugenio Bustos..[10]

En junio de 1867 don Juan Toledo, Subdelegado, informa que don Eugenio Bustos posee una estancia, un almacén y un molino con dos paradas de piedra.[11]

En estos testimonios documentales podemos apreciar el progreso constante logrado  a fuerza de tesón e inteligencia.

La familia Bustos

Don Eugenio Bustos se había casado con Mercedes Corvalán Barraquero (b 26-6-1829), hija de Melchor Corvalán y de Lázara Barraquero (cc 1826)[12]. Era  descendiente de dos familias mendocinas comprometidas con el destino militar y político de la Provincia. Tuvieron siete hijos: Ricardo, Rosario (cc José Vicente Zapata), Celia (cc Bernardo Quiroga), Elvira [13] y tres niños que murieron en el terremoto de 1861.

La familia Bustos, como la mayoría de los mendocinos que vivían en Mendoza, Ciudad Capital, sufrió intensamente esta catástrofe. Cayó su casa sobre los seres queridos. Murieron además de sus tres hijos pequeños, parientes, amigos y fieles servidores. También su negocio se derrumbó, sin dejar nada que pudiera ser rescatado.

Fue un tiempo de dudas y de importantes decisiones. Sus antiguos compañeros de colegio, entre los que se encontraba José María Cullen, le pidieron que abandonara todo y se trasladara a Santa Fe.

A pesar del dolor por las pérdidas sufridas y el temor de nuevos terremotos, decidió quedarse en Mendoza y reconstruir sus propiedades. El trabajo duro sería una vez más el sanador de sus pérdidas, como antes lo fue del desarraigo.

 Responsabilidades Públicas

Es importante destacar que no sólo se esforzó en la producción agropecuaria. También accedió a ocupar algunos cargos públicos en representación de San Carlos. Fue electo legislador en las elecciones realizadas en enero de  1857. En 1866-1867 es designado Subdelegado de San Carlos. Lo vemos, por ejemplo, en un documento preocupándose por el estado de las escuelas del departamento[14].

El 6 de marzo de 1868 es aprobada la elección de convencionales por San Carlos y su representante es Eugenio Bustos. Y en 1869 es electo diputado por San Carlos junto con Pascual Segundo Suárez[15]

 Eugenio Bustos, el nombre de nuestro pueblo

Es difícil imaginar los enormes esfuerzos físicos y la templanza que exigía la vida diaria de un productor agropecuario en aquella época. Las herramientas primitivas, los caminos peligrosos y polvorientos, los precarios medios de transporte, los peligros diversos. Tenían que desplegar la valentía, decisión y esfuerzo de los pioneros. Don Eugenio Bustos tras una fructífera vida, plena de dignidad, honestidad, hombría de bien, laboriosidad, creatividad y respeto por el prójimo, falleció el 14 de diciembre de 1872. Sus restos descansan en el Cementerio de Mendoza, en el mausoleo de su yerno José Vicente Zapata.

Nosotros no solo no le hemos rendido el homenaje que se merece por su meritoria vida de trabajo sino que recién estamos empezando a conocerlo.

Pero desde ya podemos afirmar que consideramos un honor que nuestro pueblo lleve su nombre. No es un héroe de la espada, ni de la palabra. Para nosotros es mucho más que eso. Fue como nosotros: un hombre de trabajo, que supo de cosechas, de heladas, de siembras, de comercialización de la producción, de pérdidas y de ganancias. Y fue perseverante, laborioso y exitoso en ello.



[1] Piatelli, Alberto. “El tren bala no beneficia en nada al Valle de Uco” 9 de enero 2009
[2] Díaz Araujo, Enrique. “El Coronel Olascoaga y su Proyecto de Ferrocarriles Estratégicos” Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, 2da. Etapa Nº 5. Mendoza, 1968 págs. 219 a 222.
[3] La Orden Dominicana en Argentino 1550-2005.- http://www.op.org.ar/Conventos/SantaFe.htm
[4] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 555. Reclamo de un título de propiedad de 1705 que dice “…por el norte un médano grande que corre de oriente a poniente a una abra que dividen dos cerros negros que los indios naturales llaman “Consulta”
[5] Zapata de Suárez, Florencia. “Eugenio Bustos. Un ciudadano ejemplar”.Talleres Gráficos D’ Accurzio. Mendoza 1965, pág. 30
[6] Zapata de Suárez, Florencia. “Eugenio Bustos. Un ciudadano ejemplar”.Talleres Gráficos D’ Accurzio. Mendoza 1965, pág. 18
[7] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 312
[8] Alvarez, Juan, “Temas de historia económica Argentina” Bs.As. El Ateneo 1929. La fanega es una medida de capacidad (1 fanega = 111,7 litros) .
[9] Coria López, Luis Alberto “El molino Correas. Los mercados del trigo y la harina en el siglo XIX” Fac. de Ciencias Económicas UNC. www.aaep.org.ar/espa/anales/pdf/coria_lopez.pdf .
[10] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 600.
[11] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 616.
[12] Revista de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza Tomo XV 3er y 4º trimestre, 1939 (b:bautizada. Cc:casada con) pág. 102.
[13] Testamento de la señora Mercedes Corvalán, Protocolo nº 398 foja 368, 24 de abril de 1884 “Testamentos 1811-1884” Mariano Marcó.
[14] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 613, 618,202.
[15] Chaca Dionisio, “Síntesis Histórica del Departamento Mendocino de San Carlos” , Talleres Gráficos Juan Castañola e hijos, Bs. As. 1964, pág. 624 

Nuestros Grandes Hombres y Mujeres

El Rvdo. Padre Ambrosio Bonfanti

Publicado en Huellas  (Año 7 Nº 9, Pág. 3), Revista de la Biblioteca Popular Prof. Dionisio Chaca.

El Padre Bonfanti (centro) y otros sacerdotes salesianos

Cuando un hombre dedica su vida, decidido a ayudar a otros, sin mezquindades ni egoísmos además de perfeccionar su bondad, sabiduría, inteligencia y otras virtudes espirituales logra asimismo, que cada vez más, la luz de su interioridad ilumine el mundo circundante.

El Reverendo Padre Ambrosio Bonfanti, era uno de esos escasos seres, que hacen de la solida­ridad, y del altruismo, su objetivo de vida. Con honestidad y modestia, pero con determinación y perseverancia, se ponía hombro con hombro, con toda persona que necesitara ayuda o que quisiera lograr mejoras para nuestro pueblo.

Y así lo vimos, durante incontables años, reco­rriendo las calles de Eugenio Bustos, con su andar pausado, el ponchito sobre los hombros, el cabello blanco y bajo el brazo, varios ejemplares del "Boletín Salesiano" o del "Esquiú" para repartir. No desatendía sus responsabilidades pastoral es, sin embargo se hacía tiempo diariamente para visitar a los vecinos, siempre se lo veía sonriente, ocurrente, dispuesto a dialogar, a dar consejos, a alentar a los enfermos.

Estuvo en todas las lides que el progreso impu­so a nuestra pequeña sociedad, para poder crecer y mejorar. Siempre participaba. No escatimó es­fuerzos, tiempo ni palabras, para hablar con polí­ticos, personas influyentes y todo aquél que podía ser útil a los proyectos comunes.

Era uno más junto a los vecinos reclamando mejoras para los colegios, luz, asfalto, agua co­rriente, gas, bancos, oficinas de servicios públicos, el hospital, el Colegio de las Hermanas del Huerto y cientos de emprendimientos más.

Su mayor anhelo fue erigir una nueva iglesia. Solía realizar cenas con los padres de familia, donde conseguía aportes para el futuro templo de sus sueños. Nadie se resistía a sus pedidos.

En su escaso tiempo libre, escribía muchísimas cartas con motivo de cumpleaños, aniversarios o acontecimientos familiares de sus amigos y cono­cidos, de quienes guardaba largas listas con las direcciones y fechas memorables.

El Padre Bonfanti, era sancarlino por su propia decisión, aunque había nacido en Olginati, Milán, Italia, el6 de diciembre de 1885. A la edad de 9 años llegó a Argentina con sus padres y al año siguiente ingresó como alumno al Colegio San Francisco de Sales en Buenos Aires.

Alos 25 años, en 1910, fue ordenado sacerdote. Recibió su formación de los primeros salesianos enviados por Don Bosco a la Argentina, perteneció por lo tanto, a la primera generación de salesianos de nuestro país. En 1911, formó parte del reducido grupo de su Congregación que fundó la obra salesia­na en Salta. Como clérigo tuvo destacada actuación en el Oratorio San Francisco de Sales de Buenos Aires. Había sido compañero de estudios de Cefe­rino Namuncurá, y tenía predilección por hacer conocer su vida y sus virtudes.

Murió el 30 de marzo de 1977, a los 91 años, donde él decidió vivir y morir: en Eugenio Bustos,  su patria chica, tierra a la que brindó más de 32 años de sacerdocio, de amistad y de intensa acción comunitaria. .

Su pueblo lo re­cuerda y lo venera, y hoy una calle lleva su nombre. Sin embar­go creemos que el mejor homenaje que él hubiera deseado sería que muchos si­guieran sus Huellas. El recuerdo ejemplar del R. P. Ambrosio Bonfanti, nos debe estimular a pensar más en los demás, a ser más altruistas, a dejar de lado la codi­cia, la avaricia y el egoísmo.

La solidaridad es el mejor método de autorrealización y crecimiento interior que existe. Al ayudar en forma activa y práctica a otras personas, las mejores cualidades que uno posee se ponen en juego, se potencia nuestra experiencia de vida y en definitiva se crece interiormente, el espíritu se fortalece y se hace posible alcanzar la verdadera felicidad.

 1.- Agradecemos la colaboración de la Sra. Lidia Demarcbi y del Colegio Don Bosco. Funte: Texto de Rafael Roggio y testimonios

  •  (Fuente: Original publicado en Huellas  (Año 7 Nº 9, Pág. 3), Publicación de la Biblioteca Popular Prof. Dionisio Chaca.)

 

 Huellas 1998 - año 4 - Nº 7

 

EnlacesInicio -  Feria del Libro - Exposiciones de Fotos - Sala de Exposiciones  -Notas históricas   Recortes Huellas  Concursos Literarios  Quién es Dionisio Chaca?  Cuentos de D. Chaca  

        Otras Actividades Culturales