EL TANTRA El Tantra nos habla de entregarse al completo, de salir de uno mismo y darse. Despertar del sueño que nos mantiene en la ilusión y liberar la energía interna. El objetivo es ver, tocar, oler, gustar, oir, despertar los sentidos y disfrutar con sencillez y sin tabús de nuestra sagrada sexualidad en comunión con el otro.
Has de acercarte al Tantra como si fueras un niño, con inociencia, con candor, con cierta ingenuidad. Cuando alguien se olvida del placer físico alcanza la satisfacción sexual sin medidas. Cuando el orgasmo no es tu objetivo los tienes sin límite. Si la excitación no es tu meta la tendrás en dimensiones hasta el momento jamás experimentadas.
Más que la consecución del orgasmo, de lo que habla el Tantra es de la exaltación del deseo sexual con miras a saborear el verdadero amor más allá del cuerpo, es una meta espiritual, mistica. La sexualidad la hemos convertido, por un lado, en un bien de consumo, como el que adquiere un coche, se toma unas cañas o compra un pantalón, o bien en algo que debemos satisfacer por imperativo fisiológico. Igual que dormimos, comemos, respiramos, etcétera, debemos periódicamente efectuar una descarga/intercambio de fluidos corporales. Como contraste a la forma de sexualidad determinada por la inmediatez y la nula inversión en tiempo y medios, el tantrismo defiende y generaliza un sexo sereno y armónico, pretende recuperar los aspectos expresivos, afectuosos y trascendentes que lleva implícito y a veces, las más, descuidamos. Reaprender a observar, mirar, tocar, respirar, comunicar, entregar, recibir, fundirse, ser uno, ser dos, ser todo… De todo lo cual, se entiende, que el Tantra se practica tan sólo con la pareja respectiva, no con una persona cualquiera previo pago del servicio. |



