Artículo de Serafín Martínez extraido de la Asociación Cultural las Alcublas.
Estas Musicalerísa las quiero dedicar a todas aquellas familias que
intentan y quieren darles a sus hijos una formación básica en el
panorama musical, con todo el esfuerzo y sacrificio que todo ello conlleva en la actualidad, pero que al final tiene su recompensa
Voy a servirme de algunas frases del artículo que mi amigo Vicente
Garrido, el insigne catedrático de Psicología de la Universidad de
Valencia, escribió no hace muchp en su columna del periódico Las
Provincias, titulado “La Música en Familia”. En
él describe de manera sencilla y precisa todo aquello que los niños de
nuestra comunidad aprenden en las sociedades musicales, un foco cultural
importante en el que se van curtiendo en el difícil arte de la música
nuestros futuros, si no músicos, por lo menos melómanos:
“La música no lo arregla todo, pero constituye un motor poderoso de la
salud social, crecer practicando la música introduce armonía en el
espíritu, y enseña el camino a otros ideales. Es la música vivida en la
familia cada día la que educa de verdad.”
Qué razón tienes amigo Vicente, no tengo más remedio que felicitarte
por el magnífico artículo que escribiste. Una lección magistral
recomendada para todos los padres y alumnos de nuestras escuelas de
música, así como para todas las instituciones implicadas en estos
menesteres culturales y educativos.
El título de estas Musicalerías lleva implícito dentro de él, un
recuerdo para todos los componentes de mi familia que fueron músicos y
han tenido algo que ver en que yo tuviese a la música como profesión.
Comenzaré con mi abuelo Román, por ser el primero que quiso que su
nieto estudiara música, comprándome mi primer método de solfeo, no
sabiendo yo en aquellos años que él también había sido músico en el
pueblo y era un amante de ese arte.
Le sigue mi padre, que
también sin yo saberlo, en sus años jóvenes tocó en una de las bandas
existentes en el pueblo, aunque al estudiar yo el clarinete, le pudo un
día su afición y lo cogí tocando algo de lo que se acordaba con mi
instrumento. Siendo él el culpable de que yo me dedicase a estudiar
música en serio, de no haber sido por sus consejos, seguramente me
hubiese dedicado a cualquier otra cosa y hoy no estaría haciendo lo que
hago.
De lo que ha sido y está
siendo mi vida musical, prácticamente ya hay mucho escrito, pues una
mayoría ya saben de mi dedicación y trayectoria profesional.
Pero ahora viene lo interesante, que es la continuación en mi familia
de la afición por la música. Resulta que el último domingo del mes de
noviembre mi hija Paula entró a formar parte del Centro Instructivo
Musical Tendetes (Valencia), como una clarinetista más de esa banda de
música.
Se estaban celebrando los actos propios de la semana de Santa Cecilia,
con sus ensayos, meriendas, cenas de sobaquillo, recogida de los nuevos
músicos, celebración de la misa, para terminarlos el domingo con la
celebración del tradicional concierto en honor a la patrona de la
música, en el salón de actos del complejo deportivo de la Petxina
(Valencia). Y al ver a mi hija, cómo disfrutaba con sus nuevos
compañeros de atril y banda, no he podido evitar el recordar todo
aquello que yo había pasado muchos años atrás, además de ir analizando
todo aquello que Vicente nos decía en su artículo.
Solamente por todo lo que les
aporta en responsabilidad, disciplina (horarios, ensayos, actos), ya
merece la pena que estudien música, además de ser interesante, según los
eruditos en la enseñanza, como complemento a los demás estudios del
colegio, ayudando a consolidar el buen devenir de la personalidad del
niño. Pareciendo que les quita y resta tiempo para la realización de los
deberes y demás tareas, pero si vamos quitándoselo a otras cosas,
seguro que hay espacio para todo, por ejemplo menos horas de tele, de la
play y maquinitas de ese estilo, móviles, juegos de ordenador, etc,
resulta que organizándose pueden disfrutar con las clases de música,
ensayos y actos de la banda. Hay jóvenes que todavía tienen tiempo
también para practicar algún deporte.
Si con todo lo expuesto
llegamos a conseguir buenos melómanos, ya podemos darnos por satisfechos
por todo el esfuerzo llevado a cabo, si se consiguen objetivos más
importantes, pues mucho mejor para todos en general.
Espero sirvan estas letras
para conseguir que si algún padre las lee, piense que todo lo invertido
en la formación musical de sus hijos estará bien empleado y justificado.
Dedicado con cariño y admiración a mi familia musical, dándoles las
gracias por todo lo que aportaron a mi formación como músico.