Actividad reciente del sitio

Historias - Rosa y Antonio

ASOCIACIÓN JUVENTUD UNIDA POR EL ÉXITO

ASOC. JUPEX – SULLNA – PERÚ 

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.  
ROSA Y ANTONIO 

Rosa es secretaria, tiene 31 años y trabaja para una empresa de alimentos. Esta casada con un abogado que se llama Antonio desde hace 4 años, tiene un niño de 3 años y ella piensa que su matrimonio es bueno porque no ha tenido mayores conflictos con su pareja y siente que ambos se quieren. Sin embargo, anímicamente se siente mal y no comprende por que. En las noches cada vez más le cuesta conciliar el sueño, y se siente angustiada durante el día. Se lo ha comentado a su hermana, pero ella le ha dicho que es absurdo que se sienta así, pues lo tiene todo, un marido y un hijo que la quieren, y ambos un trabajo, en un ambiente que es difícil tenerlo. 

Hoy, como todas las mañanas Antonio la dejo en la puerta de su trabajo, antes de retirarse le informo que en la tarde tenía que ver a un cliente, y que si se demoraba en recogerla que la esperara sin moverse del trabajo. Así es todos los días. Durante la mañana, por lo menos la llama por el celular un par de veces y por la tarde lo mismo. En muchas ocasiones lo hace mientras ella esta en reuniones de trabajo con su jefe y se ve obligada a interrumpirlas. En el primer año de casada esta practica la hacia sentir halagada, pero ahora mas bien se siente angustiada de que suene el celular cuando esta trabajando. Esta mañana antes de despedirse nuevamente le pidió a Antonio que no la llame, pero el le dijo que lo hacia porque estaba enamorado de ella, que la extrañaba e incluso especulo que ella probablemente ya lo estaba dejando de querer y que por eso le pedía aquello. Una vez más ella se sintió culpable. Hace dos días también le había dicho que no era necesario que la recoja del trabajo, porque a veces tiene que quedarse a trabajar sobre tiempo y se siente presionada cuando él  esta esperándola, u ocasionalmente sus compañeras y compañeros le piden que les acompañe al café de la esquina, luego de la jornada laboral, para celebrar algunos de sus cumpleaños, pero ella nunca a podido aunarse a esas tertulias. Su marido le respondió que lo hacia porque se preocupaba mucho de su seguridad, ahora que hay tantos secuestros al paso y que no podían arriesgarse a que le pasara algo. Rosa se hecho la culpa de su ingratitud y desconsideración ante esas atenciones. 

No obstante, fue paulatinamente perdiendo las relaciones con sus amistades e incluso muy poco veía a su familia. La semana pasada tuvo una invitación de sus ex compañeras de promoción para reunirse en un  restaurante a celebrar los 15 años de egresadas del colegio. Cuando le anuncio a Antonio que salía a ese encuentro, él le ofreció acompañarla, pero Rosa le replico que habían acordado ir sin sus parejas. Antonio mostró un rostro compungido y le dijo que si lo iba a dejar solito y triste, cuando él había hecho el esfuerzo por venir temprano del trabajo para estar con ella, incluso había pensado invitarla a cenar fuera. Aunque ella insistió que era una sola vez, él se mostró muy mimoso con ella hasta hacerle sentir desarmada y término aceptando lo que él le proponía. Con su familia es mas o menos lo mismo. Antonio aduce que él no le cae bien a la familia de ella y que la indisponen frente a él, por tanto no solo no quiere acompañarla sino que le disgusta que ella vaya, aunque no lo impide. Sin embargo, el día que ella va de visita, Antonio asume una actitud de indiferencia hacia ella, solo le contesta con monosílabos y a veces ni le contesta, lo cual le produce a Rosa una mezcla de dolor y de culpabilidad, por lo que ha optado por reducir al mínimo las visitas familiares. Rosa se siente mal, casi asfixiada y se siente culpable de sentirse así, piensa que es una mal agradecida con lo que le ofrece la vida.