El retrato artístico Nace con el ser humano…sabemos de la historia del hombre gracias a los testimonios pictóricos que prevalecen a pesar de los milenios transcurridos desde su elaboración y este hecho nos debería hacer reflexionar sobre la importancia que el retrato artístico tiene en el pasado, presente y futuro de la humanidad. He sido consciente de ello porque lo he percibido como una experiencia propia y cotidiana desde mi infancia, al haber crecido en un ambiente que ha sido en parte un oficio común en mis ancestros y lo he vivido con énfasis en la figura y el retrato. En consecuencia he sacado mis propias conclusiones, que me llevan a forjar un estilo y una forma de trabajo diferentes. Para mi, es importante poder conocer a quien pinto, he visto que lo contrario puede producir un resultado superficial, incluso he logrado mejorar retratos de personas ausentes, al profundizar en su historia a través de amigos y parientes, revisando su entorno, viendo fotografías, y videos, todo lo que me pueda decir quien es (o era) realmente esa persona, es como armar un rompecabezas; lo ideal es tener al modelo en frente e indagar en su expresión y poder hablarnos, pero cuando no es posible entonces hago una pequeña labor de “historiador”. Desde el primer momento de la obra, elaboro un resumen tomando diferentes aspectos de la persona como base… y voy desde analizar las formas, buscar el color de ojos, el tono de piel, el tipo de cabello; hasta observar la forma de vestir, de hablar, o de sonreír. También indago sobre su trabajo y sus gustos; pero sobre todo, estudio los gestos y escucho sus palabras que me indican su estado de ánimo y su carácter… deduzco, los colores del fondo según su temperamento, en fin… trato de descubrir rasgos importantes de la personalidad, para poder mostrar y resaltar sus cualidades y eliminar en lo posible sus defectos, porque el retrato debe estar basado en las cualidades de la persona. Creo que un retrato bien hecho puede llegar a ser “terapéutico” y aliviar anímica y hasta físicamente a una persona. Por ejemplo: en los niños se ve mejorada su autoestima… cuando colgamos su retrato en una pared importante de la casa… (algunos psicólogos infantiles lo recomiendan). Generalmente, las personas que han hecho historia, son retratadas para la posteridad, yo creo que es muy posible que su éxito se deba a que fueron bendecidas (bien dichas) o sea, han sido “bien retratadas” anteriormente, lo que tal vez reforzó su autoestima y su personalidad. Es gratificante saber que puedo hacer una especie de terapia dignificante del ser humano, es mi mayor motivación…mi inspiración, siento que mi espíritu reconoce la existencia de un Creador inteligente en cada persona que me posa, casi siempre encuentro respuestas nuevas sobre la vida, un sentimiento noble, un brillo de sabiduría, una batalla, a veces la cicatriz de una herida o un dolor oculto que merece salir a la luz para ser reconocido. El retrato es necesario para la interrelación histórica de las personas y las familias y es creación artística que enriquece su entorno por siempre. La obra habla por si misma, no necesita palabras, y desde mi punto de vista lo único que demanda es la predisposición del espectador para dialogar. La obra vibra y te modifica. Dejarse llevar y no esperar a ser sorprendido, tan solo sorprenderse. J.F. Mallol Echeverri PD: Retrato: (del latín retractus) es una pintura o efigie principalmente de una persona. También se entiende por retrato la descripción de la figura o carácter, o sea, de las cualidades físicas y morales de una persona CONTACTOS Juan Fernando Mallol Echeverri T: Mobil: 663130516
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Figueres Gerona España
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