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Bueno, una pluma acompañada de otras, un vástago de madera y una punta de metal, pero haber, había una pluma.
LA BATALLA DE CRECY
Esta batalla demuestra que el arco era una de las más potentes armas de la Edad Media. Que algún reino pagó caro su desdén en usarlo masivamente y considerarlo un arma de siervos. Creyendo que la caballería pesada era la reina de campo de batalla y sus cargas decidían las batallas. Un error que repetirían posteriormente, como iremos viendo en artículos posteriores.
Nos encontramos en el año 1346 en Crecy (Francia), un 26 de agosto. Un ejército inglés de 12.000 hombres al mando de Eduardo III, entre los que se contaban 7.000 arqueros se enfrentan al ejercito francés de Felipe VI, compuesto por 36.000 hombres, basado en su potente caballería acorazada y 6.000 ballesteros genoveses.
La batalla comienza con el enfrentamiento entre arqueros y ballesteros, aunque éstos contaban con un arma temible, su cadencia de tiro era de 2 virotes al minuto, mientras que los arqueros lanzaban 10 o más flechas en el mismo tiempo. Esto unido a que los ballesteros no contaban con la protección de paveses (Escudos que les protegían durante la recarga) ante la nube de flechas inglesas, ocasionó una masacre entre los genoveses. La retirada de los ballesteros supervivientes fue cortada de raíz por los propios caballeros franceses, avergonzados por su huída.
Se suceden entonces las cargas de caballería, unas 16, según las crónicas. El terreno recién arado, la fila de estacas situadas por delante de las líneas inglesas y la nube de flechas darán por tierra con la flor y nata de la caballería nobiliaria.
Un arma de siervos acaba con el ideal caballeresco de la batalla.
Las pérdidas francesas se estiman de entre 10.000 a 30.000, la escabechina de heridos fue atroz, y dado el número de nobles muertos y heridos, 11 príncipes y 1.200 nobles (la tercera parte de la nobleza francesa) no hubo mucha consideración por coger prisioneros para rescate, sobraban. Por parte inglesa se estiman entre 1.000 y 1.200.
La pluma vence a la espada. Frente a la carga ciega de la caballería que intenta la ruptura del frente enemigo, el arco destruye el ataque a mucha distancia, impidiendo que el superior peso de la masa de caballo-caballero armado le pueda causar algún daño.
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