Algunos visitantes vienen con intención de pasar aquí una o dos semanas. Todos se van con la sensación de haberse quedado cortos. Porque la
playa de Vera no es sólo su espléndida arena y su fiel sol. Sino también las mil posibilidades que se extienden a su alrededor.
Para comenzar a disfrutarlas no hay que ir muy lejos. Los dos parques naturales de la provincia, el de Sierra de María y Cabo de Gata, están a un paseo. Haciendo senderismo, a caballo, en bici de montaña o practicando motocross, puede llegar a descubrir un paisaje insólito, pero también encontrarse con todas las culturas que pasaron por esta tierra. Los yacimientos arqueológicos de El Argar o Villaricos son de los más interesantes de esta parte del Mediterráneo. Aunque si quiere tenerlo más fácil, puede venir a la ciudad de Vera y visitar el museo etnográfico. De camino, aproveche la ocasión para meterse de lleno en el mercadillo y respirar su ambiente multicolor. Aquí, entre las miles de personas de toda la comarca que se dan cita para hacer sus compras, descubrirá uno de los tesoros más valiosos de esta tierra: la cordialidad de sus gentes.Y cuando llegue la noche, preparense para lo mejor. Elija entre la movida de Mojácar, la cocina marinera del Puerto de Garrucha o una cena típica en el restaurante con más raíces de la provincia: la Terraza Carmona.
(Fuente: Ayuntamiento de Vera) |

