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1- "Aon Tao"

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2- Métodos

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10- Aon escribe pensamientos y sentimientos


El verdadero Tao
es el Hsuan Hsueh.

Sin el Shuan Hsueh,
no hay Tao.

Todo lo demás,
es pura ficción.

El Tao-i es wu-Tao.
Quien entiende esto,
ya no necesita más.


Feng-liu,
Tzu Jan,
Wei-wuwei,
son expresiones
del Hsuan Hsueh.

Porque:
El Tao de LaoTzu
es no-tao.
El no-tao de
HsiangHsiu y
KuoHsiang
,
es Tao.

Así,
el no-tao,
el anti-tao y
el contra-tao...
todos
son el verdadero Tao.


·· leer más  ...
y más pensamientos y sentimientos de Aon acerca del taoísmo


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11- Fórmula Tao

Tao-Wu-Tao
E/i/c = no-tao /
si-tao / no-tao

Fórmula Tao:

Tao = Wu-Tao

Wu-Tao = Tao

Wu-Tao / Tao =
Conciencia

Tao – innombrable /
inexistencia =
Nada + Vacío

Wu-Tao – nombrable /
existencia =
Todo + Lleno

Tao-Wu-Tao E/i/c =
no-tao / si-tao / no-tao

·· leer más  ...
sobre fórmulas y otras relaciones taoístas


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12- No al Plagio

El plagio es la evidencia de la ausencia de creatividad
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Fundación Copyleft

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13- Permisos de Publicación

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14- Todos los Sitios del Centro del Tao

·· TODAS LAS PÁGINAS
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Trascendencia de Tao






Código:  C.O.01   


La Trascendencia de Tao. 

Vivir la Existencia   

(Primera Parte)

autor

AON

 

 

El Grandioso Tao Esencial

es de la Naturaleza, es del Universo, es de la Existencia.

Está en todos, y es de todos, como todos son él.

Sin embargo, también existe un Tao Oral que se transmite desde la más remota antigüedad, para abrir las mentes, ensanchar los corazones

y expandir la conciencia.

Este Tao Oral, no es el Misterioso Tao Esencial ni el Tao conocido por todos,

sino que es un Tao Trascendente e Iniciático transmitido de alma a alma

desde los albores de la humanidad.

Y este maravilloso Tao Oral que ilumina las Dimensiones más elevadas del Ser,

sólo puede ser transmitido cuando se evidencian ciertos indicios particulares,

que como señales claves demuestran el momento más indicado de la transmisión.

Si estos indicios no se manifiestan o estas señales claves no se demuestran,

es imposible transmitir el Trascendental Tao Oral,

porque de transmitirlo indebidamente resultaría en un perjuicio grave

para quien lo escucha, y también nefasto para el que lo anuncia, e incluso,

sería una lamentable pérdida para el sentido Iniciático del Tao Oral.

 

Por lo tanto, sin la presencia de estos indicios y señales claves, el Tao Oral debe

 inexorablemente silenciarse y ocultarse por el bien común de los caminantes.

Ni siquiera puede transmitirse la naturaleza de estos signos tan visibles,

porque estos indicios y señales claves sólo se transmiten junto con el Tao Oral,

para que cada Iniciado que lo oye

pueda reconocer también a quién se lo transmitirá,

y entonces, de este modo, perdure su influencia subliminal por toda la eternidad,

la cual se hace sentir aquí en la tierra como en otros mundos,

tanto en el pasado, ahora, como siempre.

 

 

V I V I R    L A    E X I S T E N C I A

 

El Tao de la Conciencia, la Libertad y el Amor

 

 

 

Una reflexión sobre

los acontecimientos esenciales de la vida,

planteados desde la perspectiva oriental

de los grandes vanguardistas del taoísmo,

con el fin de educir la luminosa luz interior

para incentivar un sentimiento de elevación y plenitud.

 

 

 

A todos aquellos seres

que con su sabiduría

han aportado estímulo

al andar de todo caminante

del Sendero Interior.

 

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

I N D I C E

 

Capítulo Primero: 

Fundamentos de la Enseñanza del Maestro Hua Lin Chien

en Cinco Secciones

La Trascendencia de Tao

Cuento de Bernardo y Simón:  Estudiante del Nivel Trascendental


Capítulo Segundo:

Reflexiones sobre Típicas Esencialidades Cotidianas para

Vivir la Existencia

 

Capítulo Tercero:

Síntesis de la Progresión Iniciática Desenvuelta por los

Precursores del Taoísmo.

- Maestros y Escuelas -

 

 

VIVIR LA EXISTENCIA

El Tao de la Conciencia, la Libertad y el Amor

 

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

 

CAPÍTULO PRIMERO

 

FUNDAMENTOS DE LA ENSEÑANZA

DEL MAESTRO HUA LIN CHIEN

 

Nociones Conceptuales Asociadas

Principalmente con el Tao Te King

que Desentrañan la Visión Taoísta acerca

de Ocho Materias Esenciales:


1º)  Vida Cotidiana y Momento Diario.

2º)  Virtud e Inteligencia.

3º)  Camino o Tao y Conciencia.

4º)   Realización Alquímica y Trascendencia Espiritual.

5º)  Existencia y Orden Universal.

6º)  Sabiduría e Iluminación.

7º)  Libertad y Amor.

8º)  Vida e Inmortalidad.

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

 

Primera Sección

 

El Tao es Existencia,

y es la Existencia que anima la vida del Universo,

porque la Existencia entera es Tao.

 

El Tao es la Esencia Trascendente de Todo cuanto existe manifiesto,

que se proyecta desde una dimensión inmanifiesta

y se extiende por toda la inmensidad de formas tangibles e intangibles.

Por tal motivo,

el Tao no tiene principio ni fin,

no tiene origen, nunca concluye,

y no le afecta el devenir de los ciclos que desembocan

en el ocaso de toda estructura.

Porque el Tao es Todo,

y por eso mismo también es la Nada.

El Tao lo llena Todo,

pero en sí mismo se encuentra Vacío.

El Tao es una contradicción paradójica,

relativa a una Ley que en principio es opuesta a sí misma,

pero que al mismo tiempo es complementaria;

por eso que para poder captarlo en su Esencia,

requiere de profunda sabiduría.

Cuanto mayor es la percepción y discernimiento espiritual,

más se comprende el juego de lo Incondicionado.

De este modo, el Tao es Movimiento, y sin embargo está en Quietud.

Así, para conocerlo y entenderlo,

es necesario descubrir y penetrar la Verdadera Existencia Interior,

la cual se sostiene sobre el Silencio, el Vacío y la Quietud.

 

Todas las formas visibles e invisibles derivan del Tao,

pero el Tao no tiene forma.

El Cuerpo, la Mente y el Espíritu, o el Ching, Ch´i y Shen,

se encuentran imbuidos de Tao,

pero el Tao no tiene Cuerpo, ni Mente ni Espíritu.

El Orden Inteligente que refleja la Existencia,

se expresa en conformidad con el Tao

que determina la propia Naturaleza Esencial

a la que responden todas las cosas;

sin embargo, el Tao no se ajusta a nada fuera de sí,

aun cuando su Centro sea el eje de todo lo manifiesto.

Porque el Tao es la Unidad indivisible

que se expresa detrás de la inmensa multiplicidad.

 

No todos están preparados para entender al Tao llanamente.

Porque el tiempo de maduración de cada conciencia

responde inexorablemente al Despertar interior.

Hay quienes se esfuerzan pensando y analizando cómo es el Tao,

y hay quienes lo comprenden sin poder explicar cómo,

porque la auténtica comprensión no surge del razonamiento lógico y lineal,

sino de la captación directa que brota de la percepción intuitiva

sin que medie ninguna especulación.

Pocas son las personas que confían en la Sabiduría Superior

que emana de la Conciencia expandida,

la cual no se fundamenta en ningún conocimiento académico.

Porque para asimilar la Verdadera Naturaleza Esencial del Tao

se requiere de una Mente abierta

y de la amplitud incondicional del Corazón,

lo cual confluye en la Conciencia expandida

que procesa la Sabiduría Superior.

Sin esta Iluminación no intelectual,

difícilmente pueda apreciarse

la misteriosa Naturaleza del Tao,

la cual es paradójica, contradictoria,

pero subliminalmente complementaria.

 

De este modo, todo lo que Es,

como fuera que sea, aceptado o no,

ordenado o caótico, evolutivo o destructivo,

correcto o incorrecto, consciente o ignorante,

absolutamente todo es Tao.

Pero para comprender y asimilar esto mismo

es necesario nutrirse de la más elevada Sabiduría Superior,

lo cual implica participar de una Visión Nueva,

totalmente amplia y abarcadora,

no restringida por la educación convencional,

lo que hace que por sí misma sea única e independiente.

Porque el verdadero conocimiento de Tao,

es intrínsecamente revolucionario;

ya que no se mide por los códigos sociales normales

ni por las pautas establecidas de las religiones,

como tampoco se regula por los cánones de las políticas de estado

ni por los valores populares a los que ciegamente se resignan muchas personas.

Justamente, esta óptica de Tao es la que se gana

el desprecio del fundamentalismo establecido.

 

No obstante, desde el ángulo de Tao,

todo se desenvuelve por efecto de la Ley Natural,

sin misericordia o compasión, sin altruismo ni devoción,

pues la benevolencia es un atributo correspondiente

sólo al ser humano sensible y sabio.

En este sentido, es el Ser iluminado

el único vehículo e instrumento en la Existencia

que el Tao cuenta para expresar el don del Amor.

Nadie más puede hacerlo.

Incluso el mismísimo Tao es incapaz de expresar esta facultad,

a no ser mediante el despertar de la conciencia amorosa que

brota en el ser sensible.

En esto consiste su grandeza:

El Amor es un don divino

que sólo el Alma de todo ser humano puede manifestar.

El Tao no precisa de esta conformación.

El Tao a igual que Dios, no pueden amar del modo que lo hace el ser humano,

porque sólo a través de los seres humanos el Tao puede amar;

porque el mismo efecto de la Ley Natural

establece que nada esté fuera de él, suceda lo que sea.  Por eso no ama. 

Lo que sea, más allá del bien o del mal, por lo que no puede hablarse de amor.

El darse cuenta de esta Ley y actuar conforme a ella,

es captar y entender uno de los sentidos primordiales de la existencia humana.

Por el contrario, serle indiferente y desconocerla,

es privarse de una de las manifestaciones más trascendentes de Tao.

El Tao no interviene en absoluto, sólo lo hace el efecto de la Ley Natural,

que es una proyección de su misteriosa Esencia,

insondable, vacía, e inmersa en la Nada.

Dicho de otro modo, es el Ser conscientemente evolucionado,

únicamente quien compensa y llena esta ¨imposibilidad¨ y ¨ausencia”

mediante el sentimiento amoroso indiscriminado,

orientado hacia toda existencia, hacia toda vida y hacia toda forma.

Así el Tao da a cada quien una gema preciosa especial.

Este principio es uno de los valores más destacados dentro del taoísmo.

 

No hay nada fuera del Tao,

sin embargo el Tao da a cada uno lo suyo.

Por lo tanto, aunque el Tao no interviene directamente,

sí lo hace una Mente Superior,

que como un reflejo del propio Tao,

guía magistralmente hacia la plenitud de la autorrealización

a quien haya madurado una gran confianza en la esencialidad

que palpita detrás de toda expresión manifiesta.

Y quien tenga esta Conciencia del Ser Interior Esencial,

situado más allá de toda estructura y condicionamiento,

goza de un infinito sentimiento de total libertad.

 

Sin duda alguna, el Tao es Existencia, y es la Naturaleza y la Vida,

y es el sentido último de la Esencia que se expresa

como Conciencia expandida.

Y en esto estriba la Sabiduría Superior de Tao,

pero el Tao no es superior ni inferior,

porque es el Todo y la Nada a la vez.

El Tao es el Camino y el Sendero de quien marcha hacia sí mismo

para ir más allá de su propio perímetro,

con el fin de trascender la diversidad para adentrarse

profundamente en la Unidad.

Porque la Síntesis de la Integralidad,

es el mejor concepto que define a Tao.

Ya que de acuerdo con esto,

la visión abarcadora de la Sabiduría Superior

se encuentra más allá de toda parcialidad,

justamente, por no estar condicionada a la identificación

con el conocimiento adquirido de segunda mano.

La vivencia de Tao es directa y no se sustenta con la experiencia ajena,

ni está supeditada a la captación particular de otros.

Nada de lo que argumente nadie, ni los mejores libros,

ni los más ilustres maestros, ni las más extraordinarias escuelas,

añadirá una pizca de iluminación a quien no vivencie la Verdad

de manera directa por sí mismo en su propio interior.

Porque todo lo demás es ajeno.

Así, en la cumbre de la inmensa autorrealización esencial,

es dónde el Tao deja de ser Tao, y entonces todo Camino se desvanece,

porque hasta el más insignificante rótulo es fuente de relatividad.

Entonces decir Tao, es alejarse de Tao;

señalar el Camino, es rebajarlo;

y considerarse taoísta, es justamente no serlo.

Porque el caminante más experimentado, no toma partido ni empuña bandera,

ya que el Verdadero Tao, carece de nombre.

Cuanto más se muestra, más se oscurece,

y cuanto más se oculta, más se ilumina y se muestra.

Esta es la médula del Hsuan Hsueh:

“la Enseñanza Misteriosa u Oscura” del Conocimiento Negativo.

De este modo,

quien cree conocerlo, lo desconoce,

quien no lo entiende, ese realmente lo comprende.

Quien cree que sabe, no sabe nada,

quien sabe que no sabe, ese realmente es sabio.

Porque todo rótulo que se adjudique a la Existencia de Tao,

se distancia inexorablemente de la auténtica realidad de Tao.

Ya que su Existencia Esencial que pulsa en una Dimensión subliminal,

es indefinible, inexplicable e innombrable.

Quien le pone un nombre, lo limita,

quien le da una forma, lo desfigura,

quien le impone una norma, se autoengaña,

quien le ajusta un sentido, se pierde lo esencial,

y quien le esgrime una estructura o fórmula

estará refiriéndose a cualquier asunto de la vida, menos,

a la Existencia Sublime del Tao Esencial.

Por eso se dice que la Existencia que puede ser explicada,

no es la Esencia Verdadera.

Mientras que, Aquello que no puede ser descrito por no poder ser definido,

eso sí es la profunda Verdad del Tao Esencial.

Pero incluso si el decir que no puede ser definido

es tomado como una definición de Tao,

entonces también se anula el entendimiento de la sustancia medular.

De esto surge el dicho taoísta que afirma

que quien habla de Tao nada sabe,

mientras que, quien verdaderamente sabe, nada dice acerca del Tao.

Lao Tse sacrificó su Sabiduría Superior por esta aseveración,

porque al hablar de Tao se evidencia la ignorancia. 

Aunque diga lo maravilloso que dijo.

De este modo, se confirma una vez más,

que la Verdad Superior se encuentra más allá de uno mismo,

pero es a través de uno mismo que se la puede entender.

 

Por esta razón, el sentido último de lo Esencial,

puede ser captado con la herramienta apropiada de la palabra adecuada.

Y justamente a esta posibilidad, los taoístas o innombrables de la antigüedad,

la han denominado el trascendente Arte Ching Tan o “Conversación Pura”.

A esta práctica se han abocado regularmente los sabios ancestros,

la cual derivó en un movimiento de antifilosofía y contracultura

de la educación social aceptada popularmente,

es decir, respondiendo siempre al lado oscuro de la razón aprobada.

Pues, la contradicción inteligente de los taoístas hasta de los axiomas taoístas,

es el sustento filosófico del pensamiento taoísta.

De hecho, pocos caminos o lineamientos de la inteligencia humana

han llegado tan lejos, al punto de considerar el rotundo desapego hacia

la propia realización del propio camino que señalan, o,

a la negación de aquello mismo que pregonan.

Por lo tanto, la aparente oposición contradictoria orientada

a la complementariedad, corresponde a la Sabiduría Taoísta,

porque al mismo tiempo ésta es la base de la vida.

Así, comprender la paradoja de lo contradictorio, es la Filosofía de Tao.

Entender los opuestos complementarios, percibir la semejanza de los extremos,

y reconocer el equilibrio del término medio,

son los tres fundamentos filosóficos del Pensamiento Taoísta.

Cuya tesis asegura que la vida debe ser entendida de este mismo modo

si es que se intenta educir un cierto grado de inteligencia.

 

El Camino hacia el Tao es simple alegoría,

porque desandar cada paso es su meta primordial.

Asimismo, la iluminación es mera utopía,

porque la claridad de Tao es total oscuridad.

La Realización Última del Ser es pura poesía,

porque hasta la Esencia más básica de Conciencia,

carece de término o final.

¿Cómo entonces puede hablarse de Realización Última?,

si esencialmente hablando

no hay nada que sea último, como nada hay que sea primero.

Quien asume esto despierta a la Realidad de la Verdad Existencial,

aquella que inevitablemente amanece con la maduración espiritual.

De hecho, la Naturaleza más espléndida

se pone de manifiesto conjuntamente

con el Despertar de la Conciencia expandida;

como también es cierto,

que la Vida más preciada se encuentra

en la profundidad del Verdadero Ser Esencial interior.

Porque la infinita Existencia se proyecta

en la Dimensión del Espíritu trascendente que experimenta

el alba de su vasto potencial latente.

Pues, quien es capaz de contemplar con los ojos del Alma,

puede captar entonces la maravilla incomparable de Tao

extendido en el horizonte de la vida cotidiana;

ya que nada se asemeja a la honda vivencia

que destila la compenetración meditativa

de la introspección subliminal.

Quien conoce esta llave y sabe cómo estilarla,

abre el cofre de los dones internos que extractan

conciencia y sentimiento de plenitud.

La introspección es la llave.

Porque sólo en este espacio tangencial del mundo interior,

se procesa la conexión psíquica con la Unidad Cósmica,

que refleja nítidamente al Ser Humano en su total integridad.

Y es en este grado de suma sensibilidad,

cuando se establece la auténtica Identidad con lo Esencial

que palpita dentro y fuera de cada individualidad.

Pero más allá del ego y de la personalidad.

De este modo, el Despertar del Ser Sublime

que amanece junto con la Verdadera Naturaleza Interior,

se evidencia cuando el crecimiento personal

ha completado su propio ciclo de maduración.

Porque cuando el desenvolvimiento interno señala el momento más adecuado,

renace el Espíritu Psíquico a un nuevo Estadio de enorme Plenitud.

Es entonces cuando el Centro de la Conciencia

se enraíza profundamente,

haciendo que todo conflicto y obstáculo

seda camino a la trascendencia.

Porque a veces, lo sencillo parece difícil,

tanto como lo básico a veces parece complejo,

y entonces lo que era simple se torna complicado.

Es la distorsión que a veces invade a la visión humana sobre

la vida y la felicidad.

Por eso, para quien ha entrado en la corriente natural del Tao Interior,

nada sale fuera de su curso, esté de pie o de cabeza,

esté al derecho o al revés, esté erguido o torcido,

puesto que el sabio sabe que todo se acomoda a su propia Naturaleza.

Es así como el Tao fluye curvando lo recto y enderezando lo curvado,

alisando lo desparejo, y arrugando lo asedado.

Porque el Tao quita donde hay mucho y pone donde hay poco;

pule las aristas y afila lo redondeado;

enaltece lo insignificante y rebaja lo preponderante,

logrando que hasta el liliputiense corpúsculo entrone la Divinidad.

Así los reyes y monarcas pierden su opulencia,

y el proletariado encuentra su grandeza.

Porque nada está predeterminado;

y así como el ser humano hace, el Tao deshace,

conformando el equilibrio natural de todas las cosas.

El Tao remodela lo exagerado y reconvierte lo ineficiente.

Por eso, el discernimiento moderador es la senda de la sabiduría,

que posibilita a quien ha logrado sobre desarrollar su sensibilidad, y,

que al mismo tiempo ha expandido su conciencia,

pueda rescatar lo valioso de lo despreciado o negativo,

como así también pueda percatarse de la calamidad

que conlleva la abundancia tan apreciada.

Es el caso de valores tales como la soledad, el dolor,

la enfermedad y el sufrimiento, de los que se puede extraer algo positivo,

o aspectos tan nefastos como el despilfarro por abundancia,

la avidez del consumo desmedido por la exagerada solvencia,

y la decadencia interior que genera la posesión sin límite,

de lo que nada positivo se puede extraer.

Porque uno por negativo, trae replanteo y crecimiento,

mientras que el otro, en cambio, considerado positivo,

acarrea decadencia e insatisfacción.

Por eso, reconocer lo positivo de lo negativo y lo negativo de lo positivo,

es el Arte Taoísta del Yin Yang correspondiente al Tai Chi del Tao.

Comprendiendo acabadamente esta Ciencia,

puede sobrellevarse toda circunstancia,

aceptando plenamente en el corazón,

que nada es definitivamente malo

ni nada es definitivamente bueno.

Porque todo bien tiene algo de mal,

y todo mal tiene algo de bien.

Y así, aquello que es causa de regocijo, es la semilla de la frustración,

y aquello que es inexorable desgracia,

es la materia prima del crecimiento interior.

Por eso, en quien ha germinado la Sabiduría Suprema de Tao,

le resulta muy fácil asimilar la utilidad de lo inútil

y distinguir lo inservible de lo que sirve.

Porque ver sólo el provecho de lo útil

es algo que pueden hacer todas las personas,

pero reconocer el valor intrínseco de lo desechado o inútil,

es propio de quien ha Despertado.

Sólo una mujer u hombre iluminado puede extraer de la miseria una virtud.

Dicen tanto Lao Tse como Chuang Tse:

Aquello que no es de utilidad alguna, es el fundamento de Tao;

mientras que, todo lo que es útil para la manipulación mundana,

termina distanciándose del estado armonioso de Tao.

Es de entender entonces, la razón por la cual quien está inmerso en la ilusión

alucina fábulas entretejidas de realidad engañosa

hasta la profunda decepción por los reiterados desengaños;

desengaños que el Tao proyecta como

consecuencia del mismo sueño fantasioso.

 

La verdadera importancia no estriba

en las cosas por lo que exactamente son o no son,

sino que en realidad,

lo verdaderamente importante radica en el valor que se les da.

De esta manera,

si se trata de algo trascendente pero se lo ignora, pierde su sentido,

entonces no significa nada;

y si se trata de algo insignificante que se lo sobreestima y sobrevalúa,

gana un gran propósito.

Por lo tanto, al efectuar un balance de conciencia,

no es el Camino en sí lo que cuenta,

en cuanto a que si es de derecha, de centro o de izquierda,

sino, que lo que realmente cuenta,

es el modo y la forma en que se lo ha transitado y recorrido.

Porque respecto a la Conciencia expandida,

no está en juego el fin altruista que se haya propuesto,

sino que lo que realmente pesa, son los medios para alcanzarlo.

Pues, absolutamente todos, ricos y pobres, nobles y plebeyos,

venimos y nos vamos de esta vida esencialmente de la misma manera,

ni más ni menos;

sin embargo se establece una marcada diferencia

sólo por el modo en que se vive,

no por lo mucho o lo poco que se tenga,

sino por la amplitud de Conciencia que haya despertado y

se haya vivenciado a lo largo de la vida.

Porque bien vale más vivir un instante de Conciencia,

que vivir cien años inmerso en la indiferencia que

arrastra a tan mayúsculo descontento.

Ya que no hay mayor ignorancia que la inconsciencia

ni mayor desatino que la indiferencia.

Como así tampoco existe mayor riqueza atesorada por el ser humano,

que la satisfacción y la plenitud

que derivan de la sensibilidad de la Conciencia expandida;

porque es fuente de alegría tan sólo el vivir presente.

Y es por demás claro, que sin ella, sin un grado de Conciencia,

aunque se posean cuantiosos objetos materiales,

inexorablemente se infecta el espíritu con la insatisfacción cuando

se vive ausente, debido a que la vida ha perdido su sentido esencial.

Contentarse con lo simple, representa la actitud primaria de la visión taoísta.

Y lo simple es llegar a ser sencillamente simple.

De este modo, muchas veces

lo que es inentendible se esclarece,

y lo que es obvio y rutinario llega a sorprender.

Esta es la Naturaleza Esencial de Tao,

y se encuentra al alcance inmediato de quien amplíe

su Mente y abra su Corazón.

El que quiere entender que entienda,

porque la iluminación más trascendental

sigue siendo un asunto de la propia voluntad.

 

 

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Segunda Sección

 

La Existencia es por sí misma y en sí misma,

ya que Ella es la Esencia que trasciende toda forma.

La Esencia como Existencia,

es aquello que se encuentra antes y después

de cada manifestación expresada y proyectada en el universo.

Esta es la razón del por qué los seres aparecen y desaparecen

en inmensas oleadas de vida, en generaciones evolutivas de Conciencia,

pero la Existencia se mantiene inalterable en su perenne estado de eternidad.

Los universos se forman, crecen, envejecen y se desintegran,

no obstante, la Existencia Esencial permanece infinitamente perdurable.

Porque la Existencia subliminal de la que emana el gran Orden Inteligente

que regula el vastísimo universo macro y microcósmico,

nunca tuvo un nacimiento, y por consiguiente jamás podrá morir.

No tiene principio, no tiene fin.

La Existencia que es la Esencia Trascendente de Todo cuanto existe,

es Inmortal.

Quizás este sea uno de los motivos,

por el cual nada se sabe de la Existencia,

porque Ella es el Misterio de los misterios

en tanto se observe desde la óptica humana

que se encuentra tan limitada por la temporalidad.

 

No hay justicia humana que pueda aclarar este Misterio Divino,

a no ser por aquella alma que igualmente haya aprendido a reconciliarse

con los imponderables de la vida, y también,

con la aparente soledad que surge de esta máxima incertidumbre humana.

Quien no acepta plenamente que cada uno se encuentra solo ante la Existencia

y que únicamente de uno mismo depende el Despertar de la Conciencia,

no podrá acercarse a la médula del Misterio Divino.

De este modo, si el sabio se entrega sin resistencias a lo inescrutable,

entonces será capaz de fundir su espíritu con la Esencia de todas las cosas.

Y porque la extensión de Tao no tiene límite alguno,

su Naturaleza Esencial se encuentra tanto

enclavada en el gran Misterio Divino insondable de la Existencia,

como dilatada y expresada en cada aspecto visible del Universo,

ya sea plasmada en el espacio sideral, en los ciclos de la vida,

en un átomo, en un haz de luz, en la respiración y hasta en una sonrisa.

Porque en todo momento presente, a cada instante, se encuentra Tao.

Así que, nadie que despierte un poco de sensibilidad verticalizada

podrá sentir la soledad ni aun estando solo.

El Tao es el Misterio Divino,

que no se revela ante la pretensión de ninguna lógica impuesta

sino al corazón que expone un sentimiento amoroso incondicional.

 

El Gran Tao de la Existencia

reside copiosamente en el núcleo de lo Esencial.

Y el Ser Humano que ha sobre desarrollado

su sensibilidad interior y su intuición,

a las que a su vez ha orientado al ámbito del mundo psíquico y espiritual,

se encuentra más preparado que aquellas personas que sólo obedecen

la física del mundo material y que especulan para su propio interés.

Porque, invariablemente, para acceder a los planos subliminales de

la Existencia es menester centrarse en el núcleo de lo Esencial,

que mediante la autorrevelación interior,

acciona el Despertar de la Conciencia.

Esta es la manera en que se alcanza el estado de trascendencia,

por la cual la mente, los sentimientos, el espíritu, la energía y el psiquismo,

se armonizan en una dimensión de plenitud, colmada de presencia total.

Por el contrario, la ausencia que deriva de la indiferencia e inconsciencia

son los verdaderos enemigos de toda forma de vida elevada.

La Esencia que está en todo, se encuentra en lo más introspectivo del Ser;

asimismo, únicamente desde tal introspección,

el Ser puede contemplar la Esencia de Todo.

Porque desde lo superficial, sólo se distingue lo más burdo de la materia.

 

El Gran Tao interior es Perfecto en todos los sentidos,

aunque el ser humano en su razonamiento superficial no lo sea;

este Tao Interior es lo más elevado que pueda considerarse,

aunque algunas personas aspiren a lo más bajo;

este Tao Interior es lo único incorruptible, aunque la gente se corrompa;

y este Tao Interior es la vida eterna e inmortal,

aunque el ser humano muera en su forma relativa;

porque este Gran Tao es Existencia, Inteligencia y Conciencia

e integra al alma substancial de todos los seres como parte de su Esencia.

 

La Naturaleza surge del Tao,

y en mayor o menor proporción ésta puede ser comprendida.

La Vida brota del Tao,

y de alguna manera ésta también puede ser comprendida.

El Ser Esencial se proyecta desde lo inconmensurable de Tao,

y necesariamente debe ser comprendido por todo buscador y caminante.

Pero el Gran Tao, no puede ser comprendido de ninguna manera,

porque no puede ser definido mediante los argumentos

de la comprensión común.

Por tal motivo es que si alguna vez se lo logra observar,

no se lo puede distinguir.

Y si para escucharlo se emplea toda la atención,

no se lo puede oír.

Si se lo confina en algún tipo de encuadre,

no se lo puede retener.

Si se lo toca, no se lo puede palpar.

Si se trata de pensarlo lógicamente, no se lo puede captar.

Y si se lo ignora, no se lo puede dejar de obviar.

Porque cuando el Ser se funde con el Tao, el Ser desaparece.

Entonces, ninguna entidad permanece para confirmarlo.

Nada ni nadie puede enunciarlo. 

Ningún ego queda para detallarlo.

Así, la Esencia que se encuentra en todo, es como si no estuviera en nada.

Porque Aquello que existe y no se ve, es invisible;

Aquello que es un son y no puede ser oído, es inaudible;

y Aquello que está manifestado pero carece de forma,

se dice que es incorpóreo.

De este modo, el Tao que es Esencia y Existencia, Inteligencia y Conciencia,

es invisible, inaudible e incorpóreo.

Sin embargo, para aquel practicante y caminante que se haya realizado

en el autoconocimiento vivencial, puede aseverarse que:

aunque es invisible, igual puede ser visto;

aunque no emite sonido alguno, igual puede ser oído;

aunque es incorpóreo igual puede ser palpado;

y aunque no tiene parámetros, igualmente puede ser reconocido.

Y así, y todo,

aunque se encuentra por todos lados,

no es posible alcanzarlo;

pero aun cuando no se lo busque en sitio alguno,

todos los seres seguirán estando inmersos en la infinita presencia del Tao.

Por consiguiente, la clave taoísta extraída entre líneas,

se asienta en que el “Estar”, como un estado de Presencia a Conciencia,

sustituye al “Ser” como condición limitada de identidad.

En este punto,

la aguda percepción extrasensorial que desemboca en la captación psíquica,

es la herramienta más adecuada para establecer un vínculo entre

las capas más rudimentarias del ego y la dimensión sublime de lo Esencial,

donde lo imposible se vuelve posible, y lo etéreo se torna tangible.

Para ello, preciso es agudizar el discernimiento y despertar suma sensibilidad,

para así poder destilar lo verdadero de lo superfluo.

En este sentido vale más el sentimiento personal que la opinión de los demás;

y es mejor una mínima captación propia que las grandes teorías de los otros;

porque lo que ve la propia alma en sintonía con el sendero individual,

no lo pueden entender quienes

andan por diferentes rumbos atravesando diferentes etapas de comprensión.

Cuando el tironeo de distintas direcciones dejan confuso al caminante,

se ve socavada la auténtica naturaleza de lo que Es por lo que no es,

y así se pierde el significado de la inexorable alternancia natural de Tao;

por el contrario, cuando la alternancia es causa de Sabiduría, entonces,

se asimila sin asimilar aquello que se reconoce entre los taoístas como:   

la Verdadera Naturaleza Esencial.

 

Estar sin estar es el modo de superar toda confusión y preocupación.

Ser sin ser es la manera de transformar toda tensión.

Pero vivir sin vivenciar es peor que morir,

semejante a vivir dormido o anestesiado,

como así también, conciencia sin concienciar es la fuente de toda frustración.

No obstante, evolucionar sin progresar, es el modo en que el sabio se ilumina;

aunque desarrollar sin crecer, es la forma en la que el ignorante se extermina.

Disfrutar sin alardear, es la manera de preservar la felicidad.

Pasar desapercibido y entrar en la gran Paz sin vociferarlo

es la conducta taoísta para alcanzar logros verdaderos y a su vez,

sentirse en armonía con lo natural y unido a lo esencial.

El Tao es quien transmite todo esto,

pero nadie más que el Ser Humano sabio lo puede realizar.

El Camino de Trascendencia se encuentra en lo intrascendente.

La Vía del Autoconocimiento, se halla en el desconocimiento.

La Senda de la Iluminación, se localiza en la oscuridad.

El Medio de la Gran Transformación, se descubre en lo intransformable.

La Ruta que desemboca en la máxima culminación del Ser,

es la que no conduce a ningún lado.

Porque nada está fuera del Centro mismo de la Conciencia,

y nada sale, nada entra, nada se aleja ni nada vuelve,

todo se encuentra en su justo lugar en todo tiempo y espacio.

 

Desde la Existencia o Tao, tomado como la Esencial Unidad,

surgen las dos Polaridades básicas que a su vez originan una tercera potencia.

Se trata en primer lugar de la dimensión o plano psíquico o Cielo, Tien,

al que le sigue la física y química del universo o Tierra, Kun,

y finalmente, la tercera potencia, Jen,

constituyen la estructura bioenergética que

canaliza la Conciencia Expansiva.

Son las Tres Esferas del Ser en su representación microcósmica,

pero también es el Ser en su expresión macrocósmica.

Son los Tres Campos Magnéticos de todo espíritu.

De la misma manera, del Tao Uno, surgen los Cinco Elementos o Wu Hsing

y las Ocho Fuerzas o Pa Kua, el Yin Yang, hasta los Tres Palacios del Ser

conocidos por sus Tres Tesoros, San Pao.

Y aunque todo deriva del Tao,

su Existencia Esencial que es la Unidad indivisible, no deriva de nada,

porque el Tao es por sí mismo y en sí mismo.

El Tao es lo Primero y lo Último. 

Todo sale de él, y a él todo retorna.

Y sin embargo, el Tao jamás se llena y nunca se vacía,

porque ya está Vacío y Lleno al mismo tiempo,

y es la Nada y el Todo a la vez.

No tiene medida, nada lo condiciona ni lo define,

no obstante,

tanto los seres orgánicos como las formas inorgánicas del universo entero,

reflejan y evidencia la Esencial Unidad Trascendente del Tao.

Y mientras la dilatada multiplicidad muta permanentemente,

la Existencia Esencial del Tao no cambia jamás.

 

La Unidad no cambia, la diversidad es la que muta y se transforma.

Así se expresan el Cambio y el No Cambio, I Wu I, del Xing Ming

y de Po Hum, Destino y Libre Albedrío o Alma e Imagen,

también sintetizado como el Cambio del No Cambio.

Estos son dos de los aspectos inherentes al Ser Consciente.

Ya sea que se trate tanto del ser humano,

de todo ser vivo, como del Ser Universal,

porque todos se transforman sólo en su aspecto externo,

mientras que en su aspecto esencial,

reflejan al Tao Esencial nítidamente, sin cambio alguno.

Porque la Existencia o Tao,

que es la Esencia Trascendente de Todo cuanto existe,

es la Fuente única e invariable que nunca cambia,

sobre la que se asienta la multiplicidad de la Vida,

del Universo, de la Naturaleza y de todos los seres.

No obstante, en el proceso del Despertar,

la Visión que amanece gradualmente asemeja a una Transformación Interior.

 

Quien comprende abarcadamente y conoce la aplicación

de los Cinco Elementos o Wu Hsing, de las Ocho Fuerzas o Pa Kua,

de las Dos Alternancias Complementarias o Yin Yang Tai Chi,

de las Tres Esferas Psíquicas o San Quan Ch´i, de la Gran Unidad o Tao I,

y acepta en la profundidad de su corazón y conciencia el I Wu I,

o Cambio del No Cambio,

es un Caminante que ha alcanzado la maestría

y que sostiene entre las palmas de sus manos

el secreto de los grandes misterios de la vida inmortal.

 

Por lo tanto, lo que realmente Es,

se halla en lo interior,

en lo más profundo de la inmensidad del Ser.

De este modo, contactar con esta Fuente Interna,

rescatar el inmenso potencial y nutrirse con lo más hondo y elevado,

Hsin Jen – Hsin Shen, que es Profundo y Elevado, Corazón y Mente,

requiere necesariamente de la gran introspección de la Conciencia,

pero también, de un grado de suma sensibilidad,

de una amplitud mental sin límites,

y de un espíritu sublimizado por encima de las capas de lo físico,

de lo emocional, de lo racional, e incluso, de lo energético.

Para ello es menester un Camino de Trascendencia y una Enseñanza Superior,

pues en ausencia de un rumbo esclarecedor,

las redes de la ilusión terminan socavando el crecimiento interior.

En lo más profundo de uno mismo,

reside el vínculo con lo esencial.

Asimismo, sobre este principio al que se suma el I Wu I,

que señala el antagonismo que desentraña el Cambio conducente

al No Cambio,

se asienta la Conciencia imperturbable del que ha Despertado.

Así, el Ser Humano de honda sabiduría sabe que,

cuando algo se mueve,

es porque algo se encuentra quieto;

y cuando algo está quieto,

es a causa de lo que está en movimiento.

Por eso, quien tiene en claro el Arte de la Quietud en el Movimiento

y del Movimiento en la Quietud,

es sin duda alguna, una verdadera Conciencia Expandida.

Porque asimilar el Vacío que es como el mismo Centro de un Ciclón,

y hacerse Uno con él,

conforma una de las vivencias taoístas de mayor reputación;

ya que alcanzar este estado de vacío y centralización

es la médula del Tao.

De este modo se dice:

Sin abrir la ventana, se puede contemplar la Verdadera Naturaleza,

y sin salir por la puerta se puede recorrer el Universo entero.

Puesto que es la cualidad principal del espacio interior de todos los seres.

Alegóricamente, este espacio es semejante al centro Vacío de la rueda,

que hace que ésta cumpla la función de una rueda;

tanto como el ambiente Vacío conformado entre las paredes,

es lo que hace que sea una verdadera vivienda;

o bien, es el receptáculo Vacío de un cántaro

lo que realmente puede ser llenado.

Del mismo modo, el ser humano que desconoce su propio centro, y,

nada sabe de ese espacio vacío interior,

no es un ser humano completo.

Pues, eso inmaterial es lo verdaderamente Esencial.

Porque el no contenido o el contenido esencial de todo contenedor,

es lo que manifiesta al Tao trascendente.

Por lo tanto, sólo en el profundo y elevado Silencio Interior

palpita la Verdadera Existencia;

sólo en el inescrutable Vacío Interior de cada Ser mora lo Esencial;

y sólo en la total Quietud,

se percibe el vasto movimiento psíquico de la Conciencia de Tao.

Es entonces, sólo a partir de este estadio subliminal

del movimiento y la quietud,

que se suscita una nueva actitud integral.

Y es aquí cuando se percibe en la quietud total,

el incipiente movimiento psíquico de la Existencia Esencial;

y, al mismo tiempo,

es aquí cuando se capta que en la vastedad de tal movimiento,

se enraíza la absoluta Quietud de Tao.

Así, Movimiento y Quietud, no cíclica o alternada,

sino simultánea, es desde la apreciación taoísta

la verdadera conciencia revolucionaria

conocida cómo:  Wei Wu Wei  "Hacer sin Hacer".

Pues, la Acción sin acto, el movimiento no reactivo, la quietud no inmóvil,

el Estar sin Ser, la expansión estática y el espacio sin tiempo,

constituyen los parámetros el Arte sagrado taoísta

para Concienciar la Conciencia Concienciada.

 

Con este principio se apunta básicamente, al valor de la no interferencia,

a esa actitud sumamente desapercibida, nada avasallante,

la cual es sinónimo de una acción que parece inacción,

que no deja una huella precisa, como el andar del sabio,

que asemeja al volar de las aves

y que siendo negativa, es positiva, a igual que el transitar del iluminado.

 

Teniendo en cuenta esto, hay que considerar que,

concebir el Tao en la profundidad del Corazón

es respetar la Vida ante todo,

y es sostener un sentimiento amoroso hacia la Naturaleza entera,

de sumo cuidado y delicadeza hacia toda especie.

Porque Madurar el Tao en la Plenitud del Ser,

es reconocer la unicidad de la auténtica Identidad de toda vida,

considerada como una extensión del Alma Inmortal,

que vincula la multiplicidad con la Unidad Esencial de la Existencia.

Vivir el Tao en la médula substancial, lo cual es Vivir la Existencia,

significa expresar las Virtudes más nobles, o Te,

y enaltecer las cualidades que dignifican a los seres conscientes.

Así, sentir el Tao y ser uno con él,

implica alimentar y desarrollar la conciencia afectuosa

por la Vida misma y por todas sus formas y manifestaciones.

Entender el Tao en su amplio espectro trascendental,

es asombrarse permanentemente de su grandeza en lo básico,

y silenciarse ante su vasto horizonte colmado de Omnipresencia,

de Orden Inteligente y de Esencia Trascendente

que despunta en las pequeñas cosas más insignificantes de la vida.

Tener una mínima simpatía por el Tao,

ya implica volverse más natural                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

y estar más estrechamente relacionado con la Naturaleza

desde un punto de vista físico, mental y espiritual.

Ser consciente del Tao es estar presente a cada instante,

sabiendo del inmenso potencial que atesora todo ser humano

en la elevación de su alma que puede expresarse mediante la Meditación

conforme a la sensibilidad desarrollada.

Para hablar del Tao hay que estar predispuesto

a aceptar por igual todas las posturas filosóficas, las formas religiosas

y los variados tipos de pensamientos,

como así también, aceptar las diferencias culturales y sociales,

sin discriminación.

Porque en cuanto al Tao, todos ocupan la misma esencialidad;

del mismo modo, socialmente hablando,

todos deberían tener las mismas oportunidades,

no obstante, cada uno debe ser capaz de decidir el modo de vida que desea.

Pero cuando se lleva el Tao en el Corazón, en la Mente y en el Alma,

sólo es posible una sola alternativa, y ésta es:

Vivir conforme a él y de acuerdo con su propio ritmo.

Esto significa aceptar el Vacío detrás de todo lo existente,

y reconocer la plenitud de la Nada que todo lo llena.

Asimismo, es compenetrarse con el Gran Misterio Divino de la Vida,

y comprender que este Misterio es su Esencia misma,

la cual palpita expandiéndose en la Conciencia Despierta.

Vivir el Tao en su propio ritmo existencial,

converge en un Estado de Unidad Trascendente

por el cual ya no tiene cabida la soledad ni aun estando solo,

por el que se desvanece todo sufrimiento aun estando consciente del dolor,

y por el que se resuelve toda traba aun inmerso en el máximo bloqueo.

Porque en este Estado de Unidad Trascendente,

donde se ha madurado el pulso sublime de Tao,

ya no se produce encandilamiento por ninguna luz

y se disipan los temores por toda sombra;

puesto que ya no existe ninguna atracción por lo alto

ni desprecio por lo bajo,

como tampoco se elijen los grises o términos medios

a cambio de los coloridos extremos.

 

La culminación magnánima de Tao en todo Ser

estriba en estar consciente noche y día,

momento a momento, de la Verdadera Naturaleza Esencial

que late a cada instante, y que puede ser percibida

en el estado despierto y presente de la Conciencia.

Pero ello requiere de la grandeza de una Conciencia sensible y alerta,

y requiere de una Mente y Corazón que no se adormezcan

ni se desvíen distraídamente por las rutas de lo efímero y trivial

para alimentarse de lo insustancial que deteriora el Despertar.

Claro que, la agudeza de dicha Conciencia

deviene del mismo autoconocimiento y de la autorrealización

de la propia Esencia,

que es la Vida, la Existencia y su Misterio incognoscible

que se proyecta en la hondura de todo Ser.

Por lo tanto,

según el Tao del taoísmo,

sólo resta entrar en uno mismo

sin más que profundizar el estado Original

hasta reencontrarse con el Gran Misterio que todo lo revela.

Y así, Retornar a la Fuente, recobrar la Naturalidad Primigenia,

y hacerse uno con la Esencialidad interna que refleja

la Unidad Esencial de la Existencia,

y volver a la Verdadera Naturaleza Interior,

es el inconmensurable Tao del taoísmo.

 

 

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Tercera Sección

 

Conocer la Naturaleza de la Dualidad Complementaria,

es la mayor visión que el taoísmo puede compartir

con todo buceador de la Verdadera Esencia.

Porque conforme a esta profunda comprensión de las contradicciones,

se alcanza la Libertad Interior.

Esta maravillosa y eminente Libertad del Tao

se sostiene gracias a la posibilidad de emanciparse

de toda idea acerca de Tao.

Esta es la primera dualidad complementaria a comprender acabadamente.

Pues sin esto, el taoísmo ancestral se desmoronaría

y pasaría a constituir otra relativa observación más acerca del Camino.

Porque todo apego, incluso hacia el Camino,

es en definitiva fuente de egoísmo,

y todo egoísmo ensombrece la Verdadera Naturaleza

que es dadivosa por excelencia, ya que nada guarda para sí.

El acto de retener para sí y el sentimiento de pertenencia

son aspectos primitivos en el ser humano,

que distancian de la Naturaleza Superior de Tao.

Por eso, si no se dejan atrás los condicionamientos relativos al propio camino

es imposible saborear la esplendorosa Libertad del Tao.

Pues en el crecimiento progresivo de la Conciencia Expansiva,

los principios que alguna vez señalaban el camino del autoconocimiento,

carecen de sentido en el mismo instante de la autorrealización.

Por lo tanto, apegarse a ellos sólo significaría estancarse.

Del mismo modo, el sentimiento de amor es enturbiado

por el impulso emotivo de la posesión,

ya que es una actitud contraria a la Fuerza derivada del Despertar.

Y es por esto, que cuanto más se desea poseer, más se sufre,

y cuanto más se logra poseer, mayores son los temores que impiden vivir.

Lao Tse dice que el excesivo patrimonio es imposible de proteger,

que incluso la más mínima posesión lleva implícito el miedo a perderla.

Esta es la raíz que conduce a perder la Libertad de Tao.

La ambición que genera ansias de posesión

es un desequilibrio que genera innumerables enfermedades.

Ya sea que se trate de un sentimiento posesivo hacia las personas,

por los objetos o hacia el propio pensamiento filosófico o religioso,

es la causa que gesta la declinación de la Libertad de Tao.

El sometimiento a toda estructura por altruista que fuera,

es la muerte de la Conciencia libre e incondicional.

Por eso, el Camino que puede ser señalado,

apunta a un camino superficial,

mientras que el Verdadero Camino no puede ser señalado de modo alguno.

Porque el recorrido final del auténtico Sendero o Tao,

sólo puede ser precisado una vez que ya se ha transitado y no antes. 

Así, ¿cómo es posible determinarlo previamente?

La senda que puede ser representada no es la Verdadera Senda Esencial,

porque la sublime Senda de Tao carece de toda rotulación.

Incluso decir que es la Sublime Senda de Tao,

distancia abismalmente de lo Real.

Es el propio Sendero recorrido a Conciencia,

libre de toda atadura con el pasado, lo que hace de él un Verdadero Camino,

por el contrario, aun el Gran Sendero de la Existencia,

si es transitado inconscientemente inmerso en el apego,

no es más que un laberinto o un mero callejón sin salida.

De todos modos, conforme a la Libertad de Tao,

aun sumido en la inconsciencia existen grandes posibilidades de Despertar,

porque incluso el adormecimiento

es otra expresión de la Existencia Esencial de Tao.

Por lo tanto, puede transitarse un camino sin apegarse a él;

pueden afirmarse ciertas ideas sin necesidad de esclavizarse a ellas;

puede amarse a una persona sin manipularla como posesión;

y pueden disfrutarse mucho más las cosas si no se intenta adueñarse de ellas.

Pero esto no significa que la autorrealización se fundamente en la carencia,

porque se trata de Libertad y no de esclavitud.  

No obstante, quien está predispuesto a tomar Conciencia,

puede extraer aun de los períodos más oscuros,

profundas enseñanzas que motivan el crecimiento interior.

Esta es la razón por la cual

todos los problemas en la vida tienen una salida…

el problema es hallarla.

Porque generalmente, para encontrar una solución real,

hay que abandonar toda lucha,

pero también es cierto que para lograrlo a veces hay que luchar.

Es que en definitiva,

todo ser humano debe vivir y morir por algo,

porque quien no vive ni muere por algo,

vive y muere vacío;

aunque muchas veces ese algo es vacío,

y otras pocas, ese vacío es algo.

El límite entre uno y otro es una delgada línea de Conciencia,

porque al fin y al cabo,

el mayor impedimento o la mayor posibilidad,

resulta ser uno mismo, nada más ni nada menos;

al punto de que tanto el mayor obstáculo como el portal abierto al máximo

se encuentra dentro de cada uno.

De este modo, el inconveniente mayúsculo no es la naturaleza de las cosas,

el problema no es el formato de las cosas que se presentan tal cual son,

sino que, la gravedad de todo el asunto radica en la propia obstinación,

en el egoísmo, en la obsesión, en la distorsionada percepción,

en la falta de amplitud y en la rigidez de los conceptos.

Por lo tanto, comprender que la raíz del problema

está en uno y no en el afuera,

ayuda notablemente al proceso de encontrar la solución para resolverlo.

Porque en la vida, quien sabe perder, gana mucho,

pues de lo contrario, quien queda atrapado en las redes del ego exitoso,

no conoce nunca la victoria.

Así, el ego, es lo primero que hay que perder.

Quien lo fortalece se pierde a sí mismo, quien lo debilita conoce la Esencia.

Quien poco tiene, puede avanzar mucho,

y quien se apega a los objetos le resulta penoso remolcarlos.

De este modo, quien sabe andar liviano no conoce el fracaso.

Cuanto más se pretende, menos se alcanza,

entonces, más cosas hacen falta.

Cuanto más se desea, tanto más se aleja.

Pero al sentirlo distante, más se aproxima.

Lao Tse menciona tres modos de entender el Tao.

Así, hay quienes se conforman con vivir soñando que han despertado,

pero siguen durmiendo;

no obstante, están aquellos que ni siquiera sueñan con el Despertar,

por eso viven como si estuvieran muertos.

Sin embargo, existen unos pocos entre cientos de miles de personas,

que han superado el tremendo miedo a la Iluminación,

y bien Despiertos, viven auténticamente lo que sienten,

sin rendirle cuentas a nadie y sin dejarse afectar

por el dedo acusador de la crítica.

El sabio de Tao sabe que, cuanto más se apetece tanto más se carece.

Porque todo anhelo es ilusión, y toda idealización es mera fantasía.

El deseo es el sueño de quien aun se encuentra dormido.

Así, cuanto más se pide, menos se consigue;

y a mayor exigencia, mayor es la ausencia.

Cuanto más en detalle se observa lo bueno, más se distingue lo malo.

Así el perfeccionismo mata el incalculable potencial.

Quien pide y exige lo bueno, es porque nunca lo ha vivido.

Quien lo vive, se encuentra satisfecho.

Y quien está satisfecho, ya no pretende nada en particular.

La exigencia es causa de angustia,

porque quien exige se encuentra en un estado de inconformidad.

Entonces, cuanto más inconforme se está con uno mismo,

más exigente y perfeccionista trata uno de ser con los demás.

Por eso, quien se exige, se perfecciona y se cultiva,

deviene en una mera cáscara vacía.

El Sabio de Tao, sin esfuerzo alguno, alcanza la maestría naturalmente.

Porque el Tao quita al que acumula por demás,

ya sea que se trate de objetos, conocimientos, o lo que fuera;

y el Tao da a quien es moderado y se mantiene en la frugalidad,

y ofrece mucho más a quien sabe contentarse.

Comprender este principio significa aprender a esgrimir

la llave de la riqueza interior.

Quien sabe aceptar, alcanza fácilmente la satisfacción,

mientras que, quien no acepta, se encuentra siempre insatisfecho.

Quien lucha consigo mismo, ya está vencido desde el comienzo,

mientras que, quien se acepta plenamente, ya ha triunfado.

Quien anhela cambiar la naturaleza de las cosas,

se encamina hacia la frustración,

pero quien acepta plácidamente el devenir natural de todo acontecimiento,

se establece en un estado de Conciencia superior.

Quien pretende mayores beneficios, los pierde todos,

mientras que, quien renuncia a ellos, los multiplica.

Quien codicia atención, se esclaviza,

pero quien hace servicio se libera.

Porque quien da de sí mismo, obtiene  mucho más;

y cuanto más da, más tiene.

El Tao es un Misterio Divino.

Su Naturaleza insondable es un enigma.

Por eso, quien busca ávidamente, se pierde inexorablemente;

y quien no busca nada, se encuentra a sí mismo.

Porque cuanto más se apremia el sondeo infructuoso,

más se enreda el alma en un laberinto interminable.

Por el contrario, quien es capaz de saciar sus ansias de búsqueda

y es capaz de serenar su voracidad de consumo, en el marco de una disciplina,

puede centrarse firmemente en su núcleo interno de gran Paz.

No obstante, el conocedor de las leyes de Tao sabe que,

quien alcanza la cumbre, comienza a declinar,

y quien desciende a lo llano, más tarde o más temprano empieza a elevarse.

Porque cuando se logra lo máximo,

se revierte el proceso y la dirección del crecimiento,

en cambio, cuando se llega a lo mínimo, comienza el aumento progresivo.

Por eso, quien ha despertado a la Sabiduría de Tao,

sabe hasta dónde llegar, cuándo detenerse y cómo mantenerse equidistante

entre el exceso y el defecto.

Porque saber detenerse a tiempo, es el arte de la maestría taoísta.

Si se estira el arco más allá de lo máximo, el meditador se lesiona a sí mismo.

Si se afila la hoja de la espada más allá de la delgadez total,

la espada se vuelve inapropiada.

Y si se llena con agua caliente un tazón hasta el borde mismo,

no podrá evitarse quemar.

Porque los extremos se confunden y se mezclan tornándose parecidos.

Así la inteligencia suprema es parecida a la idiotez,

y la mente atontada asemeja iluminación;

porque lo más grande parece insignificante,

y lo más pequeño asemeja una enormidad.

Así es como el sabio parece mundano,

y el materialista asemeja una gran espiritualidad.

De este modo, la sabiduría de Tao recomienda

retroceder dos pasos para avanzar uno.

Porque tomar distancia renueva la perspectiva de la vida.

Pues actuar como si no se actuara,

es el modo de progresar por la Senda del Tao.

Este es el amado arte del Wei Wu Wei.

Ser sin ser, es estar en el Tao;

ser y no ser simultáneamente, es estar compenetrado e imbuido de Tao.

Y cuando amanece el estado de ni Ser ni No Ser,

es porque ha madurado la gran Trascendencia de Tao.

 

Cuando ya no hay deseo por meta alguna,

y se ha extinguido el apego por los resultados,

nada queda por hacer.

Este es el estadio de la acción que se asemeja a la inacción.

Entonces todo queda hecho sin que sea necesario hacer nada.

Cuando la obra está realizada, lo mejor es retirarse.

Cuando la Alquimia ya ha amanecido, lo mejor es partir.

Pero no hay a donde ir,

ya que no existe un camino de vuelta,

como tampoco existe un camino de ida.

En este estado de iluminación,

ya no hay ningún Tao que alcanzar, ni un Tao que realizar.

Lo que Es, siempre Fue, aun no siendo;

sin un antes ni un después.

Y lo que no es, jamás será, aun siendo.

Aceptar lo inescrutable de Tao,

que se proyecta más allá de la mente, más allá del sentimiento,

y más allá de toda conciencia,

es acomodarse sin sufrir al misterio impenetrable de la Existencia.

Porque el Tao no define su Origen,

pero refleja el Inteligente Orden de su Esencia.

 

El recorrido más largo comienza con un primer paso,

y la realización más trascendente se presenta en el entendimiento más básico.

Del mismo modo, la construcción más imponente,

se ha iniciado con un puñado de tierra.

Asimismo, el árbol más colosal ha surgido de una pequeña semilla.

Por lo tanto, quien es capaz de ver las cosas en su origen esencial,

es alguien que ha desarrollado los dotes de la claridad mental.

Lo insignificante es lo extraordinario,

y lo magnánimo es lo ordinario.

Captar la belleza de lo simple, es el principio de la felicidad.

Porque en lo pequeño estriba lo especial,

mientras que lo grande es la expresión de lo común.

Así, quien se da cuenta de todo, no entiende nada en profundidad;

y por el contrario, quien nada entiende, se encuentra más cerca de la Verdad.

Pues en lo minúsculo se halla el auténtico potencial,

mientras que lo mayúsculo es la fuente de todo extravío.

Quien se vence a sí mismo,

es más fuerte que quien vence a los demás.

Quien se autoconoce es más sabio que quien conoce al universo.

Quien se autorrealiza, vivencia más profundamente el Ser

que quien realiza al mundo.

Lo más delicado, sobrevive a lo bruto,

porque el espíritu Yin del Valle, nunca se agota;

por el contrario, hasta la energía Yang más poderosa tiene principio y fin,

pero la energía Yin es eterna.

Lo duro y rígido se parte,

lo blando y flexible permanece.

La mente obtusa no puede abrirse

y permanece encerrada en su propia tozudez;

asimismo, la mente amplia alcanza un nivel de pensamiento trascendente.

Quien aprecia la merced del movimiento circular,

y adopta el círculo en su propia mente, sentimiento y conciencia,

y así lo refleja en el plano físico, energético y psíquico,

logra desentrañar otra de las artes sagradas del taoísmo.

Quien madura la destreza del pensamiento redondo y flexible,

distante de todo propósito rectilíneo y rígido,

logra penetrar en la espiral ascendente de Tao

que desemboca en la espiritualidad más trascendente…

la cual carece de dogma y de toda institucionalidad.

 

Dice Chuang Tse en palabras de Hsiang Kuo,

la Enseñanza de Tao es la más trascendente

cuando deja de ser la Enseñanza de Tao,

de lo contrario se cristaliza y fermenta.

La Verdad Esencial no admite ningún estancamiento.

Y el Sendero Taoísta es la máxima realización

que pueda experimentar todo Ser Humano,

pero sólo cuando deja de ser un Sendero y cuando ya no es más un Camino,

de lo contrario se vuelve un movimiento detenido en sí mismo.

Tao es Movimiento permanente sin detención.

Por eso, Tao es lo más grande que existe

pero sólo cuando ya no es más Tao.

El Taoísmo es la disciplina más espléndida

pero sólo cuando el taoísta deja de considerarse como tal.

El mayor Taoísmo se expresa cuando ya no hay taoístas.

De lo contrario, no es más que un nombre

para otro mero rótulo que se le impone a la relatividad.

Si la maravillosa Sabiduría de Tao

no despierta la propia Sabiduría interior de cada Ser Humano,

entonces no es la maravillosa Sabiduría de Tao.

Si la Gran Enseñanza de Tao

no despierta al propio Maestro interior,

entonces no es la Gran Enseñanza.

Si la profunda comprensión de Tao no disuelve la dependencia al Tao,

entonces no es la iluminación de Tao, sino la ilusión de Tao.

Y aunque la ilusión de Tao es en definitiva, también Tao,

no es el Tao Supremo sino una absoluta ignorancia.

Porque la supremacía de Tao se encuentra,

justamente cuando Tao desaparece.

Por eso, quien se jacte de entenderlo, es quien más lo desconoce;

quien crea poseerlo, es el que está más desamparado;

quien piense que lo ha madurado, ese es el más inexperimentado;

quien considere que es un canal de Tao,

ese es el más desgraciado de los mortales.

Porque toda actitud soberbia y engreída

es al final aplastada por la magnificencia de la Verdadera Naturaleza de Tao.

Así también, toda arrogancia y petulancia

es devorada por la implacable Ley de Tao.

Cuando uno pretende merecer la Gran Justicia de Tao,

es cuando el Tao da la poderosa estocada final.

Quien vislumbra cabalmente esta ley,

jamás se siente defraudado porque nunca trata de sobresalir;

por el contrario, quien no la entiende,

sufre grandes decepciones, frustraciones y desilusiones.

Cuanto más se presume, mayor es la afección que se padece,

porque cuando hay ausencia de todo rasgo de humildad,

el ego se intoxica y el alma se avergüenza de sí misma.

Si no hay rastro de sincera autenticidad,

se fortalece la falsa máscara del ego y se autoinmola la Conciencia.

 

Entremedio de lo mucho y de lo poco,

en el balance de la acción y la pasividad,

en el equilibrio de lo fuerte y lo débil,

en la brecha luminosa que se abre entre el pensamiento y el sentimiento,

y en el estado consciente que se establece entre la materia y el espíritu,

se forja la Senda del Justo Medio,

fundamentado en el arte de la flexibilidad.

Quien puede expresar su sentimiento tan libremente como lo hace el viento,

quien puede distinguir entre el pensamiento estanco

y la espontaneidad de la energía viva,

quien es capaz de superar las razones del ego

para sintonizar la Esencia del Ser,

alcanza a madurar sin duda alguna el Sendero Medio de la autorrealización

que aborda la gran Plenitud de la inmensa Satisfacción Interior.

 

 

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Cuarta Sección

 

El Silencio de Tao es más profundo que el mismísimo silencio.

Esto es parte de su gran Misterio Divino insondable,

y es la clave indescifrable que mueve a la Existencia.

Cuando se acalla el último pensamiento

y la mente entra en el gran Silencio,

también se silencian los sentimientos

y el corazón se funde con el Vacío;

entonces, cuando el cuerpo se vacía,

se alcanza la absoluta Quietud.

Estos son los tres poderes del Tao en el Ser Humano.

Porque en la Nada que representa el Silencio, el Vacío y la Quietud,

se procesa el Estado de Conciencia expansiva por el cual el espíritu

recupera su Verdadera Naturaleza que es Esencial, Subliminal y Trascendente.

Esta es la dimensión alquímica de la Perfecta Meditación.

En esta dimensión metafísica que se proyecta desde lo físico,

ya no hay más preguntas ni respuestas,

y en este estado ya no existe el dolor ni la felicidad,

porque en este espacio ya no hay fracasos ni éxitos,

no hay expectativas ni metas cumplidas,

no hay sabiduría ni ignorancia.

En esta dimensión alquímica de la Perfecta Meditación,

no hay camino ni liberación, porque no hay sueños ni despertar,

ni elevación ni decadencia, ni autoconocimiento o autorrealización,

no hay futuro ni pasado, ni antes ni después.

Los taoístas le llaman el Estado de la Serenidad Completa:  Wu Ta Ting,

donde se manifiesta y se extiende la Conciencia Original: Yuan Chueh.

Los Budistas lo conocen a través del Sutra del Corazón:

el Maha Prajñá Paramitá Hridaya Sutra.

 

Sólo el Ser y su Conciencia.

Solo con la Existencia y en compañía del Tao,

inmerso en el ámbito de lo indefinible,

pero palpitando la Metafísica tangencial

que sostiene el Misterio de la Vida

y da espacio al Inteligente Orden Universal.

La Esencia de toda Manifestación

se evidencia en este Estadio de la Nada

que expresa un concierto de Silencio, Vacío y Quietud,

que atraviesan todos los ciclos del movimiento existencial.

Y en esta inmensidad del Orden Inteligente,

la Conciencia Concienciada del Alma Despierta e Iluminada

se funde ineludiblemente en la fuente vacua de la Mente Universal.

Porque cuando se alcanza semejante introspección,

en tan encumbrada ascensión centrada en la profundidad esencial del Ser,

resuena la colosal Vida en toda su imponencia

que anuncia lo insondable e indescriptible del Poder

que nos trae y nos lleva sin que sepamos hacia dónde,

y que nos guía y nos revela sin quedar expuesto jamás.

Esta es la Existencia y éste es el Tao.

Son las leyes que rigen la Vida Universal,

que se engendran sin anuncios o clamores

y sin dar lugar a ningún tipo de reclamo.

Porque las Leyes de Tao, a nada ni a nadie deben rendirle cuenta

de su correspondiente naturaleza y de lo que esencialmente Es.

El Tao está aquí y en todas partes, justo en el lugar que cada uno ocupa,

se encuentra ahora y siempre, conjugado en todos los tiempos,

y no obstante parece desapercibido.

No se lo puede precisar ni definir con total claridad.

Sin embargo, está.  Profundamente está.

De este modo, cuanto más se le pregunta, menos responde,

pero cuando no se le plantea ningún interrogante,

ofrece todas las respuestas.

Cuanto más se intenta atraerlo, más se aleja,

pero cuanto más se lo rechaza, más se acerca.

Y aunque parezca que todo esto son condiciones inherentes al Tao,

producto de la falsa percepción,

la realidad es que se trata tan sólo de la proyección dual del razonamiento.

Por lo tanto, no es otra cosa que el relativo mecanismo psicológico

de los seres humanos.  El Tao no es así, pero parece así.

Por eso se dice refiriéndose a un plano burdo o aspecto sombrío de Tao,

que lo que es de los seres humanos no es del Tao,

y lo que es de la Conciencia,

eso sí corresponde a Tao, es decir, a su aspecto luminoso.

De este modo, desprenderse de todo concepto,

desechar toda idea, disolver toda pretensión,

alejarse de toda racionalidad acerca del Tao,

y evitar cualquier especulación

para mantener el Silencio, el Vacío y la Quietud o Wei Wu Wei,

es el modo en que el Sabio que ha Iluminado su Conciencia

se funde y se hace Uno con el Tao.

Porque una vez que se ha trascendido los límites de los sentidos normales,

una vez que se ha superado los condicionamientos de la razón superficial,

una vez resuelto el apego ambicioso que todo lo quiere manipular,

es posible captar claramente la Naturaleza escurridiza de Tao.

 

Reconocer que todo procede del Tao,

y que el Tao se evidencia expresado en el todo,

y que aun así, permanece oculto, intangible, indefinible,

silencioso, vacío y quieto,

es la mayor captación que puede apreciar el sabio taoísta.

Contemplar el Tao aun sin verlo,

oír el Tao aun sin escucharlo,

sentir el Tao aun sin precisarlo,

es la experiencia superior del Iluminado.

Porque a no ser por esta vivencia tan particular,

todo caminante y buscador se encontrará aislado y

perdido en la incertidumbre que genera esta Existencia extraña

por ser esencialmente inescrutable.

Hay quienes quieren saber a cualquier precio qué es el Tao,

y resulta muy duro darse cuenta de nunca se sabrá con exactitud.

Este es el costo que debe afrontarse al verse cara a cara con la Verdad.

Hay quienes quieren ser atendidos personalmente por el Tao,

y hacen ofrendas y sacrificios para ganarse tal merecimiento,

y es duro también darse cuenta que esto nunca sucederá.

La vida transcurre fugazmente,

y en esa brevedad es duro reconocer,

que aunque se insista de todas las maneras posibles,

el Tao seguirá siendo un Misterio.

Por eso, no luchar contra las circunstancias

y aceptar naturalmente lo que es de la Vida,

reconociendo la Naturaleza y la Existencia tal cual es,

constituye uno de los modos de Realizar el Tao.

No ofrecer resistencias ante los acontecimientos naturales

y adecuarse pasivamente a los diferentes ciclos del devenir,

conforma una de las maneras de ser Uno con el Tao.

Porque al luchar u ofrecer resistencia o querer manipular

mediante falsas creencias,

se establece una tensión interna

que resta espacio a la profunda vivencia del Tao Real.

Pues, cuando se vive con demasiada tensión

debido al esfuerzo inútil de pretender que la vida sea de otra manera,

resulta un desgaste y deterioro que merma la Conciencia elevada de Tao.

Aflojarse, serenarse, ceder y entregarse de modo natural, sin esfuerzo alguno,

es el modo más directo para recuperar el Tao en toda su dimensión.

Porque cuando la actitud humana se inspira en la naturalidad,

el Tao brilla radiante y se muestra

en la plenitud del Ser y en la Conciencia expandida.

Saber adaptarse al Misterio insondable de Tao

es la Realización Suprema de toda Alma.

 

Cuando las palabras superan al Silencio,

es porque se ha extraviado la profunda noción de Tao.

Entonces se habla más de lo que se calla,

y así es cómo se extingue todo vestigio de Sabiduría.

En este sentido, algunos creen entender la Senda taoísta a la perfección,

pero son incapaces de aplicar este primer principio.

Cuando el movimiento constante ahoga la Quietud,

es porque aun no ha madurado el Tao en su corazón.

Entonces la inquietud deshace toda posible quietud,

y es así cómo se disuelve la vivencia de la Paz Interior.

En este otro sentido, algunos se jactan de entender la filosofía taoísta,

pero son incapaces de aplicar este segundo principio.

Cuando el atiborrase de cosas no deja espacio al Vacío,

el Tao desaparece de su Conciencia inmediata,

y así sólo se multiplica el desencanto y la insatisfacción.

Y en este último sentido, algunos se consideran aprendices del taoísmo,

pero son incapaces de aplicar este tercer principio.

El Silencio, el Vacío y la Quietud,

son los Tres Tesoros primordiales de Tao,

y quien los pone en práctica,

puede ser considerado un espíritu profundamente sabio.

Porque quien reconoce estos Tres Tesoros

por encima de todo esquema moral, religioso, político e incluso alquímico,

penetra el Camino directo al Despertar de la Conciencia

que conduce al logro de la Iluminación.

Algunos afirman que la vida es esto o lo otro,

y están quienes argumentan ideas muy interesantes al respecto,

pero siempre se habla disimulando la ignorancia tras los dogmas memorizados.

También están quienes se basan en la teoría científica

y se escudan tras la aprobación convencional sin dar crédito a otras opiniones.

Por otro lado, también están aquellos que aseveran y se afirman

en su propia creencia más allá de todo ángulo religioso o científico,

sin establecer el margen a la realidad incuestionable

de que nadie tiene la respuesta absoluta

de lo qué es la Vida y la Existencia en su trascendental Esencia.

Pero el taoísmo va todavía mucho más lejos,

porque afirma que en esta Existencia, esencialmente hablando,

nada tiene una respuesta definida.

Por eso, aquellos que dicen tener el verdadero Tao

o que predican el verdadero Taoísmo, son los primeros mentirosos;

puesto que lo verdadero de Tao, es justamente,

que no puede saberse qué es.

De esta manera, formular preguntas esenciales

es perderse la vida esperando la respuesta trascendente.

Pues el Tao no contesta.

No obstante, su elocuente discurso puede escucharse por todos lados

ya que su presencia está en todas partes.

Claro que nada de lo que Tao dice es definible;

por eso sólo pueden oírlo los sensibles iluminados

que son capaces de sintonizar lo indefinido.

Quien busca pruebas acerca de la existencia de Tao,

sólo percibe su manifestación relativa;

en cambio, quien acepta la esencialidad tangencial,

se nutre de su eterna naturaleza imprecisa.  

Asimismo, el estado de Conciencia expandida

la cual converge en una dimensión elevada del Despertar,

se vivencia como un sentimiento de gran Plenitud

a causa de la profunda captación de lo Esencial,

también es inexplicable, la que carece de respuesta ante la pregunta

¿qué es el Despertar de la Conciencia expandida?

Sin embargo, todo Caminante Realizador del auto Conocimiento subliminal,

saborea el encanto de este Amanecer y Florecimiento Interior.

La conexión interna con lo Esencial es increíblemente inexplicable,

porque cuanto más se lo intenta, menos se llega ha expresar en su totalidad,

pero sucede, sucede como ninguna otra cosa sucede, y es maravilloso.

Vivir conectado con lo Esencial es muy fácil,

pero pocos lo consiguen diariamente;

pues al no tener una experiencia previa del Despertar, muchos lo descartan

sin darse la oportunidad de vivenciar su mágico significado.

De hecho, el cerrarse y encerrarse es el único impedimento.

Estar en sintonía con lo Esencial

es un estado óptimo de bienaventuranza y paz,

de lucidez espiritual y plenitud psíquica,

de gran vigor vital y de armonía psicológica;

no obstante, es tan sutil y etéreo

que se desvanece con una mínima distracción de Conciencia.

Cuando el sentimiento se posa en cualquier otro lado

que no sea en la centralización enraizada en el núcleo de lo Esencial,

se disipa la armonía y se da lugar a la intranquilidad.

Recuperar la centralización enraizada en el núcleo del Ser Esencial,

requiere tan sólo recordarlo y practicarlo;

ya que, una vez que se recuerda,

debe ponerse en práctica la entrega sin resistencia,

estando alerta para evitar todo auto boicot

con las excusas que se escudan detrás de innumerables demandas inventadas.

Si usted puede estar alerta, sin más que esto,

entonces su Conciencia amanece en la vasta extensión de Tao.

Y es en este estado sublime

donde el ser humano se siente verdaderamente vivo.

Por lo tanto, conectar con la naturaleza y

educir la verdadera Naturaleza Interior,

es el modo de acercarse a la Fuente de la Trascendental Esencia de Tao.

 

Saborear el Despertar cada día, aunque más no sea un instante,

es parte del ejercicio de la Meditación Taoísta.

Así y todo, aunque haya grandes vivenciadores de este maravilloso estado,

sigue siendo inexplicable e intransmisible,

porque en definitiva estamos refiriéndonos al gran Misterio Divino de Tao,

que se sustenta en una gran incógnita existencial y en un enigma cósmico.

El Camino más directo e inmediato hacia su experimentación,

es acercarse a la Verdadera Naturaleza Esencial y entregarse al Wei Wu Wei,

hacer sin hacer, la realización de la no acción, para entrar en la Nada;

porque cualquier cosa que se haga, en cuanto a ocupar el sentimiento,

por mínimo que sea, disipa la Plenitud y la Dicha esplendorosa

del supremo estado de esencialidad.

Cualquier movimiento mental perturbado, cualquier emoción descarriada,

cualquier acto descentralizado de lo esencial,

hace que la conciencia se encuentre desenraizada,

lo que conlleva a la anulación de la más profunda vivencia de Tao.

Por eso el arte en su conjunto, la filosofía, la disciplina práctica,

son vehículos interconectados con la Meditación Taoísta

que desarrolla el valor de la introspección.

Así, la Introspección en sí misma, es la Senda Taoísta

para acercarse a la misteriosa Esencia Subliminal de Tao.

 

Trasladar a los asuntos corrientes de la vida diaria

el resultado de este estado interior nacido de la introspección,

es una cuestión de maestría y autodeterminación,

de sabiduría y madurez espiritual.

Ya que el Gran Misterio Divino de Tao

siempre debe estar acompañado de un Gran Secreto,

lo cual implica, básicamente, un gran Silencio.

Porque cuando se aclama el Tao a grandes voces,

pierde autenticidad y su cualidad Esencial.

Por eso, cuando se traslada el Tao a la vida diaria,

lo más sensato es ocultarlo en lo más profundo del Ser que es su corazón

y pasar lo más desapercibido posible.

Porque quien se muestra a sí mismo, destruye lo Esencial.

Y el Tao no puede mostrarse de otra manera que no sea a través de uno mismo.

Es la razón por la que Lao Tse dice:

El Sabio guarda el Tao en lo más profundo del corazón

y se muestra como un pedazo de corteza rústica sin esculpir.

Por eso el taoísta es un caminante práctico

que se replantea permanentemente el valor de comentar

alguna referencia acerca del taoísmo,

y cuanto más, decir algo acerca del Tao.

Porque muchas veces considera que lo más adecuado

es que cada uno eduzca su Misterio por sí mismo.

Quien ha despertado el Tao en su corazón,

no hace pública su comprensión.

Quien verdaderamente ha Despertado, no se engalana con esa Luz;

es decir, no alardea de su vivencia y no trata de convencer a nadie.

Porque quien sabe que todos están inmersos en el Tao, conscientes o no,

y sabe que toda forma finalmente se sintetiza en el Tao,

no se preocupa ni se ocupa de hablar de lo Esencial.

Quien lo hace es porque aun no está muy seguro de lo que siente.

De todas maneras, cuando la Conciencia expandida

alcanza su punto máximo de maduración,

el Tao brota por cada poro de la piel, por cada centro psíquico de energía,

y se trasluce en cada acto y pensamiento,

sin que el ser humano pueda hacer nada al respecto,

es decir, sin que pueda evitarlo de algún modo,

sin que pueda ni ocultarlo ni mostrarlo… 

porque el Tao simplemente está y sucede por sí mismo.

Así se desenvuelve la formidable Naturaleza de lo Esencial.

 

 

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Quinta Sección

 

La Virtud, Te (teh), es el exponente que más evidencia

el grado en que se ha asimilado el Misterioso Tao.

Porque sin una Virtud manifiesta, el Tao es mera utopía.

El aliento vital de Tao es el Te. 

Y sin esta percepción, el Tao es intrascendente.

El preclaro Camino de las Nobles Virtudes,

es la Senda que toda Conciencia Despierta prosigue

en pos de la expresión última del sentido medular de su existencia.

El Tao es como una huella, quien sigue su rumbo no se pierde.

Pero cuando los seres humanos fuerzan la naturaleza y se alejan de la huella,

la calamidad y el desastre son la consecuencia.

El Tao es como una regla,

pues con él se pueden medir todos los actos humanos;

por eso cuando las acciones pierden el Principio de la Virtud,

se derrumba la integridad de la Conciencia elevada.

La Virtud, Te, es el Poder más esclarecido, ya que por este Camino, Tao,

todas las personas alcanzan la felicidad.

Porque la Virtud es una facultad netamente humana que ensalza

el género de una mente superior y un consciente más evolucionado;

entonces, por eso, cuando la Virtud decae

el espíritu humano se corrompe en el submundo de lo bestial.

En cambio, cuando el Te mantiene su Tao,

es imposible que decline la Virtud o la Nobleza del alma.

Pero todo caminante debe saber que las normas de conducta no son Te,

sino apenas una pobre fachada que disfraza lo que verdaderamente encierra.

Asimismo, tampoco hay que confundirse con el otro extremo de la moral,

porque Te no significa infringir y lesionar el sentimiento de los demás.

El Te es la Virtud de quien no necesita atropellar a nadie para desarrollarse,

pero, al mismo tiempo, es la Virtud de quien no se deja condicionar por nadie

en detrimento de su propia centralidad.

Quien no reclama ni alardea ni pretende ni se impone,

y sabe contentarse con lo que le depara cada día,

ese es quien expresa el más alto grado de virtuosidad o Te del Tao.

 

Cuando el Ser Humano distancia el Tao de su corazón,

entonces todo lo pierde en la ciénaga de la insatisfacción;

porque cuando el ser humano aleja el Tao de su Conciencia,

todo se deteriora,

comenzando por el sentimiento de vida, el cual se torna pesimista.

Porque la Virtud es el contenido del Camino y a su vez,

es el valor que da verdadero sentido al existir.

La Virtud (Te) es el espejo de las leyes naturales de la vida,

por el cual todo ser humano puede reflejar el Don del Cielo,

como símbolo de una Conciencia superior.

La Virtud es el Cuerpo de la Iluminación y el vehículo del Despertar.

Así, quien acepta y se adapta sin resistencia a las leyes naturales de la vida,

y se armoniza con sus principios universales,

sin luchar o desesperar por interferir en el curso natural de los acontecimientos,

se dice que ha logrado traducir y manifestar la Gran Virtud o Te de Tao.

Centralización, Comprensión Indiscriminada,

Ecuanimidad Gozosa, Concientización Subliminal y

Vinculación con lo Esencial,

son los Cinco Factores que conforman la Gran Virtud o Te de Tao.

Claro que esta Gran Virtud no significa una actitud moralista,

sino, antes bien, una cualidad alquímica del Ser.

Tres son los Tesoros que nutren la más Noble Virtud

que enriquece espiritualmente a todo caminante:

Adaptabilidad, Moderación y Naturalidad.

La Adaptabilidad es tomada del Agua,

la Moderación balanceada es tomada del Yin Yang del T´ai Chi,

y la Naturalidad proviene directamente del Tao.

Estos Tres Tesoros o San Pao,

son conducentes a un sentimientos elevado de profunda paz interior.

Adaptabilidad en cuanto a la flexibilidad que desemboca

en la amplitud e integralidad que promueve

el desenvolvimiento del Potencial latente.

Moderación en cuanto a la habilidad para detectar el término medio,

justo y preciso de cada acto y emprendimiento.

Naturalidad en cuanto a la autenticidad, espontaneidad y libertad,

que implica ser uno mismo, fiel a la propia naturaleza.

Y el objetivo de estos Tres Tesoros que entrañan una profunda paz interior,

apunta a disolverse para integrarse con el Todo,

para así poder vivenciar la Unidad en la Multiplicidad,

lo cual depende principalmente

de la suma de los Cinco Factores de la Gran Virtud de Tao;

es decir, depende de una Aceptación Ecuánime de la Vida

con todos sus matices, sin diferenciaciones,

sin grados ni escalas de valores o niveles preferenciales.

Porque todo Caminante de Tao que ha sabido guardar

los Tres Tesoros en su corazón,

ya no lucha contra nada ni contra nadie,

como tampoco entabla guerra consigo mismo.

El ya no pelea con su mente ni contra sus sentimientos,

ni tampoco pelea con su cuerpo ni le interesa cambiar su forma o apariencia,

porque el está de acuerdo con su energía y con su espíritu tal cual son.

Adaptabilidad, Moderación y Naturalidad conducentes a la Gran Paz Interior,

representan el sustrato de todas las virtudes,

que trascienden toda pauta moral o código religioso.

Estos Tres Tesoros son la Médula del pensamiento taoísta,

y poco se parecen a los tres principios del confucianismo o taoísmo religioso

que responden a un mandamiento social, como los tan conocidos principios:

Humildad, Bondad y Rectitud, o Benevolencia, Obediencia y Santidad,

que tan sólo señalan deberes sociales y religiosos.

Antes bien, los Tres Tesoros Taoístas, no religiosos, sino prácticos,

enuncian simplemente los valores esenciales

de la naturaleza humana superior.

Y este Triple Tesoro es la base de la filosofía taoísta sobre la que se inspira

el Feng Liu o Espíritu Libre, también traducido como "Sentimiento Amoroso",

que representa el movimiento incondicionado

que expresa el alma que ha madurado su propia Esencia.

Esta es la particularidad y cualidad del Nuevo Ser,

que ha de gestarse a partir de la cultivación de la esencialidad.

La Virtud de quien ha Despertado se ejercita en el desapego,

y en la independencia de toda necesidad de vínculos sociales,

hasta el amanecer de un nuevo estado interior que palpita

en interdependencia con el Orden Inteligente de la Existencia.

A través de la firme convicción nutrida en las leyes de la naturaleza,

y mediante una plena confianza en la Sabiduría intrínseca del universo,

la Virtud del ser humano de Conciencia evolucionada,

y en término de dicha Conciencia expandida,

refleja nítidamente en su comportamiento honorable las señales del Tao.

Así, el Tao se evidencia en su autenticidad, en su transparencia,

pero sobre todo, es un indicio que se pone de manifiesto

en la Verdad que se encuentra más allá de las palabras,

la cual se plasma únicamente a través de la "Total Entrega"

puesta al servicio del Gran Camino.

Y en este sentido, quien ha Despertado al Camino de caminos,

demuestra con su propio ejemplo que la Virtud de Tao no tiene fisura alguna.

 

La conducta del ser humano vulgar y ordinario

se rige por la mediocridad, por la inercia,

la decadencia, el menor esfuerzo del desgano, la indiferencia,

el egoísmo, la envidia, los pensamientos chatos y la crítica malsana;

por el contrario, el Ser Humano inspirado en el Despertar de la Conciencia,

actúa conforme a las Nobles Virtudes que reflejan

la presencia del más elevado Te de Tao;

De esta manera actúa con gran sensibilidad,

respeto y humildad ante la Naturaleza, y procede con delicadeza,

con sinceridad, educación, bondad y sapiencia.

 

En el mundo de los seres humanos

se propaga constantemente una gran confusión,

por la que los débiles pierden su propio centro una y otra vez,

mientras que el sabio aprovecha dicho caos

para profundizar lo esencial más y más.

Porque mientras que el ser humano dormido se resigna

a la contagiosa onda del descontento y la insatisfacción,

el sabio se nutre de la dicha incomparable del crecimiento y de la elevación.

De hecho, la persona que sea incapaz de proyectar la Virtud o Te

por falta de Camino o Tao,

tampoco será capaz de vivenciar el maravilloso estado de serena satisfacción,

que colma la vida con un sentido esencial de

Plenitud y Conciencia desbordante.

Uno de los enemigos mortales de la Virtud es la insensibilidad,

la cual se macera en la frívola superficialidad,

que se alimenta del egocentrismo y la vanidad,

para esgrimir el inescrupuloso desinterés por todo lo demás

que se encuentre fuera de la propia persona.

En cambio, el gran compañero estimulante de la Virtud,

es el acto desinteresado y generoso.

Por lo tanto, toda generosidad expresada hacia todos los seres,

como así también, el comportamiento respetuoso y digno de confianza,

toda palabra inspiradora y constructiva,

y la profunda comprensión acerca del mal que aqueja a los seres humanos,

es propio de quien ha Despertado a la Gran Virtud de Tao.

Es menester comprender que el principal de estos males

no está afuera de uno mismo, como tampoco lo está el máximo bien.

La obsesión es otro de los enemigos más implacables

que destruye la Conciencia del ser humano.

Y otro enemigo es el egoísmo que mata la sensibilidad;

la envidia es otro de los enemigos porque corrompe la felicidad;

y el descontento es un enemigo que incentiva la depresión crónica.

Así, el deseo desmedido arruina la tranquilidad,

por eso todo caminante debe saberse defender de este enemigo.

Pero la ambición, es el peor enemigo,

porque aniquila la espiritualidad.

Justamente, por la ambición muchos han muerto espiritualmente.

De esta manera, con tantos enemigos del Ser Esencial,

es necesario fortalecer al guerrero en la disciplina de la Meditación

que conduce al autoconocimiento.

Porque si no se conoce al enemigo, éste seguramente será el vencedor.

Así, el primer enemigo es la ambición.

La mente no es el problema, porque ella puede ser reorientada.

La materia no es el problema, porque es el templo de la Esencia.

La religión no es el problema,

porque puede ser el puente hacia la verdadera naturaleza.

El Ser, tampoco es el problema, y no hay que enfrentarlo con el no ser,

porque él mismo es ambos a la vez.

El problema es la obsesión.

Y cuando este enemigo se impone todo se deteriora,

y entonces sí la mente es un problema, la materia es un problema,

la religión es un problema y el Ser también lo es;

pero no porque verdaderamente lo sean. 

Se trata sólo de la obsesión que todo lo corrompe.

 

En este sentido, sólo hay un camino para vencer a estos enemigos instalados

dentro de cada uno.

Así, la sensibilidad es el mayor atributo de quien ha despertado,

la permeabilidad es su mejor vestidura,

la centralidad esencial es su espacio inafectado,

y la incondicionalidad es su estado más elevado.

Porque quien ha superado los límites de sus propias estructuras,

es aquel que verdaderamente ha trascendido.

El camino de Tao, es un medio hacia la Trascendencia

de las propia trabas y condicionamientos.

Porque cuando no hay un verdadero Camino, se carece de raíces.

El camino es un rumbo hacia el crecimiento,

porque el verdadero Camino desemboca en el Gran No Camino del Camino.

Pues el No Camino, es el Retorno al Origen.

Regresar a la Fuente primordial mediante el No Camino,

es el fin último de la Existencia de Tao.

Emprender la marcha espiritual por el No Camino,

es lo más significativo en la vida de todo buscador y caminante,

porque a partir de ello todo encaja ni más ni menos que en su respectivo lugar.

Sin embargo, apreciar la magnitud del No Camino,

requiere de una Conciencia Concienciada

amanecida en el florecimiento del Gran Camino

por el que la Conciencia se ha liberado de sí misma. 

Esta es la Gran Liberación.

Porque el Olvido del Camino,

es el umbral de la realización más profunda y elevada,

mientras que el Olvido del Olvido,

es en sí mismo, la Realización Suprema de Tao.

De esta manera,

sin este verdadero retorno a lo natural,

que asemeja a la inocencia del niño,

el Tao es una mera cáscara de una fachada prefabricada.

Cuando el Feng Liu desemboca en el Olvido del Olvido,

y se integra el espíritu en un solo sentimiento, único,

en la Conciencia Concienciada de esta vivencia trascendente,

se desentraña uno de los misterios más guardados por la Existencia

que provoca la Iniciación Tao.

Cinco son las Revelaciones de Tao que culminan en dicha Iniciación.

Entrar en este Misterio de misterios es la Ciencia del Hsuan Hsueh,

"la Enseñanza Oscura",

la cual representa la máxima expresión filosófica taoísta

que refleja la Esencia insondable e inescrutable de Tao.

El Feng Liu o movimiento incondicionado

que expresa el alma que ha madurado su propia Esencia,

es la Vía para retornar al Olvido del Olvido Original o Hsuan Hsueh.

Esta es la "Píldora Dorada" para los taoístas alquimistas,

porque supone la Realización humana más trascendente,

la Meta Suprema o Te que señala el Tao.

 

La Sabiduría del No Saber,

no tiene ninguna correspondencia con la ignorancia,

ni tampoco tiene alguna relación con el conocimiento.

La Sabiduría del No Saber es justamente la Sapiencia Verdadera.

Cuando ya no hay palabras para formular,

cuando el Silencio es la Respuesta,

cuando el Vacío colma y desborda de Plenitud,

y cuando la Quietud se transforma en el Gran Movimiento de Tao,

es porque la Conciencia expansiva se ha transformado en

existencia esencial, la cual es la Unidad de todo cuanto existe.

La Iluminación Taoísta amanece a partir de tres componentes:

la Mente ampliada, los sentimientos extendidos y la Conciencia expandida.

Cuando estos tres componentes constituyen una Unidad indivisible,

recién entonces se trasciende a la cuarta esfera del Ser, conocida como:

Conciencia Concienciada.

La Iluminación Taoísta consiste en una

integración total y absoluta con la Verdadera Naturaleza y

con el estadio superior de la Esencia Interior Cultivada.

Lo que implica previamente,

lograr una armonización Bioenergética y Psíquica,

establecer un reequilibrio de los Campos Magnéticos y sus Tres Tesoros,

que son: la Esencia, el Aliento y el Espíritu,

los que justamente tejen la nueva maya eléctrica y química

para la estructura de un nuevo cuerpo mucho más sutilizado.

El Camino o Tao de la Conciencia Expansiva

avanza siguiendo un recorrido circular,

por lo tanto, quien se descubre a sí mismo,

descubre la Existencia entera.

Quien se autoconoce, entonces conoce lo Esencial.

Porque la Autorrevelación consciente es la verdadera Evolución.

Ya que la auténtica transformación y transmutación,

se gesta en el hondura de la Conciencia.

Sintonizar lo Esencial,

conectarse con lo Esencial,

identificarse con lo Esencial,

fusionarse con lo Esencial, es ser uno con la Armonía.

Y cuando este estado de Armonía se acrecienta, la Conciencia se expande;

y así se vivencia la Paz y la Plenitud incomparables.

Este es un círculo virtuoso incesante.

El espacio donde reside esta Gran Armonía,

que deriva del contacto con lo Esencial,

se encuentra en la profundidad del Ser Humano,

en su propio Centro y Núcleo de Conciencia Despierta.

En este Centro y Núcleo es donde justamente la Existencia infinita

palpita en todo su despliegue, ilimitado e incondicionado,

y es en donde se puede contemplar de manera directa,

la Verdadera Naturaleza Primordial,

que no es otra que la propia Iluminación que alumbra el alma.

De este modo, quien puede mantener circulando esta Luz Interior,

y puede sostener el sentimiento dilatado de la Conciencia expandida,

sin duda alguna, puede sostener con dicha luminosidad al mundo entero.

 

Muchos esperan a lo largo de la vida que el Tao les de alguna señal,

alguna pista o algún indicio de su existencia.

Pero el Tao permanentemente se anuncia por doquier de infinitas maneras,

y jamás ha dejado de mostrarse.

La dificultad de "Darse Cuenta" se establece cuando aun no se ha despertado

la adecuada sensibilidad y captación.

Es lógico que si se vive dormido, lo esencial pase de largo

y no pueda saborearse la Existencia de Tao.

Un siglo es un pestañar,

y mil años un parpadeo.

Toda la eternidad no es más que un día en la infinita Existencia de Tao,

incondicionada de tiempo,

inafectada de espacio,

emancipada de leyes,

sin necesidad de forma o estructura alguna,

indefinible, inexplicable e inimaginable.

Así, no hay a dónde llegar cuando se acepta que siempre se ha estado

en el núcleo de lo Esencial.

Tao, Existencia y Conciencia,

son sólo Uno.

Y esta Unidad es la Esencia Trascendente de todo cuanto existe.

Y es la Esencial Unidad Trascendente del Tao.

Y cuando son separados comienza la decadencia,

mientras que, cuando se unifican,

se reestablece el Inteligente Orden Natural.

Este es el Principio del Xing Ming,

cuando se trata al Tao del ser humano como Existencia y Conciencia,

o como Destino y Libre Albedrío.

 

De esta manera, cuando aun no ha vibrado la primera Nota del Tao,

la indiferencia y el desgano son las consecuencias del inadecuado proceder.

Pero cuando aun no ha vibrado la última Nota de Tao,

la Salud y Larga Vida son las consecuencias del adecuado proceder.

Porque la falta de inspiración es como estar perdido en la propia casa,

y cuando la inspiración detecta la magnificencia del Tao,

se enaltece la vida en todos los órdenes.

Asimismo, cuando ya ha vibrado la última Nota del Tao,

entonces no importan ni la longevidad ni la inmortalidad,

sino, únicamente, el momento presente vivido a Conciencia,

lo cual refleja la madurada cultivación de la Esencia.

Así, no hay sitio más seguro y verdadero en la vasta Existencia

que el ámbito de la Conciencia Despierta.

Este es el Te de Tao, por el cual, Lao Tse, compuso el Tao Te King.

 

Por lo tanto,

cuando se ha visto Aquello Esencial que despunta tras el velo de toda forma,

ya no hay horizonte al que quiera desplegarse el espíritu despierto.

Porque en el Retorno a la propia Fuente de la Nada,

se encuentra el Todo Completo de la Existencia Infinita de Tao.

 

 

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La Trascendencia de Tao

 

La Alquimia es un agente preponderante

dentro de la Metodología del Taoísmo.

Y entiéndase como Alquimia Taoísta,

aquella Ciencia conducente al despertar y desarrollo consciente de la vitalidad,

hasta sublimarla en un estadio trascendente

donde la Esencia misma se vuelve un enlace entre el Ser individual

y la Unidad Existencial.

Por eso, entenderla, asimilarla y culminarla,

es uno de los asuntos más trascendentes para todo Taoísta.

Algo que va mucho más allá de la teoría filosófica,

del entrenamiento técnico y del dogma religioso.

Así, para dar los primeros pasos en la Alquimia taoísta,

es necesario mantenerse despierto, abierto, sensible, presente,

receptivo, atento, dispuesto y entregado, sin auto erosionarse la Conciencia,

porque este es el modo de Vivir la Existencia de Tao,

inmerso en el Tao, en la plenitud de Tao.

En este plano ya no hay más Ser que la Energía Esencial,

y todo lo demás es tan sólo un desdoblamiento ilusorio, un vehículo,

que como única proyección cumple el designio de la auto revelación,

para educir nuevamente, la verdadera y trascendental Esencia Sublimizada.

 

Todas las formas vienen de la Energía Esencial,

todos somos en Esencia, Energía potencial,

y vamos hacia la Energía Existencial,

retornando al punto de origen

para fusionarnos nuevamente con la Esencia.

Pero hay que entender que el Ser Esencial no es el ego,

pues éste apenas es un mero reflejo empañado de la Esencia,

y es el ego el que teje las innumerables creencias que alejan de la Verdad;

el Ser Esencial, tampoco es el cuerpo,

pues éste tan sólo es un instrumento y nada más,

y es el cuerpo el que acarrea como vehículo todos los vicios del ego;

el Ser no es la mente, pues ésta simplemente es una proyección,

y es la mente la que se ocupa de opacar lo Esencial;

el Ser tampoco es el espíritu, porque éste sólo deviene de la identificación,

y el espíritu fortalece la individuación separada de la Unidad indivisible;

porque el Ser es simplemente un estado de Conciencia, despierta o dormida,

y la Conciencia en sí,

no es otra cosa que el Umbral previo a la Energía Esencial.

Incluso la Conciencia Despierta es tan sólo un Portal.

Entonces, Ser Energía Esencial,

es la sustancia infinita de Tao,

y esto es lo más cercano a la cumbre última de la Existencia.

Ser Energía Esencial, es la plataforma donde se destraba la báscula metafísica,

que sólo mediante la Alquimia Taoísta fundamentada en la Meditación,

se logra balancear y equilibrar

para apreciar el estadio indiferenciado de la Unidad.

 

El Uno se refleja como un espejismo sobre Po y Hum,

que son los aspectos ciego e iluminado del Alma humana.

Por lo cual, Po, puede manifestar temporalmente luego de la vida corpórea

el ilusorio plano generado por las creencias mundanas de los mortales;

mientras que Hum, es capaz de anexar el movimiento perenne

de la inmortalidad en su vínculo esencial con el sublime Tao.  

Por eso, si Po se robustece en vida,

ya sea con fórmulas filosóficas, dogmas religiosos o posturas materialistas,

el alma en pena vaga por la tierra luego de la transición

buscando consuelo conforme a sus creencias.

Por el contrario, si Po, el aspecto ciego, se sutiliza con metódica disciplina,

el Alma potencia su maestría

en beneficio de los seres humanos aun encarnados.

Pero cuando Hum, el aspecto iluminado,

se identifica al desencarnar con su

Verdadera Naturaleza Primigenia u Original,

retorna inmediatamente a la Fuente Esencial

de la que nunca se ha separado, a menos,

por esa ilusión proveniente de la inconsciencia de Po.

Justamente, es la dualidad u oposición complementaria la que distancia,

aunque, por otro lado, es a causa de esta misma dualidad por la que se acerca.

Esta es la física del Tai Chi basada en el Yin Yang.

Por eso, cuando el Ego muere, la Esencia se inmortaliza.

De este modo, toda muerte es un acto de evolución en el Camino

de la autorrevelación de la Esencia.

Como bien dice Chuang Tse:

Morir es volver a ser lo que éramos antes de nacer.

 

Si la Conciencia se proyecta por la Senda de las Ocho Direcciones, Pa Kua,

que conducen hacia su propia autorrevelación Esencial,

se autorrealiza en el plano metafísico de los Cinco Elementos, Wu Hsing,

que colma el sentido más profundo de existencia.

Asimismo, la Espontaneidad, Creatividad y Libertad personal,

o Tzu Jan Feng Liu, con los Tres Tesoros, San Pao,

nutren la Conciencia en su vuelo hacia la inmortalidad.

E Inmortalidad, no es otra cosa para el Taoísmo que trascender

la Suprema Identificación con la Unidad Esencial Indiferenciada, Wu I.

La cual sólo se disgrega, aparentemente,

en el juego natural de la dualidad, Yin Yang.

De aquí se desprenden los Cinco Métodos de la Meditación Alquímica Taoísta.

 

Dicho con otras palabras, comprender y asimilar lo Esencial,

es lo primero y el objeto cardinal del Sendero Taoísta.

Todas las prácticas del Arte Taoísta, de la Alquimia Taoísta,

y los fundamentos de esta Ciencia Integral,

los principios de su Filosofía Circular,

los misterios de su Metafísica Vivencial,

incluidos los valores iniciáticos del Taoísmo Esotérico,

y todo su Sistema, sea del Norte, Sur, Este, Oeste o Centro,

de Izquierda o Derecha, del Medio, del Alto o del Bajo,

del Negro o del Blanco, del Azul y del Rojo, de lo Blanco y lo Amarillo,

están todos orientados a desentrañar lo Esencial.

Ni más ni menos, que despertar, activar, desarrollar, direccionar y sublimizar

lo Esencial.

Así, partiendo desde la Esencia Básica Burda de la Vitalidad

que se procesa en el Centro Psíquico inferior del

espacio energético de la Base, Hui Yin,

y pasando por la Esencia Espiritual Sublimizada de la Conciencia

que se desarrolla en el Centro Psíquico Superior del

espacio energético Coronario, Bai Hui,

hasta la formidable culminación en la Esencia Trascendente,

que procesa el Despertar o la llamada Iluminación,

que destila la Suprema Identificación que se disuelve

en la misma Esencia Existencial de Tao o Unidad Indiferenciada,

todo esto es la Alquimia Superior de la Esencia conocido también

como el Cultivo Esencial.

De este modo, dicho llanamente,

se considera que la Esencia que pueda Despertar el Ser Humano,

es la misma Fuente del Tao indiferenciado.

Para ello, la práctica de la Meditación Alquímica Taoísta, Tao Ch´i Chan´na,

que apunta al Despertar de la Conciencia mediante

el desenvolvimiento sutil de los Tres Estadios de la Esencia,

comprende la profundización vivencial

de Cinco Niveles y Cinco Métodos experimentales.

 

En cuanto a los Cinco Niveles, hay que aclarar que

el primer nivel consiste en la Introspección,

introspección que conduce a la Centralización en un segundo nivel,

centralización que genera e impulsa suma sensibilidad en un tercer nivel,

sensibilidad que despierta la Conciencia más elevada en un cuarto nivel,

y conciencia que se identifica con la Esencia Inmortal de Tao,

en un quinto nivel,

para provocar su propia trascendencia.

 

Pues, si no se comprende ni se asimila lo Esencial,

se dice en el ámbito taoísta que el ser humano vive en vano y

desaprovecha la invaluable oportunidad de ser consciente.

Por lo tanto, aunque hay quienes conocen el arte de la medicina taoísta,

si no conocen lo Esencial, no conocen nada.

Hay quienes tienen un vasto conocimiento sobre el taoísmo y su filosofía,

y hay quienes son expertos en las disciplinas del cuerpo,

en las artes marciales o ciencias de la energía,

pero si no conocen lo Esencial es como si no supieran nada.

Incluso están los técnicos y especialistas

que dominan la teoría de la Alquimia Taoísta y la Meditación,

y están los maestros que dominan el campo de la religión taoísta y sus dogmas,

pero si no conocen lo Esencial, no conocen nada.

Se pueden conocer muchísimas cosas,

se pueden argüir todas las teorías metafísicas conocidas,

pero si nada se sabe de lo Esencial,

entonces no se conoce nada.

Porque el conocimiento de la Esencia, como bien se dice, es lo Esencial.

Pero aun más todavía, si se esgrime una tesis de lo Esencial

o si se manipula la teoría de la Esencia, como una mera fórmula,

y esta información se confina al fútil campo

de la especulación discursiva racional,

y no se experimenta la profunda vivencia transformadora de lo Esencial,

entonces, igualmente no se conoce nada ni se sabe nada de nada;

por más que se hable muy bien de la Esencia, sino se la Vive en su

más alto vuelo de Transformación y Trascendencia,

en verdad, no se sabe nada.

Porque a la hora de reencontrarnos nuevamente con la Existencia,

todas las nociones de la vida, son superfluas.

Porque si la vivencia no es personal, interna, propia,

y sólo se repiten de memoria recetas concebidas por otros,

aunque sean dignas afirmaciones, deshonran al ser humano que las formula.

De esta manera, aunque el ser humano sea capaz de crear

imponentes súper sociedades y alcance el máximo confort imaginado,

y aunque se adjudique en préstamo

el testimonio de segunda mano sobre los mejores conceptos de la Esencia,

si no conoce por sí mismo lo Esencial, no tiene nada.

Esta es la Visión Taoísta del Camino Iniciático de la Alquimia Meditativa

que toda alma debe transitar hasta la autorrevelación de su Ser Esencial.

 

Por esto mismo,

la Metodología Pedagógica Taoísta se inspira en Cinco Métodos

para el autoconocimiento del potencial latente,

que conlleva a la misma esencialidad.

Pues toda Conciencia acuna en su propio cogollo, la Fuerza que gesta

la Sublimación y Trascendencia que vincula con el Estado Anterior,

con la Fuente Primigenia y con la Verdadera Naturaleza Esencial.

 

No obstante, hay quienes ante la imposibilidad de vivenciar

la Alquimia Meditativa o Meditación Alquímica,

prefieren argumentar que es todo mentira o falso.

Porque cuando algo no se puede experimentar suceden dos cosas,

o se lo cree ciegamente sin cuestionar, o se opta por el bajo recurso

de la desacreditación que disimula la propia ignorancia.

Pero hay quienes están un poco más evolucionados o

simplemente son experimentadores con más alcance,

que consideran incluso a la exposición más refinada y acertada

sobre los procesos de la Alquimia,

como poca cosa ante la magnanimidad real de la vivencia personal.

De este modo, mientras unos descalifican la Sabiduría de la Alquimia Interior,

otros creen ciegamente en sus principios, pero otros, en cambio,

afirman que ninguna teoría alcanza para revelar su más profunda realidad.

Por eso, el principio que apunta a que en cada uno despierte

su propio Maestro Interior, es la propuesta primordial del Taoísmo,

a fin de que cada uno sepa que al dar los primeros pasos

por el Camino de la Alquimia, sólo cuenta la vivencia personal.

A partir de ello, toda mínima referencia, toda sutil señal,

entonces sí es suficiente para incentivar la propia captación

del inmenso horizonte de lo Esencial que es la Unidad Indiferenciada o Wu I.

Entonces, despertar el propio Maestro Interior es el primer paso,

ya que dentro de cada uno se hallan las raíces de Tao Existencial.

Pues, cuando el tiempo es el más adecuado, cada uno Despierta por sí solo.

Aceptar lo que la Vida es, aceptar lo que las cosas son,

y aceptar lo que los seres humanos somos, hacemos y podemos realizar,

constituye el don de la Conciencia expansiva.

Porque cuando el Maestro Interior ha Despertado,

se acepta la Existencia y el Tao, tal como son, tal cual su misterio intrínseco,

y de este modo, sin más,

se refleja la Naturaleza Superior de todo lo manifiesto en su pura Esencia.

 

Estar consciente del Camino y de su Esencia momento a momento,

es la mayor proeza que pueda efectuar todo alquimista meditador.

Todo lo demás es circunstancial. 

Porque, si así no se lo siente o no se lo considera,

la verdadera realización humana se dilapida en un laberinto de propósitos

que socavan el quid de la conciencia iluminada,

que finalmente termina empañando lo hermoso de la vida.

Pues, sin una profunda atención puesta en el Camino conducente

hacia lo Indiferenciado,

se desvanece todo autoconocimiento

y toda realización de la Esencia primordial.

 

En cuanto a los Cinco Métodos, hay que aclarar que

la Metodología Pedagógica Taoísta,

se basa en Cinco Procedimientos Básicos y en Cinco Complementarios

para señalar el rumbo hacia el apogeo de la Conciencia.

Todo esto se resume en el Taochi Shench´iching o

Camino Energético de la PsicoEnergíaVital.

Los Cinco Procedimientos Básicos son conocidos como el Método del Tres,

del Dos, del Ocho, del Cinco y el Método del Uno.

El Orden alude al desenvolvimiento de la Verdadera Naturaleza humana

que amanece gradualmente en la Esencia o Unidad Indiferenciada,

mientras que el Orden invertido representa la Cosmogonía del Universo

que deviene del Uno para extenderse en la vasta multiplicidad del Ser.

Sin este Conocimiento no puede decirse que el Caminante de Tao

sepa algo acerca del taoísmo.

Pues, estos Cinco Métodos

hacen referencia a los esquemas teóricos conocidos como:

los Tres Tesoros o Tres Palacios, San Pao,

las Dos Polaridades o Dos Potencias, Yin Yang del Taichi,

las Ocho Direcciones u Ocho Fuerzas, Pa Kua,

los Cinco Elementos o Cinco Esencias, Wu Hsing (Wuxing),

y el Uno o Unidad, conocida en su triple aspecto como:

Unidad Espiritual, Shen I (Shen i),

Unidad Existencial, Tao I (Dao i),

Unidad Indiferenciada, Wu I (Wu i).

Por lo tanto, el Alquimista Meditador que puede desenvolver

los Cinco Métodos y logra desentrañar sus claves inherentes,

mediante un Programa Integral, minucioso y detallado,

se acerca un poco más a la maduración de lo Esencial;

y quien alcanza a dilucidar la señalización de las leyes intrínsecas

en los Cinco Métodos Wu Kung (wu gong),

llega a vislumbrar el florecimiento de su propia Esencia

que se proyecta hacia la esencialidad misma del Tao Esencial.

Por otro lado, las Cinco artes y ciencias adicionales

a estos Cinco Métodos, conocidos como Cinco Complementarios,

no menos importantes, se agrupan dentro del esquema de los

Cinco Procedimientos Suplementarios, los cuales son:

los Diez Troncos Celestes,

Jia, Yi, Pien, Ding, Wuh, Ji, Geng, Hsin, Ren y Quei;

las Doce Ramas Terrestres,

Hai, Tse, Ein, Mao, Sze, Wu, Shen, Yu, Chen, Shu, Chui, y Wei;

las Veintiocho Constelaciones, los Sesenta Ciclos,

y los Sesenta y Cuatro Hexagramas.

Todos estos Procedimientos Suplementarios son

las bases del Conocimiento superior de las antiguas materias taoístas.

 

No obstante, para la realización alquímica es más que suficiente

con saber y comprender los Cinco Métodos Principales,

de los Cinco Procedimientos Básicos, a saber:

 

El Primero es el Método del 3.

El Método del Tres consiste en hacerse consciente de los Tres Palacios,

y a su vez, extender toda su potencia contenida

en forma de tres poderes atesorados,

los cuales constituyen la estructura del Ser.

Estos son los Palacios, Celestial, Tien, Terrestre, Kun, y Humano, Jen,

que guardan en sí, los Tesoros Ching, Ch´i y Shen,

o Vitalidad, Aliento y Espíritu.

Por la que se implanta la Fuerza Generativa, la Reparación Medular

y el Rejuvenecimiento Cerebral.

También considerados como el Magnetismo, la Electricidad y el Psiquismo

que componen tanto la Bioenergía humana como la

Energía Cósmica y Espiritual.

También representan en el Ser, los Meridianos Principales,

los Vasos Maravillosos y los Centros Psíquicos de Energía;

los que conforman el Cuerpo Energético, el Cuerpo Psíquico y el Alma,

o también conocidos como el Cuerpo Etérico, el Cuerpo Astral y

el Cuerpo Causal o Conciencia.

Son los tres eslabones más conocidos como Cuerpo, Mente y Espíritu,

y sus tres patrimonios son denominados

Adaptabilidad, Moderación, y Naturalidad, conducentes a la Paz.

A partir de este Método se alcanzan las Tres Perfecciones planteadas como:

la Plenitud del Ching, la Suficiencia del Ch´i y la Prosperidad del Shen,

mediante, claro está, la limpieza y purificación, Mu Yu, de la Esencia Básica.

A estos Tres Palacios, en el Brahmanismo se los han llamado Trimurti,

la cual se compone de Brahma, Vishnu y Shiva,

que representan las Fuerzas,

Creadora, Preservadora y Destructora del Universo.

Por ello le corresponden tres estados, relativos a cada Palacio,

siendo éstos Sat Chit Ananda, o Existencia, Inteligencia y Bienaventuranza,

también traducidos como Verdad, Conciencia y Beatitud.

Equiparándose a las Tres Realizaciones superiores

que se procesan en cada uno de los Tan Tien:  Silencio, Vacío y Quietud.

Al mismo tiempo, son los Tres Factores del Tao Humano que constituyen

la última realización alquímica, siendo estos: 

Vida, Conciencia y Trascendencia.

Son el Bhur, Bhuvah, Svaha, la Tierra, el Espacio Atmosférico y el Cielo.

“La Bella de las Tres Ciudades”, Tripurasundri.

En el cristianismo le dicen Trinidad,

la cual está compuesta por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, o bien,

como anunció ser el Cristo:  El Camino, la Verdad y la Vida;

el Camino (Tao) en el Palacio Celestial, la Verdad en el Palacio Humano,

y la Vida en el Palacio Terrestre.

Los taoístas mencionan a las Tres Familias o San Chia:

Cuerpo, Corazón y Pensamiento, o Bioenergía, Sentimiento y Psiquismo.

En el Budismo hablan de Triloka o Tribhuvana,

los Tres Mundos que son, Cielo, Tierra e Infierno,

o Trikaya, los Tres Cuerpos, el Terreno, el Mental y el Divino.

En el Taoísmo simplemente se le dice: San, o sencillamente Tres,

o San Pao, los Tres Tesoros.

Y estos Tres Tesoros que están contenidos en los Tres Palacios

simbolizan los Tres Niveles Taoístas de Iluminación,

que, alegóricamente, son los respectivos espacios de los Tres Puros,

tocantes al Ser del Estado sin Límites del Palacio Celestial,

al Ser del Espíritu Precioso del Palacio Medio,

y al Ser de la Virtud Imponderable del Palacio Terrestre.

Comprender estos tres planos o estadios del Ser, campos o mundos,

de universo microcósmico,

es el primer paso en la Alquimia Interior.

 

El Segundo es el Método del 2.

El Método del Dos se relaciona con dos grandes Potencias Universales,

simbolizados por la Madre y el Padre, el Yin Yang, Yo - In o in ian,

lo Negativo y Positivo.

Son las Polaridades que dan origen

a los Tres Palacios anteriormente comentados,

conformando un Mapa Psíquico de las corrientes bioenergéticas,

el cual detalla el movimiento ascendente y descendente,

centrífugo y centrípeto, expansivo y contractivo.

También conforman el Mapa Energético del cuerpo físico,

determinando las diferentes polaridades atribuidas a lo que está arriba y abajo,

derecha e izquierda, adelante y atrás, adentro y afuera.

Por supuesto que las Dos Polaridades redundan en la

Teoría de la Interacción Armónica entre los Opuestos Complementarios,

como ser, el sí y el no conjugados, y lo bueno y lo malo no categóricos;

es decir, sí y no o bueno y malo, también como, ni sí ni no o ni bueno ni malo,

o, el sí que tiene algo de no o lo bueno que tiene algo de malo, y viceversa.

Y la muy cuestionada interpretación que se focaliza en el

sí o no, bueno o malo, que intenta pervertir la Complementariedad,

fracasando al comprender que el sí existe gracias al no,

y lo bueno gracias a lo malo, y viceversa.

Alquímicamente, el Método del Dos se refiere

a la Triple Dualidad del Blanco y Negro,

Rojo y Azul, Amarillo y Blanco;

también conocido como Norte y Sur, Fuego y Agua, Tigre y Dragón.

Polaridades que finalmente se resumen

en la Inhalación y la Exhalación Alquímica,

que asciende y desciende conforme al movimiento de la dualidad.

A partir de este Método se comprende el más preciado Secreto Taoísta,

que dice:

la hábil maestría sobre el Yin Yang sostenida en la palma de la mano.

Sobre este concepto de dualidad se basa la teoría Taoísta de la

Doble Alma Po y Hum, el aspecto Ciego y Luminoso o Terrestre y Celeste;

la teoría de la Doble Herencia, Xing Ming, Destino y Vida;

la teoría de la Doble Naturaleza, la Superior y la inferior;

la teoría de la Doble Mente, la Elevada y la Limitada.

 

El Tercero es el Método del 8.

El Método del Ocho fundamentado principalmente,

en el Circuito Psíquico Alquímico, en el Circuito Psíquico del Canal Central,

en el Circuito Psíquico Tubular, en el Circuito Mayor, en el Circuito Lateral,

y en el Circuito Psíquico Menor, Hsiao Chou Tien, o Rueda Líquida, Ho Che,

también conocido como órbita microcosmica o curso de la corriente espiritual.

Porque, sobre este Circuito Menor

se encuentran grabado, en el Cuerpo Psíquico,

los ocho centros de energías u ocho pequeñas espirales radiantes

que procesan la Bioenergía atómica del Ch´i en un plano más sutil.

Los Ocho Centros Psíquicos destacados, son:

Primero, Tsu Chiao (Zuqiao) en el entrecejo,

también conocido como Yin Tang o

Puerta de Adelante, siendo ésta la proyección hacia el futuro;

es la Puerta del Nuevo Ser, del Nuevo Nacimiento.

Segundo, Zhar Zhor (Zhanzhong) en el medio del pecho,

conocido como Puerta del Aliento;

este es el sitio donde reside el Ch´i Maestro.

Tercero, Chi Hai o Mar de la Energía, situado debajo del ombligo,

también conocido como Puerta de la Píldora de Oro;

aquí se halla la Morada Amarilla conocida como Huang Ting,

donde se encuentra la caverna del Dragón y el Gran Caldero.

Cuarto, Hui Yin, localizado en el centro base o perineo; 

conocido también como Puerta de la Tierra.

Quinto, Ming Men, ubicado entre los riñones

y conocido como Puerta de la Vida.

Sexto, Chia Chia (Jiaji) emplazado un poco antes de llegar

a la zona enmarcada entre los omóplatos;

conocido también como Chen, el Ministro, o Shen Tao,

el Camino de los Dioses;

esta es la tan practicada Puerta del Justo Medio de Tao.

Séptimo, Feng Fu, situado en la zona de la nuca, significa Almacén del Viento,

y es conocido como Puerta de Atrás, siendo ésta la proyección hacia el pasado;

es la Puerta de los Ancestros, y de la Sabiduría Cósmica.

Y séptimo, Bai Hui, abierto en el centro coronario,

conocido como She, el Embajador, o Ni Wan,

dónde se hospeda el cerebro superior Sai Hai o Tzu Fu, Palacio Celestial;

éste representa la Puerta del Cielo.

Los Ocho Centros Psíquicos son considerados Ocho Fuerzas o Pa Kua,

por eso están simbolizados por ocho Trigramas,

que en su nombre iniciático son:

Lago, Tui, en la frente;  Fuego, Li, en el pecho;

Trueno, Chen, en el bajo vientre;  Tierra, Ti / Kun, en el Centro Base;

Montaña, Ken, en el inicio de la columna vertebral;

Agua, Kan, en la espalda;  Viento, Sun, en la nuca;

y Cielo, Chien / Tien, en el Centro Coronario.

Representado en el Orden Pre Celeste del I Ching, y,

en contraposición al Orden Post Celeste del Feng Shui.

No obstante, otros Ocho Centros secundarios pero de igual magnitud,

en cuanto al proceso alquímico respecta, son:

El primero, Wei Lu o Chang Qiang, conocido como Jun, el Soberano,

y es la Puerta del Gran Poder, la cual se ubica en el cóccix.

El segundo, Shan Tien ubicado en la pelvis y más relacionado

con la energía sexual.

El tercero, Tian Tu en la garganta y está asociado con la

sublimación de la energía sexual.

El cuarto, Yu Chen (Yuzhen), considerado el Cabezal o Almohada de Jade,

donde se encuentra Zuo, el Secretario, ubicado en la séptima cervical;

y es aquí donde se establece la unión entre el cuerpo físico y el espíritu.

El quinto, Yung Chuan, las raíces desde donde se absorbe la energía curativa.

El sexto, Lao Kung, las ventanas por donde se proyecta la energía sanadora.

El séptimo, los dos Calderos u Hornos Ting, Tan Tien, o Campos de Cinabrio,

ubicados en los respectivos centros del Palacio Terrestre y Celeste.

El octavo, es justamente el centro medio del Canal Central,

que es bien conocido como el Caldero del Palacio Humano, o también,

como el Noveno Centro Psíquico Regenerador, el eje de la Rueda Hidráulica.

Y desarrollado de modo práctico como el Gran Circuito Psíquico Tubular.

Mediante el Método de los Ocho se pone en evidencia

el Xing Ming Shuan Xiu,

cuyo significado es:

el Espíritu y el Cuerpo son dos entidades

que necesitan vincularse psíquicamente.

Por eso en el Taoísmo, el Pa Kua, además de los centros alquímicos, también

representan las Ocho Direcciones

que todo aspirante a la iniciación debe recorrer.

Sintéticamente se puede distinguir a estas Ocho Direcciones como:

la realización a través de la Vía del Cuerpo psicofísico, Wu Shu Tao.

la realización a través de la Vía de la Energía Psíquica, Nei Kung Tao,

la realización a través de la Vía de la Actitud Virtuosa, Feng Liu Tao,

la realización a través de la Vía de la Comprensión Inspirada,

Hsuan Hsueh Tao,

la realización a través de la Vía de la Relación Alquímica, Shen Hsien Tao,

la realización a través de la Vía de la Acción Concordante, Wu Wei Tao,

la realización a través de la Vía de la Naturaleza Superior, Ching Seng Li Tao,

la realización a través de la Vía de la Conciencia Original, Yuan Chueh Tao,

las cuales alcanzan su culminación

en el estado de la Mente Superior Hsin Tsung,

centrada en el Wu Nien, no pensamiento.

 

El Cuarto es el Método del 5.

El Método del Cinco, se relaciona estrictamente con los Cinco Elementos

y constituye el pilar de las Ocho Fuerzas,

representando en sí mismo las Cinco Esencias de la Naturaleza,

también conocido como Cinco Actividades.

Estos Cinco Elementos son en su nomenclatura corriente:

la Tierra, T´u, el Metal, Chin, el Agua, Shui, la Madera, Mu, y el Fuego, Juo.

Psíquicamente hablando, los Cinco Elementos están asociados con:

la Madera, y en este caso es el espíritu, el Shen, la inspiración,

la clarividencia y el enojo, entre otras cualidades.

El Fuego es el alma, la aspiración, la clariaudiencia, y la alegría.

La Tierra es la Mente, el intelecto, la percepción del sabor y la comprensión.

El Metal es el hálito vital, la percepción olfativa, la ambición y el pesar.

Y el quinto Elemento, el Agua, es la esencia, la fuerza física,

la percepción táctil, y el temor, entre otros.

Pero los Cinco Elementos también ejercen una gran incidencia orgánica,

por ejemplo, la Madera rige sobre el hígado,

encargándose de los músculos y tejidos, y además, fortalece al Fuego.

El Fuego, a su vez, rige sobre el corazón,

encargándose de las arterias y la textura del cuerpo, y nutre a la Tierra.

La Tierra rige sobre el bazo,

encargándose de la carne, y da fuerza suplementaria al Metal.

El Metal rige sobre los pulmones,

encargándose de la piel y el cabello,

y sella un círculo energético que refuerza al Agua.

Y el Agua, finalmente, rige sobre los riñones,

encargándose de los huesos y las uñas,

y sustenta el funcionamiento de la Madera,

completando así un ciclo y volviéndolo a empezar una y otra vez.

No obstante, esta incidencia orgánica se produce porque, previamente,

se establece una cierta tasa vibratoria que opera desde el plano energético,

conocido como la Esfera de reacciones Psicosomáticas,

que reordena o desarma desde la dimensión psíquica,

conforme a los desequilibrios o al grado de armonía.

Por lo tanto, mediante el Método del Cinco,

es posible armonizarlos desde un estado de Conciencia,

ya que desde la inconsciencia tienden naturalmente a desnivelarse.

Los Cinco Elementos son las características de las sustancias etéricas básicas

que conforman las Ocho Fuerzas del Ser, ya mencionadas.

De esta manera, si se pierde el balance armonioso

de los Cinco Elementos se desencadenan innumerables desequilibrios

que terminan desmoronando a las Ocho Fuerzas;

por el contrario, si se preserva su adecuada interacción

mediante el conocimiento correspondiente,

se logra la sublime maduración de la Esencia Trascendente,

y así, el Ser Humano despierta capacidades y dones latentes

que le retribuyen grandes beneficios.

La elevación hacia la cumbre bioenergética

se produce cuando el alquimista entiende el modo

de unificar los Cinco Elementos en la misma orientación verticalizada.

Y cuando además, ha logrado asimilar la fusión y consigue amalgamar

las Cinco Esencias conducentes a un nuevo estado,

donde los Cinco Elementos y las Ocho Fuerzas

se desdoblan en una apertura de Conciencia metafísica.

En este punto, es necesario reconocer que los Cinco Elementos

participan de una condición en común:  la "Onda";

más conocida por los Taoístas como la Teoría Ondular, que parte desde

el Método del Tres, se extiende por el Método del Dos,

se ajusta mediante el Método del Ocho,

se expresa mediante el Método del Cinco,

y finalmente, se sublimiza hasta su misma trascendencia

con el Método del Uno.

Por lo tanto, la Onda es la cualidad que unifica los Cinco Elementos.

Por ejemplo, el Agua se mueve en ondas,

y la madera tiene anillos u ondas más concretas,

la Tierra tiene capas que también son ondas más concretas,

el Fuego se manifiesta en halos de luz de diferentes colores,

y el Metal cuando rechina se oye gracias a las ondas que emite.

Así, la Onda es el Elemento número Seis que trasciende al Wu Hsin, o bien,

es la Novena Fuerza expansiva que trasciende al Pa Kua,

y esta nueva Fuerza (9) o nuevo Elemento (6),

es el Umbral más cercano a los Portales del Uno,

la cual logra manifestar alquímicamente el Meditador taoísta.

Claro que  efectuar este Arte no es tan sencillo,

pues requiere de una práctica constante

hasta alcanzar la maduración psíquica del Cultivo de la Esencia,

que en sí se trata de la esencialidad de los Cinco Elementos.

Dicho de otro modo, cuando el cuerpo, la energía, los sentimientos,

la mente y el espíritu alcanzan la Onda Trascendente que brota de Tao,

la Conciencia se Ilumina, el Ser Resplandece y el Psiquismo

se eleva a la cumbre de la vivencia subliminal.

Pues hay que tener en cuenta que,

los Cinco Elementos son Poderes y la Onda es un Logro mayor,

pero no estamos refiriéndonos a cualquier onda,

sino aquella onda especial que se ha impulsado alquímicamente

para seguir el movimiento ascendente de la Conciencia Concienciada

del Wu Hsing de Huang Ti, a lo largo

del Pa Kua Interior, o Sien Tien de Fu Shi del Orden Pre Celeste u Anterior.

 

Ahora bien, Alquímicamente hablando,

y en tanto nos refiramos al aspecto esencial,

los Cinco Elementos se procesan de la siguiente manera:

 

Primero: 

El Aliento Yin acentuado mediante la Respiración Dura, para conducir el

Fuego de la Mente (Ni Wan) hacia la Tierra del Bajo Vientre (Chi Hai). 

Y el Aliento Yin acentuado, para conducir el

Fuego del Corazón (Hsin – Zhar Zhor)

también hacia la Tierra del Bajo Vientre. 

Y utilizando la Respiración con Boca Abierta

para efectuar una gran condensación. 

Es la etapa Humana para la centralización y el apaciguamiento. 

Es la Reunión del Ching, Ch´i y Shen.

Conforme al Wu Hsing, aquí el Fuego Burdo da origen a la Tierra.

 

Segundo: 

El Movimiento Yin Yang de la Tierra con Respiración Pre Natal,

para producir el Metal o la Esencia Básica y activar el Ching. 

La Respiración Fuelle y sonora

para depurar el Ch´i y sobre desarrollar el Ching. 

Es la etapa Terrestre para la fundación de las bases,

la afirmación y la predisposición. 

Es la Multiplicación del Ching, Ch´i y Shen.

Conforme al Wu Hsing, aquí la Tierra da origen al Metal.

 

Tercero: 

El Aliento Yang acentuado mediante la Respiración Blanda para producir

el Agua de los Riñones y ocasionar su evaporación y ascenso al plano celestial. 

El Aliento Yang que transporta la Esencia Básica de Vida

retrotrayéndola en su movimiento evolutivo. 

Es la etapa Terrestre para el desarrollo de la vitalidad. 

Es la Sublimación del Ching.

Conforme al Wu Hsing, aquí el Metal da origen al Agua.

 

Cuarto: 

El Aliento Conducido (Respiración Visualizada) para la canalización de las

sensaciones Yin Yang que dan Luz (nacimiento) al Circuito Psíquico. 

Vinculación de los Canales Psíquicos de descenso Yin (Ren Mo) ya activados

con los Canales Psíquicos de ascenso Yang (Tu Mo). 

Para Establecer el Desfiladero de Árboles y la red de Lianas Colgantes. 

Es la etapa Celestial para el fortalecimiento del

sistema inmunológico o Cuerpo Psíquico. 

Es la Sublimación del Ch´i.

Conforme al Wu Hsing, aquí el Agua da origen a la Madera.

 

Quinto: 

El Aliento Sutil (Respiración Silenciosa o imperceptible)

alcanza la Vacuidad y la Quietud Absoluta

del Gran Movimiento sin Principio ni Fin. 

También puede interpretarse a la Madera como los dos Trigramas del I Ching

en cuanto al Pa Kua, que son:

Madera Yang correspondiente al Trueno

y Madera Yin correspondiente al Viento,

así el Viento se aloja en Feng Fu, la nuca,

donde debe conducirse al Aliento sutil. 

Es la etapa final,

previa a la culminación Celestial de la Armonización del Shen. 

Es la Sublimación del Shen.

Conforme al Wu Hsing, aquí la Madera da origen al Fuego Subliminal.

 

A partir de esto, el Fuego del Centro Coronario Bai Hui,

vuelve a producir la Tierra de Hui Yin; 

y así el ciclo se reitera una y otra vez. 

Este es el Gran Circuito Psíquico Menor visto a través de los Cinco Elementos.

 

El Quinto es el Método del 1.

Finalmente, el último estudio corresponde al Método del Uno,

el cual constituye el pináculo de la Metodología Pedagógica Taoísta para

el encumbramiento del Ser Esencial.

Este Método es el más difícil de describir, por no decir casi imposible,

pues justamente su realización y vivencia más trascendente

se enraíza en una dimensión no verbal ni racional, donde

se desvanece todo concepto. 

De aquí, lo inútil que es intentar explicarlo.

El Método del Uno, como Unidad, como Fusión, como Trascendencia,

como Integración, como Inmortalidad o como Tao mismo,

es la materia más escurridiza que cuenta el Sendero Taoísta,

sin embargo, es lo que cada Ser es potencialmente, mucho antes de nacer,

y por eso es, justamente, lo que no hay que alcanzar,

porque ya se tiene antes que todo lo demás, puesto que,

se trata de la misma Esencia Existencial de todo cuanto existe manifiesto.

 

Por ejemplo, la Energía Sexual es uno de los pilares

de la Filosofía y Alquimia Taoísta,

la cual debe ser activada, canalizada y sublimizada.

Es la Piedra Angular del Alquimista, y es la Piedra Filosofal de todo buscador.

Es la materia prima que mezclándola en el alambique interno inferior,

da impulso renovado a la Energía Mental, la cual si es bien dirigida,

da Poder a la Energía Espiritual, para dar Luz al Nuevo Ser

que se expresa más allá de las capas del ego, de la ignorancia y de la oscuridad

a la cual se ven sometidos todos los mortales.

De esta manera, como parte fundamental pero inicial

en el Camino de la Alquimia,

se aprende el Arte y la Ciencia de la Respiración Consciente para regular

los flujos y reflujos del Ch´i relativo a la Energía Sexual o Esencia básica

que sustenta la expansión de la Conciencia.

A esta práctica se le suma el ejercicio psicofísico para la sincronización

que mantiene activos los hemisferios cerebrales en un armónico balance,

de modo que el segundo campo de Energía, la Mente,

se encuentre en un estado óptimo conforme a su Naturaleza Superior.

El siguiente paso corresponde al Estado de Copulación Interior Yin Yang

que precede o antecede al desarrollo de las sensaciones canalizadas

por los Circuitos Psíquicos, y,

a la percepción del Pulso Cardíaco de la Longevidad.

De esta manera,

luego de que ha madurado la Fuerza implosiva del Latido Psíquico,

el cual ha sido verticalizado por el Canal Psíquico ascendente

hasta el estado de Plenitud,

se verifica en el Pulso Cardíaco de la Longevidad,

que a su vez se manifiesta en la Copulación Interior Yin Yang,

entonces sí, sólo resta aguardar para presenciar el amanecer del Elixir Áureo.

Este Elixir Áureo se produce en el tercer campo de la Energía Espiritual,

lo cual prepara para la compenetración con la Esencialidad de la Esencia.

 

El Latido Psíquico es una contracción del perineo

que retrae el diafragma urogenital;

más precisamente, es un movimiento energético del Centro Psíquico Hui Yin,

que genera una implosión y una onda expansiva ascendente,

generando el desborde del Caldero Ting, ubicado en el bajo vientre;

consecuencia que indefectiblemente desencadena la elevación

de la Esencia Básica de la Vitalidad y por supuesto de la Energía sexual,

que asciende por la columna vertebral regenerando

una nueva Energía bien rejuvenecida.

El Circuito Psíquico Menor,

corresponde a una Rueda u Órbita dentro del cuerpo,

relacionado muy estrechamente con el Cuerpo Psíquico del Ser.

Dicho Circuito Psíquico Menor cubre en sus trescientos sesenta grados

los Tres Campos Magnéticos.

Su Polaridad Positiva se ajusta al Vaso Maravilloso Gobernador o

de Control, Tu Mo, alineado con la espina dorsal;

y su Polaridad Negativa se ajusta al Vaso Maravilloso Concepción o

de Función, Ren Mo, alineado con el frente del cuerpo.

El movimiento energético a lo largo de este Circuito Psíquico,

impulsa la sublimación la Esencia Básica de la Vitalidad,

lo que permite una nueva Dimensión de Conciencia Espiritual.

Cuando el Círculo Luminoso alcanza la Unidad,

recién entonces se puede empezar a hablar del Método del Uno o Tao.

Sólo a partir de ahora, entendiendo previamente todo lo anterior,

puede hacerse referencia al Método del Uno.

Esto depende de la vivencia experimental que surge

del Conocimiento Perfecto, conocido como Yuan Ming,

acerca del Océano de la Naturaleza Esencial, Hsin Hai,

que desemboca en el Wu Chi Tao, lo infundamentado.  O sea, el Uno.

 

En otras palabras, al dirigir la Energía Curativa por todo el cuerpo

mediante el Circuito Psíquico Menor,

se produce una gran sensación de bienestar y plenitud;

por eso es que al espíritu que la nutre se le llama Feng Liu.

Es decir,

con la misma Esfera de Luz u Ola Energética que atraviesa el Circuito,

se visualiza una sonrisa expansiva

que se almacena en todos los órganos vitales,

y en todos los centros psíquicos,

hasta que inunda cada célula con una alegría energizante y revitalizadora,

que desborda por cada poro de la piel.

Efecto conocido con el nombre de Respiración Celular.

Le sigue un profundo sentimiento de paz y armonía que se desenlaza

en los Tres Palacios hasta la cumbre de una refinada tasa vibratoria,

que provoca un estado de Conciencia elevada

e incentiva el amor por la vida y por el momento presente.

De este modo,

cuando se ha henchido cada uno de los Contenedores o Calderos,

y cuando ha rebalsado el Ch´i de la Vitalidad,

comienza a circular el Aliento Sutil o Hálito Psíquico

por los pasajes que sublimizan la naturaleza burda;  de este modo,

se educe la Naturaleza Primordial o Conciencia Original, Yuan Chueh,

del Estado Original, Hon´u.

Y cuando esto sucede, Despierta el Alma todo su potencial latente

para formar su Cuerpo Esencial, Fa Shen,

que es el vehículo para poder gestar el embrión del Espíritu Inmortal.

 

Esta experiencia superior o vivencia metafísica en uno mismo,

es considerada un estado paranormal que conlleva una dicha incomparable,

que se reconoce también como la plenitud o satisfacción total,

equivalente a una armonía extraordinaria.

Este es el Tao del Taoísmo, es el Michi, pero aun más allá, es Hishiryo,

también conocido como el Ju, Kiao, Satori, Samadhi, Baraka, Epifanía,

no importa cómo se le llame, es el gran alumbramiento del Alma,

es el Despertar, la Iluminación.

En este estado la Esencia ascendida alcanza la Unidad del Uno.

En esta cumbre inigualable se desarrolla el extracto último de lo Esencial,

es la fase final de la Alquimia Taoísta, el último peldaño de la filosofía de Tao,

el postrimer umbral de la auto Realización, y el ápice del auto Conocimiento.

Y es justamente en este estadio tan subliminal,

que existe la posibilidad

de poner en manifiesto, rotundamente,

el factor de la desidentificación.

Sin esta desidentificación es imposible comprender vivencialmente

el profundo significado del Método del Uno,

puesto que sin ella, es imposible alcanzar,

no sólo la Unidad de los Cinco Métodos,

sino su Esencia Trascendente.

Si no es factible experimentar la desidentificación,

entonces se desmorona

el valor trascendente de asimilar la Esencia misma de Tao.

Cabe aclarar que decir desidentificación equivale a decir: 

No Reconocimiento.

Entonces es imperioso experimentar a fondo

el No Reconocimiento o la desidentificación

para así ir más allá de la Unidad

y hacerse Uno con la Esencia culminante de Tao.

De esta manera, el meditador y alquimista,

luego de transitar la gran Vía de la Transmutación,

luego de recorrer el Sendero del Cambio (i)

basado en los métodos y técnicas de la Alquimia,

comienza a desandar el Camino de Meditación que ha madurado.

Es como volver a empezar todo de nuevo, pero en sentido contrario,

es como volver a ser un niño, pero con una conciencia suprahumana,

difícilmente distinguida entre el común de los mortales.

Los taoístas hablan de Retornar al Origen, de Regresar a la Fuente.

De este modo, así es como comienza el proceso inverso cimentado en el

No Reconocimiento, o bien, en la desidentificación,

al que los neotaoístas Hsian Kuo y Kuo Hsiang denominaron

Olvido del Olvido

o Enseñanza Oscura, Hsuan Hsueh.

Así el alquimista meditador, comienza a desidentificarse de la Meditación.

Se desidentifica de la Alquimia y de todos los estados logrados con la práctica.

De hecho, comienza desidentificándose de los sonidos que oye.

E incluso, si abre los ojos, se desidentifica de aquello que observa,

y aun estando en el recinto tan conocido de la meditación

es como si todo fuera extraño o nuevo.

Porque cualquier reconocimiento se produce en el ámbito de la mente.

Y estar en la mente, es seguir estando alejado de lo Esencial.

Por eso, en este estadio hay que desidentificarse de los pensamientos,

y de la mente en sí misma.

Porque que en esta dimensión del Método del Uno

se produce una desidentificación a gran escala;

ya que la Conciencia se establece más allá de la mente y

más allá de los sentidos.

Así se pierde la identificación con la respiración, con toda visualización,

con cada idea que aparezca por elevada que fuera;

se desvanece la identificación con el estado de plenitud, con el estado de dicha;

se desintegra la identificación con el Circuito Psíquico y con toda técnica,

ya sea del primer nivel o avanzada;

se disipa la identificación con la Conciencia, con el Despertar y con el Tao.

También desaparece toda Identificación con la Iluminación e incluso,

con toda la teoría del Método del Uno.

Hasta llegar a desidentificarse de la misma desidentificación.

Es decir que en este estadio del Método del Uno, el Uno mismo desaparece.

Porque si no es así, entonces se trata de una proeza meramente humana

pero no se trata de una verdadero sublime contacto con la Esencia. 

Si no es así, sigue tratándose de una experiencia humana relativa,

pero no se trata de la vivencia real del Tao verdadero,

que sólo es Silencio, Vacío y Quietud.

Se trata de otra fabricación de la habilidad humana,

que aunque sea sumamente trascendente,

no es la Esencia, no es lo Esencial.

Porque para vivir la Esencia, y entender lo que ella es,

es necesario avanzar por el camino negativo;

o sea, al entrar en esta dimensión superior de la Alquimia y la Meditación,

hay que comenzar a descartar absolutamente todo,

si es que de verdad se intenta vivenciar lo Esencial.

Entonces es menester decir esto no es, eso no es, y que aquello tampoco es.

Y así seguir hasta descartar todo lo que no es, y quedarse con la Esencia.

De este modo, si aparece un pensamiento,

es necesario saber que eso que se piensa no es la Esencia;

si está la respiración, saber que eso no es la Esencia;

si aparece un estado subliminal de la bioenergía psíquica,

saber que tampoco es;  y así seguir sucesivamente.

Si aparece la esfera luminiscente Chin Tan a unos centímetros del entrecejo,

no es lo Esencial;

si surge un estado de Conciencia y con ello la Paz, tampoco es la Esencia.

Si surge cualquier concepto del Ser Interior, de la Armonía,

del camino de Realización o cualquier visión sobre el mismo Tao,

no es la Esencia.

Porque la Esencia es la Nada, y si no se comprende esto,

es porque no se ha comprendido el Tao,

claro que se ha comprendido cualquier otra cosa,

aunque se le llame Tao o Taoísmo,

pero no se ha comprendido la Esencia.

Seguramente se ha comprendido el desvirtuado propósito de una práctica,

de una filosofía o de una religión, pero no la Esencia de todo lo manifiesto.

 

Asimismo,

cuando se alcanza el estado óptimo en el cual la Conciencia Despierta

y se logra la Iluminación, Chueh, y el Espíritu Resplandece

y la Bioenergía Psíquica se catapulta al Clímax Trascendente,

si el alquimista meditador puede estar consciente

de que eso tampoco es la Esencia,

entonces sí, se encontrará más cerca de lo Esencial.

Del mismo modo, cuando en el estadio de máxima sensibilidad,

se percibe el ritmo cardíaco de la longevidad, el cual expande

el Sentimiento Amoroso, Ai Chi Tao, del Corazón Psíquico, Hsin Shen,

en un abrazo por la Vida Existencial y por la Naturaleza que la expresa,

y el alquimista meditador puede estar consciente de que eso no es;

y cuando la Copulación Interior del Yin Yang Nei Chiao Kuo

impulsa el reencuentro del Ser integral consigo mismo,

que establece la incomparable conjunción

de la mente con los sentimientos, con el espíritu, con la conciencia y

con la Esencia Inmortal de la Verdadera Naturaleza Interior,

y el alquimista meditador puede estar consciente de que eso no es la Esencia;

aun cuando se trate de este encuentro inenarrable, inexplicable,

donde germina y florece el Elixir Áureo, Chin Tan, pero en su desdoblada

manifestación esférica luminiscente,

que impulsa la proyección del Ser Celestial, Chin Hsien,

al plano de la Conciencia Original, Yuan Chueh,

si el alquimista meditador puede decirse así mismo y estar consciente

de que esto tampoco es la Esencia, entonces estará más cerca de la Esencia.

Y cuando el alquimista meditador ve el Camino, el Tao, con toda claridad,

y puede detenerse y estar consciente de que eso tampoco es la Esencia,

entonces sí, se ciñe a la Esencia en su absoluta esencialidad.

Esto es comprender la Iluminación, Shih Chueh,

esto es la Iluminación,

y es el ultrasignificado del Wu Nien Hsin de Lao Tse,

o ausencia de pensamiento,

es el Sunyata y Tahata pronunciado por Bodhidharma, Vacío y Talidad;

es el Maha Prajñá Paramitá Hridaya Sutra de Avalokitesvara a Sariputra,

es el principio y fin del Wei Wu Wei,

y esta es la verdadera renuncia Taoísta, conocida como Hui Shang.

Porque es el Wu I de Tao, o la ultérrima Unidad Vacía de Tao,

revelada sólo a los iniciados por los Iniciados de la Escuela de los Secretos,

conocida como Mi Tsong Chia.

 

Téngase en cuenta,

que la realización vivencial del Método del Uno se encuentra

al final de una serie de Cinco Métodos;

por lo tanto, sin la adecuada vivencia de los cuatro métodos anteriores,

es quimérico decir que se ha experimentado el último;

porque, ¿cómo es posible desandar el camino que nunca se ha andado? 

No obstante, el Método del Uno no es más que una confirmación de que,

para nutrirse de la más inexpugnable Iniciación Humana,

tan sólo hace falta Despertar. 

 

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

Hasta aquí, sólo se han detallado los primeros comentarios acerca de la Ciencia y Arte del Taochi Shench´iching.

Y a continuación, se comienza a desarrollar el tema principal que se abordará en el escrito intitulado:  "La Antifilosofía Neotaoísta" (1ª Parte)  Nº C.O.02.

Asimismo los siguientes dos Capítulos de este libro se exponen en el primer Libro del Cuarto Grupo (Cont.01).

 

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

 

Sobre el más allá de la Trascendencia de Tao:


Pues, con respecto a esta premisa, entraremos en ella hasta el fondo recién cuando profundicemos el Hsuan Hsueh de Hsiang Kuo y con el Prajñá Paramitá, sin detenernos a medir el costo que esto representará en cuanto a la pérdida de dogmas, creencias erróneas, teorías fantasiosas e ilusiones filosóficas creadas por la tan manoseada mezcla de conceptos metafísicos y espirituales que pululan en la actualidad.

Tenga en cuenta el lector, que aproximadamente los primeros 10 libros que se ofrecen como complemento del Curso a Distancia, corresponden sólo a la Introducción de las materias a tratar, por lo cual recién a partir del libro 32 se ingresa en un tercer nivel considerado superior.

De todos modos, no esperaremos tanto para ir preparando el terreno interior para la asimilación y maduración del gran Despertar.  Pues en los siguientes libros ya comenzará a presentarse de manera indirecta la Sabiduría Trascendente de los Maestros y Guías Taoístas del Octavo Nivel conocidos como Inmortales.

Como por ejemplo, las Enseñanzas de Hsiang Hsiu (año 221) y Kuo Hsiang (año 252), quienes son conocidos como Hsiang Kuo, los que fueron dos grandes seres que interpretaron el Tao como pocos lo han logrado, puesto que la profundidad de la Visión que transmitieron, trasciende toda concepción humana acerca del Camino, acerca de la Existencia y acerca de la Verdad Última, desde un punto de vista espiritual.

 

Como ejemplo de esto, tomemos al maestro y sacerdote taoísta Tung Kwo Tse, quien enseñaba que para llegar hasta el Tao, el ser humano debía efectuar un enorme esfuerzo personal de purificación y pulido de la personalidad;  y cuando el aspirante ha vencido sus propias debilidades y vicios, se dice recién entonces que ha conquistado la Conciencia superior y que ha asimilado una elevada ética espiritual;  y es a partir de ello que se vivencia la gran serenidad y paz interior, la cual desemboca directamente en el seno de Tao.  Así tal cual opinaba Tung Kwo Tse con respecto a cómo llegar a Tao y experimentarlo en vida.

Sin embargo, Chuang Tse le contestó una verdad mucho más esencial y subliminal.  Pues, si bien el maestro y sacerdote taoísta Tung Kwo Tse estaba en lo cierto, la visión de Chuang Tse, es todavía mucho más aguda. 

De este modo, Chuang Tse lo que dijo fue que no hace falta hacer ningún esfuerzo de perfeccionamiento para llegar al Tao, porque absolutamente todos ya estamos en el Tao desde mucho antes de nacer y seguiremos en él eternamente, por lo tanto, ¿adónde hay que llegar para encontrarse con el Tao si él está en uno siempre, en todo momento y lugar?

Chuang Tse dice que si el Tao está en todo, y toda la Existencia es Tao, entonces ningún esfuerzo, ninguna purificación y ninguna acción acercarán la esencia del ser humano un poco más al Tao.  Si el Tao es Supremo, dice Chuang Tse, entonces nada se le escapa, ni siquiera lo que los seres humanos llamamos imperfección.  ¿Cómo habrá algo alejado de él o fuera de él? porque si así fuera, entonces Tao no sería tan grande.

Es evidente que la fe y confianza de Chuang Tse en el Orden Inteligente de la Existencia, llamada Tao, Dios, Budha, Cristo o como quiera que se le llame, era superior a la del maestro y sacerdote taoísta Tung Kwo Tse.

Por supuesto que Chuang Tse es más agudo en lo que al Camino de caminos respecta.  Pues él dio un paso más allá.  Él avanzó mucho más que cualquier otro en su momento, sobre todo, mucho más que aquellas personas fundamentadas en dogmas o en fanáticas posturas filosóficas y religiosas.  No obstante, al igual que el maestro y sacerdote de Tao, también Chuang Tse estaba atrapado en la fisura de una concepción relativa y cuestionable.

El mismísimo Lao Tse fue un poco más lejos cuando opinó que sobre el Camino de caminos, que es el Tao de taos, nada puede decirse, porque rotularlo ya es distorsionarlo y falsearlo.  Entonces Lao Tse, había ido ya un poco más lejos, puesto que al considerar el Tao decía que lo mejor es no considerarlo para nada.

Así, Tung Kuo Tse decía que para llegar al Tao hay que hacer un gran esfuerzo;  Chuang Tse, en cambio, afirmaba que no era necesario hacer ningún esfuerzo;  pero más lejos aún había llegado Lao Tse cuando siglos atrás había dicho que para llegar al Tao, lo mejor es no decir nada.  Con esto, Lao Tse desarmó a los verdaderos buscadores desnudándolos de todo ornamento fútil con respecto a la especulación espiritual, para que pudieran acceder directamente a la Verdad, sin rodeos.

Sin embargo, Lao Tse al decir que el verdadero Tao no tiene forma, está hablando de otro tipo de forma, es decir, por un lado tenemos lo formal y por el otro lo informal, o como decir que el Tao no tienen nombre, porque al final se esta diciendo que el nombre del Tao es "sin Nombre", no parece, pero ésta es otra forma de nombrarlo, una es de manera positiva y la otra de manera negativa, pero se lo nombra al fin.

Así que Lao tse también sigue estando atrapado en el discurso inverosímil.

Indudablemente, quien ha llegado aun más lejos en la historia de las diferentes Visiones acerca del Gran Camino de caminos ha sido Budha, el Bodhisattva Avalokitesvara en su enseñanza a Sariputra cuando le reveló el Sutra del Corazón, más allá de las Nobles Cuatro Verdades y del Óctuple Sendero, cuando le dijo: Gate, Gate;  Paragate;  Parasamgate, dijo: "Proyéctate más allá, más allá del más allá, más allá del más allá del más allá".  Es decir, cada idea que tengas, ve tres veces más allá de ella;   cada concepto, ve tres veces más allá de él.  O sea, que si se alcanza la última Visión de Lao Tse con respecto al Tao o Camino de caminos, la cual revela que el Tao es innombrable, según Budha, hay que ir tres veces más allá de esta Visión.

Incluso el mismo Budha cuando en esta enseñanza se refirió a su propia Visión de la Cuatro Nobles Verdades, del Óctuple Sendero, del Dolor, de la Ignorancia y de la Iluminación, él mismo recomendó ir tres veces más allá de dicha Visión.

Más allá del más allá del más allá.

Esto es algo que realmente deja anonadado a todo buscador, porque es como hablar de lo intangible e inalcanzable.  Es ir más lejos de la afirmación taoísta que determina que el Tao es inescrutable. 

Sin embargo, todavía el Budha recuerda que ha ido tres veces más lejos, tres veces más allá de su visión original o más elevada.  Es decir, él ha llegado muy lejos con esta afirmación, pero todavía recuerda que ha ido más lejos y más allá del Camino que tanto ha pregonado y desarrollado.  Y este recuerdo sigue siendo otra variante, aunque muy superior, de estar aun atrapado en las redes del discurso.

Por eso, sin duda alguna, quien ha logrado expresar con palabras la dimensión más subliminal del Camino de caminos o ese estadio de Conciencia Concienciada del Tao Trascendente, fue, indiscutiblemente, Hsiang Kuo en su magistral enseñanza del Hsuan Hsueh, diciendo que la máxima expresión del verdadero Iniciado o Caminante del Gran Camino, es cuando después de haber transitado dicho Camino por varias décadas, puede Olvidarse completamente de la existencia del Camino, y más aun, hasta no Olvidarse de que se ha Olvidado de la existencia del Camino, no saboreará su máxima Trascendencia en su más alta cumbre.       

O como dice el mismísimo Omar Khayyam, en otro sentido: 

Todos los seres tratan de recorrer el camino del conocimiento.  Unos lo buscan;  otros afirman que lo han encontrado.   Sin embargo, aún no se ha levantado la voz que un día clamará:  ¡No hay camino;  no hay sendero!

  

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

  

Los distintos ejercicios y métodos correspondientes al aspecto Práctico de la Teórica compactada en esta Primera Parte de "Vivir la Existencia", se prosigue exponiendo ampliamente, sobre todo en el segundo Curso a Distancia o materia conocida como los 36 Datos de la Alquimia Secreta.

Asimismo, esta Teoría presentada aquí representa el “Ala Espiritual” del Taoísmo, por lo cual, estos mismo conceptos también son desarrollados sobremanera en las subsiguientes partes, con el fin de exponer las otras Alas comprendidas dentro de la Filosofía Taoísta, la Alquimia y la Terapia.

Cabe señalar, que las diferentes disciplinas, artes y ciencias taoístas, por más trascendentes que fueran, son consideradas meramente la cáscara del verdadero camino para el Cultivo de la Esencia Subliminal.  Por lo tanto, si un practicante de Tao no aspira a esta realización integral, y sólo se limita al mero ejercicio terapéutico, preventivo o artístico de los diferentes métodos, la Trascendencia de Tao resultará una estéril utopía.

En el pasado, los budistas chinos devotos o devocionales han extirpado improductivamente de su rutina monástica la metodología de los ejercicios taoístas, y digo improductivo ya que en los últimos siglos, miles y miles de budistas han sentido la necesidad de incorporar en su vida cada vez más, los principios de la Teoría y Práctica Taoísta, alejándose así de sus orígenes enraizados en la cultura hindú;  y en el peor de los casos, es muy común oír disertando a los profesores budistas que mezclan conceptos de la práctica Tao con la filosofía de Budha, sin haber practicado nunca, en la mayoría de los casos, las diversas disciplinas taoístas de la antigüedad en profundidad.

De igual modo, cuídese el genuino estudiante de Tao, de no quedar atrapado en ninguna mera perspectiva de la inmensa diversidad que ofrece el vasto horizonte de la cultura taoísta, haciendo hincapié diligentemente en la asimilación y la maduración del Cultivo Superior de la Esencia conforme a la Escuela Iniciática de Tao.

 

Por eso propongo, antes de sacar alguna conclusión parcial y superficial de las materias tratadas en los primeros libros, abocarse a leer los distintos materiales que se ofrecen por intermedio de la Fundación Centro del Tao, y asimismo efectuar los cursos o seminarios de los niveles superiores, a fin de comprender todo el Esquema Iniciático en su conjunto, ya que puede variar abismalmente de una materia a otra, de un libro a otro o de un nivel a otro, puesto que este es el único modo de acercarse realmente a la Síntesis Holística de la Magnífica Sabiduría de Tao.

 

 

CUENTO DE BERNARDO Y SIMÓN

 

Estudiante del Nivel Trascendental:

 

Cierta vez se acercó a Simón un estudiante de materias y filosofías orientales con la pretensión de que el maestro le enseñara algo nuevo.  Así que se encontraron en el patio de la Escuela y allí charlaron.

− ¿Y qué estás dispuesto a aprender?, - preguntó Simón -.

− Bueno, yo ya he aprendido muchas cosas así que me gustaría participar de los niveles más avanzados.  Es que ya no me interesan las cosas que se enseñan en el primer nivel.  - Comentó el estudiante -.

− ¡Oh, qué bien!, - exclamó Simón, y agregó -, te puedo enseñar las técnicas del segundo nivel.

− Con todo gusto aceptaría, pero, no le parece, que tal vez... yo... ya estoy preparado par un tercer nivel.

− ¡Sí, sí!, es más, creo que si estás dispuesto, directamente podemos pasar al Nivel Trascendental que está después del tercer nivel.

− ¡Excelente!, para qué perder más tiempo con todo lo que ya se, vayamos directo al grano, ¿qué me puedes decir al respecto?  - se jactó el estudiante en un tono soberbio -.

A todo esto, Bernardo que estaba escuchando, estaba estupefacto, no podía creer lo que Simón decía.

Pero Simón, con la maestría que lo caracterizaba, dijo:

− Lo primero que tienes que saber, es que en este nivel ya no necesitas ninguna técnica, porque has trascendido completamente;  ahora eres un nuevo hombre, y por eso, ni siquiera hay una teoría excelsa que pueda tocarte los pies.  Porque estás más allá de todo eso.

Ya no necesitas practicar nada ni estudiar nada ni hacer nada, sólo basta que recuerdes las dos palabras mágicas que te diré.  Piensa siempre en esto y estarás iluminado.  Escucha muy bien:  ¡Tú eres Budha, tú eres el Tao!  Nada más.

Luego de un largo rato de completa mudez, el estudiante rompió el silencio diciendo:  − Muy bien, ¡gracias maestro!, pero ahora qué hago.

− Nada - dijo Simón -, ahora puedes marcharte, ya has terminado tu estudio en esta Escuela.  Bernardo que es un estudiante del segundo nivel te acompañará hasta la puerta.

Y así fue cómo el estudiante se marchó.

Más tarde, Bernardo consultó a Simón, para plantearle su situación, ya que durante algunos años él lo había instado a permanecer en el primer nivel, y recién hace unos meses, después de tantos esfuerzos le había permitido comenzar a cursar el segundo;  por lo que no podía entender, cómo a este extraño estudiante lo había eximido de los tres nivel, y peor aun, le había aprobado sin cursar el Nivel Trascendental de los Iniciados.

A lo que Simón respondió:  − Espera y lo entenderás.

Pasaron nueve años desde aquella vez, y un cierto día ese estudiante regresó a la Escuela, y cuando se encontró con el Maestro Simón se largo a llorar.  Estaba hecho una piltrafa humana.

− ¡Mira en lo que me he convertido!  - dijo el estudiante -, no soy más que un arrogante al que todo el mundo desprecia;  creía que tenía todo resuelto, que era un Budha, que era el Tao, y andaba diciendo por ahí que yo era el ser más dichoso de la tierra, pero me he dado cuenta que soy el más infeliz y miserable de todos los mortales.  Creía que no necesitaba de nada más, de ninguna práctica, de ningún ejercicio, de ningún tipo de conocimiento.  Me creía totalmente superado, creía que ya estaba de vuelta, pero la verdad es que necesito de todo, porque estoy enfermo, mi energía se ha deteriorado terriblemente, he perdido la salud hasta estar al borde de la muerte, mi mente se encuentra descarriada y mi espíritu desolado.  Ahora nada me da satisfacción, ni siquiera pensar en tus dos palabras mágicas.  Por eso te pregunto ¿en qué me he equivocado?, dime lo que tengo que hacer para recuperar mi vida y avanzar por un Camino de Verdadera Transformación y lo haré.

− Está bien, te ayudaré, eso es muy sencillo, ¡simplemente tienes que asimilar los principios esenciales pero no desde el Primer Nivel del Estudio, sino desde mucho antes todavía, tú tienes que empezar desde el Pre Nivel;  sólo así alcanzarás la mayor y verdadera autorrealización.  Y si estás decidido, Bernardo, que ahora es un estudiante del Nivel Trascendental, te acompañará a tu sala de estudio.

 

¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´ º ´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨´¨

 

Personalmente he conocido muchas personas semejantes al “estudiante” de la narración, por eso puede decirse que este cuento no es tan ¨cuento¨. 

Un conocido de mucho tiempo, después de casi dieciocho años de pensar que era un realizado espiritual conforme con lo que había registrado a través de numerosos libros y en ciertas sectas, cuando despertó, se dio cuenta que en ese sentido no tenía nada, pura fantasía, su conocimiento no era más que un cóctel de información.  Y tuvo que empezar de nuevo, completamente desde cero.  Pero más difícil todavía, porque tuvo que hacer un enorme esfuerzo para limpiarse de tantos conceptos erróneos que ya había asimilado como verdaderos.

Afortunadamente, este conocido era todavía muy joven.  Pero he visto a personas mayores avanzar por este mismo trayecto abismal de creer que están tocando el cielo con las manos cuando en verdad se están atrincherando en lo profundo de la tierra.

Hay estudiantes de ciertas líneas del taoísmo religioso, de ciertas escuelas de Zen o de algunas escuelas budista (Fo) en particular, que se acercan al Programa Integral del Taochi ShenCh´iChing argumentando que las materias aquí desarrolladas se inician desde el Primer Nivel, y que por lo tanto estas prácticas corresponden a un primer nivel.  Y me comentan que sus maestros anteriores, según sus líneas algo fanáticas, les han recomendado desarrollar directamente el tercer nivel y abandonar todo lo relativo al primer y al segundo nivel. 

Pero estas personas después de haber avanzado durante años por el Tercer Nivel, sufren de muchas necesidades insatisfechas en cuanto a una Realización Integral de uno mismo, y sienten que tienen muchas cosas pendientes y no resueltas en cuanto a la experimentación y vivencias del mundo interior, porque no les bastaron con simplemente creerse estudiantes de un Nivel Trascendental.

Y esto es algo muy común en la actualidad que se observa en muchas personas. 

Hay grandes cantidades de buscadores que se encuentran en esta misma situación, porque lamentablemente, cuando se decidieron hace mucho tiempo a profundizar un Camino Interior, ingenuamente, por supuesto, confiaron en estos supuestos maestros que los orientaron por el camino más fácil y rápido, a veces conocido como "Estudio Veloz para Ejecutivos", o "Aprendizaje Acelerado para el Nuevo Milenio".

Es evidente que a estas personas cándidas e inexpertas, les han arrebatado un proceso esencial de Transformación que inevitablemente todo aspirante al desarrollo del potencial latente debe atravesar, puesto que como seres humanos que somos, el Camino Integral no puede ser reemplazado por un camino parcial.  El ser humano precisa desarrollar todo su potencial desde múltiples ángulos, y no sólo a través del aspecto devocional o sólo intelectual o mágico;  sino que la vivencia experimental debe abarcar el amplio espectro de todo el horizonte del Camino Interior que se aborda mediante todos sus Niveles, desde el primero al último.

Es como si a un niño del pre escolar se le diera a elegir entre cursar la primaria, la secundaria y la terciaria, o bien, directamente cursar la licenciatura.  De hecho, muchos no lo dudarían ni un instante.  Porque, para qué perder tanto tiempo si se ofrece esta oportunidad de ir directamente al final.

Justamente, estos falsos maestros han hecho esto, despreciar la sabiduría ancestral heredada y rebajarla a un sin sentido, argumentando que su visión del camino es más directo e inmediato por ofrecer la alternativa de estudiar directamente el Nivel Trascendental.

Y por supuesto que esto ha sido tomado muy bien, porque muchos sueñan con aire de grandeza estar en el nivel avanzado en cualquiera de los caminos existentes, espiritualmente hablando.  Todos quieren estar allá, pero la verdad es que con decir que están allá no alcanza. 

El ser humano necesita mucho más que el título de un nivel superior o universitario para auto realizarse auténticamente.  Pues, si no templa su espíritu a través de ejercicios que fortalezcan su sistema nervioso y eléctrico, ese nivel superior se esfumará en el preciso momento en que la naturaleza le exija que demuestre su verdadera condición.  O, si no se armonizan y regulan primeramente las secreciones glandulares a través de distintas prácticas conducentes a ello, difícilmente la persona pueda vivenciar un estado de profunda plenitud, porque si estas glándulas segregan la química de la depresión, por más avanzada que la persona se crea, no podrá saborear de ningún modo la felicidad;  y si no se ajustan los pensamientos en una dirección alquímica, la persona vivirá en un mundo interno desordenado y caótico por más títulos que se ostenten.

Y por último, si no abren, mediante ejercicios apropiados, los portales de los centros psíquicos para acceder a planos más sutiles dentro de la verdadera naturaleza elevada del Ser, será imposible que la persona abandone la chatura y horizontalidad de su enfoque diario para captar los niveles superiores de la existencia espiritual.  Entonces, por más esfuerzo que se intente en aparentar la supremacía espiritual, si ésta no es concretada en los propios átomos y células del cuerpo, una y otra vez se caerá en las redes de lo mediocre y ordinario.

 

Por eso mismo, a través del programa Integral de la Fundación Centro del Tao, ofrecemos comenzar por el Primer o Último Nivel, pero aun cuando se eligiera comenzar por el Tercero (Cuarto Ciclo), indefectiblemente, éste debe concluir en el Primero. 

Simplemente se empieza por distintas direcciones, pero esta Metodología Pedagógica no contempla saltear ningún Nivel por más insignificante que sea considerado por otras relativas escuelas o supuestos maestros, para, de este modo, no caer en el mismo abismo que el estudiante del cuento de Bernardo y Simón.

Asimismo, muchos de los conceptos presentados en este escrito filosófico, y en los próximos que cada lector y practicante irá recibiendo, abordan pautas y principios pertenecientes a los niveles superiores, como el Tercero y el Trascendente, por eso recomiendo que el lector asuma una gran cautela al incursionar en estos temas, mientras tanto se va abriendo su mente y madura su comprensión. 

Por eso, una y otra vez le digo a cada interesado que se acerca a este Camino del Taochi Shench´iching, más allá de los estudios y profesión que tenga, que se mentalicen desde el comienzo a recorrer todos los Niveles de los Cursos, ya sea desde los básicos a los avanzados, o viceversa.

 


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