La mejor manera de anunciar el Evangelio es compartiendo, personalmente, las maravillas que Jesús obró en nuestras vidas. Es el testimonio personal del amor de Dios lo que provoca el interés y el deseo en los demás de vivir esta misma experiencia. Este proyecto se asienta en este principio. Nada mejor para evangelizar a los jóvenes que otros jóvenes que viven la alegría del encuentro con Jesús. La propuesta aquí es motivar a todos aquellos jóvenes que ya han hecho su experiencia personal de encuentro con Cristo, a que la compartan, e inviten a otros jóvenes a la Jornada de Evangelización en la Plaza que realizaremos para tal fin. Esta invitación, no es una simple invitación a un evento, sino que debe estar cargada de toda la fuerza de la experiencia y del deseo de que mi hermano haga la misma experiencia. Es como hizo Andrés con su hermano Simón (Jn. 1,40-42), es llevar a otro joven (amigo/a, compañero/a, hermano/a, novio/a, etc) al encuentro con el mismo Jesús. Por eso es misión, porque es compartir la felicidad de Cristo en mi vida. Aquellos que, a través de esta Jornada, "degusten" algo del amor de Dios en sus vidas, serán invitados a profundizar esta experiencia en un Retiro Kerigmático. Aquellos jóvenes que inviten a otros jóvenes a vivir la experiencia de la Jornada y el Retiro se comprometen con ellos a acompañarlos en los primeros pasos del camino cristiano. Serán, por eso, sus padrinos. Invitarán entonces a sus "ahijados" a insertarse en las comunidades a las que ellos pertenecen, para que en ellas, continúen el camino comenzado, y no se vean solos en esta tarea. Siempre la experiencia de encuentro con Cristo debe llevar a la comunidad. |

