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por Roberto Crottogini
"...porque veo al final de mi largo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino, que si extraje las hieles o la miel de las cosas fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas. Cuando planté rosales coseché siempre rosas." Amado Nervo El diccionario de la Real Academia presenta a los dos conceptos ancianidad y vejez como sinónimos, pero ofrece algunos ejemplos sutiles que llevan a la reflexión. Lo obvio es, en este caso, también significativo: Anciano (letra A) figura al comienzo y Viejo (letra V) al final. La palabra "anciano" deriva de "ante", y ya se utilizaba a mediados del siglo XIII; otros sinónimos que aparecen son "patriarca" y "abuelo", los cuales transmiten en sí mismos una sensación de ancianidad sabia y respetable. Por su parte, la palabra "viejo" ostenta también algunos sinónimos tales como "deslucido" y "estropeado por el uso", que hacen innecesario agregar comentario alguno. Etimológicamente deriva del vocablo "vetus", y su evolución fue la siguiente: · En el siglo XVII, veterano · En el siglo XIX, veterinario. El significado tenía relación con las bestias de carga, es decir, animales viejos, impropios para montar y que necesitan de un veterinario más que los demás. · En el siglo XIX, vetusto (muy viejo) De tal modo, si aplicamos estas reflexiones a la biografía, debe hacerse una diferenciación sustancial cuando un ser humano deviene viejo o anciano. Vamos a desarrollar los dos estados arquetípicos: ancianidad y vejez. Observando el siguiente cuadro, surge con claridad la diferencia radical entre ambos arquetipos. Vejez · Golpea con fuerza la conciencia de la madurez de quien la observa. · La decrepitud, el deterioro de la forma y la desconexión con la realidad circundante se presentan ante nosotros como una pésima caricatura de lo que fue. · El automatismo semiconsciente, el malhumor y un monótono parloteo estimulan la necesidad de ignorar la presencia del "viejo". · La debilidad del que grita y golpea se hace realidad ante nosotros. · El viejo vive sumido en el egoísmo y la desconfianza. · Tiene muchos miedos, le teme a la muerte. · No existe la propia responsabilidad, la culpa siempre es ajena. · Celebra su cumpleaños, o sea la cantidad de años vividos, y no sabe porqué. · Vegeta, vive biológicamente. · El destino es un geriátrico, al que le teme. · La esclerosis de los órganos de los sentidos lo aísla cada vez más del mundo. · Vive preso del cuerpo y de la vida. · El espíritu se ha desconectado del cuerpo físico. · Es su MUERTE. Ancianidad · La imagen del anciano está unida a la sabiduría y el respeto; dos altos valores que hablan de la dignidad humana. · La sensación de transitoriedad que deja traslucir ahora su vida, le brinda algo positivo: una conciencia cada vez más clara de lo que le pasa, de lo que es eterno. Sabiduría es aquello que surge cuando lo absoluto y lo eterno se manifiestan en la conciencia finita y transitoria arrojando luz sobre la vida. · Su fortaleza interior le permite callar y escuchar. El anciano aprendió a escuchar y sabe cuándo debe callar. · Cuando habla, su discurso siempre denota una cosmovisión del mundo. · La reflexión, la prudencia y la oportunidad son sus características. · Sabe perdonar y agradecer. · Asume la responsabilidad de sus propios actos. · Aprendió a confiar y no teme que lo engañen. · No tiene miedos. No le teme a la muerte, la aguarda. · Acepta su destino y no tiene exigencias; podría vivir en un geriátrico pero nadie quiere privarse de su compañía. · Su cuerpo envejece armónicamente, la esclerosis del cuerpo físico es soportada con nobleza; eso le otorga lozanía. · Celebra el día de su aniversario (birthday) recordando el momento y la época en que llegó al mundo. Celebra la cualidad que posee dicha fecha en relación con su existencia. · El espíritu sigue expresándose a través de ese cuerpo físico que envejece, expandiendo la luminosidad del Ser. · Vive en sí mismo la libertad plena de su alma y de su espíritu. · Es su RENACIMIENTO. Características Generales Hemos hablado de la polaridad arquetípica ancianidad- vejez; sabemos que, como en toda división de lo humano en categorías, nadie se encuentra totalmente involucrado en una sola de tales polaridades. Es raro que la realidad individual sea blanca o negra; en general, es gris claro o gris oscuro. El proceso siempre es gris y se puede dirigir hacia la luz o hacia la oscuridad. Por otra parte, lo expuesto, más que una descripción de lo existente es un alerta para quienes nos acercamos a esas etapas. Es ésta una semblanza espiritual de la vida después de los 63 años. Por entonces deben existir objetivos de vida. El hombre o la mujer de esta edad puede observar que tiene por delante una gracia divina y esto estimulará su reconocimiento y veneración; no porque la vida sea tan bella sino porque puede estructurarla y analizar la existencia pasada evaluando así los distintos aspectos de la misma. Extracto del libro La Tierra como Escuela |