Ir a página principal OBJETOS DE OTROS TIEMPOS
Hay gente que cree que los objetos son sólo objetos, y que su proceso pasa inevitablemente por acabar en el basurero cuando comienzan a estropearse con frecuencia o simplemente su utilidad o su estética ya no encaja con nuestras necesidades. Así transcurre la existencia de la inmensa mayoría de las "cosas" materiales que nos han rodeado, y todos aquellos mecanismos que fueron ideados con gran esfuerzo e inventiva, que un arriesgado fabricante puso a la venta y que a veces recorrieron medio mundo antes de caer en nuestras manos, acaban desmembrados en cajones, refundidos en hornos de metales o simplemente formando parte de un estrato geológico del vertedero que los arqueólogos del futuro estudiaran con atención. También hay objetos que tienen más suerte, y superan el estadio de ser "viejos" para convertirse en "antiguos". Entonces su nueva importancia ya no será aquello para lo que fueron creados, sino normalmente para ocupar en la casa un espacio como adorno o criar polvo en la estantería de un museo que pretende mostrarnos sin pasión lo volátil de su importancia. En tiempos de nuestros abuelos las casas solían tener desvanes, y a veces grandes y oscuros sótanos en que se guardaban sin problemas los objetos que habían acompañado la vida cotidiana de varias generaciones. Unos amigos tienen en su casa la espada, el sombrero de dos picos y el uniforme alabardero del abuelo de su abuelo, que siendo español y de una forma que aún nadie me ha sabido explicar, en el primer tercio del siglo XIX llegó a ser general del ejército inglés de Jorge III. Otro amigo guarda algunas maravillas de la mecánica de precisión, herramientas y diagramas de máquinas de vapor, piezas de cañones navales y hasta un auténtico trozo del eje de bronce del submarino de Isaac Peral. Yo no tengo esta suerte, un abuelo era militar de infantería y el otro un humilde zapatero manual, y aquello que me gustaría poseer de este último, su banqueta de herramientas, se perdió hace treinta años en alguna mudanza de mis padres. Por otra parte, nunca he tenido demasiado desarrollado el espíritu de coleccionista, pero reconozco que le tomo cariño a algunas de las "cosas" que he usado durante años, sobre todo si estaban bien hechas y se portaron como su constructor predijo, sin dar problemas, o si de alguna forma han quedado asociadas a vivencias, actividades o personas que recuerdo con agrado. Esta página muestra algunos de estos objetos de otros tiempos que aún guardo y que me gustaría poder conservar. Receptor a lámparas Atwater Kent E-765
El nombre de Atwater Kent se refiere a una importante firma americana de Filadelfia que desde 1921 hasta su cierre en 1936 llegó a construir millones de receptores de radio de gran calidad. El modelo E-765, de cinco lámparas, fue de los últimos que salieron de sus factorías. Este receptor, cuyo mueble es denominado en América tipo "Tombstone", apareció sin nombre ni referencia alguna en un trastero de mi taller al cerrarlo hace siete años, procedente de un cliente que me lo dejó para reparar muchos años antes y que al comunicarle un posible presupuesto decidió que no valía la pena retirarlo. En todo caso, no descarto algún día proceder a su reparación para que su altavoz vuelva a sonar como en 1936. Receptor a lámparas Philips B4E-25A
El receptor B4E-25A de Philips es un representante de la última generación de aparatos de radio que funcionaban con válvulas de vacío a finales de los 60. Equipaba 7 lámparas Noval y ya disponía de la banda de FM y antena de ferrita interior. Este ejemplar fue un regalo de un amigo radiotécnico al cerrar su taller (como por desgracia a pasado con casi todos los que había veinte años atrás). El estado del aparato no es demasiado malo, tiene todas las lámparas menos el ojo mágico, y algún día me gustaría proceder a su reparación. Amplificador a lámparas Philips EL-6400 IE
Este amplificador monoarural a lámparas Philips EL-6400 fue el responsable de la música ambiente y la sonorización de un hotel durante varias décadas, hasta que fue sustituido por un modelo transistorizado que apenas duró 3 años. La potencia de salida era de 20 vatios con una distorsión que no llegaba al 4%, se alimentaba con rectificadores de selenio, y sus 6 válvulas eran de los tipos EF40 (3), ECC81 (1) y las de potencia EL 81 (2). En este caso, faltan las dos EF40 y la restauración del aparato exigiría bastante trabajo para remozar el chasis oxidado, pero los transformadores están en buen estado y excepto por las horas necesarias no sería difícil su reparación. Maleta tocadiscos Dual
Esta maleta-tocadiscos es de mi esposa, y la recuerda desde siempre en casa de sus padres. No tiene marca visible en la caja, aunque el giradiscos es de la conocida marca alemana Dual. El amplificador interno es a lámparas del tipo universal y salvo algún problema de alimentación, parece estar en muy buen estado. Esto sin duda va a facilitarle la promesa que le he hecho a mi mujer: que su fiel compañero de adolescencia, algún día volverá a sonar. Para que se vaya preparando sobre cómo puede hacerlo, ahí va un link de "Lo mucho que te quiero" de Los Ángeles, un buen grupo vocal de aquella época, que también era invitado habitual en los guateques: Máquina de escribir portátil Oliveti ICO
Esta máquina de escribir portátil procede de casa de mis suegros y según he averiguado, el modelo comenzó a construirse en 1932. Aún funciona perfectamente, aunque los martillos tipográficos están ya bastante gastados y las letras más usadas, como son la "a" y la "e" presenta un desgaste considerable. Gemelos de ópera
Este tipo de gemelos, llamados también "impertinentes", eran muy populares a finales del siglo XIX y principios del XX. Se utilizaban principalmente en eventos sociales como la ópera o el teatro. Éste en concreto salió de casa de mi abuela, junto a una caja de latón con monedas de Argentina de 1920, país en el que residieron en esta década y por espacio de 11 años. Cámara fotográfica Kodak SIX-20 "Popular Brownie"
George Eastman fue sin duda el genio que consiguió convertir a la fotografía en una afición popular. Uno de sus aciertos fueron las cámaras económicas y fáciles de manejar, como esta "Popular Brownie", fabricada en Inglaterra a mediados de los años 30, y que ahora descansa en el salón de mi casa, junto a otras cámaras que ya han pasado a la historia. Cámara fotográfica Voigtlander Bessa I
Fruto de la técnica alemana de los años 30, es la Bessa I, una excelente máquina de negativo 6 x 9, que a diferencia de la sencilla "Brownie" estaba dotada de ajustes como enfoque, diafragma, dos velocidades y pose, encuadre por prisma o por visor plegable, e incluso posibilidad de acoplar disparo remoto. Esta cámara la compré hace algunos años en un mercadillo por 35 € y siempre he querido encontrar un negativo adecuado para al menos probarla una vez. El problema es que los únicos que se adaptan en cuanto a tamaño son profesionales de 400 ASA, sensibilidad excesiva para la máxima velocidad de 75 que permite la Bessa I. Proyector de cine Marín 850, de 8 mm.
Hace 45 años acompañé a mi padre a un viaje a Barcelona, recuerdo que cogimos un taxi hasta una zona industrial, y que él entró en una empresa y salió al poco rato con dos cajas misteriosas. La más pequeña contenía una cámara filmadora a cuerda de 8 mm. y la mayor este precioso proyector que usamos durante muchos años para visionar las películas familiares, hasta que fue sustituido por otro más moderno de Super-8. Recuerdo que solía fallarle el avance, y cada poco tiempo había que parar para recolocar la película y evitar que las imágenes comenzaran a saltar o se detuviera y el cuadro acabara quemándose. El caso es que cuando lo rescaté, y excepto por una correa rota que cambié sin problemas, el proyector seguía funcionando perfectamente, y desde entonces lo pongo en marcha de vez en cuando para ver las viejas películas como se veían por entonces. Mini-cámara espía
En realidad no recuerdo ni donde ni cuando siendo un niño compré esta mini-cámara, aunque sí que tuve que modificarla para que funcionara. Las fotos no eran gran cosa, ya que salían de negativos de 14x14 mm. cuyo rollo para diez fotos era del tamaño de un filtro de cigarrillos. Realmente, no creo que con ella se pudieran copiar los planos del Apolo XI, pero valga como curiosidad y como contraste con la siguiente cámara, que además está colocada a su lado en un estante de la librería de mi casa. Cámara fotográfica reflex Yashica TL-Electro
La Yashica TL fue mi primera cámara seria que tuve a los 15 años. Es una reflex robusta y fiable de obturador por cortinilla que compré de segunda mano al no poder acceder a la Nikon de rigor. La utilicé durante mucho tiempo, revelando mis fotos en un cuarto oscuro con una ampliadora Affa que perdía luz por los cuatro costados, convirtiendo el techo en un "remake" estrellado de un baño árabe. Tengo varios objetivos, y en concreto, el que lleva puesto es uno de los más luminosos que haya visto nunca, un 55 mm. 1/1.2, con un cristal del tamaño de un "culo de botella", que sin duda los aficionados a la fotografía sabrán apreciar en circunstancias de poca luz. Ahora la TL ya lleva mucho tiempo de descanso. El tener que llevar varios objetivos, el flash aparte, los filtros y el kilo y medio que pesa la propia cámara, aconsejó dejarla en casa, especialmente en los viajes, donde la cambié por una Pentax de encuadre clásico y posteriormente por una HP digital. A esta caja de minerales la vi por primera vez a los diez u once años en el mostrador de una óptica que a veces vendían objetos de ciencia, y debo confesar que me encantó. El problema es que valía la friolera de 350 pesetas de entonces, que venía a ser lo que ganaba un obrero manual en tres días de trabajo. Al final, después de mucho regatear con mi padre conseguí cambiárselo por un viaje a Barcelona, al que renuncié para poder comprarme la preciosa caja. Mi primer libro de ciencia
Maravillas de la Ciencia, el libro que abrió una curiosidad que nunca se ha cerrado
El caso es que este libro contiene todos esos temas que hoy en día siguen despertando mi interés, como la espectroscopía o la física nuclear, incluido una descripción de cómo funcionaban los "cerebros electrónicos" de entonces, aunque mi viejo Pentium IV le de hoy en día miles de vueltas al ejemplar de IBM 705 que por entonces sería una maravilla de modernidad. Espectroscopía, "cerebros electrónicos" y física nuclear. Temas que hoy en día siguen interesándome
Algunos de los matraces, probetas y un destilador de cristal para análisis de vinos que utilizaba mi padre en la época que creaba el vino achampañado "Grand Cremand", hecho con gran acierto combinando vinos blancos de Alella y del Penedés, y que pese a ser embotellado con otras dos etiquetas distintas, por su insuperable "bouquet" adquirido en treinta segundos circulando por el interior de la humeante máquina de inyección de CO2, era el más solicitado por Navidad. Otros elementos de la misma procedencia que he podido conservar son, de izquierda a derecha:
Regla de cálculo Faber-Castell
Aunque desde el desarrollo de los logaritmos por Napier en 1614, fueron muchos quienes se atribuyeron la invención de la regla de cálculo, el modelo de cursor, muy semejante al actual fue desarrollado por John Robertson en 1775, y durante 200 años fue el único sistema práctico y rápido para efectuar cálculos complejos como multiplicaciones, divisiones, raíces, potencias, logaritmos y funciones trigonométricas. A esta Faber-Castell la compré a los 14 años, cuando cursaba quinto de bachillerato, y la utilicé durante seis años hasta que en la universidad pude adquirir una de las primeras calculadoras Sanyo, que pese a su rapidez y exactitud no tenía ni por asomo la capacidad de efectuar tantas operaciones como la regla. Este podómetro para mapas lo compré hace treinta años para un uso específico: quería colocar los mapas militares de mi isla sobre una mesa y contar los kilómetros de pared seca que hay en su superficie. La finalidad histórica de este sistema de parcelamiento de los campos era proteger de la erosión la escasa tierra cultivable y a la vez utilizar en algún provecho la ingente cantidad de piedras que contiene. Y en algunas zonas la fragmentación de las parcelas es tan grande, que pese a la que la extensión de la isla no llega a los 800 Km2, estaba seguro que la longitud de pared asombraría a más de uno, superando con facilidad varios miles de kilómetros. Pese a que comencé el trabajo de medición con bastante ímpetu, debo confesar que al poco una chica desvió mi atención y nunca llegué a acabarlo. Sextantes de navegación
El robusto y fiable sextante metálico Freiberg
La navegación a vela ha sido siempre una de mis pasiones, y a ella he dedicado la mayor parte del tiempo de ocio de mi vida. Junto a la experiencia de navegar más lejos y en embarcaciones mayores, hace unos 28 años llegué a obtener el título de Capitán de Yate, en cuyo temario figuran algunos aspectos y procedimientos de navegación astronómica. Y para poder practicarla con propiedad, aproveché un viaje por mar hasta Marsella -después de soportar un inolvidable temporal de fuerza ocho en el Golfo de León- para comprar este excelente sextante metálico Freiberg, construido con la sencillez y robustez típica de los productos de la extinta Alemania Oriental (DDR). Durante un tiempo, hasta que pudimos instalar un Loran-C lo utilicé bastante, y pese a los problemas inherentes a la toma de alturas desde embarcaciones menores, en las situaciones por rectas de altura, siempre conseguí con él una precisión superior a las dos millas náuticas. Sextante de prácticas Ebco El sextante Ebco es un modelo de prácticas de construcción inglesa y que había adquirido antes que el Freiberg, mientras aún estaba estudiando. Pese a no ser ninguna maravilla de la precisión, como sextante funciona razonablemente bien, y recuerdo que gracias a él pudimos encontrar una noche el puerto de Barcelona, que permanecía totalmente escondido tras una espesa bruma costera que se había levantado hacia poniente en el atardecer. Algunas lámparas de radio
Válvula rectificadora Tungsram Barium Rectifier de principios de los años 30
![]() Los años 30 fueron la década en que la radio se popularizó. En esta época las válvulas eran de grandes dimensiones,
como esta PV495, utilizada en un receptor de radio del tipo "capilla" que de forma totalmente irreflexiva desguacé a los 15 años. En concreto es una válvula rectificadora "TUNGSRAM - Barium Rectifier"
doble diodo, con filamento de 4,2 v. y placa 300 v.
Una VT-25 y dos VT-4, válvulas tipo triodo que equipaban la emisora militar
General Electric BC-375 de la II Guera Mundial Muchos años después de que Lee de Forest inventara el triodo y de que hubieran aparecido el tetrodo y el pentodo, de mejores características en radiofrecuencia, la disposición de tres electrodos aún se seguía usando en aplicaciones especiales, como esta VT-25 de señal y las dos VT-4 de potencia, que equipaban la emisora General Electric BC-375 de las "Fortalezas volantes" B-17 americanas de la segunda Guerra Mundial. Estas lámparas pertenecían a una emisora de este tipo que restauré a los 17 años y que lamentablemente vendí poco tiempo después. Válvulas de radio de uso general en radio y televisión en los años 50-60
![]() En los años 50, las válvulas de vacío ya estaban muy perfeccionadas, de tamaños mucho más reducidos y con centenares de tipos distintos diseñados para aplicaciones concretas. Como las de la foto precedente, utilizadas en radio y televisión. Las válvulas de arriba, de izquierda a derecha, son: - AZ41 doble diodo rectificador de alimentación, con 4 Volts de filamento, y 300 V 70 mA. de placa - UL41 pentodo de salida de audio de 1,35 w. para montaje universal sin transformador, filamento 45 V. y placa 100 V. 32 mA - Una rectificadora doble diodo sin identificar - 6BA6 pentodo amplificador de frecuencia intermedia - ECC81 doble triodo de UHF utilizado en los antiguos sintonizadores de televisión Nuvistores, válvulas subminiatura destinadas a equipos portátiles
Los llamados nuvistores eran lámparas de muy pequeño tamaño y bajísimo consumo que se utilizaban en equipos portátiles, emisores, amplificadores, detectores de metales, etc. Especialmente los equipos militares que funcionaban a baterías hicieron uso intensivo de este tipo de válvulas durante varias décadas. Guardo unas siete u ocho de distintos tipos. Las que figuran en la foto de la izquierda son una 1AD4 (pentodo amplificador de frecuencia intermedia, con filamento a 1,25 volts y placa a 45 volts 3 mA.) y un doble detector cuyas siglas se han borrado. La foto de la derecha es de un módulo amplificador de frecuencia intermedia equipado con un nuvistor, y que pertenecía a un equipo de comunicaciones militares AN-PRC 10 del que fui responsable en tiempos de la mili. Válvula de potencia EIMAC 7034 de un emisor de TV en UHF Las válvulas de potencia eran grandes emisoras de calor, y por este motivo, su diseño y construcción era distinto al de las válvulas de señal. Esta EIMAC 7034 de un emisor de TV de VHF, tiene un radiador metálico en su parte superior que permite refrigerarla mediante convección forzada por un ventilador, y un tamaño muy pequeño obligado por las altas frecuencias de funcionamiento. ![]() Las primeras experiencias en televisión utilizaban un sistema de exploración mecánica basada en el disco de Nipkow, pero no se obtuvieron buenos resultados hasta la invención de los tubos de barrido electrónico. Los dos tubos vidicón de la imagen anterior son versiones muy mejoradas de los primitivos orticones. En concreto, estos modelos de tamaño muy reducido son de cámaras en color de principios de los años 80. Válvula de tipo fotomultiplicador, usada en detectores de luz extremadamente sensibles
Los tubos fotomultiplicadores son unas válvulas de vacío especiales que hacen uso del fenómeno de emisión secundaria para medir cantidades minúsculas de luz, llegando incluso a detectar la incidencia de un solo fotón. Este precioso fotomultiplicador pertenecía a un equipo de gammagrafía médica y lo guardo como oro en paño para utilizarlo en un futuro equipo de centelleo detector de partículas radiactivas. Válvula de potencia ABB Brown Bovery T 1000-1, utilizada en emisoras de radiodifusión
Hace algunos años acudí a un programa de radio para una entrevista relacionada con la publicación de un libro de viajes por mar, y los locutores, al saber que era técnico de radio, me regalaron una de las válvulas de potencia de sus equipos emisores de onda media. La válvula, que ya debe estar agotada según los parámetros de vida media, es un triodo de caldeo directo Brown Boveri T 1000-1, capaz de entregar 3 Kw. en emisión de OL, OM y OC. La alimentación de filamento es por 8,5 volt 26 Amp. La tensión de placa 6 Kvolt, max 6 Amp y el factor de amplificación de 20:1. Esta válvula, de tamaño y peso considerable, está estudiada para trabajar hasta 60 Mhz. y debe funcionar con refrigeración forzada por aire para que el cristal se mantenga a un máximo de 160 Cº y el bulbo a 300. Osciloscopio a lámparas LME LE 15/01
Excepto un tester ICE-680 (que aún guardo en algún cajón), creo que este osciloscopio a lámparas fue el primer instrumento "sofisticado" que tuve mientras aún estaba estudiando electrónica. Y es que muy pronto aprendí a utilizar las ventajas de "ver" las señales y no sólo medir su amplitud media. Aunque las limitadas cualidades del LME en cuanto a banda de paso, linealidad y estabilidad de sincronismos, no tenía nada que ver con los Philips de 40 Mhz y doble trazo que teníamos en la universidad. A este ejemplar se lo compré a un viejo reparador de teles que lo tenía arrinconado en un armario, le cambié algunas de las lámparas, excepto la rectificadora que por aquello de la modernidad sustituí por un rectificador de silicio BY-127, y lo use durante muchos años para comprobar mis circuitos e incluso en trabajo profesional de reparación, hasta que fue sustituido por un Hameg de 20 Mhz. que aún tengo en mi cuarto de trastear. Osciloscopio Heathkit 10-4205
Este osciloscopio, construido a base de un kit de esta conocida marca americana, lo compré a precio de ganga a un yankee aficionado a la electrónica que vivía en mi ciudad, y la verdad es que me ha prestado muy buenos servicios. No tiene una banda pasante demasiado extendida (5 Mhz), pero tiene doble trazo y resulta suficiente para todas las aplicaciones de baja y media frecuencia, y lo que más me gustó es que su circuito es extremadamente sencillo, con componentes muy fáciles de encontrar y de reparar en caso de avería. Respecto a su antiguo dueño, un señor algo mayor, de barba poblada y envergadura consistente, siempre bromeábamos diciendo que a la fuerza debía ser de la CIA, ya que tenía una forma enigmática de actuar, y siempre que hablaba contigo intentaba sonsacarte opiniones políticas, especialmente sobre los países e ideologías que por entonces aún persistían tras el Telón de Acero. Receptor Sanyo 8TR De Luxe
A finales de los años 60 comenzaron a popularizarse los pequeños transistores "Made in Japan", que no necesitaban enchufe ni una antena de hilo tendida por detrás del mueble de salón. Estos receptores, capaces normalmente de captar la onda media y una parte de la onda corta, no eran demasiado caros, sobre todo si los comprabas en ciertos bares del puerto que los conseguían de contrabando, y con el tiempo acabaron "jubilando" a los viejos aparatos de lámparas. Este Sanyo 8TR De Luxe, tras un reajuste de las frecuencias intermedias, comenzó a funcionar como el primer día, aunque la onda corta no es un dechado de sensibilidad y tiende a interrumpirse por algún mal contacto que no he podido encontrar. Receptor Sanyo 8S-P8
Este receptor es del mismo tipo que el anterior, aunque de momento no he conseguido hacerlo funcionar. Para ello sería necesario seguir el circuito paso a paso, especialmente comprobar los electrolíticos, las resistencias de alto valor y los transistores de germanio, que suelen tener la tendencia a degenerarse con el tiempo. Receptor Vanguard Micro Samos
La casa Vanguard, marca de la empresa catalana Cahué Industrial, fue en España un referente en radio y televisión durante varias décadas. Sus primeros transistores solían tener nombres de cohetes y satélites, como el Atlas o la propia marca Vanguard. En casa tuvimos un televisor y unos cuantos transistores de esta marca, aunque sólo conservo uno de ellos, el Micro Samos, hermano pequeño del Mini Samos, que tiene sólo 6 x 7 x 3 cm, recibe la Onda Media con una calidad aceptable y las dos pilas RL6 de 1,5 volts dan para muchas horas de audición. Receptor Sony Earth-Orbiter
Cuando de colegial iba a la biblioteca, solía gustame hojear la revista Mecánica Popular, en la que a veces había artículos sobre temas ajenos. Recuerdo uno de ellos sobre los fabulosos receptores americanos Zenith, de dial en forma de tambor, con los que podías escuchar desde los radiofaros de la onda larga, a la música de una emisora comercial en onda media, a los radioaficionados de la onda corta y los bomberos o la policía en el VHF. Naturalmente, mi padre nunca llegó a comprarme el carísimo Zenith que le pedía con insistencia, aunque con el tiempo cayó en mis manos este Sony Hearth Orbiter, construido en los años 70 con la misma filosofía y que no les va demasiado a la zaga en cuanto a bandas y prestaciones. Por lo demás, este Sony tiene una historia curiosa, ya que estaba en el interior de un velero que acababa de venderse y en el que yo estaba efectuando una reparación de la antena. Entonces, el antiguo dueño, un canadiense que había sido piloto de la RAF, corredor de coches y especialista de riesgo en películas de acción, pensó que ese chico tan apasionado por la electrónica y las comunicaciones le sacaría más provecho que el dominguero de tierra seca que acababa de adquirir la embarcación. Como sea, el receptor sigue funcionado, aunque los conmutadores están algo deteriorados y de vez en cuando es necesario limpiarlos con unas gotas de spray CRC. Magnetófono de cinta portátil Sony Tape Recorder TC-222
Los primeros magnetófonos que vi de cerca eran enormes modelos a lámparas de marcas alemanas, como Telefunken o Schaub-Lorenz. Éste no es tan antiguo, y representa la época de los transistores en que marcas como Sony comenzaron a construir aparatos de calidad a precios asequibles. Este Sony TC-222 vino del Japón, traído por un familiar de mi mujer que era "bailaor" flamenco en este país y que por cierto andaba liado con una geisha, protegida de un yakuza –un capo mafioso nipón- el cual, pese a su pasión por el flamenco, le había prometido que si se portaba mal con ella procedería a cortarle en rodajitas "aquello" que le hacía hombre. Dejando de lado esta sórdida historia y volviendo al Sony TC-222, diré que cuando lo arranqué por primera vez, había en su interior una cinta con canciones de Roxy Music y una especie de monólogo de mi cuñado siendo adolescente que repetía una y otra vez durante más de media hora: "...voy a estudiar, estudiar y estudiar y sacar un nueve de media..." Supongo que lo grabó con la idea de colocarlo sobre la mesilla de noche y que durante el sueño le imbuyera en el subconsciente la necesidad de esfuerzo para sacar buenas notas. Importante nota aclarativa: el familiar de marras se portó fatal con la geisha, porque nada más regresar a España con la nipona se lió con cierta cupletista que por entonces era sólo una niña y que ahora es bastante conocida, pero por lo visto el poder del yakuza no alcanzaba hasta Madrid y él salvó finalmente a su hombría de convertirse en rodajas. En cuanto a mi cuñado, acabó el bachillerato con un nueve de media, y también la carrera de Empresariales en la universidad, y actualmente es un profesional de cierta importancia en el mundillo de las asesorías financieras de este país. Magnetófono de cinta Akai GX-4000DB
Esta platina magnetofónica (puesto que no dispone de amplificadores ni altavoces y ha de ir conectada al equipo de alta fidelidad) también funcionó durante muchos años en un hotel para amenizar el ambiente con música suave. Cuando me lo regalaron, los cabezales estaban completamente limados y el rodillo de goma sólo era un conjunto de grietas alrededor del eje, pero una cura de rejuvenecimiento permitió que volviera a funcionar. El rodillo de goma lo encontré por pura suerte en un servicio técnico de esta marca, y los cabezales tuve que sustituirlos por sus correspondientes de platina casette y efectuar algunos cambios en el circuito para ajustar la polarización. La calidad de sonido es excelente, y en las cintas que permiten hasta 3 horas y 20 minutos de grabación he intentado reunir la música que era habitual en su "trabajo" hotelero, como el "Feelings" de Morris Albert, canciones de Roy Orbison o el "Only you" de los Platters. Casette Philips D 6220
El sistema cassette salió al mercado cuando yo estaba estudiando bachillerato, y hasta hoy en día que pese a la existencia del mp3, sigo usándolo casi a diario. Tuve un casette Vanguard que no iba ni a la de tres, uno de los primeros Philips de mando mecánico, un Sanyo de teclas y este D 6220, que según recuerdo apareció por mi taller pegado a la consola de madera de un pupitre de una escuela de idiomas, en donde los alumnos debían repetir "...my name is Peter..." cuando desde el casette le decían "...my name is Mary... what is your name...?", tedioso trabajo que cambié por grabar y reproducir los programas de mi querido ordenador Sinclair Spectrum. TV b/n Universum SK-2215-75
Esta pequeña televisión a blanco y negro, capaz de funcionar con pilas, fue mi primera televisión particular, y creo que se la compré a principios de los 70 a un señor al que llamaba "El Salacof", porque siendo de mi tierra solía pasearse en verano con este típico sombrero distintivo de la casta colonial inglesa. La tele era de la misma procedencia, y por entonces me costó la friolera de 15.000 pesetas. El caso es que funcionó en mi cuarto durante muchas horas y durante muchos años, y hasta me la llevé a una excursión de varios días en que no paró de llover y desde la boca de una cueva pudimos al menos disfrutar de los "Telediarios" de una jovencita Rosa Mª Montero y de las "Misiones Imposibles" de Martin Landau. Un día, sin previo aviso, dejó de funcionar. Desde entonces la guardo en una estantería de mi antiguo taller, por si decido revivirla. Magnetoscopio portátil VHS JVC HR-4100 EG
Cuando a los 25 años trabajaba en el taller de una tienda de radio y televisión, se me ofreció la oportunidad de adquirir una grabadora de vídeo portátil de segunda mano. Se trataba de la JVC HR-4100 y de sus accesorios principales, como la cámara a vidicón con su cable de unión, la fuente de alimentación a 220 y el sintonizador para recibir y grabar los programas de TV. Este conjunto, que pocos años antes costaba la friolera de más de 200.000 pesetas (cantidad que como referencia podemos comparar con el millón o millón y medio un piso de cien metros cuadrados de aquel entonces), bajó estrepitosamente de precio en el mercado de segunda mano al salir las nuevas cámaras compactas con la cinta VHS incorporada. Realmente, no era lo mismo tener que transportar los 12 Kg. del magnetoscopio y los 4 Kg. de la cámara, a sólo algo tan "liviano" como 3 Kg. del conjunto integrado en las nuevas Panasonic o JVC. Recuerdo que las únicas veces que intenté usarla en una excursión campestre acabé con el hombro dislocado por los 12 Kg de peso del magnetoscopio y la muñeca derecha terriblemente dolorida por la cámara de 4 Kg. Y a todo ello era necesario añadir las baterías de plomo de recambio, puesto que el enorme y pesado ladrillo de 12 Volts 2,4 Ampers, apenas duraba 20 minutos de grabación. Sí lo utilicé en cambio en mi casa durante muchos años, como un aparato de vídeo normal conectado al televisor. Ahora hace tiempo que no lo arranco, se supone que debería funcionar, aunque en todo caso los problemas que estos modelos solían tener se resumían a las tres o cuatro correas de arrastre de los mecanismos internos y al cabezal, cuya superficie solía oxidarse con el tiempo. Recambios que creo guardar en cajones de mi antiguo taller. Cámara Sony 8 mm CCD 8AF
Esta Sony de formato 8 mm. fue la cámara de mi padre, la que utilizó durante muchos años en sus viajes alrededor del mundo. Tengo cintas filmadas en Argentina (donde él había nacido), en California, en Bankok, en Egipto, en Australia o en Japón. Él ya no está entre nosotros, y esta cámara ha permanecido al menos 10 años guardada en el fondo de un armario, pero la sorpresa es que parece funcionar como el primer día, graba y reproduce a la perfección, aunque naturalmente, las baterías de plomo originales han pasado a mejor vida. A este respecto, mientras trabajé en reparación siempre tuve mucho respeto por la marca Sony, porque en vídeo hacía cosas complejas pero con una gran calidad, lo cual no puede decirse de la Philips, en que todos los elementos mecánicos eran de pena y solían causar un sinfín de problemas. Mi idea para esta Sony es conseguir baterías compatibles o fabricar alguna del mismo formato y tensión, aunque sea con elementos de niquel-hidruro. Si lo consigo, me comprometo a utilizarla de nuevo. Amplificador Hi-fi Pioneer SA-606
La alta fidelidad en la reproducción musical fue una meta que todos queríamos alcanzar en los años 70. En España la marca de referencia era Vieta, con amplificadores de calidad y estética minimalista, unos buenos altavoces y la adopción del plato giradiscos Ocnoson que sustuía a modelos Garrard anteriores. Vieta representaba además a varias firmas extranjeras importantes en este campo, como las irlandesa Koss, con los auriculares electrostáticos más perfectos (y caros) del mundo, a los altavoces Goodman o a la indiscutible marca reina en alta fidelidad, la americana Marantz, mezcla de sofisticación y excelentes características de sonido. Este amplificador Pioneer fue un poco un intento de imitación del Marantz contemporáneo, con el que guarda un gran parecido estético. Yo se lo compré a un cliente que cambiaba su lugar de residencia y lo utilicé en casa durante mucho tiempo, junto al inevitable giradiscos Ocnoson y unos altavoces Sony planos, de "nido de abeja", a los que en un esfuerzo casi de cirugía había podido cambiar las espumas de suspensión deterioradas. En cuanto a cápsulas magnéticas, he probado de todo, desde la modesta Fox, a las populares Shure M-75 y M-95 de aguja elíptica, o la que aún tengo instalada, una Ortofón de la que no sé ni el tipo, pero cuya calidez de sonido me gusta incluso más que las míticas Empire VE-1000. Giradiscos EGA Planar 3
Este giradiscos es una rara avis, el plato, de peso considerable es de cristal, la trasmisión es por correa a partir de un motor síncrono y su calidad general es suficientemente buena como para formar parte de un equipo de alta fidelidad. Giradiscos Thorens TD-110
Si en amplificadores los Marantz, los Denon o los Quad se consideraban de los mejores del mercado, en giradiscos el Thorens era sin duda el rey. Aún recuerdo un modelo de tracción por correa que eran necesario ayudar con el dedo en el arranque, puesto que la gran inercia de su plato de 4 Kg. provocaba que tardara bastante en adquirir la velocidad estable. Este Thorens que tengo guardado en una estantería es de tracción directa, es decir, el plato forma parte del rotor, y su control electrónico asegura una rápida arrancada, una buena estabilidad de revoluciones y una mínima "rumurosidad" transmitida al disco. Giradiscos Cosmo Ocnoson
El plato Ocnoson, que ya he citado un par de veces en esta página, fue fabricado inicialmente por la casa Cosmo en un apuesta hacia la alta fidelidad a partir de sus productos habituales, centrados alrededor de maletas-tocadisco de bajo precio y modestas prestaciones. El Ocnoson es un giradiscos muy sólido y de sencilla factura, con un motor síncrono de 50 Hz sobre el cual hay un eje cónico de doble diámetro en donde encaja la correa de arrastre. Una guía solidaria al control externo de velocidad permite subirla o bajarla ligeramente, así como el mando selector de 33-45 rpm. la obliga a saltar de uno al otro diámetro. El ajuste es muy fino y puede controlarse mediante un sencillo estroboscopio de neon incorporado. Aparte de ello, tiene los típicos ajustes de peso (grueso mediante contrapeso y fino por un desplazador concéntrico al brazo) y de anti-skating, así como un buen freno-amortiguador de bajada. Aparte de todos los objetos relatados anteriormente, los cuales intentaré mantener, reparar y conservar, es posible que tenga cajas y rincones olvidados que aún guarden algunas sorpresas, cosas que recuerdo haber visto por casa de mis padres y que ahora no puedo encontrar, como por ejemplo una brújula de bitácora francesa de principios del XX, una antigua máquina de vapor y un tomo entero de ejemplares encuadernados de la revista "La Ilustración Española y Americana", de la década de 1880. Continuará... Ir a página principal
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