Tema anterior Ir a índice del tema Ir a página principal PROYECTO ONA, VELERO AVANZADO DE RADIOCONTROL
Parte VII - PRUEBA DE NAVEGACIÓN Una vez acabado todo el montaje, di dos manos de pintura acrílica a pistola y unas marcas distintivas en el casco y las velas, que realzaron la estética del conjunto. En el centro de la mayor, también pinté el anagrama de la clase ONA SAIL, en forma de ola rompiente. El velero estuvo acabado a principios de marzo y la primera prueba se efectuó en un día de viento racheado de poniente. En los primeros momentos ya demostró sus buenas cualidades de navegación, superando a los demás veleros del tipo Hispaniola, con una velocidad superior en un 30 % de media. Las diferencias eran menores al navegar en popa y muy grandes en la ceñida, tanto en ángulo como en velocidad. El ONA, en algunas de las primeras pruebas de navegación
El ONA, que a causa de su poca manga y redondez del casco tenía poca estabilidad de forma, demostró una excesiva tendencia a escorar con las rachas, por este motivo cambie la orza original de 50 cm. por la de 70 cm. y el problema quedó solucionado. Otro problema que se manifestó fue que con vientos racheados y altas velocidades hundía la proa en el agua, llegando incluso a clavarse en ella hasta media eslora. Este defecto tenía difícil solución puesto que estaba provocado por la finura de la proa y el poco volumen sumergido. La solución consistió en atrasar al máximo el bulbo de plomo de 3,5 kg, cambiando de esta forma el asiento inicial. Para ello fue necesario inclinar la orza hacia atrás en un ángulo aproximado de 10 grados y perforar nuevos agujeros para la sujeción del bulbo. Todo ello obligó a atrasar el mástil en 6 cm. para restablecer el equilibrio vélico. También cambié el timón original por otro sobredimensionado, con lo que mejoró el gobierno y el control de la orzada. Con estas pequeñas modificaciones, el velero quedo perfecto, durante toda la primavera y principios de verano siguiente participó en multitud de regatas que siempre ganó por amplio margen, incluso frente a veleros tipo Cormorán o a prototipos del Hispaniola muy aligerados y provistos de velas Graham Bantock de competición. Las diferencias eran enormes con vientos medios y fuertes, disminuyendo con ventolinas y anulándose en momentos de fuertes encalmadas en que el Cormorán conseguía superarme. En resumen, debo manifestar mi satisfacción por los resultados del proyecto, que cumplió ámpliamente las modestas expectativas iniciales. Su historia y realización figuran en estas páginas con la intención de que la experiencia pueda servir a otros aficionados como fuente de ideas, o simplemente para ampliar los conocimientos teóricos sobre los que se funda la navegación a vela. Tema anterior Ir a índice del tema Ir a página principal
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