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APROVECHAR COMPONENTES DE UN CHASIS DE TV A VÁLVULAS


Es un hecho innegable que la electrónica ha avanzado muchísimo. Hoy en día colocan millones de componentes en el espacio en que antes apenas cabía uno. La integración ha permitido hazañas difícilmente imaginables en el tratamiento de señales analógicas o en el control y proceso de las digitales... pero a la vez, la electrónica se ha vuelto invisible, se ha constituido en una especie de "caja negra" compuesta a su vez por otras similares más pequeñas, de las que ignoramos su funcionamiento interno y hasta el tipo de conexión mutua. Incluso en la escala de Componentes de Montaje Superficial (SMD), ya es necesario disponer de una lupa binocular y de soldadores y herramientas especiales. Y  es tal vez por este motivo que quienes nos iniciamos en su día con las válvulas de vacío tengamos un poco de nostalgia de aquellos diseños sencillos y fascinantes, en que el chasis de montaje, los zócalos, las regletas, los transformadores y demás componentes tenían un tamaño "manual" y sus formas llamativas rivalizaban con la presencia de las propias válvulas y su filamento encendido.



Ahora bien, cuando nos proponemos crear un diseño "retro" a válvulas de vacío nos encontramos con el primer problema de conseguir los componentes adecuados. Hasta mediados de los 70 podían encontrarse con más o menos fortuna en cualquier comercio de electrónica, pero ahora, a principios del 2010, lo más normal es que al pedirle al dependiente un pentodo EL-84, un condensador variable tandem de 350 pf, un zócalo “rimlock” o un choque de 2,5 miliHenrios en nido de abeja", nos mire con cara de asombro y en caso de que aún sepa de qué estamos hablando nos diga que “ya no tienen nada de todo eso”.

Hoy en día podemos acudir naturalmente a ese gran mercado llamado Internet, en donde sí es posible encontrar de todo lo imaginable, incluso de nueva construcción. Desde válvulas Sylvania o RCA guardadas desde 1950 dentro de sus cajitas de cartón, a nuevas lámparas fabricadas el mes pasado en China, en Alemania o en los países del antiguo bloque oriental, a sí como los más variados componentes con el mismo aspecto que tenían en los viejos armarios de madera de las tiendas de radio de los 60.
El único problema de estas fuentes, como las compras efectuadas a través de eBay, suelen ser que raramente podremos encargar todo lo que necesitemos a un solo proveedor, y que muchas veces los gastos de envío superar ampliamente lo que nos cuesta el propio material.

También hay otra fuente, que es el aprovechamiento de viejos chasis y aparatos cuyo estado no aconseja su restauración. Ahora ya no son fáciles de encontrar, porque casi todos han desaparecido de alacenas y trasteros, excepto unos pocos que han tenido la suerte de ser restaurados, convirtiéndose en preciosas antigüedades que se exhiben en museos o decoran salones y pasillos de casas particulares. En todo caso, la decisión de desguazarlo o no debe estar un poco condicionada a su estado de conservación y a la estética o importancia que el aparato tuvo en su momento y en la actualidad.

Si buscamos en mercadillos dominicales y foros dedicados a la compra-venta siempre puede aparecer algo. Hace unas semanas pude adquirir por sólo 12€ el chasis de un viejo televisor valvular, que por su aspecto herrumbroso y cubierto de polvo casi solidificado bien habría podido pasar varias décadas tirado en un cobertizo al aire libre. Ésta página muestra un poco qué se puede conseguir de un resto semejante, y los sencillos procedimientos para llevarlo a cabo.

Chasis base de una TV a válvulas comprado en Internet por 12 €
    


Lo primero puede ser identificarlo, aunque este hecho tampoco tendrá demasiada importancia ante la intención es desguazarlo. De todas formas, si podemos averiguar marca y modelo y tal vez conseguir el esquema, ayudaría a identificar ciertos componentes, como válvulas que hayan perdido la rotulación, o las características de transformadores y bobinas.

En nuestro caso, este chasis es de un televisor sin marca, y al decir esto me refiero a la gran cantidad de kits premontados que a igual que la radio de los 40 y 50, llegaron a construirse en series pequeñas o medianas, y que eran vendidos a tiendas de minoristas, los cuales les colocaban su propio anagrama y a veces su propio mueble, y podían presumir de vender flamantes televisores marca “Electromésticos Narvaez” o “Foto-Radio Adelita”.
Nuestro chasis muestra en su parte trasera una placa de “Electrónica y Televisión S.A.”, de la cual he encontrado algunas pocas referencias en Internet, como una resolución de Hacienda sobre una “baja provisional” fechada en Barcelona en el 2006, lo cual nos da a entender que la firma ha existido al menos hasta épocas recientes. 

La placa identificativa del fabricante, con el modelo, número de serie
 y la cantidad total de válvulas que contiene

 


Si observamos el chasis podemos ver que todos sus zócalos (excepto de la lámpara de potencia de líneas) son del tipo Noval, llamados también “miniatura de 9 pins”, lo cual indica una construcción de los años 60 avanzados. La placa nos dice también que la TV estaba equipada con 16 válvulas de vacío, pero en el chasis sólo contamos 13, y teniendo en cuenta que el tubo de imagen es también una válvula de vacío, nos faltan dos que a buen seguro estaban montadas en el sintonizador de canales, el cual debía estar fijado al mueble y por tanto no disponemos de él.

Otro detalle observado es que los potes de frecuencia intermedia son de la marca Huguet, muy utilizados en este tipo de kits en que se intentaba encontrar en el mercado cualquier parte prefabricada que ahorrara trabajo y problemas para el montaje, especialmente con las bobinas, que siempre han sido unos elementos bastante críticos que pueden condicionar el rendimiento final.

En la parte baja del chasis, encontramos muchos ejemplares de las típicas resistencias de carbón, posiblemente de la marca Piher, firma puntera en la fabricación de componentes en la España de entonces. Los condensadores de poliester son también los típicos Bianchi, fabricados por Ibarrondo en Zarauz (Guipúzcoa). Algunos pocos componentes son de aspecto más moderno, debido sin duda a reparaciones que se efectuaron en el televisor a lo largo de su vida.

El chasis en su parte inferior. Los componentes, especialmente resistencias de carbón y condensadores de poliester,
 así como los electrolíticos de gran tamaño son perfectamente reconocibles

 


El cableado es el clásico hecho a mano con hilo semirrígido y las consabidas regletas de baquelita que sujetan los puntos intermedios, quedando los componentes normalmente soldados entre éstas y los propios zócalos de las lámparas.

Lo primero que haremos será quitar las lámparas. Sobre la parte abierta del chasis están en número de 10. Algunas de ellas son identificables sin dificultad por el serigrafiado que indica el tipo, en otras en cambio los signos se han borrado, y a falta del esquema que nos indique le tipo exacto, por su tamaño, su constitución interna y el lugar que ocupan el el chasis, podremos identificarlas sin demasiado margen de error.

Diez de las trece lámparas recuperadas: una PCL-805, una PCL-86, una PCL-84, una ECH-81, tres PCF-80 y tres EF-183
 


De izquierda a derecha tenemos:
Una PCL-805 (triodo-pentodo de potencia, deflectora de cuadro)
Una PCL-86 (triodo-pentodo de potencia amplificador de audio)
Una PCL-84 (triodo-pentodo de potencia amplificador de vídeo)
Una ECH-81 (triodo-heptodo, utilizado para mezcla de señales)
Tres PCF-80 (triodo-pentodo de señal, detectoras y conformadoras, separación y amplificación de sincronismos, etc)
Tres EF-183 (pentodo de señal amplificador de frecuencia intermedia)

A la vez, la parte cerrada del chasis que proteje los elementos de “ muy alta tensión” (MAT), contiene tres válvulas más:
Una PL-504 (amplificadora de potencia de líneas y generadora de MAT)
Una PY-88 (rectificadora para la tensión de enfoque de tubo)
Una DY-802 (rectificadora de alta tensión 9.000 Volts)
 
Las tres lámparas encerradas en la jaula protectora de alta tensión: la PL-504, la PY-88 y la DY-802

 


Estas tres válvulas se diferencian de las demás por tener electrodo superior, conectado internamente a la placa.
En este primer estadio, desmontaremos también las seis resistencias bobinadas de potencia, que en este caso estaban fijadas en un soporte metálico sobre la jaula de MAT.

Las seis resistencias bobinadas de potencia



Comprobación de las mismas con el téster


      
Estas resistencias tienen la misión de controlar corrientes importantes, y por este motivo su tamaño es respetable, puesto que en su funcionamiento habitual disipan bastante potencia en forma de calor.
Su misión puede ser muy variada. Desde adecuar tensiones para los filamentos en lámparas conectadas en serie, actuar de resistencia de cátodo de lámparas de potencia, hasta permitir que el aparato sea conectado a tensiones mayores seleccionables con el selector.
Las resistencias recuperadas son de valores 7, 60, 70, dos de 120, 470 y 820 Ohms y una vez comprobadas con el téster, todas salvo una de las de 120, tienen la continuidad y el valor correcto.

Ahora vamos a meternos con la gran cantidad de componentes de la parte inferior, los cuales iremos desoldado por zonas, utilizando para ello un soldador Pulsmatic JBC de 55 vatios y unas pinzas de punta estrecha.

Desoldando los componente individuales, especialmente resistencias y condensadores
 


Los componentes de esta parte, como ya hemos dicho, son principalmente resistencias de carbón y condensadores de poliester, aunque también podemos ver condensadores electrolíticos de filtro de respetable tamaño (en la parte alta-derecha de la imagen), algunas resistencias bobinadas de menor vataje que las anteriores y, aunque no se distingue en la imagen, algunos potenciómetros de ajuste, tanto de montaje en circuito como de fijación al chasis mediante rosca. También podemos ver componentes resistivos especiales que describiremos más adelante. Reconozco que el trabajo es algo tedioso y es necesario tomárselo con paciencia, especialmente porque las patas de los componentes, al estar dobladas y enderezarse, pueden romperse con facilidad

Parte de los componentes recuperados separados por tipos



 
Los componentes van cayendo sobre la mesa de trabajo, donde efectuamos una pre-clasificación en pequeños montoncitos. Por ejemplo, comenzando en la foto anterior por arriba a la izquierda, podemos ver resistencias de carbón de potencia media, posiblemente de entre 2 y 4 vatios. A su lado hay unos discos de color crema con marcas rojas y amarillas que son resistencias VDR, explicando un poco diremos que son resistencias variables según la tensión que se utilizan para limitar picos que podrían causar ruidos o afectar a otros componentes. Después está el grupo de los típicos condensadores de poliester amarillos de Bianchi. Las resistencias de 1 y 1/2 vatio están en el centro. En la línea de abajo podemos ver algunas resistencias bobinadas más y tres potenciómetros de ajuste. En el centro, cuatro choques de radiofrecuencia de valores diversos, bobinados en nido de abeja sobre una resistencia de alto valor, como se hacía en esta época. Y por último, en la esquina inferior-derecha, los condensadores de sintonía, tanto de poliester como cerámicos tubulares, cuyas características principales eran haberse fabricado con poco grado de tolerancia y no cambiar demasiado su valor con la temperatura.  

El chasis se va clarificando y deja ver el cableado y las regletas de baquelita
 


Poco a poco el chasis se va despoblando, dejando ver la regletas, los zócalos de las lámparas y el cableado con hilos de distintos colores, algunos de los cuales están atados entre ellos en forma de pequeños mazos para mejorar la consistencia del conjunto.

El módulo de frecuencias intermedias y detección está montado en una base metálica atornillada al chasis pero que no forma parte de él. Contiene 10 bobinas blindadas de distintas características y 6 zócalos Noval. En la parte inferior, que no se ve en la foto, hay una doble regleta montada en un soporte vertical, con pequeños pasacascos de material plástico y un blindaje de plancha de hojalata.

Módulo de frecuencias intermedias y detección, con 10 bobinas blindadas y 6 zócalos de lámparas Noval
 



Las diez bobinas de frecuencia intermedia y detección, desmontadas y desprovistas de su blindaje de aluminio para apreciar
 sus elementos internos. Hay también la bobina del oscilador de líneas y algunos choques de radiofrecuencia



 
Una vez acabados de extraer los componentes, les tocará el turno a los elementos de montaje, como las propias regletas y los zócalos. Observo que en algunos casos están no sólo remachados al chasis, sino también soldados al mismo, sin duda para mejorar el contacto eléctrico. El problema es que desoldarlos va a costar mucho con el soldador de 55 w, porque en contacto con piezas metálicas de cierto grosor y superficie, la punta de apenas 2 milímetros se enfría rápidamente y no consigue fundir el estaño.
Por suerte, para estos casos dispongo del “Terminator”, un enorme soldador JBC de nada menos 300 w. de potencia equipado con una punta de cobre de 25 mm. El cual puedo asegurar que se llevará por delante cualquier soldadura de estaño por gorda que sea.

Para desoldar las regletas fijadas al chasis hace falta utilizar el “Terminator”, un imponente soldador JBC de 300 w.


 
Por otra parte, tanto las regletas como los zócalos están además fijados con pequeños remaches huecos de latón, que cortaremos con cuidado utilizando una broca algo mayor que su diámetro.

Removiendo con una broca los remaches de unión de los soportes de las regletas y los zócalos 
  


Después de haber retirado todos los elementos procederemos a enderezar los terminales, a limpiar los componentes con un poco de alcohol, teniendo cuidado en no borrar las marcas y letras serigrafiadas, y los clasificaremos.

De esta parte del chasis en total hemos sacado:
- 68 resistencias de 1w.
- 23 resistencias de 1/2 w.
- 9 resistencias de 2 w.
- 3 resistencias de 4 w.
- 2 resistencias VDR
- 4 resistencias PTC / NTC
- 32 condensadores de poliester
- 10 condensadores de sintonía de poliester
- 9 condensadores de sintonía cerámicos de tubo
- 12 condensadores cerámicos de disco
- 15 condensadores cerámicos de gota


Las resistencias de carbón (en rojo) y los condensadores de poliester (en amarillo), recuperados
 


Los valores tanto de resistencia como de capacidad son muy variados y a buen seguro nos serán útiles en futuros montajes a lámparas que queramos realizar. Hemos procedido también a una comprobación de valores, y se ha dado el caso que ninguno de los componentes analizados tenían el valor actual fuera de tolerancias, por lo que quedan aceptados.

Otros elementos recuperados son el transformador de deflexión de cuadro (deflexión vertical), diversos conectores y el conmutador de tensiones, ambos en baquelita, el transformador de MAT, cuya misión principal es generar los 9.000 volts necesarios para que funcione el tubo de imagen, 12 zócalos de tipo Noval de 9 pins, un zócalo Magnoval, también de 9 pins pero de mucho mayor tamaño que los anteriores, el zócalo del tubo de imagen, cinco potenciómetros de ajuste de entre 10 K y 1 Mohm y 21 regletas de conexión de baquelita.
Aparte de ello hay los tres condensadores electrolíticos de filtro, dos de ellos de triple capacidad (es decir, que en la misma carcasa hay tres condensadores imbuidos y con sus terminales de salida separados), y tenemos también el pequeño chasis de frecuencias intermedias, al cual puede usarse para algún montaje sencillo.

Elementos mecánicos de montaje: zócalos de lámparas, potenciómetros de ajuste,  regletas, conmutador de tensiones y conectores
 varios,  así como el  transformador de salida de cuadro, el transformador de M.A.T. y tres condensadores electrolíticos múltiples.

 


Parte de los componentes recuperados guardados en una caja, aunque precisarán
 de una posterior clasificación  para diferenciar valores



 
La comprobación de los condensadores electrolíticos de media capacidad podrá efectuarse mediante un galvanómetro balístico (que en otro momento explicaré en que consiste y como construirlo de modo fácil). Aunque con el estado de los electrolíticos antiguos no deberíamos esperar milagros, y lo más normal es que con los años hayan perdido una buena parte de su capacidad o que tengan fugas que impidan su uso. Pero incluso así, siempre se podrán vaciar y utilizar la carcasa de aluminio para esconder en su interior un condensador moderno.

Para determinar el estado real de las lámparas será necesario un "comprobador" el cual mide de forma directa una serie de parámetros, como la continuidad del filamento, el aislamiento en caliente entre el filamento y el cátodo, y la emisión electrónica total del propio cátodo. Y con las lámparas habrá de todo, podemos encontrar algunas que estén casi agotadas y otras que apenas tengan merma de características. La ventaja es que si no les exigimos demasiado incluso las más vetustas aún podrán dar algo de sí.

En cuanto al chasis limpio, ya no tendrá mucha utilidad, pero si consigo que no se entere mi mujer (que dice con razón que todos los aficionados a estas cosas sufrimos del "Síndrome de Diógenes") no estará de más el guardarlo por si acaso en el trastero.


Continuará...



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