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Acostumbrados a una época en que la electrónica está presente en casi todas nuestras actividades, no nos damos cuenta que una de sus principales aplicaciones actuales, las comunicaciones por radio, nacieron en unos años en que esta tecnología aún no existía, ocupando su lugar procedimientos puramente electromecánicos de generación y recepción de ondas electromagnéticas, basados a su vez en las no tan lejanas experiencias de pioneros como Volta, Oersted y Faraday.
A principios de 2007 cayó en mis manos una vieja enciclopedia de 1937.
Y en el apartado de física de la misma encontré una colección de
grabados representando fascinantes aparatos eléctricos de demostración,
como generadores electrostáticos de Wimshurst, botellas de Leyden y
electroscopios.
También había un dispositivo que siempre me
había fascinado, desde que siendo colegial la vi funcionar en el
laboratorio de la escuela: una bobina de Rhumkorf de alta tensión. De
ello derivó la idea de construir algo semejante, una bobina de Tesla, y
de ésta, un receptor a cohesor de Branly para comprobar si era cierto
que ambos aparatos podían generar ondas electromagnéticas de cierta
intensidad.
En esta página expongo un resumen de dichas
experiencias, en la idea de que puedan servir a otros para recorrer más
rápidamente el camino. |
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