No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.Maurice Herzog

Fundación del Club

Era los mediados de los años 60, 1966 para ser más exactos, cuando tres antiguos andinistas del colegio San Gabriel coincidimos, por esas cosas de la vida, en los primeros años de la Poli, Nico Dueñas, Santiago Ribadeneira y Yo, grupo al que se unió Adolfo Holguín, que venía de Ambato en donde se había iniciado como andinista junto a ese viejo y gran pionero: Héctor Vásquez. Todos estábamos en primer año, con excepción de Santiago que a este año estaba cursando el Prepo.

Estábamos acostumbrados a trasnocharnos preparando los exámenes de cálculo integral con el “Orico” Orellana o los temidos exámenes de física con el Dr. Grossman, noches de vela en que circulaban vertiginosamente por nuestra mente fórmulas locas y teorías inverosímiles, pero cuando se tiene 20 años eso era lo de menos ya que cuando llegaba la madrugada con la ayuda de una botellita de Paico y de la música que nuestros padres calificaban como “desastrosa ” de los Beatles, además de las canciones de Enrique Guzmán, Eduardo Zurita, y los infaltables pasillos de Benítez y Valencia, comenzábamos a ver en nuestra imaginación las caras de esas hermosas pollitas de ojos negros, que sin la ayuda de tanta técnica o exámenes, nos hacían suspirar y nos quitaban el sueño y así, entre fórmulas, canciones y uno que otro traguito cuando se habían agotado los temas de estudio y de conversación solo bastaba que uno de nosotros se le ocurra traer cualquier recuerdo de montaña para que casi por magia nos volquemos a divagar de todos los retos y hazañas que queríamos alcanzar.

Es que en esos días todo estaba por hacerse en el Ecuador, la vida tranquila y conservadora de nuestros padres y abuelos estaba llegando a su final, una juventud inquieta, llena de dudas y preguntas quería terminar con todo aquello que era tradicional, queríamos probar todo lo nuevo que nos traía un mundo que comenzaba a abrirse a nuestros ojos, Ideas renovadoras e inquietantes fueron los símbolos de nuestra juventud y dentro de todo este medio, el andinismo no fue la excepción. La manera tradicional de hacer andinismo estaba en ese entonces concentrada en los clubes decanos del andinismo tales como Nuevos Horizontes y San Gabriel, ellos imponían el paso, ellos decían que es lo que había que hacer, como hacerlo y cuando hacerlo. De este medio salen figuras de la talla de Fabián Zurita, forjador de generaciones de montañeros que han poblado la historia del andinismo nacional, Rómulo Pazmiño, Ramiro Navarrete, por nombrar unos pocos entre los más destacados.

Y sin pensarlo dos veces y sin saber hasta donde llegaríamos nos lanzamos directamente a la conquista de todas las cumbres que estaban en nuestra geografía y en nuestros sueños, así vamos en un solo día al Iliniza Sur y lo coronamos y no habíamos tenido el tiempo necesario para disfrutar de esta cumbre cuando a semana seguida vamos al Cotopaxi y también lo coronamos, primeros 6.000 mts… bueno, disculparan nomás pero en ese entonces no habían GPS, y de acuerdo a los técnicos de la época esa era su altura, tres semanas más tarde vamos al Antisana y también llegamos a su cumbre, un mes más tarde intentamos el Chimborazo y debido al mal tiempo tenemos que abandonar el intento cuando nos faltaba una media hora para llegar a la cumbre Veintimilla, al regreso de este intento fallido a la entrada del refugio Fabián Zurita en Nido de Cóndores y a 5.000 mts de altura, nace la idea de formar un club de andinismo en la Politécnica, idea que se cristalizaría un año más tarde.

Era una locura, nos faltaba tiempo para ir a la montaña y solo el cielo era el límite, habíamos abierto una puerta a una realidad que nunca lo imaginamos tan cerca y tan real y seguíamos planeando y soñando, este fue el tiempo en que la rebeldía de juventud brotó, no queríamos subir a las cumbres tradicionales por los caminos ya recorridos por los pioneros del andinismo, los retos estaban allí, ante nuestros ojos y se multiplicaban con cada trasnochada, ¿por qué no se podía descender al cráter del Cotopaxi ?, que pasa con todas esas cumbres vírgenes que estaban esperando al primer grupo ecuatoriano que se anima a llegar hasta ellas, ¿cuánto debíamos esperar para que no sean los extranjeros los que vengan a abrir nuevas rutas y a enseñarnos lo que teníamos que hacer?

Teníamos la fe necesaria en nosotros mismos y fuego en el corazón… bueno, creo que este fuego era necesario para soportar el frío que hacía en la madrugada sin la ropa térmica que es tan popular en estos días. Por eso en los primeros días de junio de 1966 intentamos por primera vez llegar a la cumbre Oriental del Chimborazo, a intentar lo que nadie antes lo había echo, caminar por donde nadie había estado antes y así fue como el autoferro, que de por si era ya una aventura, se encarga de llevarnos hasta la estación de Urbina, y de allí a lo desconocido. Este fue el primer gran intento a los diferentes retos que encerraba el Chimborazo y que luego de varios años y otros intentos fallidos dejarían dos cumbres vírgenes una que la pusimos el nombre de nuestro compañero: Nicolás Dueñas que estaba en España, en donde había ido a continuar con sus estudios superiores y la segunda conquista, la cumbre virgen ecuatoriana más alta del ecuador, y que orgullosamente decidimos ponerle el nombre de la institución a la que nos pertenecíamos, es decir la cumbre Politécnica. Y esa si creo que tiene 6.000 mts de altura hasta el día de hoy, a no ser que como el Cotopaxi, con el transcurso del tiempo, se haya ido encogiendo.

Para fines del mismo mes, es decir tres semanas más tarde, regresamos nuevamente al Chimborazo pero esta ocasión íbamos tras la cumbre Whimper y tras 13 horas de pelea con la altura y el agotamiento llegamos a la cumbre máxima, el punto más alto de nuestro país y el punto más alejado del centro de la tierra. Juventud de 20 años que sin saberlo y sin quererlo estaba escribiendo la historia, historia que nos marcaría por el resto de nuestras vidas y sería el inicio de una profunda y sincera amistad entre los cuatro compañeros de montaña que habría de durar toda la vida.

Todo esta fuerza y empuje del año 66 se proyectó con firmeza al año 67, a lo largo las diferentes salidas fuimos sumando compañeros que compartían el mismo gusto por las montañas y así la idea de crear un club que nos agrupe fue madurando hasta que finalmente el 1 de junio del 1967 oficialmente se crea el CLUB DE ANDINISMO DE LA ESCUELA POLITECNICA NACIONAL con una sesión solemne en el aula magna de la facultad de Ingeniería Eléctrica, la sesión es presidida por el Ingeniero Rubén Orellana, rector de la Politécnica, quien toma el juramento a la primera directiva que está compuesta exclusivamente por estudiantes de la Poli.

Todos los socios que fundamos el Club en el año de 1967, simplemente seguimos los impulsos de nuestro corazón, era algo que lo llevábamos metido en el alma y que el destino se encargo de darnos la oportunidad por medio de una serie de piezas de rompecabezas que confluyeron de manera perfecta en lugar y tiempo para permitir que la idea se transforme en realidad y se proyecte hacia el futuro con una fuerza y trascendencia que nunca imaginamos.

Y es que ahora, viendo hacia atrás, nos damos cuenta del compromiso que tuvimos con el destino ya que en los años que siguieron los nuevos socios que fueron llegando año tras año han ido dejando sus esfuerzos en la conquista de cada cumbre, han ido escribiendo con su anhelos de montanistas páginas que nos llenan a todos nosotros de orgullo, han conservado el mismo espíritu guerrero y han rebasado los límites tanto técnicos como geográficos que nosotros tuvimos proyectándose con una fuerza increíble a nuevas cumbres, nuevos desafíos y nuevos sueños.

Y al terminar esta pequeña historia del Club de andinismo de la Poli no creo que sea vanidad decir: “si señor, nosotros cumplimos con nuestra tarea, ahora podemos estar felices y tranquilos, son tantas las páginas de aventura y éxitos que se han escrito que nuestro Club… está ya en la historia”

La primera directiva del Club estuvo compuesta por las siguientes personas:

  • Ramiro Sáenz: PRESIDENTE

  • Adolfo Holguín; VICEPRESIDENTE

  • Abraham Friedmann: SECRETARIO

  • Edmundo Brown: TESORERO

  • Santiago Ribadeneira: ASESOR TECNICO

  • Luis Cepeda: VOCAL

Texto y fotografía por: RAMIRO SAENZ (Presidente fundador)