Experiencias
y Vivencias de
una Mujer Montañista en la Actualidad
El
hecho de ser mujer,
nunca fue un limitante para entrar en el misterioso mundo de las
montañas andinas. El andinismo es un
deporte que no excluye por sexo, edad, religión ni inclinación
política, al contrario, es y ha
sido capaz de reunir personas con poca y mucha experiencia y de
variadas ideologías, las mismas que conjugadas en situaciones
adversas e inusuales han convertido cada salida en una experiencia
indescriptible y peculiar.
Es sencillo y claro decir que el pilar fundamental del CAP
ha sido el respeto mutuo que se
mantiene, y además, que está conformado por verdaderos amigos que
se han enfocado en ayudar a los novatos a superar limitaciones
mentales y muchas veces físicas que se presentan en un inicio. Sin
embargo, es importante seguir una secuencia lógica
cuando se quieren lograr metas altas,
considerando los peligros que la madre Naturaleza presenta, es decir,
es fundamental tomar Cursos de Roca,
Páramo, Nieve, para que de esta
manera adquiramos herramientas básicas, que muchas veces son
ignoradas. Aquellas
nociones que nos ayuden a superar circunstancias desfavorables que
podrían causar daños ligeros o inclusive la muerte.

Ser
andinista es ser una persona responsable,
cautelosa, ambiciosa, soñadora, constante y sobre todo humilde;
porque un montañero verdadero es aquel que a medida que ha pasado el
tiempo ha sido capaz de comprender que una montaña es mucho más que
una elevación geográfica, que los accidentes nos acechan cada vez
que vamos gustosos de coronar una cumbre, que no importa el equipo
que portemos, las experiencias vividas y buena condición física que
tengamos a la hora de una desgracia natural. He aprendido, que hay
montañas de todo tipo, es decir, con distintos niveles de
dificultad. Pero por ningún motivo podemos compararlas porque todas
tienen su secreto e historia; además de que no la más alta es la
más difícil y peligrosa y que una más pequeña es sencilla y no
presenta peligros. Al contrario, existen muchos incidentes que
demuestran que los peligros están en todas partes, inclusive, hay
más problemas en montañas de menos altitud.

Me
enorgullece decir que mi primera y
única escuela de andinismo ha sido
el CAP,
Club que me abrió las puertas
amablemente en septiembre del 2009 y me ha dado la mano continuamente
hasta la actual fecha para lograr objetivos que al principio parecían
imposibles o muy lejanos. Sin embargo, debo decir que el aliento para
la preparación física fue de vital importancia y que parte del
desarrollo grupal ha sido el personal. Por experiencia me atrevo a
decir que los límites no existen, y si creemos que los hay es porque
no hemos intentado ir más allá de ellos. Es importante ser atrevido
en el sentido de que hay que intentar nuevas cosas siempre y cuando
se tenga la suficiente preparación. Hay que disfrutar y gozar de
cada paso sin olvidar que un paso mal dado nos puede hacer cruzar el
túnel de la vida. Me siento tan gustosa de pertenecer a un grupo de
montañeros comprometidos,
en el que se ha visto crecer el número de mujeres dispuestas a dar
lo mejor de sí para descubrir los grandiosos Andes. No puedo negar
que figuras antiguas y destacadas me han ayudado a entender que todos
los seres humanos somos capaces de conseguir y alcanzar sueños de
igual calibre siempre y cuando exista el compromiso de luchar por
ellos. Soy quien soy por mi preparación y porque no hay
discriminación.
Por : Dennise
Johanna Sosa Carrero
Año
2011 / 20
años |