Antes de empezar este relato de mi ascensión a la cumbre del Coto, quisiera remontarme un poco atrás en el tiempo para poder explicar lo importante y especial que fue para mí esta experiencia. En un principio solo había hidrogeno gravedad y electromagnetismo, luego de una explosión, varios choques estelares y coincidencias cósmicas, apareció la vida; una ameba primigenia evoluciono hasta convertirse en infinidad de formas vivientes, la misma que se adaptaba según las necesidades, aparecía, se eliminaba y se generaba. Una de estas formas de vida era el ser humano que viéndose solo en la creación creo a dios, la Ciencia, las artes y diversas formas de joderse, investigar y divertirse respectivamente. Pasaron los días y uno de los pertenecientes a esta especie, creyendo que podía haber una ambivalencia entre el dios previamente creado y la Ciencia, creo la Escuela Politécnica Nacional. Luego de algunos minutos, un grupo de esta institución, entre el aburrimiento de la Poli y la desesperación de descubrir la llacta donde fueron a aparecer funda El CLUB DE ANDINISMO POLITECNCO. Segundos después de encontrar a una compañera, de igual especie y género opuesto, ingrese junto con ella al mentado Club con el objetivo de estar en lo más alto del Cotopaxi. Esta idea surgió un día que viajábamos al sur y la colosal montaña se nos insinuó con su belleza y tamaño. Al entrar al Club, nos topamos con mucha gente extraña, por decirlo de alguna forma. Siempre me he jactado de los amigos y la gente que me rodea, por ser especiales, diferentes, únicos; esta no sería la excepción. La primera impresión que tuve del club fue la de un conjunto de grandes egos, que lejos de querer sobresalir individualmente buscan que todo el grupo lo haga, y a diferencia de lo que se pueda pensar confabulan perfectamente con fines comunes. Para que vean que si se puede. Las primeras salidas fueron terribles, mientras yo luchaba por respirar los panas con los que íbamos subían corriendo, mis únicos pensamientos eran de intriga: que hacía en este frío, con tanto cansancio pudiendo estar en casa jugando play o viendo una película???…, la misma montaña me lo explicaría mas adelante. Luego de un accidente al regresar del monte, parecía que todo iba a quedar solo en las ganas, pero ya era tarde, el vicio de la montaña ya estaba dentro de nuestras vidas, las recomendaciones de dedicarme al básquet, mis papas, o al póker, mis amigos, no fueron escuchadas, apenas acabé la rehabilitación estuve nuevamente en el monte. Luego de otra operación, y sus consecuencias colaterales, regrese otra vez y en la primera salida de este segundo regreso conseguí la cumbre del Iliniza Norte, la que represento mucho para mí, era mi posibilidad, mi factibilidad de continuar; la celebré entre lagrimas y abrazos con mi compañera y mis panas del Club. De ahí en adelante me dedique más de lleno a la montaña entrene con los panas y salimos al monte todas las semanas, y es aquí cuando se van forjando lasos de amistad y confianza terriblemente grandes. Ya en la base del Cotopaxi, luego de 4 intentos previos echados a perder en gran parte por mi nerviosismo, todo pintaba a que esta vez tampoco sería posible, había nevado mucho toda la semana y los cuidadores del refugio confirmaban que los últimos días no había subido nadie. Como en todas las salidas nos divertimos bastante antes de salir, entre la cocinada, bromas y demás preparaciones, lo que no me dio tiempo a pensar mucho en las condiciones exteriores y no hacerme nuevamente un auto-complot a este intento. Salimos a la media noche 4 cordadas del Club unos extranjeros y gente de otro club, quizá por el entrenamiento o por la paciencia de mis compañeros de cordada, me sentí cómodo con el ritmo de subida y disfrute como nunca la caminata, aunque el cansancio se estaba haciendo sentir cada vez más. Un poco antes de la cumbre, tuvimos que escalar una canaleta y acolitar a unos panas del Club. Al acabar la canaleta mis amigos de cordada me permitieron ir abriendo para que llegue primero a la cumbre, cosa que les agradezco infinitamente ya que ellos ya la habían echo antes. En esos 30 minutos que faltaban recupere todas las fuerzas al saber cuan cerca estaba el objetivo. En este lapso de tiempo es cuando se me ocurrieron gran parte de las cosas que estoy escribiendo y mucho más. Me daban vueltas en la cabeza canciones de Charly García, Van Halen, y Calamaro, empezaba a cantar Paloma y no podía recordar la misma canción que antes la había cantado miles de veces, eran sensaciones grandiosas. Sentí como todos los amigos del club me acompañaban a la cumbre, todos ellos los que a pesar de saber mis limitaciones siempre me invitaron a salir y confiaban en que podía llegar junto a ellos, aunque en algunas ocasiones no lo hayamos logrado por mi cansancio; uno de estos panas ya estaba bajando de la cumbre y en el camino nos dimos un gran abrazo que represento toda esta alegría contenida durante estos años, GRACIAS PANA, MILLON GRACIAS. Luego de casi 4 años en el club, 2 operaciones, casi un semestre de rehabilitación, meses de entrenamiento, y muchos amigos entrañables, estaba a pocos pasos de la cumbre. Me acorde de mi compañera, y sabía que ella debía estar conmigo, pero por algunas circunstancias no pudo hacerlo. Los últimos pasos y llegamos, me di cuenta que desde antes las lágrimas ya habían brotado por la alegría de haberlo conseguido, unos pocos minutos para meditar lo que había conseguido y continuaron los abrazos con mis amigos de cordada, hubo mucha emoción y no era para menos, la mañana estaba totalmente despajada, se tenía una vista de 360º de todas las cumbres que antes realice para poder llegar a esta, fue importante poder verlas ahora desde arriba, sin ningún orgullo mal sano, sino con el agradecimiento y humildad de que ahora estaba más arriba y las podía ver a todas juntas; pero también se veían otras montañas, cuyas cumbres en algún momento quisiera poder visitar. Fue el espacio para las fotos, una bielita, poder contemplar tanta belleza y disfrutar del esfuerzo realizado, luego de unos 20 minutos emprendimos el descenso Mientras bajamos, recordé que esta fue la razón para estar en el Club, la razón por la que me aleje de otros amigos para entrenar y salir casi todos los fines de semana a la montaña, pero lejos de sentir el vacío típico del objetivo cumplido, me siento con la necesidad de salir más, de buscar nuevos objetivos, nuevas metas, pero al igual que esta, disfrutar cada paso, cada salida, cada cumbre y cada intento, gozando los pasos dados al igual que las caídas. Me di cuenta que el Coto se transformó de un objetivo en un paso importante, que todo el tiempo estuvo presente en mis salidas, pero nunca me torturo la idea de llegar a su cumbre, por el contrario, este largo camino estuvo lleno de alegrías y grandes experiencias que me permitieron disfrutar de esta manera sus 5897msnm. No quise mencionar nombres en este relato por temor a olvidarme de citar a alguien en esta especie de agradecimiento, por eso la generalización; pero las personas que de alguna forma me han acolitado y se ven reflejadas en estas líneas sepan que les agradezco infinitamente. Gracias al CAP, gracias Cushunguita, gracias a los PANAS. Para
muchas personas fue fácil subir al Cotopaxi, yo me tome mi tiempo
pero lo disfruté infinitamente, además fue importante por todos los
sentimientos y experiencias que conllevaron conseguir este objetivo. Diego
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