Honduras y la ocupación del Continente
Ana Esther Ceceña *
El
ataque a Sucumbíos en marzo 2008 marcó el inicio de un nuevo ciclo
dentro de la estrategia estadounidense de control de su espacio vital:
el Continente americano.
Era
el momento de creación de plataformas regionales de ataque bajo el velo
de la guerra preventiva contra el terrorismo. Pero si en Palestina y el
Medio Oriente había ya costumbre de recibir las ofensivas del Pentágono
aderezadas con los propósitos particulares de Israel, en América no
había ocurrido un ataque unilateral de un Estado a otro “en defensa de
su seguridad nacional”.
El
ataque perfiló las primeras líneas de una política de Estado que no se
modificó con el cambio de gobierno (de Bush a Obama) sino que se adecuó
a los tiempos de la política continental que, en esa ocasión, dio lugar
a un airoso reclamo de Ecuador, secundado por la mayoría de los
Presidentes de la región en la reunión de Santo Domingo.
Prudentemente
se detuvo esta escalada militar para bajar las tensiones y dar paso al
cambio de gobierno en Estados Unidos pero la necesidad de detener el
crecimiento del ALBA y la búsqueda de caminos seguros para intervenir
en la región, sobre todo frente a Venezuela, Ecuador y Bolivia, llevó
nuevamente a Estados Unidos a involucrarse en proyectos
desestabilizadores o directamente militaristas.
El
golpe de Estado en Honduras, uno de los eslabones más frágiles del
ALBA, conducido por un militar hondureño formado en la Escuela de las
Américas, tramado en vinculación con la base de Palmerola, consultado
con el personal de la Embajada norteamericana y asumido por la
oligarquía hondureña –que si existe es por el auspicio de los intereses
norteamericanos que requieren parapetarse en socios locales-, es el
primer operativo de relanzamiento de esa escalada.
Mal
precedente el de un gobernante legítimo, derrocado por un golpe
espurio, que termina siendo acusado de violar la Constitución y por ese
subterfugio es equiparado con el gobierno de los golpistas. Tan
defensor como violador de la Constitución es uno como el otro en el
esquema de diálogo que se impuso después del golpe.
Buen
precedente el de un pueblo que se moviliza por el restablecimiento de
la constitucionalidad y en contra de un golpe de Estado y de la
militarización renovada que recuerda situaciones de un pasado cercano.
No
obstante, el golpe en Honduras sólo anuncia lo que se vislumbra para
esos gobiernos que han osado desafiar al imperio y que no cesan de ser
acosados. Honduras resultó atropellado en una búsqueda por alcanzar
objetivos de mayor importancia geoestratégica: Venezuela, Ecuador y
Bolivia.
Mientras
la nebulosa levantada por Honduras desvió la mirada, se volvieron a
desatar los montajes para acusar de cómplices de las FARC –catalogadas
como grupo terrorista en las listas del Pentágono-, a los Presidentes
de Venezuela y Ecuador; y se revive un viejo acuerdo entre Colombia y
Estados Unidos que otorga inmunidad a las tropas estadounidenses en
suelo colombiano y permite la instalación de 7 bases militares
norteamericanas que se suman a las seis ya reconocidas por el Pentágono
en su Base
structure report, sancionado por el Congreso.
Honduras
constituyó el elemento desencadenador o, mejor, con todo y su gravedad,
la cortina de humo que dio paso a la reactivación del proyecto
interrumpido después del ataque a Sucumbíos: el establecimiento de una
sede regional de la llamada guerra preventiva en América, justo al lado
del Canal de Panamá y en la entrada misma de la cuenca amazónica pero,
lo más importante en términos estratégicos coyunturales, en las
fronteras de los procesos incómodos para los grandes poderes mundiales
liderados por Estados Unidos.
Está
en curso un proyecto de recolonización y disciplinamiento del
Continente completo. Con la anuencia y hasta entusiasmo de las
oligarquías locales, con la coparticipación de los grupos de
ultraderecha instalados en algunos gobiernos de la región, se construye
en América Latina mucho más que un nuevo Israel, desde donde el radio
de acción se debe medir con las distancias que los aviones de guerra y
monitoreo alcanzan en un solo vuelo, sin necesidad de cargar
combustible; o con los tiempos de llegada a los objetivos
circunstanciales, que son muy reducidos desde las posiciones
colombianas; o con la capacidad de respuesta rápida ante contingencias
en las principales ciudades de los alrededores: Quito, Caracas y La
Paz; o con la seguridad económica que les da establecerse al lado de la
franja petrolera del Orinoco, equivalente a los yacimientos de Arabia
Saudí, al lado del río Amazonas, principal caudal superficial de agua
dulce del Continente, al lado de los mayores yacimientos de
biodiversidad del planeta, frente a
Brasil
y con posibilidades de aplicar la técnica del yunque y el martillo,
contando con la cooperación de Perú, a cualquiera de los tres países
que en Sudamérica han osado desafiar al hegemón.
Si
bien Honduras muestra claramente los límites de la democracia dentro
del capitalismo, el trasfondo de Honduras, con el proyecto de
instalación de nuevas bases en Colombia y la inmunidad de las tropas
estadounidenses en suelo colombiano, convertiría a ese país en su
totalidad en una locación del ejército de Estados Unidos que pone en
riesgo la capacidad soberana de autodeterminación de los pueblos y los
países de la región.
Las
acciones de este enclave militar en América del Sur se dirigirán a los
Estados enemigos o a los Estados fallidos, que, de acuerdo con las
nuevas normas impulsadas por Estados Unidos, pueden ser históricamente
fallidos o devenir, casi instantáneamente, Estados fallidos “por
colapso”. Cualquier contingencia puede convertir a un país en un Estado
fallido y, por ello, susceptible de ser intervenido. Y entre las
contingencias están las relaciones de sus gobernantes con algún grupo
calificado como terrorista. Es ahí que se explica la insistencia por
acusar a los presidentes Chávez y Correa de mantener vínculos de
colaboración con las FARC.
Una
vez decretado el Estado fallido la intervención puede realizarse desde
Colombia, que ya estará equipada para avanzar sobre sus vecinos.
500
años después, los habitantes de América Latina tenemos que seguir
deteniendo el saqueo, la colonización y las imposiciones de todo tipo,
pero si no paramos la militarización y el asentamiento de las tropas de
Estados Unidos en Colombia las luchas de los últimos 500 años habrían
sido en vano.
Nuevamente, como en los viejos tiempos, cobra un sentido profundo la consigna: Yankies, go home!
* Observatorio Latinoamericano de Geopolitica |
Militarización en América Latina:
Entrevista a Ana Esther Ceceña
América Latina vive tiempos de cambio con gobiernos de izquierda y el protagonismo alcanzado por el movimiento indígena. Sin embargo, la geopolítica nos dice que aún no hemos derrotado al imperio.
Yásser Gómez * en Upsidedownworld de PerúAmérica Latina vive tiempos de
cambio con gobiernos de izquierda y el protagonismo alcanzado por el
movimiento indígena. Sin embargo, la geopolítica nos dice que aún no
hemos derrotado al imperio. Porque los EE.UU. están militarizando la
región con la excusa de construir megaproyectos de infraestructura,
para apoderarse de los recursos naturales y mantener el control
político con una guerra preventiva. Para analizar este tema
Upsidedownworld entrevistó en Perú a Ana Esther Ceceña, doctora en
Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad de Paris I –
Sorbona, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM
(México) y Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de
Geopolítica, quien estuvo en Lima dictando el seminario: Emancipaciones
en un Contexto Militarizado. -
¿Qué significan la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la
Infraestructura Regional Suramericana)y el Plan Puebla Panamá para
América Latina? - Son dos
megaproyectos que se articulan entre sí, incluso geográficamente y que
son similares, porque son dos proyectos de construcción de
infraestructura. Están estructurados bajo la idea de canales o líneas
de comunicación, en las cuales no solamente se está pensando en que
sean vías de comunicación para mercancías y personas. Sino también vías
de construcción de líneas de electricidad, energéticas, oleoductos,
gasoductos.Incluso en el caso del Plan Puebla Panamá (PPP), está
pensado también estas mismas líneas como carreteras de información. La
IIRSA(Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional
Suramericana) está mucho mejor planeado con canales interoceánicos para
conectar los dos océanos y entonces con eso agilizar la salida hacia
Europa, Asia y EE.UU.. La idea es tener vías de llegada al más
importante mercado que son los EE.UU. que en sus dos costas tiene
características económicas diferentes. El propósito es la extracción de
recursos en América Latina y trasladar la mercancía que hay hacia estos
mercados. No están tan pensados como apertura de mercado interno. Por
eso la IIRSA se proyecta desde el corazón de Sudamérica hacia fuera,
hacia las dos costas. Y el PPP está pensado desde Panamá hacia el
norte. De manera que las rutas, los canales corren en ese sentido. - ¿El Plan Mérida es la complementación del Plan Puebla Panamá en México? ¿Cuán avanzado está este? -
El Plan Mérida (PM) si es la complementación del Plan Puebla Panamá,
pero en realidad el P.P.P. en sí mismo ya se transformó en Proyecto
Meso América incorporando a Colombia ymuy explícitamente la dimensión
de seguridad. Ya el propio Plan Puebla Panamá asumió las dos cosas, la
integración energética que era la parte económica más importante que
tenía y la integración de seguridad. Y en ese sentido, ya no es que
requiera del Plan Mérida, sino que es un eslabón más que permite que el
PM que está en México se concrete de manera muy natural, sin necesidad
de mucha bisagra con el Plan Colombia. Porque el Plan Mérida
corresponde directamente al Plan Colombia, es el mismo proyecto
adaptado a las circunstancias tanto geográficas como temporales. Porque
ya se asume toda la experiencia tenida con el Plan Colombia y la
estructura es similar, ayuda para seguridad y una muy pequeña para
desarrollo, que es como avanzan varios de los proyectos del Plan
Colombia. Y entonces tienes una superposición del Plan Mérida en la
parte norte, proyecto Meso América enlazando esa parte norte con
Colombia, Plan Colombia en Colombia y Perú. Además hay la ASPAN
(Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) que es
un proyecto también de seguridad y energético, pero difiere en el
sentido de que es más la creación de un bloque regional, lo que está
implícito en este plan. -Después
de realizadas las fases de invasión denominadas Plan Colombia y Plan
Patriota. por parte de los EE.UU. en Colombia ¿Qué es lo que sigue? -
La expansión del Plan Colombia hacia dos partes del continente, una es
el norte, bueno que se está logrando con el Plan México y con estas
acusaciones que se hacen después del ataque de Colombia a Sucumbíos,
Ecuador se arma un poco el escenario de que, en México está la oficina
internacional de las FARC y que en esa medida, eso justifica el Plan
México y digamos, las mismas políticas que en Colombia. Luego el otro
derrame es hacia el sur y este se ha intentado por varias rutas. La que
más se ha intentado es la de Paraguay como si extendiera un brazo del
Plan Colombia hasta la Triple Frontera, que por supuesto, eso lo que
hace, es que cubre el área boliviana, pero además permite colocarse en
un lugar geográfico que es de gran interés, que es, esta Triple
Frontera encima del Acuífero Guaraní y además como epicentro de la
parte digamos conosureña, rioplatense de América del Sur. Esto también
se intentó en el 2006, se hizo este montaje de que se había secuestrado
a la hermana del ex presidente y que entonces, esto indicaba que había
células y campos de entrenamiento de las FARC en Paraguay. Y con esta
argumentación tan precaria, se estaba pretendiendo montar un operativo
Plan Colombia ahí, pero también se ha intentado y de hecho se ha
logrado involucrar a Perú desde hace tiempo con el Plan Colombia,
porque los recursos del Plan Colombia no son sólo para Colombia, sino
para el área. Entonces si los recursos son para el área, incluidos Perú
y Ecuador, si los está incluyendo también los está comprometiendo, esta
ayuda siempre es con contraparte, esa es como otra ruta de expansión.
Pero, lo que se ha puesto en juego hoy después del Plan Patriota,
justamente lo que se inaugura con el ataque a Sucumbíos, que es la
posibilidad de que los EE.UU. a través de un tercer país, pueda echar a
andar una política de guerra preventiva. Y digo EE.UU. porque el
operativo de Sucumbíos lo diseñaron en gran medida desde Manta y los
operadores en gran parte fueron norteamericanos. Entonces, se inaugura
el hecho de que ellos actúen desde Colombia directamente, pero también
la posibilidad de que Colombia, emulando la política norteamericana se
lance también en una –si se quiere más limitada regionalmente– guerra
preventiva, en una defensa de sus intereses, fuera de su territorio, en
territorios de otras naciones. Esto marca pautas, que de no haber sido
por esa reacción tan fuerte del gobierno ecuatoriano, realmente
estarían perfilando ya como la intervención directa en cualquier país
del continente. - En el
tablero geopolítico de la región ¿Qué importancia tiene el Perú en los
planes hegemónicos de los EE.UU. que intenta establecer una base
militar en la región surandina de Ayacucho? -
Se está hablando de dos bases en Perú desde hace tiempo, del área de
Chiclayo y también ahora, más recientemente la de Ayacucho. Incluso por
ahí, hay alguien quien dice que tal ves, es en la zona de Quinua
(Ayacucho), donde se quiere establecer. Pero con bases de nuevo tipo,
muy flexibles, eficaces, pero también más pequeñas, realmente bases más
adecuadas a lo que son las condiciones de la actuación militar en este
momento de la guerra. Pero también del simple trabajo del monitoreo y
vigilancia. Entonces cuando nosotros vemos la posición geográfica de
Perú y evaluamos la situación política y geopolítica del continente,
realmente la posición de Perú es inmejorable como para tener una
posibilidad de acceso más directo y más variado hacia algunas regiones
que están preocupando mucho como la de la zona sur de Bolivia, la zona
gasífera. La zona norte de Argentina que es petrolífera, entonces, está
en términos de los recursos, pero también en términos de su potencial
rol en la desestabilización de gobiernos que se consideren
convenientes. La base de Ayacucho está en línea recta hacia La Paz, de
manera que, de acuerdo con los radios de acción –incluso mínimos– que
tienen los aviones de guerra actuales, La Paz quedaría bajo el alcance
de la base de Ayacucho sin ningún problema. Ylo de Chiclayo apunta más
hacia la zona amazónica, la veo como una oportunidad, por un lado, de
garantizar la entrada por el río hacia Iquitos y la zona Amazónica,
pero también de mantener vigilado a Ecuador por los dos flancos.
Porque, pues Colombia está garantizado, pero Ecuador ya no va a tener
una base y además se ha rebelado, ha elevado a rango constitucional la
idea de que Ecuador es un territorio de paz y por eso, no admite la
presencia ni de bases militares extranjeras, ni de tropas extranjeras
en su territorio. Entonces, allí les cerró una posición y esa posición
parece estarse trasladando simultáneamente hacia arriba y hacia abajo.
Hacia abajo sería lo de Chiclayo y seguramente también Ayacucho, porque
queda en esa misma línea de alcance. Y hacia arriba, hacia la costa
colombiana, posiblemente en la costa del Chocó. Los dos ejes que están
moviendo esas nuevas posiciones, el diseño de cómo será mejor
establecer estas nuevas posiciones y que están haciendo pensar en Perú
son fundamentalmente el de garantizar el acceso a los recursos
naturales estratégicos y el del control de la insurgencia o el control
de la posible formación de coaliciones contrahegemónicas. Estas dos
cosas están perfiladas en el corazón de América del Sur, de manera que
el hecho de tener posiciones en Perú o de tener una situación más
permisiva para el arribo de tropas y la movilización de tropas. Por un
lado, les facilita la entrada a los recursos naturales peruanos, que
son muchos, muy valiosos y a los recursos de los países vecinos, pero
les facilita también y quizás esto, coyunturalmente es lo más
importante, el flanqueo de Bolivia y desde ahí una línea de acceso más
directo por el centro a Venezuela.
* Yásser
Gómez es periodista, corresponsal de Upsidedownworld en Perú y editor
de Mariátegui. La revista de las ideas. / mariategui(a)riseup.net Fte.: Kaos en la Red | 6-2-2009
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