La vigencia actual de “El Capital”
Franz Hinkelammert (10 nov 2009)
Quiero agradecer la invitación para
inaugurar esta Cátedra Virtual de Diálogo e Investigación Karl Marx, que
hoy se va a iniciar.
Creo, que este es el momento de
reflexionar sobre lo que es el método del pensamiento crítico de Marx,
como se presenta en especial en su libro: El Capital. No quiero resumir
todo el pensamientote Marx. Eso sería algo imposible. Por eso quiero
concentra en su método.
Pero hay que tomar en cuenta, que para
nosotros hoy este libro – el Capital - es un libro clásico. Critica la
economía política a partir de las teoría burguesa de su tiempo, en
especial de Adam Smith y David Ricardo. Hoy, sin embargo, esta teoría
burguesa ha cambiado. Se trata hoy más bien de la teoría económica
neoclásica y neoliberal. Para poder seguir a estos cambios, la propia
crítica de la economía política tiene que ser reubicada. Pero eso obliga
a reflexionar especialmente sobre el método, en el cual se fundamenta
la continuidad. Se trata de una concepción del método distinta de lo que
es corriente hoy. No se trata de un método abstracto, que se aplica,
sino de un método concreto que se desarrolla como parte del propio
análisis. En la tradición de Marx se lo llama el materialismo histórico.
Marx considera central para su enfoque
del pensamiento crítico la crítica de la economía política. En 1859
publica un primer libro referente a la economía política propiamente
dicha, que lleva como título “Crítica de la economía política”. En el
año 1867 publica “El Capital”, que lleva como subtítulo también:
“Crítica de la economía política”. Marx lo entiende como una
continuación del libro anterior.
Marx escribe para el libro de 1859 una
introducción, en la cual intenta formular el método que subyace a su
crítica de la economía política. Pero, al no estar satisfecho con este
su análisis, no lo publica. Fue publicada muy posteriormente en el siglo
XX. En vez de esta introducción, publica un prólogo muy conocido, en el
cual presenta su teoría de la infraestructura y la superestructura, que
en este tiempo lo considera como el resumen breve de su método. En este
prólogo la superestructura es considerada compuesta por: formas
jurídicas, políticas, religiosas, de arte y filosóficas.
Sin embargo, En El Capital Marx cambia
este punto de vista sobre el método de manera radical. Marx deja de
hablar de la superestructura y desarrolla un concepto de reflejo en el
espejo que es inclusive contrario a lo que – por lo menos aparntemente -
expone en este prólogo. Marx pasa ahora en el Capital a una especie de
fenomenología de la vida real.
El paso de Marx hacia una
fenomenología de la vida real.
Quisiera partir de un texto tomado del
Capital, en el cual esta relación de base y superestructura y de las
formas institucionales e ideológicas correspondientes son vistas de una
manera radicalmente diferente:
"Las mercancías no pueden acudir ellas
solas al mercado, ni cambiarse por sí mismas. Debemos, pues, volver la
vista a sus guardianes, a los poseedores de mercancías. Las mercancías
son cosas, y se hallan, por tanto, inermes frente al hombre. Si no se le
someten de grado, el hombre puede emplear la fuerza o, dicho de otro
modo, apoderarse de ellas. Para que estas cosas se relacionen las unas
con las otras como mercancías, es necesario que sus guardianes se
relacionen entre sí como personas cuyas voluntades moran en aquellos
objetos, de tal modo que cada poseedor de una mercancía sólo puede
apoderarse de la de otro por voluntad de éste y desprendiéndose de la
suya propia; es decir, por medio de un acto de voluntad común a ambos.
Es necesario, por consiguiente, que ambas personas se reconozcan como
propietarios privados. Esta relación jurídica, que tiene como forma
de expresión el contrato, es, hállese o no legalmente reglamentada, una
relación de voluntad en que se refleja la relación económica. El
contenido de esta relación jurídica o de voluntad lo da la relación
económica misma. Aquí, las personas sólo existen las unas para las otras
como representantes de sus mercancías, o lo que es lo mismo, como
poseedores de mercancías." (Marx, Karl: El Capital. FCE. México, 1966.
I, p.48)

Creo, que esta cita es de importancia
central para la posterior comprensión del materialismo histórico de
parte de Marx. Marx no habla aquí de un condicionamiento de la
superestructura por la base. Ni habla de una base en relación con una
superestructura. En vez de eso, hay ahora relaciones entre cosas, que
son mercancías (o pueden serlo potencialmente) y constituyen la relación
económica (que indica a la vez relaciones de propiedad y de producción)
y que corresponden a la relación jurídica. Esta correspondencia la
expresa como reflejo (en un espejo). Pero esta relación de reflejo tiene
una dirección sorprendente: La relación económica – por tanto, la
realidad experimentada – tiene la relación jurídica como su espejo y,
por tanto, se refleja en la relación jurídica. La relación jurídica es
el espejo, en el cual se ve y se refleja la relación económica. El
prólogo de 1859 no habla de espejos o reflejos. Pero se refiere a una
dirección del condicionamiento: la base condiciona a la superestructura.
Pero ahora la relación es al revés y descrito como reflejo y en la cual
el concepto de condicionamiento pierde su sentido: la relación jurídica
es el espejo, en el cual se refleja la relación económica. Esta implica
la realidad experimentada y da contenido material a las relaciones
jurídicas. Se lo puede decir también así: La relación jurídica da el
marco categorial, dentro del cual se ve y se interpreta el mundo de los
objetos. Con la relación jurídica este marco categorial presenta a la
vez la relación mercantil y las relaciones de producción. Lo que era
antes la superestructura, ahora es marco categorial de lo real. Marx
sigue usando la palabra “reflejo en el espejo”, porque en este se ve el
mundo invertido y puesto de cabeza. Lo primero, la vida humano, es visto
como lo secundario, y lo secundario, las instituciones, sobre todo del
mercado, como lo primero. El ser humano es transformado en un ser
despreciado y explotado. Lo llega a ser por la misma forma categorial de
ver. Los que ven, se vuelven ciegos.
Marx dice exactamente lo contrario de
lo que se le imputa normalmente como teoría del reflejo. Marx de ninguna
manera afirma que las relaciones jurídicas son el reflejo en el espejo
de las relaciones económicas. Incluso sostiene lo contrario, es decir,
que las relaciones económicas – la realidad que vemos - son el reflejo,
es decir, la imagen especular usando las relaciones jurídicas como su
espejo, en el sentido de que sólo resultan visibles en tanto imagen
especular reflejada/conformado por las relaciones jurídicas. Lo dice con
la palabra alemana "wiederspiegeln", lo que significa, reflejarse en el
espejo o, si se quiere "reespejar". Por tanto, la tesis de Marx es que
vemos las relaciones económicas en un espejo y no directamente. Las
vemos en el espejo constituido por la relación jurídica, que de su parte
está constituida por los hombres en cuanto hacen morar su voluntad en
los objetos. Eso ocurre en cuanto se hacen propietarios al reconocerse
mutuamente como tales y consideran el objeto de propiedad suya. Dice en
el texto citado:
"Esta relación jurídica... [en forma
de un espejo] es, ... una relación de voluntad en que se refleja la
relación económica."
(subrayado nuestro).
Sin duda, la relación jurídica es
vista como el espejo, en el cual la relación económica se refleja. Ya
antes, en el capítulo primero de El Capital, ha desarrollado la tesis de
que la relación económica, reflejada en el espejo de la relación
jurídica, es vista – como siempre ocurre con la imagen en un espejo – de
manera invertida, de lo cual se deriva su teoría del fetichismo
mercantil. En este sentido, la relación económica es el reflejo de la
relación jurídica. Lo es como forma del contrato de compra-venta.
Solamente el contenido del contrato viene de la relación económica
misma, esto es, el valor de uso también envuelto en la forma mercantil.
El contenido se refiere a las mercancías específicas, que se compran y
se venden. No puede resultar de la forma del contrato, es decir, de la
forma jurídica. Sigue el mismo texto citado:
"El contenido de esta relación
jurídica o de voluntad lo da la relación económica misma"
Marx además ha dicho en el mismo texto
citado, como él entiende el surgimiento de las relaciones económicas
como reflejo de las relaciones jurídicas:
"Para que estas cosas se relacionen
las unas con las otras como mercancías, es necesario que sus guardianes
se relacionen entre sí como personas cuyas voluntades moran en aquellos
objetos, de tal modo que cada poseedor de una mercancía sólo puede
apoderarse de la de otro por voluntad de éste y desprendiéndose de la
suya propia; es decir, por medio de un acto de voluntad común a ambos.
Es necesario, por consiguiente, que ambas personas se reconozcan como
propietarios privados."
Esta parte es básica para entender la
relación económica como el reflejo en el espejo que es de la relación
jurídica. Debe haber una penetración del mundo de los objetos por la
relación jurídica. Esta se da en cuanto los poseedores de los objetos
hacen morar su voluntad en ellos. Con eso constituyen su esfera de
propiedad privada, con el resultado de que "cada poseedor de una
mercancía sólo puede apoderarse de la de otro por voluntad de éste y
desprendiéndose de la suya propia; es decir, por medio de un acto de
voluntad común a ambos." Este acto de voluntad es el contrato. Ahora los
objetos son mercancías y sus poseedores se reconocen mutuamente como
propietarios.
Cuando el mundo de los objetos es
propiedad, porque cada objeto tiene un propietario, cuya voluntad mora
en él, entonces la relación jurídica está objetivamente presente en el
objeto. Hacer morar la voluntad en los objetos es un acto subjetivo.
Pero se trata de una subjetividad que constituye hechos objetivos. La
propia subjetividad resulta ser algo objetivo. El objeto en su
existencia objetiva de mercancía refleja ahora esta relación jurídica.
Por tanto, los propietarios no se pueden relacionar en cuanto
propietarios sino relacionando los objetos, sobre los cuales tienen
propiedad. Esta relación entre los objetos-mercancías también llega a
tener objetividad. Evidencia objetivamente, cómo los objetos se
intercambian, es decir, qué equivalencias de intercambio tienen. La
mercancía es constituida objetivamente, en cuanto la voluntad de los
poseedores mora en ella, y ocurre un reconocimiento entre los hombres,
en el cual se reconocen como propietarios.
Es ahora obvio, que el contenido de
las relaciones jurídicas no puede venir de las mismas relaciones
jurídicas. En cuanto se trata de objetos, en los cuales mora la voluntad
del propietario, estos objetos dan los contenidos. Pero en cuanto
objetos ahora son mercancías, o lo son por lo menos en potencia y son
vistos como tales.
Un objeto, en el cual no mora ninguna
voluntad de ningún propietario, es una objeto abandonado, tirado. No es
mercancía, sino objeto botado, por ejemplo, la basura. En este estado
cualquier persona puede apropiarse de él. Sin embargo, si alguien se
apropia de este objeto, hace morar su voluntad en él, y se vuelve a
presentarlo como una mercancía, entonces es propiedad de aquél que se
adueñó del objeto. En este sentido, la diferencia entre un objeto
abandonado, del cual cualquiera puede apropiarse, y un objeto mercancía,
es en última instancia jurídica. Pero los objetos reflejan esta
relación jurídica de una manera tal, que nosotros de una manera casi
instintiva podemos distinguir entre objetos abandonados y objetos que
son propiedad de alguien. Además, la distinción es peligroso no hacerla,
porque la policía vigila cualquier violación a la propiedad. Por eso,
el objeto abandonado lo es objetiva y visiblemente, aunque ningún
carácter corporal del objeto permite discernirlo. El objeto refleja para
nosotros su condición jurídica.
La presencia de una ausencia
Eso implica una inversión del mundo,
que produce precisamente el espejo mismo:
"... las relaciones sociales que se
establecen entre sus trabajos privados aparecen como lo que son: es
decir, no como relaciones directamente sociales de las personas en sus
trabajos, sino como relaciones materiales [sachliche! e.d. con carácter
de cosas] entre personas y relaciones sociales entre cosas." (Marx,
op.cit. I, p.38, subrayado nuestro)
Las relaciones mercantiles aparecen
como lo que son! La realidad aparece en la empiría inmediata como lo que
es. Se ha establecido un círculo. Lo que aparece como lo que es, es él
mismo, un reflejo hecho objetivo en la mercancía. Resulta, que la
relación jurídica coincide con la realidad, porque la realidad refleja
objetivamente esta misma relación jurídica. Interpretar esta realidad
como realidad última, resultará necesariamente en la confirmación de su
supuesto constituyente: el reconocimiento mutuo de las personas como
propietarios. Se trata de un quid pro quo, un círculo vicioso. La
realidad confirma las relaciones jurídicas precisamente porque las
refleja objetivamente y realmente. Son las categorías con las cuales se
ve.
Pero en cuanto las personas se
reconocen como propietarios, no se reconocen como sujetos en cuanto que
sujetos de necesidades (como relaciones directamente sociales de las
personas en sus trabajos). Al aparecer las relaciones sociales como lo
que son, son "relaciones materiales (sachliche! e.d. con carácter
de cosas) entre personas y relaciones sociales entre cosas.".
Pero no aparece, cuando las relaciones
sociales aparecen como lo que son, lo que estas relaciones sociales no
son, es decir "relaciones directamente sociales de las personas en sus
trabajos". Lo que esta realidad no es, es una ausencia presente,
una ausencia que grita y que cada uno de los participantes en el mercado
vive.
Aquí resulta el punto de vista, bajo
el cual Marx juzga: la ciencia tiene que escuchar este grito, que le
viene de la ausencia presente de lo que está escondido, condicionando
todo.
Las personas tienen que reconocerse
como sujetos de necesidades. La sociedad mercantil abstrae de esta
dimensión humana (por eso es, según Marx, anti-humana), precisamente en
nombre de lo que es. Sin embargo, la teoría del fetichismo demuestra
precisamente, que esta referencia a lo que es, es una simple tautología.
Se extrae de la realidad lo que previamente se ha introducido en ella.
Pero esta dimensión humana presente por ausencia es objetiva y por tanto
su reconocimiento es necesario. No puede haber ciencia más allá de la
ciencia tautologizada e ideologizada sin este reconocimiento.
Marx supone siempre que este paso
hacia relaciones sociales directas “ como relaciones directamente
sociales de las personas en sus trabajos” es algo posible. Yo supongo,
en cambio, que se trata de algo imposible y que eso hace ver un límite
de la misma conditio humana. Pero eso no es decisivo. Si no es un paso
posible, resulta un conflicto permanente con mediaciones continuamente
necesarias en pos de una humanización de las relaciones humanas.
Se trata de un imposible que abre
posibilidades! A la luz de lo imposible se las descubre.
Lo decisivo es el punto de vista bajo
el cual Marx analiza. Posibilita juicios críticos sobre lo que es y su
posible cambio. Se trata de este punto de vista que recién hace posible
un pensamiento crítico. Pero no se trata de valores cualesquiera, que se
introduce desde afuera a la realidad, sino de la ausencia presente de
otro mundo, que hace falta hacer presente y que tiene que atravesar el
mundo dado.
Se trata de una dialéctica de la
presencia de una ausencia, que no es hegeliana. De hecho se trata de una
dialéctica trascendental, para la cual las relaciones sociales directas
- como relaciones directamente sociales de las personas en sus
trabajos – son la referencia trascendental. Resulta una ética, que
no es ética de normas, sino que formula un punto de vista bajo el cual
cualquier ética de normas es criticable y desarrollable.
Trascendental siginifica aquí lo imposible, que hace posible ver lo
posible. Para Kant lo trascendental sería algo no empírico que es
condición de posibilidad de lo empírico. Es el punto de vista del
observador y por tanto estático. Aquí se trata del punto de vista del
ser humano actuante y de la praxis. Por tanto, lo trascendental es lo
imposible. La trascendentalidad es subjetiva. En la física esta
trascendentalidad es el perpetuum mobile (en la economía neoclásica la
“competencia perfecta”), en el pensamiento crítico es “relaciones
directamente sociales de las personas en sus trabajos”. Lo
primero se expresa en conceptos trascendentales, lo segundo son
referencias trascendentales, que no se pueden conceptualizar. Eso es
necesario, por que trascienden el propio mundo de los conceptos, del
argumeto discursivo y de la razón instrumental medio-fin.
Marx llega de esta manera a un punto
de vista que ya había formulado como joven Marx. Habló del “el
imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones en que el
hombre sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable.".
[1]
Este punto de vista sigue el mismo, pero ahora es desarrollado con
otras palabras desde el interior de la crítica de la producción de
mercancías. El joven Marx habló en el mismo contexto del ser humano como
“el ser supremo para el ser humano”. Ahora el paso a relaciones sociales
directas es la condición para que el ser humano puede realizar su
humanidad. El ser humano sigue siendo “el ser supremo para el ser
humano”.
Lo que está presente por su ausencia
es precisamente eso “el ser humano como el ser supremo para el ser
humano.” Marx le puede dar otros nombres como “relaciones directamente
sociales de las personas en sus trabajos”o “reino de la libertad”
Pero esta referencia trascendental es
también presente de una manera negativa.
Libertad e igualdad son, en cuanto son
definidas en el marco de las relaciones jurídicas, en el mismo acto, en
el cual hacen presente libertad e igualdad, mecanismos de la
explotación y dominación. Tienen eso como el otro lado sencillamente
porque no son “relaciones directamente sociales de las personas en sus
trabajos”. Por eso, esta ausencia está presente en las relaciones
jurídicas y en la realidad que se refleja en ellas. Son igualmente
presentes en la explotación y la dominación, en las cuales su ausencia
grita al cielo. Eso es el grito del sujeto. El cielo, al cual grita, es
precisamente esta ausencia de “relaciones directamente sociales de las
personas en sus trabajos”.
Lo humano y su presencia por
ausencia
La presencia de una ausencia, lo que
no es, pero que está presente, eso es la clave. Esta ausencia es lo
humano, que siempre, aunque sea como ausencia, está presente. En las
mismas estructuras de dominación ocurre esta presencia. Se puede tratar a
un ser humano inhumanamente, pero no se lo puede tratar como un animal.
Deshumanizar a seres humanos, es algo específicamente humano. Si se
tratara a un ser humano como un animal, no se lo puede esclavizar.
Porque se escaparía o se defendería.
Deshumanizar, sojuzgar, abandonar y
despreciar a un ser humano, presupone mecanismos de dominación, que
hacen presente lo que no es, es decir su reconocimiento como ser humano.
De una manera no-intencional se tiene que reconocer que es un ser
humano y no un esclavo, para poder esclavizarlo. Sin saber que el ser
humano no es esclavo, no puede funcionar la estructura de dominación del
esclavismo. Eso es la contradicción interna que atraviesa todas las
estructuras de dominación. Tampoco se puede odiar a un animal tanto como
se puede odiar a un ser humano. Para eso tendría que suponerse que sea
un ser humano.
Se puede deshumanizar al ser humano,
pero no se lo puede tratar como animal o hacerlo un animal. También en
el extremo más deshumanizante sigue siendo un ser humano deshumanizado, y
las formas de deshumanizarlo revelan, que hasta el que lo oprime sabe
muy bien que es un ser humano, cuya humanidad está negando. También un
animal o la naturaleza se puede solamente deshumanizar y no
“desanimalizar” o “desnaturalizar”. Las formas de la deshumanización
muestran, que el deshumanizado es un ser deshumanizado, y el mismo
opresor lo sabe y tiene que saberlo, para poderlo oprimir. Por eso la
recuperación de lo humano es y tiene que incluir la humanización de la
relación humana con la naturaleza. No se puede derivar nada de la
naturaleza como tal, no puede haber derechos naturales o de la
naturaleza de por sí. La exigencia de la humanización resulta de las
relaciones entre los seres humanos y de ellos con la naturaleza externa,
y es la exigencia de hacer presente aquello, que está presente por
ausencia en estas relaciones. A partir de eso, por supuesto, se puede
adjudicar también a la naturaleza derechos. Pero son seres humanos que
se le adjudican. Análisis de este tipo los encontramos especialmente en
Sartre.
Eso se refiere al ser humano entero.
Marx lo tiene presente, cuando dice por ejemplo, que el hambre que se
satisface con tenedor y cuchillo, es un hambre muy distinto del hambre
que se satisface devorando la comida. El ser humano no es un animal
vocale o un animal intelectual. En todas sus expresiones corporales, en
la manera de comer, de beber, de vestirse, de tener casa, de tener
relaciones sexuales, de caminar, de bailar es un ser humano, no un
animal. Por eso puede ser deshumanizado en todas las expresiones de su
vida y es deshumanizado de esta manera. Y siempre las formas de esta
deshumanización revelan, que se trata de un ser humano y que aquél, que
lo deshumaniza, sabe que es un ser humano y no un animal. Pero no lo
reconoce. Sin saber eso, no podría negar su humanidad. Y siempre está
presente la humanidad negada en su forma de ausencia que grita. El ser
humano no tiene la corporeidad en común con el animal, para distinguirse
del animal por su alma, su hablar o por su intelecto. Precisamente se
distingue por su corporeidad del animal. Esta corporeidad humana por
supuesto incluye su hablar, su pensar y su alma. La corporeidad humana
es corporeidad cultural en todas sus formas. corporeidad cultural en
todas sus formas.
Lo que es, son los mecanismos
de dominación. Lo que no es, es aquello negado por los mecanismos
de dominación, es decir, la libertad como reconocimiento positivo de
“relaciones directamente sociales de las personas en sus trabajos” y del
hecho, de que “el ser humano es el ser supremo para el ser humano”. En
su forma negada, como presencia de su ausencia, siempre está, porque su
negación revela lo que está negado. Lo negado no está en el exterior,
sino está en el interior de las relaciones de dominación. Estas son lo
que es, y de ellas se puede derivar, lo que no es, porque
es negado. Negation positio est. Se trata de mentiras performativas.
Resulta un humanismo, que no surge en
nombre de alguna llamada de “esencia” humana , sino que surge desde el
interior de las propias relaciones humanas. Está dado objetivamente, no
es una ética que irrumpe desde afuera en las relaciones humanas. La
ética que surge no tiene un Sinai externo, sino está dada con la misma
realidad. Su Sinai es lo interior de la realidad. Se trata de un
humanismo de la praxis. Marx es el primero para mostrar esta ética.
La presencia de esta ausencia, la
presencia de la ausencia de lo humano, parece algo fantasmal.
Efectivamente lo es. Se trata del fantasma que recorre el mundo desde
mucho tiempo: el fantasma del comunismo.
[1]
Karl Marx: Manuscritos económico-filosóficos. Fromm, Erich: Marx y su
concepto del hombre. FCE. Mexico, 1964. p.230
Fte.: PensamientocriticoInfo