Entre las fechas que
han marcado el rumbo la historia está sin duda el año de 1492, en que sucedieron
hechos, tanto asombrosos como atroces. Como todos sabemos, los viajes de Colón
abrieron el camino para la conquista europea en el hemisferio occidental, es
decir Latinoamérica, con las consecuencias terribles para la población americana
y luego para los africanos que fueron traídos aquí. Fue Vasco da Gama quien
abrió el camino hacia África y Asia, como ha citado Adam Smith.
Fue también en 1492, cuando los conquistadores católicos, con toda su influencia
bárbara, en que arrasaron con una de las civilizaciones más avanzadas y
tolerantes de la historia europea: España morisca. La conquista de gran parte
del mundo forzó a que los árabes y los judíos sean expulsados de gran parte del
territorio, y destruyeron los textos clásicos que hasta entonces se había
creado.
La conquista del mundo por parte de Europa y sus vástagos, entre ellos los
Estados Unidos, ha sido el tema principal del mundo desde entonces, aunque hay
desafíos que deben de enfrentar. Las principales razones de su éxito militar
fueron las siguientes: primero, la suciedad de los europeos causó epidemias que
diezmó a las poblaciones más saludables del hemisferio occidental. Además,
gracias a la superioridad militar -y no por cualquier ventaja moral, social o
natural- es que las personas blancas han podido crear y controlar, aunque
brevemente, la primera hegemonía global de la historia. Desde América hasta el
sudeste asiático, las poblaciones se vieron sorprendidas por el salvajismo de
los europeos, su furia destructora y su armamento. Las latinoamericanas eran
sociedades pacíficas que desconocían los niveles de salvajismo de los europeos.
No es una cuestión de tecnología, sino del estado del espíritu.
Hoy en día, esta brecha entre norte y sur fue creada por la conquista global.
Tanto intelectuales como científicos recién están descubriendo estos informes
que habían sido dejados de lado por el gobierno imperial. Recién están
descubriendo que al momento de la conquista y antes, el hemisferio occidental
era donde se encontraban las civilizaciones más avanzadas. Los países más pobres
de hoy en día, como el este de Bolivia, fue uno de los lugares más sofisticados
y complejos, con una red ecológica sin igual, con calzadas y canales, con
extraordinaria riqueza, con muchas piezas de arte, perteneciente a uno de los
imperios más grandes de la época, quizás a escala, mucho más grande que el
imperio chino u otomano e incluso el ruso. Tanto los Andes como Mesopotamia
fueron centros de las civilizaciones más avanzadas, con logros tanto en la
agricultura, la organización social y en las artes.
En el otro lado del mundo, tanto la India como la China fueron los centros
comerciales e industriales más importantes del mundo, mucho más avanzados que
Europa, en temas como la salud pública, la sofisticación y tamaño de sistemas de
mercado y comercio. La esperanza de vida de Japón era mucho más alta que en
Europa. Inglaterra tomó prestado de la India lo que ahora se llama piratería:
sus técnicas y métodos.
Actualmente, la piratería está por encima de cualquier tratado de libre comercio
y ésta no es sino otra fase de cinismo de los estados ricos. Los historiadores
de economía lo denominan patear la escalera del progreso: En los Estados Unidos
se usa todo lo posible para desarrollarse y se le niega el saber al resto.
Estados Unidos también confió en el uso de la piratería y proteccionismo.
Inglaterra practicó la piratería cometiendo los más atroces crímenes contra la
humanidad durante la ocupación de sus colonias. Los botines que llevó Sir
Francis Drake pueden ser considerados la fuente original de las inversiones
extranjeras en la Gran Bretaña. Inglaterra finalmente adoptó la forma del
liberalismo en 1846. 150 años de proteccionismo e intervención estatal le dieron
una enorme ventaja comparativa. Para esto, destruyó la manufactura de punta
hindú por medio de altas tarifas arancelarias y el uso directo de la fuerza.
Estados Unidos adoptó la misma política económica y comercial. Para ese
entonces, retenía mitad de la riqueza del mundo. Luego de la segunda guerra
mundial se vieron dañadas severamente sus redes industriales y los compromisos
de libre comercio estaban restringidos. Por ejemplo, la India permaneció siendo
un protectorado británico mientras que los ingleses construían la red de
narcotráfico más grande de la historia: la conquista de la India se llevó a
cabo, en gran parte, para monopolizar la producción del opio, donde los
comerciantes yankees tuvieron su tajada. El monopolio del opio posibilitó a Gran
Bretaña convertir a China en un país de adictos y entrar en el mercado chino, al
cual no había podido acceder porque los chinos solamente compraban sus propios
productos por considerarlos superiores.
Asimismo, la adicción al opio pagó el costo del dominio imperial, pagó los
costos administrativos de la India y quedó suficiente para comprar algodón
norteamericano, que fue el combustible de la revolución industrial y fue posible
gracias a la sistemática violación de los principios del mercado: conquista,
exterminio y esclavitud. Esto ha sido ignorado por varios historiadores.
Estados Unidos hizo lo mismo: sus actuales compromisos con tratados de libre
comercio son bastante restringidos. Esto está en la discusión de comercio: la
economía norteamericana vende al dinámico sector estatal sustentada en la
economía de posguerra basada en electrónica de alta tecnología. A decir verdad,
esto sucede también con otras sociedades desarrolladas. En general, con una
amplia intervención estatal y con violencia una doméstica que caía en la
barbarie (en las regiones conquistadas), Europa y sus vástagos se convirtieron
en sociedades ricas e industrializadas, tanto que las regiones conquistadas
fueron sujetas a la disciplina del mercado y se convirtieron en el Tercer Mundo,
es decir, el sur.
Los efectos son sorprendentemente dramáticos. Por ejemplo, por mencionar al país
más pobre del hemisferio occidental, Haití, fue la colonia más rica del sur,
fuente de la riqueza francesa. El primer país independiente de Latinoamérica
(1804), veinte años después de que la nación más poderosa del mundo, Estados
Unidos, se liberara de
Inglaterra. Los haitianos tuvieron q ue pagar un alto precio por su liberación:
Estados Unidos rechazó la independencia haitiana en 1862, del mismo modo como
rechazó la independencia de Liberia, porque los esclavos estaban siendo
liberados y había mucha preocupación por mantener un país libre de ciudadanos no
blancos. Del mismo modo, Francia, le impuso una fuerte deuda para poder
liberarse de su yugo. Hace unos años el ex presidente haitiano Aristide,
preguntó diplomáticamente si el tiempo no había calmado los efectos de la guerra
para recortar el castigo. Francia se enfureció y se aunó a los Estados Unidos
para derrocar al gobierno democrático de Aristide e instaurar un reino de terror
a la sufrida sociedad haitiana.
Al otro lado del mundo, los conquistadores británicos estaban asombrados del
bienestar y alto nivel de sofisticación de la cultura de la civilización
bengalí, estaban sorprendidos de lo que encontraron. Describieron el centro
textil de Dakka tan extenso, populoso y rico como la ciudad de Londres. Luego de
un siglo de ocupación británica, la población disminuyó de 150 mil a 30 mil
personas, regresó la ley de la jungla y la malaria. Adam Smith escribió que
cientos de miles de bengalíes morían debido a que los conquistadores británicos
obligaban a los campesinos a reemplazar sus ricos
cultivos de arroz y otros granos por cultivos de opio. En las palabras de los
conquistadores británicos, la miseria encuentra un lugar en la historia del
comercio. Los huesos de los tejedores de algodón tiñen las planicies de la
India. La producción del fino algodón se extinguió, fue trasladada a Inglaterra
y Bangladesh se convirtió, como Haití, en símbolo de la miseria humana.
Así la historia continua con pocas excepciones. El único caso que se salvó fue
Japón. Es el único país del sur que se ha desarrollado e industrializado. Adam
Smith escribe que la sociedad se desarrolló de otra manera en las sociedades
conquistadoras e industrializadas y continúa hasta hoy. El imperio en forma de
lucha de clases interna ya había sido comprendida por Adam Smith hace 130 años
atrás: Los grandes comerciantes y productores ingleses fueron los principales
arquitectos de las políticas de estado que se aseguran de resguardar sus propios
intereses sin importar los efectos perjudiciales para el resto de la población,
incluyendo a la de su propio país.
Smith formuló un principio más auténtico acerca de la teoría de las relaciones
internacionales, junto con otra máxima, que dice que los poderosos hacen lo que
quieren y los débiles sufren porque deben. Estos principios ilustran lo que se
debería de hacer para vivir en una sociedad más decente.
Otro principio es que aquellos que tengan el garrote pueden hacer su trabajo
eficientemente con el beneficio de la ceguera autoinducida que incluye la
amnesia histórica sobre las consecuencias de sus acciones. Para mencionar un
ejemplo, una versión convencional de la era de Colón, luego de 500 años, era que
los europeos llegaron a un lugar vacío (América) y la llegada de los europeos
era la creación de la civilización (texto de un típico texto escolar
norteamericano). Según los estudiosos de la diplomacia norteamericana, las 13
colonias, luego de liberarse del dominio inglés, debían derribar árboles y sacar
a los indios de sus fronteras naturales. “Es necesario retirar a estas bestias
(lobos e indios) a las Montañas Stone” (Tomás Jefferson). Estas frases no tenían
tanta importancia años atrás, pero en nuestros tiempos sería condenada por ser
racista y vulgar y ello es uno de los tantos indicadores del éxito del activismo
político de los sesenta de las sociedades occidentales, sin embargo aún falta
mucho por hacer.
La amnesia histórica se relaciona con la guerra eminente y preferente de la
doctrina de Bush. Esta tesis proviene del historiador prominente Jhon F. Cadiz:
la expansión es el camino a la seguridad. Cadiz rastrea esta doctrina: estos
ideales “nobles” provienen de Quincy Adams (6° presidente de los Estados Unidos)
y Woodrow Wilson (28° presidente de los Estados Unidos). Adams, firmó estos
ideales tras la invasión a Florida contra los esclavos libertos y los indios y
la justificó con el pretexto de que estos “renegados” estaban atentando contra
seguridad nacional norteamericana. En realidad, Adams veía en estos pobladores
un obstáculo para conquistar Cuba y Canadá.
Esto también se aplicó en Canadá, por medios contemporáneos de subyugación. Se
puede concluir, por comentarios hechos por prominentes historiadores, que ha
habido 500 años de salvajismo y se ha comprendido que derribar árboles e indios
no era tan importante y que seguramente en estos tiempos esto sería condenado,
La conquista de Florida en 1818 fue la primera gran violación a la constitución,
lo que ahora se ha establecido como una rutina. Años después, luego de haberse
retirado, Adam Smith reconoció sus crímenes y se avergonzó de haber colaborado
con la destrucción d la raza norteamericana. Sin embargo, sus palabras han
prevalecido.
El actual presidente, George Bush, cuando dijo a los ciudadanos que deben de
estar preparados para una acción militar inminente para defender la libertad,
hace eco de una retórica antigua. La doctrina Clinton, por ejemplo, defendía que
los Estados Unidos tenía derecho de recurrir al uso colateral del poder militar
para acceder a mercados que le suministren recursos energéticos y otros recursos
naturales.
Estos arquitectos de la política se preocupan de su propia seguridad, mas no de
la seguridad de la población. En un principio, estos arquitectos eran los
comerciantes, hoy en día son las megacorporaciones, trasnacionales creadas y
respaldadas por los estados que ellas controlan.
La seguridad hoy en día tiene que ver con dos amenazas: la guerra nuclear y la
catástrofe ambiental, ambos temas sobredimensionados para su propia
conveniencia. No porque ellos quieran la destrucción d la especie, sino porque
hay otras altas prioridades, como la ganancia a corto plazo y el poder. También
la amenaza terrorista se puede construir dentro de esta política. El caso de
Irak es un ejemplo relevante. La amenaza terrorista, más allá de lo que en
realidad representa, ha sido una excusa para que Estados Unidos controle los
suministros energéticos y Washington tenga el poder disuasivo frente a sus
rivales industriales.
Esto está también relacionado con la destrucción del Líbano por parte de Israel
y Norteamérica, con el mismo pretexto que no ha merecido en ningún momento una
investigación exhaustiva. Todos coinciden en señalar que ello va a crear una
nueva generación de terroristas inspirados en el odio a los Estados Unidos, una
nueva generación de jihads,
La administración de Bush permitió una comisión para investigar las mejores
medidas de seguridad luego del 11 de setiembre. Pero las recomendaciones
expuestas por esta comisión fueron ignoradas. Un ejemplo, es que la comisión
reconoció la importancia de implementar seguridad en la frontera canadiense. La
respuesta de la administración Bush fue trasladar a agentes de seguridad a la
frontera mexicana, que ocultaba la respuesta de los Estados Unidos luego del
Tratado de Libre Comercio, en 1994, (NAFTA) con ese país, previendo que los
campesinos empobrecidos buscarían huir al norte. Por ello, la frontera debía de
ser militarizada.
Este esquema ilustra los mecanismos que han sido utilizados por las potencias
económicas para llegar a este sistema de dominación que hoy se llama
globalización. En un sentido liberal, globalización implica integración
internacional, personas que se unen al mundo, que viajan desde todos lados y
trabajan juntos para desarrollar formas de integración mundial en los ámbitos
económico, cultural y político y que sí se interesan por las personas del mundo,
por las personas reales, de carne y hueso. En el sistema doctrinal, el término
técnico se usa como integración económica que sirve a los intereses de los
inversionistas e instituciones extranjeras que concentran el poder privado y el
estado.
El control de Latinoamérica fue el primer objetivo norteamericano, no solamente
por los mercados sino por una visión estratégica: si era capaz de controlar
Latinoamérica, lo podía hacer con el resto del mundo y eso está citado en
documentación confidencial. No obstante, los métodos tradicionales de control
están perdiendo eficacia, la región se está apartando de la influencia
norteamericana, tal como lo vienen demostrando Venezuela y Argentina, y el poder
de China en Asia occidental y medio oriente está creciendo. Pero, en América
Latina, a diferencia del sudeste asiático, los grandes inversionistas provienen
de los países imperialistas o dominadores.
Existen, sin embargo, grupos y organizaciones que sí se interesan por la gente,
por las personas y cada vez tienen mayor acogida. Grupos mal llamados
“antiglobalizadores”, porque ellos sí se preocupan por una verdadera
globalización donde las personas importen más que los inversionistas. Son grupos
que no niegan el progreso, pero que buscan utilizarlo como oportunidades de
promesa para un mejor futuro.-