Además de abrir una ventanta a la realidad africana a través de largometrajes de ficción y documentales, la octava edición de la Mostra de Cinema Africà propiciará también un encuentro con autores africanos, algunos de ellos afincados aquí, en Barcelona y Cataluña.Recuperando el espíritu de las primeras ediciones, la Mostra de Cinema Africà, que se inaugura hoy en el Institut Francès, cuenta en su programa con el Encuentro de Literatura Africana, con mesas redondas y tertulias que se organizarán en el Palau de la Virreina y a la que asistirán escritores como el congoleño Emmanuel Dongala, actualmente exiliado en EEUU y responsable de títulos como Johnny perro malo, su compatriota Boniface Mongo Mboussa, el camerunés Inongo-vi-Makomé y el poeta senegalés Sidi Seck, que firma con el pseudónimo de Samardín, entre otros.
En el terreno cinematográfico, la muestra ha preparado un programa con 29 producciones, entre las que figuran largometrajes de ficción y documentales y que se podrán ver en la nueva sede de la cita, los cines Verdi Park, hasta el próximo domingo. En estas películas, procedentes de 14 países -desde el Africa austral hasta el Magreb-, se reflejan las inquietudes que mueven a los cineastas a manejar la cámara: las guerras civiles, los niños soldado, la emigración y la situación de las mujeres.
La Mostra de Cinema Africà también ha concentrado en una retrospectiva los mejores filmes de Henri Duparc, pionero del cine en Costa de Marfil y uno de los más reconocidos comediógrafos del Africa subsahariana. En el Institut Francès se podrán ver títulos como Abusuan, L'herbe sauvage, Rue princesse o Une couleur café. «Sus películas han despertado siempre polémica, porque su sentido del humor y su crítica son devastadores. Duparc ha luchado mucho para conseguir la libertad de criticar a la sociedad occidental y autocriticar a la africana», explica Genoveva Sans, codirectora, junto a Marie-Elene Valpuesta, de la Mostra de Cinema Africà.
De los largometrajes de ficción que llegan a Barcelona de la mano de esta cita cinematográfica, Sans destaca algunos títulos, como Le fleuve, del guineano Mama Keïta. «Es una película muy intimista en la que el director, con una historia no muy complicada, consigue mantener la intriga hasta el final», describe Sans esta cinta protagonizada por Alfa, un joven mestizo que se mete en un lío cuando mata al traficante de drogas con el que mantenía algún que otro dudoso negocio.
Del Senegal aterriza Moussa Absa Sene para presentar Mme Brouette, una película que «mezcla el musical con la narración propia africana, con una búsqueda del equilibrio entre la narración oral y el lenguaje de la imagen», destaca Sans, para quien es imprescindible ver la premiada Et après de Mohamed Ismail con Victoria Abril como protagonista. Esta cinta retrata la inmigración, las mafias y el tráfico de personas que persiste en el norte de Marruecos.Por el mismo camino navega Frontières, del argelino Mostafa Djadjam, que narra las peripecias de un grupo de africanos que atraviesan el desierto para llegar al estrecho de Gibraltar, dispuestos a atravesarlo aunque sea a riesgo de perder sus vidas.
En el apartado de documentales, un género por el que este año la muestra apuesta con convicción, destacan títulos como Si-gueriki, en el que el realizador de Benín Idrissou Mora Kpai regresa a la tribu de los wassangaris donde nació para ser testimonio de los cambios acaecidos en su pueblo. Y muchos de ellos le afectan personalmente.
También merecen una mención especial los dos trabajos de Moussa Touré, Poussières de ville y Tozali Ebele. En el primero, el cineasta senegalés se sumerge en el mundo de los niños de la calle, mientras que en el segundo, desgarrador, da voz a las mujeres violadas durante las múltiples guerras civiles que han asolado el país. «Estos documentales están hechos desde las entrañas, porque el autor se implica en ellos», comenta Sans.