CARTOGRAFÍAS DE UNA CIUDAD EN CRISIS : OAXACA 2006
Capítulo I / XII "Apuntes para la Cartografía de una Crísis" Autor:Héctor Ballesteros |
En épocas de incertidumbre, pareciera resurgir la vieja noción bíblica que vincula la ciudad a la idea del mal y a la presencia de su principal instigador: el demonio. Es entonces la ciudad –y sus "laberintos", percibidos como las causas del envilecimiento de los hombres que en ellos habitan–, a la que hay que purificar (fuego-tabula rasa) o por lo menos convertir (regenerar-reurbanizar). Algunos autores ubican al urbanismo moderno como un hijo de la era Victoriana que vio la luz gracias a "fórceps" mediáticos de la época: una andanada de artículos que denunciaban las condiciones de miseria, insalubridad y hacinamiento (en ese renglón se subrayaba la promiscuidad) en que habitaba la población marginal de Londres. Gracias a estos medios la opinión publica logró ubicar los focos rojos, reconocer la proximidad de la revuelta y de la peste. Pero también ejercer presión para que se instrumentaran toda una serie de medidas de "asepsia y pacificación" de las que derivaron los primeros reglamentos de construcción modernos, esbozos de una técnica de organización de la ciudad y del territorio: el urbanismo. Es esa misma visión puritana de los orígenes la que prevalecerá en el desarrollo posterior de esa profesión, misma que se permeará a su vez en la arquitectura.
Nota: El texto completo lo puedes encontrar en el DVD interactivo
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