La fiesta comenzó desde por la mañana, mientras algunos recogían el Belen de la puerta de la iglesia, otros remolcaban leña para las hogueras de la noche. A las cinco de la tarde acudimos al parque para encender las fogatas y empezar a preparar la caldereta. Ya a esa hora empezaron a sonar algunos cencerros que iban ambientando, y poco a poco se acercaron muchos más hasta lograr una auténtica sinfornía comparable a un gran rebaño en la sierra. Al calor de las fogatas se fueron cociendo las patatas, y la gente se iba acercando, mientras charlaban, tomaban de la bota de vino y reían al son de los cencerros. Un grupo destacado seguido de todos los niños recorría el pueblo en distintos itinerarios haciendo sonar los cencerros y parando en cada bar. La gente sorprendida salía a las puertas de sus casas a saludar divertidos. A eso de las diez ya estaba listo el menú y allí en la calle degustamos la caldereta, que por cierto, estaba deliciosa; ambientados con música de fondo, entre risas y bromas. Desde aquí queremos agradecer a todos esta iniciativa y animaros a repetir al año próximo. Un especial agradecimiento a Julio Sánchez (Julito), y Benja (Biscuti), por la idea y la aportación prestada a la fiesta. Y por supuesto a Angel (el cocinero) por darles el puntito a las patatas. Hasta la próxima, donde esperamos encontrarnos todos los que ya estuvimos y muchos más. Disfruta de las fotos y vídeos a continuación. Foto realizada por Jonathan Martín
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