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Martín Maigua


Martín Maigua nació en Salta Capital. En el 2008 publicó de forma independiente GIRO, un cd con poemas en música expresiva. Dirige junto a Diego Monsalvo los encuentros itinerantes poéticos-musicales-artísticos del Circo Invisible. Junto a Kike Bogni, Tino Quer, y otros escritores, es uno de los impulsores del nacimiento de la Feria de publicaciones independientes de Córdoba Libros Son. Este año publicó El mundo no es más que eso, en su sello Editorial Nudista. Su blog de notas es www.tantomundo.blogspot.com.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

¿Entero?: Apache de Sonia Budassi. Pero acabo de comenzar con los primeros poemas de Italienisches Liederbuch (34 poemas de amor) de J.R. Wilcock, y te digo que hasta ahora es, como dice la última línea del primer poema, “enteramente cautivante”.

¿Qué libro te gustaría leer en breve?

La hora de los monos de Federico Falco. Mientras no lo haga me voy a sentir en falta conmigo.

¿Descargás música digital?

Si, pero no de a montón. Trato de darle tiempo y oportunidad a lo que voy escuchando. También rebusco en el Grooveshark, como para descubrir bandas que no conozco. También visito seguido el Beatport y los blogs Indiehoy y Sacateundisco. Así, ¿Cómo no tentarme?

¿A quién votaste en las últimas elecciones?

A Pino Solanas.

¿Cuánto tiempo pasás conectado a la web?

Sentado frente al monitor: quizás las misma cantidad de horas semanales (o más) que me lleva descansar durmiendo.
 
¿Qué te resulta satisfactorio?

Dormir. Pero también sacarme las ganas de escribir que me agarra a veces. Socialmente, reunirme con mis amigos e ir a visitar a mi familia en Salta. 

¿Qué te irrita?

Dormir demás. Cuando lo hago me levanto idiota, pero eso sólo me dura un rato. Y además me pasa cada vez menos.

¿Cuál es tu lectura diaria preferida?

Uso el Google Reader para leer los blogs y páginas que me interesan. Sobre todo las entradas que suben mis cumpas de Córdoba, pero también algunos de Salta y Buenos Aires. También hago una mirada sobre los titulares de los diarios. Y algunas noches agarro de nuevo los libros que tengo en la biblioteca y que por alguna razón no los he podido seguir, o ni siquiera empezar.

¿Qué te gusta cocinar?

Empanadas salteñas. Sólo cuando tengo ganas. Es todo un ritual.

¿Qué te gusta comer?

Tacos, fajitas, pique macho (un rico y picante manjar boliviano), y por supuesto asado, empanadas, tamales y humitas.
 
¿Cuál es tu peor defecto?

Que ando sobre el tiempo a destiempo. O a un ritmo muy particular. Pero a mi manera trato de acomodarme al mismo que tienen todos.

¿Qué cosas te obsesionan?

La cosmovisión. Y la relación que tiene el hombre con todo.

¿Qué pensás de las redes sociales digitales?

Que el acceso y la inmediatez que se tiene respecto al mundo virtual del otro, pueden hacer que uno termine relativizando la relación hasta convertirlo a aquél en un mero “contacto”. 

¿Qué cosas te dan miedo?

Cuando estoy despierto: las personas que no pueden consigo y se afincan en los extremos y se nutren de la bronca, el odio. Cuando estoy dormido: las pesadillas.

¿Qué cosas te hacen reír?

Verlos jugar a mis sobrinos. Jugar con ellos. También los chistes que nos contamos los amigos. Las ocurrencias graciosas de Luciano Lamberti, las visiones de Lucas Moreno, las salidas que tienen Fabio Martinez y Diego Monsalvo, sus espontaneidades. De la televisión: Capusotto, el Chavo, Friends y los Simpsons.

¿Qué es lo mejor de Córdoba?

La ubicación en el mapa de la Argentina y la vida universitaria. 

¿Qué es lo que más extrañas de Salta?

Mi familia y el paisaje, la tierra adentro del Valle Calchaquí. También el folklore saliendo de las casas. Y además “el zumba”, un bar latino que vive en la Balcarce.

¿Qué historias se cuentan en Cosquín?

Se cuenta que una vez en un amanecer del pueblo estaban en una confitería, algo borrachos y desvelados, el poeta salteño César Fermín Perdiguero y Félix Luna, y como se habían quedado sin dinero, se les ocurrió pedir un préstamo al banco, entonces les salió escribir ahí mismo una nota solicitando un crédito al gerente. Lo curioso es que lo que escribieron fue un poema que dice algo así: "Nos, los poetas peregrinos, venimos, señor gerente, a pedir humildemente un crédito para vino. No es que sea desatino tirar una manga así, pues en nuestro frenesí no hay vino que nos alcance. Y por eso en este trance, venimos señor aquí". De esa misma manera se hicieron atender por el gerente. También del festival de folclore hay muchas anécdotas, por ejemplo se dice que fue inventado para revertir la fama que estaba adquiriendo Cosquín de ser zona peligrosa, poblada de enfermos de tuberculosis que llegaban para curarse con el aire puro del pueblo. Pero te cuento algo que viví hace poco: en la última bienvenida a la primavera, la Municipalidad preparó una fiesta para que los jóvenes pasen la tarde a las orillas del río. Se plantó un escenario y se programaron tres shows en este orden: el grupo folklórico local y consagrado (Ceibo), una banda de cuarteto y un Dj de la capital. Mientras el grupo de cuarteto convirtió en un gran “baile” el predio y sus alrededores, haciendo mover los cuerpos de la gran mayoría que coreaba las canciones, el dj (que subió inmediatamente después) tuvo que pinchar música para sólo 50 personas, de las cuales no llegaban ni a 10 las que bailaban. Pero antes de ellos estuvo en el escenario el grupo de folklore. El lugar estaba lleno, mucha juventud, mucho mate, mucho curioso, pero nadie bailaba, y a casi nadie se les movía un pelo con las chacareras y zambas.

¿Cuál fue el primer escritor cordobés que conociste cuando te mudaste a Córdoba?

Conocí a varios de nombre, generalmente de generaciones mayores que la mía, pero no tenía interés en conocerlos personalmente. Además no estaba tan ligado a la literatura. Cuando empecé a hacerlo, fui buscando talleres y grupos donde sentirme cómodo. Así llegué al de Luciano Lamberti. Quisiera decir que ahí, en casa 13, fue que empecé a conocerlo a él y demás escritores cordobeses, y que ahora con muchos somos amigos.

¿Qué es la Editorial Nudista?

Es uno de los resultados de muchas ganas de presentar literatura de manera vital y creativa, (con)jugándola de manera conceptual con ciertos rasgos audiovisuales. Es que proyecta los libros como un producto estético, final, cuya materialidad refleje la personalidad de la obra y no se trate sólo de otra impresión más. Por detrás, hay mucho trabajo de cuidado y de girar alrededor del concepto que está en la entraña de la obra que se trate. Del término “nudista” pueden desprenderse varias ideas y eso es lo más rico, esa ambigüedad. Entonces es siempre una catarata de ideas, un Eureka, y a la vez también es un punto de partida.
 
¿Cómo funciona Libros Son?

Al igual que cada proyecto que la integra, la magia de Libros Son se autogestiona. Digo “la magia” porque hasta ahora ha tenido un crecimiento enorme, y eso se debe a la voluntad y compromiso de muchos involucrados que están trabajando de forma permanente en que cada paso que se tome sea con firmeza. En lo que va de un año (la feria nació en diciembre del año pasado) ya han participado más de ochenta proyectos. Se realizaron cinco ferias abiertas (tres en la plaza Intendencia, una en Casa 13 y otra en el salón de Luz y fuerza), tuvo un stand en la feria del libro oficial, y estuvo presente en otras ferias del país. Actualmente se hacen reuniones semanales en un espacio que pertenece a una casa devenida en centro cultural. Las reuniones son abiertas y de ahí se toman todas las decisiones en la forma más democrática posible. Para el armado de las ferias, Libros Son se divide en comisiones (prensa, escenario, espectáculos, hospedaje para los que lleguen de otros lugares, etc), de esa manera se arma el gran festival.

El mundo no es más que eso está lleno de poemas de felicidad y melancolía, ¿cuál es tu estado de ánimo al escribirlos?

En principio tiene que ser un estado de libertad. Porque en el libro también hay poemas que reflejan esa misma felicidad como algo que no se tiene y desde donde podría erigirse el camino desconocido de la búsqueda. Cuando escribí el libro fue en una etapa donde había decidido no trabajar ni estudiar, era una especie de crisis, pero me sentía tranquilo porque a esa misma incertidumbre la usaba para escribir y estaba seguro de que algo podía pasar con todo.

¿Qué poema faltó en El mundo no es más que eso?

Entre varios, saqué dos poemas de la lista: uno por tener el mismo tema central que tiene "Bicicleta", y el otro por no convencerme en su integridad y nunca poder mejorarlo. El resto de los que saqué tenían otro registro, muchos eran sólo pruebas, otros daban sólo para integrar un diario personal y no un libro. Iban a estar de sobra.

¿Cuál sería la mejor forma de festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo?

Demostrando con acciones lo que decimos que somos. Pero para eso tendríamos que definir qué es lo que somos y qué queremos de nosotros mismos como país. Pienso en la agresión, la intolerancia, el escepticismo, la venganza, la injusticia, la pobreza, la mentira y los etcéteras. Mientras eso se imponga no nos va a ir mejor. Por suerte este gobierno da buenos puntapiés, pero no sólo depende de él. Y tampoco creo que todo sea tan brillante. Por eso dependemos también de cada uno, y la mejor forma de festejar el bicentenario sería con la acción diaria más que con la pose y el discurso.

¿Qué te hace feliz?

Levantarme descansado y salir al aire fresco de la mañana. Dar y recibir abrazos. Ver crecer mis sobrinos y charlar con mi gente de Salta. En medio de todo eso, ir concretando las ideas y proyectos que van surgiendo de a poco.










Foto Magdalena Audap-Soubie
Octubre. 2010.