Marcelo Luján nació en Buenos Aires, en junio de 1973. Publicado Flores para Irene, En algún cielo, El desvío y Arder en el invierno. Su novela La mala espera ganó el premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009. Vive en Madrid desde principios de 2001. ¿Cuál fue el último libro que leíste? La Virgen Cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara ¿Qué libro te gustaría leer en breve? No es uno sino varios. Los primeros veinte los tengo apuntados y los primeros diez de esa lista los tengo en casa. Es cuestión de tiempo. ¿Descargás música digital? Muy de vez en cuando, y generalmente por curiosidad. ¿A quién votaste en las últimas elecciones? A los buenos (en los dos países en los que me dejan votar). ¿Cuánto tiempo pasás conectado a la web? Supongo que demasiado. Y me temo que ese demasiado es el tiempo necesario y casi inevitable. Qué vicio. ¿Qué te resulta satisfactorio? Ver perder a los cretinos, en las elecciones pero también en otros terrenos más trascendentales. Cobrar un anticipo por algo que se me ocurrió escribir. Estar a la altura del partido, los domingos, tan temprano que nos levantamos para hacer un poco el indio en las canchitas municipales de Cuatro Caminos. Haber nacido en el 73. Y un par de decisiones que tomé en mi vida (sólo un par). ¿Qué te irrita? La injusticia y la desigualdad social. La delación. Los caídos en las guerras. Las guerras. El neocolonialismo. Que mi madre me llame para decirme que la perra tiene gripe. Cualquier individuo que haya tenido al mundo en vilo. Los asesinos cuando están sueltos. ¿Cuál es tu lectura diaria preferida? Además de los libros, blogs de amigos (casi todos compañeros de oficio). ¿Qué te gusta cocinar? No tiro muchos firuletes culinarios y mi repertorio podría resumirse en media docena de comidas. No me funciona el horno de casa... eso es una verdadera desgracia. ¿Qué te gusta comer? Pasta rellena. Jamón ibérico (con o sin pan pero de un modo incontrolable). Un buen plato de cocido madrileño (sólo en invierno, se entiende). Y las empanadas de pollo de un centenar de garitos de Buenos Aires. ¿Cuál es tu peor defecto? Suelo llegar tarde a todos lados. ¿Qué cosas te obsesionan? La literatura, las ciudades, la falta de respeto, el olvido. ¿Qué pensás de las redes sociales digitales? Que no hay de qué preocuparse puesto que a los órganos controladores no les hace falta Facebook para saber qué hacemos, qué pensamos, dónde estamos, quiénes son nuestros amigos o nuestras inclinaciones políticas y sexuales. ¿Qué cosas te dan miedo? Que se cuelgue el Word y no pueda recuperar nunca más lo que escribí. ¿Qué cosas te hacen reír? South Park y dos o tres programas humorísticos que no se ven a Argentina. ¿Cómo le describirías Madrid a un porteño? Una buena ciudad para vivir. ¿Y Buenos Aires a un madrileño? Una buena ciudad para visitar. ¿Qué novela te gustaría escribir sobre España? No me lo he planteado aún y no sé si alguna vez querré planteármelo. ¿Qué se hace los sábados a la noche en Madrid? De todo, literalmente: para bien o para mal, por las buenas y por las no tan buenas. ¿Qué historias cuentan los argentinos que viven en España? ¿Sobre Argentina? Las más absurdas que escuché nunca. Recomiendo forzar la sordera. ¿Qué escritores españoles vivos te gustan? La lista es algo generosa y por lo tanto sólo pondré el que más me gusta, con diferencia: Javier Marías. ¿Y argentinos? Excluyo a mi generación: Abelardo Castillo, Juan Martini, Ana María Shua, David Viñas y César Aira. Entre otros, por supuesto. ¿Qué historia cuenta La mala espera? Una excusa para ratificar que la espera es una de las peores situaciones a las que estamos expuestos los seres humanos. ¿Cuál sería la mejor forma de festejar el Bicentenario de la Revolución de Mayo? Demostrando que aprendimos de los errores. ¿Qué te hace feliz? Terminar un texto de ficción. La sonrisa de mis hijos. La sonrisa de Isabel. Mayo. 2010. |
