Colaboradores

Deportes

Webmaster

Patrocinadores

Los Monuscritos de Francisco Figueroa

 

Francisco Figueroa Mata fue un militar mexicano que participó en la Revolución Mexicana y fungió en distintos cargos de importancia, como el de Gobernador Provisional del Estado de Guerrero en dos ocasiones, entre otros.

Nació en la localidad de Quetzalapa, municipio de Huitzuco de los Figueroa, en el estado de Guerrero, el primero de octubre de 1870. Cursó la primaria en la escuela particular de Huitzuco, donde conoció a el destacado profesor Manuel Saénz y después la carrera de profesor normalista en el Instituto Literario de Chilpancingo. Simpatizó con Francisco I. Madero, con quién peleó en 1910 y 1911. Al triunfo de éste fue gobernador de Guerrero, de mayo a junio de 1911. El general Ambrosio Figueroa Mata, hermano suyo, le comisionó para informar a Francisco I. Madero que había una conspiración por miembros del Ejército porfirista, el 2 de febrero de 1910. En la capital le sorprendieron los sucesos de la Decena Trágica, y corrió con el riesgo de ser fusilado por Victoriano Huerta o por Félix Díaz.

Tomó las armas y para mayo se había incorporado ya a las fuerzas de Rómulo Figueroa Mata. Fue en representación de este último como delegado de la Convención de Aguascalientes, en octubre de 1914. El 31 de octubre, votó por la permanencia de Venustiano Carranza como Primer Jefe de la Revolución. En 1915, fue secretario de gobierno de Zacatecas; en 1916 fue nombrado por Venustiano Carranza presidente de la junta militar. A finales de ese año fue electo en el distrito de Iguala, Guerrero, como diputado constituyente. El 16 de diciembre de 1918, es electo nuevamente Gobernador Provisional del Estado de Guerrero por el Senado de la República, cargo que ejerce hasta 1921.


Murió a causa de un accidente en la Ciudad de México, el 23 de agosto de 1936.

Manuscrito de don Francisco Figueroa

Al Iniciarse 1911, cuando Francisco Figueroa desempeñaba al cargo de Sindico del Ayuntamiento en que fungiera como Alcalde don Pedro Melgar, redacta los documentos emancipadores que signan Ambrosio Figueroa, Rómulo Figueroa, Martín Vicario y Fidel Fuentes; uno fechado el 5 de Febrero con el encabezado SENOR GENERAL DON PORFIRIO DIAZ y, el otro, el 12 del mismo mes y ano, con el de MANIFIESTO AL PUEBLO SURIANO. Transcribiremos ese germinar político:

“—Los que suscribimos, ciudadanos capacitados y en pleno goce de nuestros derechos, ante vos, por el presente, digna y enérgicamente manifestamos: que atentos a los acontecimientos que se están desarrollando en nuestra patria y a las trascendentales consecuencias que necesariamente traerán consigo, venimos a pediros que pongáis el remedio pronto y efícaz, que tan graves males reclaman. Vos sabéis, señor General, que vuestra situación es dificilísima, pues al ascender al poder habéis contraído con el pueblo y con la patria, series compromisos de honor y de justicia que arteramente habéis eludido, para no cumplir ninguno. El pueblo estupefacto os ha contemplado por más de treinta años esperando en vano el cumplimiento de las falaces promesas de vuestros audaces planes de La Noria y Tuxtepec. La nación sabe como habéis correspondido a su confianza. México todo ha observado vuestro desleal comportamiento. Releed vuestras sugestivas proclamas revolucionarias y preguntaos, con la mano en el corazón, si lo que vos pedíais entonces no es lo mismo que reclaman hoy nuestros valientes hermanos del norte de la Republica. Nosotros, los hijos; de estas montañas, que nunca nos hemos doblegado sumisos ante los tiranos, que nos enorgullecemos de descender de los valientes sostenedores de la Independencia Nacional, de los proclamadores del celebre Plan de Ayutla, y de los sabios constituyentes de 1857; nosotros que no hemos creído necesario vuestro gobierno dictatorial, y que por eso nos hemos atraído vuestra inquina; nosotros que hemos visto como habéis correspondido a la lealtad del pueblo, que engañado, os elevó al poder; nosotros que no hemos olvidado como nos habéis tratado durante las funestas administraciones de Arce y Mercenario; nosotros que os hemos visto sostener el cacigazo más escandaloso con tal que obedeciera vuestras despóticas consignas; nosotros que hemos observado vuestro pérfido comportamiento durante los levantamientos de Neri y Castiilo Calderón, en fin, que os conocemos y apreciamos en lo que realmente valéis, venimos a pediros no humildemente de rodillas, como lo hacen vuestros cortesanos, sino de pie, y con la ley y las armas en la mano, que renunciéis al puesto de Presidente de la Republica, que vos mismo, por conducto de vuestros empleados y serviles adeptos, os habéis conferido, contra la manifiesta voluntad del soberano pueblo. Vos sabéis muy bien, que no es el pueblo quien os ha elegido, Ese noble pueblo que os siguió al combate y que os amó y os admiro como defensor de la patria contra el enemigo extranjero, os odia como gobernante, porque no os habéis portado como un Presidente sino como un dictador. Por todo lo expuesto, y si aun guarda vuestra mente el recuerdo de vuestra modestia y honradez republicanas; si no ha muerto en vuestra alma el noble sentimiento de patriotismo; Sí en algo estimdis el buen nombre de la patria y el vuestro propio; si no queréis ver mancillados para siempre vuestros lauros militares; si amáis mas vuestro honor y la paz de la nación que el poder y la riqueza; si respetáis la justicia y los severos fallos de la Historia, renunciad, sin - vacilación, al alto puesto que ilegalmente ocupáis. Aun es tiempo de enmendar, en parte, vuestros yerros; aun os podéis reivindicar de los tremendos cargos que os hara la Historia, cuando os pida cuenta de nuestros derechos ultrajados y de la sangre derramada en la actual contienda; pensad que estáis ya pisando el borde de la tumba, donde se desvanecen como el humo las falsos grandezas de la vida y se aquilatan los verdaderos meritos. La prensa independiente os ha llamado mil veces por el sendero de la rectitud y de la severa injusticia; pero vos la habéis tildado de perturbadora de vuestra paz, y la habéis matado para hacer triunfar vuestra prensa pagada y servil. El pueblo, que os ha contemplado estupefacto y pasivo durante vuestra paz armada, viene hoy también armipotente con su soberanía a deciros con entereza: ¡Basta de hipócrita dictadura! ¡No mas cacicazgos! ¡No mas abusos! ¡No más atropellos! Queremos él imperio de la razón, de la justicia y de la ley, y lo conseguiremos porque somos los soberanos árbitros de nuestros destinos. En nombre de la paz. del honor y de la justicia nacionales, os pedimos que renunciéis la Presidencia de la Republica para poner fin a la sangrienta situación actual que vos obstinadamente habéis creado... -"



Del otro escrito, ya anunciado, de similares considerandos y conclusiones,copiaremos entreverados los últimos párrafos:

"--... No queremos una aristocracia que deslumbre con su brillo, sino una sencillez republicana... pedimos en nombre del soberano pueblo y de la paz nacional, que el general Porfirio Díaz renuncie a la Presidencia de la Republica...hacemos un patriótico llamamiento a todos los hijos de México para que secunden el levantamiento actual... ¡COMPATRIOTAS! ¡Venid a estas montañas que son y serán baluartes de la libertad! Ante la fuerza bruta de las armas con que los tiranos han respondido a nuestras pacificas manifestaciones de civismo, opongamos la del pueblo armado y omnipotente por su soberanía... --"

Se integra la gesta maderista. Francisco será el cerebro creador,
y su hermano Ambrosio el brazo armado.