Hoy
día 25 de febrero, a las 23,15 horas, sin hacer ruido ni escándalo ni
nada que se le pareciese, como en el siempre había sido habitual, nos
ha dejado D. José Royo Periz, “El Tío Pepe”, para todo el mundo.
Después de unos meses de cruel enfermedad, nadie lo ha oído quejarse en ningún momento y motivos creemos que tuvo.
Su rincón ya no será el mismo, echaremos de menos su figura sentado en la silla, antes y después de comer.
Lo
encontraremos a faltar en los almuerzos, comidas y cenas que en su
rincón se celebraban y que a él tanto le gustaba compartir con las
personas que allí se congregaban alrededor de la buena mesa y como no
del buen vino.
También lo echaremos de menos en los bandos, dando servicio al pueblo, como en otras épocas diera servicio en la Cooperativa, en el alumbrado publico, el Hogar del Jubilado y tantas otras labores que desempeño siempre con la mejor voluntad.
Padre y marido ejemplar, su esposa Rosario, (“La Tía Rosario” para todo el mundo), sus hijos Rosario (“Rosarico” para los amigos) y José Maria (“El Royo”
también para los amigos) arropados por familiares, vecinos y amigos,
han llevado el peso de su enfermedad durante todo el tiempo que duró.
Hoy
día 26 de febrero a las 17 horas y arropado por familiares, vecinos y
amigos, como ha sido su convalecencia, salía de su casa por ultima vez.
El día no era nada agradable y no acompañaba nada para desplazarse
desde cualquier lugar, pero allí se dieron cita personas de todos los
pueblos vecinos, Onda, Villarreal, Betxi, Valencia, Castellón,
Barcelona, etc. Todos estábamos allí congregados para dar el ultimo
adiós y testimoniar el respeto que siempre se le tuvo y que tan a pulso
se supo ganar.
Su
Rincón continuara visible para todos nosotros, aunque allí ya no este
él, pero sus hijos intentaran por todos los medios y si es menester con
la ayuda de todos nosotros, a que nadie le olvide.
Tío José, esté donde esté, descanse en paz.