Pronóstico Virdomel: Hallarán en la naturaleza la Poesía de Dios.
- Te aseguro Adriana que cuando escuché su voz por el celular, pensé que lo era para avisar que lo fuéramos a buscar a la terminal de ómnibus. A: ¿Vos creés que vendrá? - Sí –respondió con pícara sonrisa la que parecía ser hermana de la anterior- ¡Por la forma en que mandó ese acertijo por el móvil, Adri!. A: Yo no creo que por ahora lo haga Mariza; él anda con problemas económicos, aunque reitera con frecuencia que viajará; ¿Te lo imaginaste? ¿estará canoso? ¿estará pelado? Virdomel: No, no creo –se figuró dentro de sí, mientras se mantenía en silencio. M: No sé. Me lo imagino con lentes porque lee mucho. V: Entonces es posible que los use para eso, supongo –continuaba pensando. A: ¡Seguro que camina como el padre! M: Es probable, ya se le insinuaba cuando joven ese modo de caminar. A: ¿Se dejará crecer los bigotes? M: No. Pero me lo imagino con barbita. V: A ver...; yo, no –pensó meneando la cabeza. A: Che, Mariza: Recuerdo cuando de niño venía con los tíos..., V: ¡Ah! Pareciera que es el primo de estas chicas. ... y nos sentábamos a conversar casi tooooodo el día en el tronco que estaba en la vereda. M: ¿El de la calle Paraná o el de la General Roca? A: Cualquiera. Si era el mimado y malcriado de las primas. M: Tenés razón Adriana. ¿Te acordás cuando a la vieja le pedía que hiciera pastelitos? (entiéndase por empanadas) ¡¡¡TOOOODOS teníamos que comer pastelitos, aunque lo mismo hubiéramos comido el día anterior!!! ¿Se habrá enterado algo del viejo Arnaldo? Se amaban. A: No lo sé. Ahora estoy recordando el día que nos caímos juntos de la bicicleta. V: Al galancete del primo le fallaron los pedales y los frenos, parece, ja ja ja. M: Sííííííí, me acuerdo. Encima no le gustaba ensuciarse, ¡salvo cuando jugábamos en la entrada de casa! Días atrás, por e-mail, me hizo acordar cuando me sacó la pelela porque era celeste y no era para las nenas; yo estaba en la oficina y no paraba de reír y lagrimear, me vinieron mil recuerdos a la mente. Creo que sigue teniendo algo de niño. ¡Pero es mayor que nosotras, eh!, ja ja ja. A: ¡Obviamente! V: Se las ve muy lindas a estas chicas –piensa. M: ¿Sabés Adri? Cuando voy en la moto para la oficina, más de una vez lo imaginé acelerando una bicicleta para alcanzarme y avisar que ya llegó. Estoy completamente segura que no nos avisará el día que viaje. V: El tipito se aprovecha del cariño de estas niñas. A: Y yo, lo vi apostado en una esquina. ¡Uy, entró un mensaje en mi celular, Mariza! M: El mío también sonó. A: ¡Entonces es Dany! V: ¿Dany será el primo? Por el gesto de las chicas es un mimado también de viejo. ¡Y para colmo, previsible, este Dany, Dany! M: Sí, es Dany. Da a entender como que viene, pero dejó puntos suspensivos. A: No nos dirá el cuándo, tenés razón. Ahí suena otra vez... M: Aquí llega la segunda parte: “...mi corazón se une a ustedes a través de un arco iris, hoy lo es para cabalgar alrededor de la plaza principal; el reloj no tiene agujas; no existen límites, pues el escudo ya no está; un ausente con aviso en la oficina, otro para el complejo educacional; faltamos al gym y a pilates también..., A: ¡Se cortó el mensaje otra vez! ¡Ufa! V: ¿Cabalgar? ¿Por dónde? ¿Tracción a sangre? ¿Aquí no llovió? ¿Dónde vivirá ese hombre?. ... un mantelito a cuadros, servilletas de papel; pastelitos dulces y mates con miel. Nos alcanzarán las estrellas, mas las otras primas también llegarán. No habrá olvidos ni lloros, y todo será como unos días atrás. Las amo; daniel, un primo. M: Y bueno, parece que todavía no va a venir...; y gracias a Dios hay cosas que no han cambiado en él. Tenemos que bajar. A: ¡¡¡Este hombre escuchó todo!!! V: ¡Dispénsenme! Mi nombre es Virdomel, señoritas. M: Nos dijo señoritas ¿viste? –le dijo en voz baja y codeando a la hermana. A: Era de esperar. Fijate en el espejo antes de bajar y verás. Virdomel (sigue pensando): ¡Me lo merecí!; y creo que lo fue por presuponer.
Fotografía del alba: Al salir de casa vi que el florista tenía gardenias. |