¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir? ¿Será quizá que has librado a llaneza para que pedantería y vanidad solas se ausenten?
¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir? Si no te escondes, ¿puede acaso tu perfil ser desértico y querer ser querido para que cultiven ingenios en ti. Sin miedo que intrepidez alguna manipule a per, con fill, field, feel…?
¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir? Me subyuga la humorada que ese biombo impone detrás de tu ¡sshhh!, que lleva mi bote hasta el borde de la cascada, y no me deja hundir si es ora por aquí; ni en falso trepar, si es ora por allá.
¡Oh, desierto perfil! ¿Qué me quieres decir? Prefiero no limitarte y aceptar tu propuesta de libertad. Te imagino con tus manos juntas, enjutas, guiando una plegaria al cielo por un poco más de inspiración y loas a la vida. Lejos de mí la idea de naufragar en la presunción de un número, ni que su mera combinación te ha permitido hoy llegar acá.
Hoy saldré antes de la oficina; acusaré indisposición; mas tú, mi secreto de hoy conocerás, no te botaré, no te reiniciaré, te dejaré en stand by; es probable que a la vuelta de la esquina en algún rostro te pueda encontrar. ¿Serás una quimera? ¿Serás soledad?, mas hoy qué más da; yente, viniente; mañana, si Dios quiere, ¡riego viviente! nos volveremos a encontrar por más.
¡Señorita!, aquí le dejo la llave de aquel box; dejé todo igual como usted me lo indicó, ¿por cuál otro sigo?.
|